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martes, 6 de octubre de 2009

Egipto mágico con IMAGE TOURS capítulo V

Capítulo V

El obelisco inacabado


Si queremos conocer la procedencia de la piedra utilizada en muchos de los monumentos hechos por los Egipcios e intentar indagar en sus técnicas para trabajarla y extraerla, esta es una visita que no se puede uno perder.

Las canteras de granito se Aswán, son ahora una atracción turística con senderos para ser recorridos, pero antaño miles de trabajadores extraían enormes bloques de granito rojo que luego adornaron templos y sirvieron para hacer las fabulosas estatuas, que hoy en día todavía se conservan y podemos visitar.

Se sabe a ciencia cierta que la columna de Pompeyo, situada en Alejandría, proviene de estas canteras, también gran cantidad de granito del templo de Karnak y muchos otros están tallados con granito de estas canteras. Se conoce también, que incluso los romanos utilizaron estas canteras para nutrir de granito a sus artesanos.

La parte más importante de la visita, es sin lugar a duda, el enorme obelisco de cuarenta y dos metros de altura y casi mil doscientas toneladas de peso, cuya extracción quedo paralizada. Es como una fotografía que nos muestra la precisión, casi quirúrgica, con la que trabajaban los canteros, que hace mas de tres mil años, trabajaron allí. El obelisco todavía está adherido a la roca madre por uno de sus lados, pero casi acabado por los demás. En el recinto veremos, a parte de este, varias rocas en proceso de extracción o talla, pero en ningún caso tan interesantes como este obelisco. En su conjunto, al menos a mi, me dejó una impresión muy extraña, fue como visitar un lugar donde, de repente, todos los trabajadores hubiesen huido, dejando todo lo que estaban haciendo.

Las razones por las que no se terminó el monumento en construcción no están muy claras. Se cree que llegado un momento de la talla, los artesanos apreciaron algunas grietas que hacían inviable extraer entero el bloque de piedra; es la teoría más probable. Otras teorías apuntan a convulsiones políticas o desastres naturales que alejaron a los trabajadores del lugar, afirmación que sostiene argumentando que las grietas, no son tan importantes como para dejar la extracción en una fase tan avanzada.
Sea como fuese, lo cierto es que allí se dejó un buen ejemplo de la ingeniería egipcia en pleno proceso, pero a pesar de los vestigios dejados, todavía hoy en día se desconoce exactamente las técnicas que usaron los canteros para cortar con tanta precisión el granito. Se especula con la utilización de árboles que se dilataban con agua para partir a piedra, cuan agua, abrasivos o artesanos armados con escarpa. Yo, poco entendido en el tema, veía allí la acción de martillos hidráulicos, dinamita y discos de diamante manejados por expertos. Claro que no soy un experto, pero he visto cortar el granito muy cerca de mi trabajo, y no veía diferencia alguna entre el acabado de una sierra de diamante y las paredes perfectamente lisas del obelisco.

Pudimos ver por indicación del guía, lo que parecían canales para el agua. Es posible que los canteros utilizasen de alguna manera el agua como abrasivo para pulir o cortar las rocas, al igual que se hace hoy en día, pero es difícil imaginar que dispusiesen de la tecnología necesaria para que el agua alcanzase la presión necesaria para que fuese una herramienta de corte, como se en algunas fábricas actualmente. Sin duda sus secretos han quedado bien guardados a pesar de haber dejado tantas huellas. En cierta manera, intentar indagar en como lo hicieron, es como si ellos encontrasen uno de nuestros satélites que se hubiese caído, e intentaran comprender como nosotros lo hemos construido.

Hay que decir como dato muy significativo, que de haberse terminado, el obelisco inacabado sería el más grande jamás construido, y por supuesto transportado. Al no disponer de la información, desconozco donde estaba destinad, pero aunque hubiese sido a un kilómetro de distancia ya resultaría una proeza, tanto como ponerlo en posición vertical en su ubicación. Resulta tan misteriosa la forma en como hacían los canteros su trabajo, como la forma en que lo hubiesen transportado semejante mole por el desierto. Estamos hablando de casi mil doscientas toneladas de peso muerto, en un mundo cuya maquinaria pesada, se supone que eran los bueyes de tiro y la fuerza bruta de la gente.

