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lunes, 27 de diciembre de 2010

La verdadera cara del Islam

No se puede decir que Salman Rushdie, en su libro Versos Satánicos, no estuviese bien encaminado. Aunque yo no creo en el origen esotérico del Corán.
El islam es por definición una religión intolerante y violenta. Por mucho que lo quieran maquillar, su esencia es malvada y destructiva, especialmente para para todos los que no comulguen con sus creencias. Distingue claramente y desde el principio entre los creyentes, los buenos, de los no creyentes, los malos. Los primeros ascienden a los cielos, mientras que los segundos, en fin ya se sabe lo que se puede hacer con ellos. Define a Alá como único dios verdadero y a su profeta, Mahoma, como único y último divulgador de su verdad. Esto ya de por si, nos da una idea de su tolerancia con otras creencias.

La vida y obras de Mahoma, el inspirador de este libro, nos puede dar una pista del porqué de la naturaleza violenta del islam.

Mahoma, Abd Allāh al-Hashimi al-Qurashi para los amigos, fue un hombre de su época, un comerciante que no sabía leer ni escribir y que, después de dar un braguetazo con una mujer rica, dedicó su vida a plantearse aquellas preguntas ancestrales que se plantean los hombres ociosos, ¿Quienes somos y donde vamos, etc? Hasta aquí, nada diferente a otros hombres denominados santos. En algún momento de su vida, posiblemente por causa de algunas fiebres, comenzó a largar palabras, que para algunos fueron de inspiración divina. Estas palabras fueron anotadas en un libro bien conocido por todos. Luego, añadiendo partes de la biblia e interpretaciones de la misma, el Corán se convertiría para Mahoma y sus seguidores en el argumento para proclamar una religión, la única y verdadera. El Corán está escrito no para ser leído, sino para ser recitado hasta la saciedad una y otra vez. Se puede calificar como un libro hecho para lavar el cerebro a la gente que no tiene un mínimo de criterio. No fue difícil, por tanto, extender la palabra de Dios entre aquél pueblo inculto y supersticioso, era una época muy dada a a estas cosas. Pero al contrario de otras religiones, a los no creyentes se les sometía por la espada, que no vaciló en caer sobre mujeres y niños cuando se trataba de convencer. Así pues, las primeras víctimas del Islam fueron los vecinos del profeta.

Si el asesinato fue compañero de viaje de toda la vida del profeta, tampoco el robo, el engaño y la traición fueron unos desconocidos para él. Antes de que conquistase la Meca, gran parte de su fortuna y su poder había sido fruto del asalto a las caravanas y a los poblados donde, presuntamente iba a divulgar la palabra de Dios. Se dice, que su mujer, con su dinero e influencia, fue la que sacó de un apuro, cuando fue capturado una vez por robo.

Antes de que existiese la Meca tal y como la conocemos ahora, ya era un santuario muy venerado, donde se rendía culto a muchos dioses. El profeta se obsesionó con el lugar. Necesitaba un lugar santo donde los fieles de la nueva religión acudieran, un centro de poder mayor que su ciudad natal, Medina. Cuando tuvo los suficientes seguidores, la conquistó por las armas. Lo primero que hizo fue destruir el santuario y rehacerlo, dedicándolo a Alá, el único Dios verdadero, según él, claro. La Meca entonces, era un lugar de paso para las innumerables caravanas que recorrían el desierto y por ello un rico y prospero lugar de comercio. Los comerciantes no aceptaron de muy buena gana aquella situación. Ellos se habían ganado bien la vida vendiendo objetos religiosos de las decenas de religiones que habían habido allí antes de la llegada del profeta. Mahoma sabía que no podría mantener su conquista sin los comerciantes. Pero el dinero y el poder que atesoraba ya Mahoma por aquella época era considerable. Esto hizo posible la construcción del nuevo templo, y no le costó convencer a los comerciantes con este argumento. Los seguidores de la nueva religión, deberían acudir, por lo menos una vez en su vida, a la Meca. De esta manera los comerciantes podían seguir ganado dinero. Gracias a su influencia y a sus batallas, algunas perdidas y otras ganadas, la nueva religión se extendió como un mal edénico por la zona. Los que no se convertían eran aniquilados.

Esta historia, muy similar a otras muchas que se dieron en la época, son comprensibles en la época en la que se produjeron. Lo que no es comprensible, es que en pleno siglo XXI, las enseñanzas de este personaje sean seguidas por tanta gente, y los escritos interpretados y utilizados como argumento para hacer lo mismo que hizo este bandido.

