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martes, 22 de mayo de 2007

Los señores de guante blanco

Nuevamente, los señores de la Sociedad General de Autores (SGAE), con Tedy Bautista a la cabeza, nos salen con ridículos argumentos para atracarnos indiscriminadamente. Nos pretenden tratan a todos de delincuentes e idiotas, pasándose la presunción de inocencia por el forro, y no digamos otros derechos, como el de la libertad de expresión.

Ahora ya no solo se conforman con estimar que todos los que compramos CDs vírgenes los vamos a utilizar para copiar material protegido, ahora también presuponen que todos utilizaremos para este fin las impresoras, las cámaras digitales, las memorias, los discos duros, internet y un largo etcétera. Quizás un día solo se salven del canon los sordos y ciegos, porque a este paso son capaces de poner un canon por tener ojos y oídos, dado que con estos órganos podemos ver y oír material protegido.

Uno de los argumentos más utilizados por estos señores para cuartar el derecho a la cultura, porque de eso se trata, es la crisis del sector. Dandoles la razón tengo que reconocer que es cierto, la industria en torno a estos artistas, los parásitos que giran en torno a ellos, se llevan menos beneficios, o mejor dicho dejan de ganar en dinero que antes ganaban con mucha facilidad. Y esto sucede porque siguen anclados en un modelo de negocio obsoleto y que no tiene en cuenta las nuevas tecnologías. Por su parte, la SGAE, lejos de intentar solucionar estos problemas, que sería una forma de defender los derechos e ingresos de los autores, critican cualquier iniciativa que intente levantarle el monopolio. Critican y no se cortan, al afirmar que los derechos de los autores no están protegidos con sistemas como Copyleft creative commons u otras iniciativas del mismo estilo. Esta claro que lo que realmente quieren es seguir mantenido el monopolio de la gestión de los derechos de autor, dejando a otras iniciativas o gestores una presencia testimonial para que no digan que inflingen las leyes de forma descarada. Tendremos entonces que preguntarnos porque la SGAE se llama así, porque a todas luces, lo que esta entidad parece defender no son los derechos de los autores, si no el mantenimiento de un sistema obsoleto y su propia esistencia.

Respecto a otros argumentos, como el supuesto daño que la mal llamada piratería ejerce sobre los artistas, informes muy prestigiosos afirman que la incidencia de la piratería no solo no perjudica a los autores, sino que los beneficia. Y la verdad es que no hace falta echar mano a informes para darse cuenta de esto, basta con ver las cosas con un poco de perspectiva y no con los ojos de la codicia, que son con los que nos mira siempre la SGAE. Empecemos por lo fundamental, la necesidad de que la obra de un artista se conozca. Este hecho es, al fin y al cabo, la máxima satisfacción para un autor, y aporta por si solo los mayores ingresos al colectivo. También es la razón por la que la gente va a los conciertos; eso si, tiene que trabajar y demostrar lo que valen. Copiarse Cds como se copiaban antes las cintas o se grababan cintas de discos de vinilo, no solo no disminuye los ingresos del colectivo, sino que contribuye de forma mucho más eficaz que las caras campañas de publicidad al conocimiento de la obra. Por otra parte, las campañas de publicidad solo benefician a aquellos artistas que la empresa discográfica cree que son buenos, que no necesariamente tienen que ser los mejores, sino lo que a criterio de estas empresas es vendible. Es decir, que si no fuera por el boca a boca, o lo que es lo mismo, copiarse cds o bajarse música de Internet, los artistas que no son promocionados por las grandes discográficas tendrían que resignarse a los círculos marginales de distribución para ser conocidos. Y no por que son mejores o peores, sino porque a un empresario se le ha antojado así.

Pero no hace falta apoyarse en opiniones para argumentar, hay datos, y estos nos dicen que la música por ejemplo, lejos de estar en decadencia esta en plena ebullición. En los últimos años han proliferado con éxito muchos más locales de conciertos en directo que nunca. Igualmente se ha triplicado el número de conciertos. Por lo queda claro que el mundo de la música no esta en crisis y lo que si lo está es la industria.

