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sábado, 12 de septiembre de 2009

Egipto mágico con IMAGE TOURS Capítulo II



Capítulo II
La motonave

No es ni mucho menos tan grandes como los cruceros oceánicos, pero son igualmente cómodos , e igualmente acogedores. Nada más entrar en la amplia recepción uno se siente a gusto, como en un hotel de cinco estrellas, con detalles de lujo y una decoración cuidada que denotaba muy buen gusto. Desde allí se accede a toda la nave. una escalera de caracol nos lleva las dos cubiertas superiores y la terraza. Las habitaciones no son muy amplias, pero suficientes. En nuestro caso dotadas de todos los servicios necesarios para estar cómodos, baño completo, televisión por satélite, teléfono y por supuesto aire acondicionado regulable, algo imprescindible. Aunque la recepción de la televisión no era muy buena y se perdía la señal a menudo, podíamos ver el canal internacional de TVE y varias cadenas locales.
De la veintena o más, de motonaves que hacen este crucero por el Nilo, el que nos tocó, según nos dijeron, era de gama media, ni el peor ni el mejor de ellos. En cuanto a los servicios generales de la motonave, estaba dotado de una amplia sala de espectáculos que a la vez servía de cafetería, un restaurante suficientemente grande para dar cabida a todo el pasaje, una terraza con piscina y bar donde a también había sala de masajes y algunos aparatos para hacer ejercicio. En cuanto al personal del barco, todos ellos amables y simpáticos, algo que como he dicho antes es habitual en Egipto.
Los empleados de la embarcación en la que fuimos y que atendieron nuestra habitación, eran unos artistas con las toallas de baño, algo que no habíamos visto nunca en ningún otro hotel o pensión, aunque, todo he de decirlo, no somos asiduos visitantes de estos lugares. En nuestro primer día en la habitación encontramos una pareja de cisnes encima de la cama, el segundo un cocodrilo, el tercero un mono colgado del techo cuya cabeza era un rollo de papel higiénico. Me molestó un poco que utilizasen una de mis camisetas para hacer el cocodrilo, o que tuviese que deshacer los animalitos para poder ducharnos, pero fue un detalle muy gracioso que nos alegraba el día cada vez que entrábamos en la habitación.

Algo que no encontramos nada correcto en el barco es tener que dejar el pasaporte en la recepción hasta que acabase nuestra estancia en la motonave. No sabemos muy bien si el motivo fue para el control policial o para que no nos fuésemos sin pagar la cuenta del barco antes de salir. Ellos alegaron el primero, pero creemos que el motivo fue el segundo.

Al llegar y después de dejar el equipaje, el guía nos citó en al cafetería para concretar las excursiones que no estaban incluidas en el paquete turístico. Allí nos ofrecieron la bebida típica de Egipto, el Karkadé. Una bebida refrescante hecha con las flores de una planta que tiene el mismo nombre y que pertenece a la familia de las Malváceas. No tenía mal sabor, aunque si resultaba algo empalagoso.
De las excursiones que el guía nos presentó, nos decidimos por visitar Abu Simbel y el pueblo Nubio, por un precio de 95 y 35€ respectivamente. Según he podido leer por internet, pretender hacer estas excursiones por tu cuenta, sobre todo la de Abu Sinbel puede resultar mucho más barato, pero he leído muchos comentarios sobre las dificultades que te ponen si lo intentas y has contratado el viaje por agencia. En primer lugar el guía te avisa del peligro que corres de ser estafado, en segundo insisten en que contrates con ellos la excursión, y si esto no funciona es posible que hagan cualquier cosa para evitar que te encuentres con el taxi o la persona que te tiene que llevar. Como son rumores y no fue nuestro caso, no puedo afirmar categóricamente que esto sea así, pero si visitan este enlace puede que entiendan mejor lo que les digo. En él se dice que la excursión de Abu Simbel puede costar hasta 55€ más barato, es decir, unos 20€ si la haces por libre, un precio justo si tenemos en cuenta el nivel de vida del país, pero que te arriesgas a mucho, y no por el que te lleva, sino por la mafia que tienen montada los guías y agencias, que pueden llegar a dejarte tirado para que veas lo malo que es viajar sin ellos. De todas formas tenemos que entender que allí las gentes se ganan la vida con el turismo, algo que es completamente lícito, un turista es algo así como un globo lleno de billetes que debe ser desinflado, y conocen muy bien as técnicas y la psicología para hacerlo. Otra cosa es que les falte principios éticos, pero allá cada cual con su Karma, lo importante es que lo tengas claro tú que eres turista.

Con la conclusión de la reunión del Guía llegamos a la hora de cenar, así que tuvimos nuestra primera ocasión para degustar la comida egipcia de la motonave. No era muy diferente de la comida mediterránea, aunque si más especiada, algo que no es bueno para un estómago delicado. El buffet libre consistía de varios tipos de ensalada, escalopas, arroz, algún plato de pasta, algunos de carne... En definitiva un menú muy completo y apto para saciar muchos gustos. Mención especial a los postres y las frutas, muy variados y todos deliciosos, más para un goloso empedernido como yo. Diversos tipos de pasteles que no solo entraban por la vista sino por el paladar, con sabores exóticos que te recordaban que estabas en un país extranjero. En cuanto a las bebidas tenemos que hacer una valoración negativa, no solo porque se pagan a parte, sino por la poca variedad y la ausencia de vinos o cavas en la carta. Además resultaba molesto que antes de que acabásemos de cenar, el camarero se presentase a tomar nota de las consumiciones para facturarlas, estropeando en parte la tranquilidad de la cena.
La impaciencia por retirar los platos, en ocasiones también resultaba molesta. Si nos descuidábamos, en más de una ocasión nos hubiesen retirado el plato antes de que acabásemos el contenido.
Durante la cena en una mesa redonda para ocho comensales tuvimos los primeros contactos con nuestros compañeros de viaje, paisanos que como nosotros, era la primera vez que visitaban Egipto. Enseguida, supongo que por las circunstancias de hallarse lejos de casa y ser del mismo país trabamos amistad y se estableció un vínculo de grupo, esto fue algo que hizo mucho más bonito este viaje, ya que no solo disfrutemos más de la experiencia de viajar a un país lejano, sino que hicimos buenas amistades con las que compartimos la experiencia, una amistad que ha perdurado después.