A pesar de ser casi las dos de la tarde no nos importó mucho el calor,era un lugar con tantos enigmas por resolver, que apenas tuvimos tiempo de pensar en otra cosa. La temperatura sobre la roca desnuda rondaría los cincuenta grados centígrados, pero después de pasar ya unas cuantas horas bajo el sol, uno acaba aclimatándose. Una gorra o sombrero, y una botella de agua son suficientes para soportar el calor. No me imagino yo soportando esa misma temperatura en un lugar húmedo. Eso si que sería un suplicio de verdad, pero allí el aire era seco, tanto que las gotas de sudor apenas tenían tiempo para asomarse, pues cuando lo hacían, eran inmediatamente evaporadas.

Como siempre, nos hubiese gustado estar más tiempo, imaginado y especulando sobre como podían hacer los canteros aquella maravilla de piedra, pero el tiempo, siempre es escaso para el guía egipcio. Un guía que por cierto, insistió mucho en la maldad de los mercaderes de los puestos de venta que había apostados en la salida del recinto. Nos dijo que eran ladrones y estafadores todos ellos. Sin embargo, no apreciamos diferencias con otros mercaderes que habíamos visto antes, igualmente pesados. Quizás el guía dijo aquello porque no le pagaban comisión, como vimos que ocurría en otras visitas.

Porque créanme si le digo, que todos y cada uno de los guías que conocimos en el viaje tenían chanchullos extraños en los lugares que visitábamos. Ya fuese un restaurante, tienda o mercadillo, los guías, de forma más o menos disimulada recibían comisión, ya fuese en forma de especie o directamente en libras. La forma arbitraria en que nos llevaban a tiendas y restaurantes concretas, ya era por sí misma sospechosa, aunque no hubiésemos visto entregar el dinero al guía, había algo raro en todo aquello. El caso es que lo pudimos comprobar que era así, ya que lo vimos con nuestros propios ojos en varias ocasiones. Al igual que los guardias turísticos se sacan un sueldillo por hacer de guías y modelos para las fotos, los guías se lo sacan de las comisiones que reciben de los lugares a donde llevan turistas. Desde luego esto no es bueno, porque no visitamos la mejores tiendas o los mejores restaurantes, sino los lugares en donde al guía le pagaban más.

De la visita tengo que contar una anécdota que no puedo callar. Sabemos que es bien conocido el tópico de que los catalanes somos unos tacaños. Cosa, que en general, como en casi todos los tópicos, no es cierto. Lo que no nos podíamos imaginar es que este tópico hubiese llegado hasta Egipto, donde los mercaderes, al vernos pasar tan prestos por sus bazares sin comprar nada, nos insultaron llamándonos catalanes. Fue realmente chocante saber cuanto sabían ellos de España.

Tenemos que pensar en que ya no vivimos en un mundo sin fronteras, las noticias, gracias a la televisión por satélite e internet, viajan hoy a la velocidad de la luz a todas las partes del mundo. Es una información que muchas veces no es explicada o, incluso tergiversada por los medios de comunicación.
Lamenté no haber tenido tiempo para explicar a aquellos mercaderes, que si pasábamos tan deprisa no es porque fuésemos tacaños, sino porque un paisano suyo, que demás era experto en egiptología, nos dijo que todos ellos eran unos ladrones y estafadores; algo de lo que dudamos posteriormente.

Quiero advertir que yo no soy egiptólogo ni nada parecido, y este relato está hecho desde el punto de vista de un simple turista. Por ello pido a los posibles lectores de este escrito, que si cometo alguna omisión o error sean benevolentes y me lo hagan saber. Agradeceré cualquier información que pueda añadir o corregir gracias a las aportaciones que me hagan. Pueden dirigirse ha judas_el_miserable@hotmail.com .

En cualquier caso , si lo que desean es saber más, hay miles de libros dedicados al antiguo Egipto, algunos muy buenos, y otros que rayan en el esoterismo. Lo cierto es que el antiguo Egipto se presta a ello. Es lo que ocurre cuando las cosas son difícilmente explicables por métodos científicos y racionales. En Egipto hay muchos lugares en los que sucede esto.