La interpretación radical de estas escrituras hace posible que hoy en día se lapide a mujeres en diversos países. Incluso, en algunos de ostentosa riqueza y supuesta modernidad, como Arabia Saudí, los viernes son habituales las mutilaciones o los latigazos en plazas públicas, por no hablar de otras prácticas más crueles, si cabe. Todo esto en nombre de las interpretaciones de las divinas escrituras, basadas en una mentalidad medieval y trasnochada, impropia de personas racionales.

No obstante, es innegable, que algunos de los seguidores del profeta, que como otros en otras religiones, se alejaron de las partes más violentas de este libro y tomaron como un camino espiritual, alejado de la violencia y de sus llamadas a la guerra santa, igual que ha ocurrido con otras religiones de esencia violenta. Hablamos de los Sufis y de otras ramas del islam. También, no se puede negar, que en la edad media, el islam prodigó, como lo hicieron otras religiones, el arte, la arquitectura, la literatura y las matemáticas, algo que sucedió en buena parte porque algunos califas se dedicaron a atesorar y traducir libros de autores griegos como Platón o Aristóteles, libros que acababan en sus manos por las conquistas de otros territorios.

Muamar Gadafi, actual presidente de Libia afirmó “Conquistaremos Europa con los vientres de nuestras madres”. Esto, que parece una soberana estupidez, se está haciendo realidad ahora. Cada musulmán tiene de media tres hijos, mientras que un europeo 1,5, si llega. Esto significa que en dos generaciones, los votantes musulmanes serán mayoría, de ahí a un estado islámico, hay un paso. Y e esto se une a la expansión del islamismo en África, china y otros países. Cierto que este un mensaje alarmista y puede entenderse como racista, pero no se trata de eso. Si no de la defensa de nuestros valores occidentales, de la democracia y sobre todo, de nuestra libertad.

Podría dudar de sus intenciones si su integración en la sociedad occidental fuese, al menos, aparente; pero no es así. No solamente no se integran, sino que además evitan que los miembros de su comunidad se mezclen con los demás. Aunque se aprovechan sabiamente de todas las ventajas de la sociedad occidental, su educación y sus ventajas, los niños, y sobre todo las niñas musulmanas, son obligados a ir a sus países de origen para recibir la doctrina islámica, sin ninguna posibilidad de elección. Como en todo hay excepciones, pero no nos engañemos, es una practica generalizada en los musulmanes residentes en occidente, aunque con el tiempo, ya no será necesario que hagan esto, pues la proliferación de mezquitas en todos los lugares de Europa lo hará innecesario. Una prueba de su falta de integración es que es muy raro ver un matrimonio mixto entre musulmanes y occidentales, y cuando se da el caso, lo más probable es que el cónyuge occidental se convierta al Islam, y los hijos reciban educación islámica. Por otra parte, allí donde se da un conato de integración o desvío de las enseñanzas del profeta, siempre aparece un Imán para poner las cosas en su sitio. El Imán en el Islam no es un párroco, no da consejos espirituales. Su poder viese directamente del altísimo y sus indicaciones son ley, es parte de un sistema teocrático seguido por todo buen musulmán.

Pero lo más preocupante del islam, es que hoy en día, una buena parte de ellos son fanáticos religiosos que llevarían, si pudieran, hasta sus últimas consecuencias las enseñanzas e interpretaciones de este libro, y ciertamente su número es alarmantemente grande y está creciendo.

El islam se está aprovechando de la perdida de los valores que hasta ahora han regido a los ciudadanos europeos, y muy especialmente de los políticos, que con la disculpa de ser políticamente correctos, transigen con esta religión totalitaria poniendo en cuestión el futuro de la cultura occidental. Hay políticos, que incluso pretenden hacer alianzas de civilizaciones con estas personas, cuya máxima aspiración sería que nos convirtiésemos, y sino, destruirnos.

Nuestra tibieza a la hora de poner coto a esta islamización encubierta será, sin lugar a duda nuestra perdición. Dejamos construir templos en nuestro territorio, que practiquen sin restricciones su religión y nos avergonzamos de los que proclaman mensajes como el que yo estoy dando. Mientras, en otros países ya islámicos, los templos de otras religiones son quemados, prohibidos los cultos y restringido por completo la construcción de templos de cultos de otras religiones, por no hablar de los asesinatos y la destrucción del patrimonio mundial en nombre de Alá.
Tendríamos que plantearnos si somos ejemplo de tolerancia o sencillamente idiotas.