Estoy completamente de acuerdo en que nadie tiene que usurpar la propiedad intelectual, que un artista debe cobrar por su trabajo ¿Cómo podría esta yo en contra de que alguien se gane la vida con su trabajo?

Pero no estoy de acuerdo en que la mala gestión de ese derecho me repercuta a mí como consumidor. Por otra parte, el material audiovisual se ha creado para ser visto y oído, es cultura, y nuestra constitución defiende el derecho al libre acceso a la cultura, y no dice nada de que solo los que tiene dinero para pagarla tengan acceso a ella ni que una entidad tenga que delimitar quien tiene acceso y quien no.

Otro de los argumentos también más utilizado por la SGAE para justificar sus atracos, es la ridícula idea de que por cada canción o película bajada de Internet se compra un disco o un DVD menos. Sin duda, yo como muchos ya nos hubiésemos gastado miles de euros si no hubiese existido el emule, porque desde luego no son precisamente baratos los originales. Además, el hecho de que me baje una canción de Internet no significa que me vaya a comprar el disco, porque, a lo mejor, el disco solo tiene esa canción que merece la pena escuchar. Yo seguiré comprando solo los discos originales o veré las películas originales que me gusten y que crea que tiene un precio justo. Jamás pagaré 18€ por un cd del cual solo pueda gustarme una canción o 10€ para ver un bodrio de película, es decir, lo mismo que hacía antes de que existiese Internet.

Otra cosa que no comprendo es la adtitud de algunos gobiernos frente a las demandas de la SGAE. Sin duda es comprensible que una empresa privada con ánimo de lucro, como es la SGAE, pretenda defender sus intereses y su estatus, al fin y al cabo, alguien tiene que pagar en mantenimiento de sus imponentes sedes, el no poco austero mobiliario y no digamos los “pequeños” sueldos de los directivos y recaudadores. Lo que no es de recibo es que un gobierno, que se dice socialista, defienda arbitrariamente los intereses de esta entidad y encima otorgue a las empresas fabricantes de hardware la categoría de recaudadores de impuestos. Que oscuros intereses moverán al PSOE y a otros gobiernos a hacerlo, ¿Quizás una parte del pastel?

No terminaré esta exposición sin hacer un especial hincapié en una cuestión que es sangrante y que atenta gravemente contra la libertad de expresión:

Multitud de páginas Web dedicadas a ofrecer enlaces de música y películas han sido acosadas y cerradas de forma cautelar. Denunciadas, claro está, por la SGAE. Estas páginas no contenían material sensible, pero decían donde se podía conseguir. Los señores de guante blanco, sustituir señores por lo que corresponde, argumentan que estas páginas se lucran gracias al trabajo de otros, para ello utilizan el hecho de que estas páginas utilizan la publicidad para pagarse el servidor. Hay que destacar la frase “Se lucran del trabajo de otros”, porque creo que es esencialmente a lo que se dedican las discográficas o la misma SGAE. Quizás la SGAE da pues por entendido que los webmasters de estas páginas no han puesto esfurzo, dedicación y tiempo para construir sus webs o buscar patrocinadores para pagarse el servidor. Quizás será porque los recaudadores de la SGAE últimamente no se tienen que moverse mucho de su sillón para ir por los PUBs y discotecas recaudando el impuesto revolucionario como hacían antes, ya que comunicaron en su momento a estos locales las ventajas de tener domiciliados los pagos en el banco.

Lo peor de todo no han sido que solo an atacado a las páginas web dedicadas a la difusión de los sitios donde se puede encontrar material protegido. Cualquier página web que haga una crítica a este monstruo financiero es susceptible de ser perseguido hasta caer abatido por la terrible maquinaria jurídica. Véase el caso putasgae o la asociación de Internautas.