Recientemente un profesor de instituto, fue interrogado por la denuncia puesta por una madre de uno de sus alumnos. El argumento de dicha denuncia se fundaba en el que profesor había insultado las creencias de su hijo al afirmar que el clima de cierta región de España favorecía la curación de los jamones. Por supuesto esta la denuncia quedó en nada, no gracias a Alá, por supuesto. Pero hoy en día ya hay colegios que han tenido que quitar de su menú todos los derivados del cerdo para no ofender a alumnos musulmanes, privando de estos manjares al resto de los alumnos. Son pequeños ejemplos de donde nos está conduciendo estas actitudes de claudicación de nuestros valores.
En una ocasión una madre musulmana fue increpada por llevar a su hija con velo al colegio. La madre contestó, no os preocupéis. Con el tiempo también vuestras hijas irán con velo. Esta es la verdadera cara del Islam y de su tolerancia, y la realidad que nos espera si no lo paramos ahora.

No seré yo quien le quite a ellos la libertad de culto, ni de hacer mezquitas, pero de la misma manera que una mujer europea se tiene que poner velo en un país islámico, aquí no se debe permitir llevarlo. De la misma manera que se admite la obligación de las leyes en los estados teocráticos en estos países islamizados, no podemos permitir que ellos no se sometan al estado de derecho y libertad de nuestra sociedad occidental. De lo contrarios estamos poniendo en peligro todos los valores que han costado tanta sangre establecer.

martes, 23 de noviembre de 2010

Lo que tú no sabes de una discoteca

Son las tres de la madrugada y hace ya algunas horas que esperamos este momento, el momento en que la gente acude, una noche más, en tropel a bailar la música que ponemos. Llegan puntualmente cuando cierran los garitos de alrededor, ya cargados de alcohol, con ganas de divertirse y, si hay suerte, de encontrar pareja. Hasta ahora hemos intentado que los más madrugadores se sintiesen a gusto, poniendo temas clásicos, ya viejos. A veces, temas disco de los ochenta, otras fanky, que más da si no les gusta, es lo que mandan poner.

Últimamente las cosas no han ido demasiado bien y se nos acusa de que la gente ya no está tan animada como antes ni acudan tantos al local. Nos dicen que hemos entrado en una rutina en la que siempre ponemos la misma música, pero es algo que sabemos que no es cierto. Cunado analizamos esto, nos damos cuenta que es una injusticia acusarnos de causar la perdida de clientela. Primero porque no salen veinte temas nuevos cada semana, y de los que salen, solo algunos los podemos poner. Luego están las restricciones, porque no todo lo que tenemos se puede poner, ellos deciden que se puede y que no. Ellos, que no tienen ni puñetera idea de música, deciden que es house, que es dance o que es demasiado reggeeton... Si se preocuparan de verdad de la música, se darían cuenta que los temas que estamos poniendo ahora no son los mismos que hace seis meses, pero si se dan cuenta parece que les da igual, a alguien le tienen que echar los perros. Las injustas broncas afectan nuestro estado de ánimo. Nos prohíben poner algunas canciones que sabemos que funciona, nos dicen que no debemos atender las peticiones de la gente; y todo ello nos desorienta, ya no sabemos que hacer, y eso se nota en la pista. Parece como si todo el mundo ahora supiese hacer nuestro trabajo.
Respecto a la música no comprenden que todo tiene su tiempo de cambio, que la música también. Pero están nerviosos y buscan en nosotros la raíz de todos sus males; como si la promoción de la discoteca no hubiese desaparecido, como si cada día se hicieran muchas fiestas, como si a la gente no le afectase la crisis económica, como si el local se hubiese renovado alguna vez, como si se hubiesen gastado algo en renovar la iluminación, que se cae a pedazos o como si fuese gratis venir al local. Ser conscientes que no tenemos la culpa nos quita la poca ilusión que nos queda. Además,
hacía tiempo que sabíamos que en otras discotecas pagan mucho mejor. Antes no nos importaba, porque nos divertíamos trabajando, pero ahora las cosas están cambiado. Al perder la motivación nos damos cuenta, que quizás no merezca la pena sacrificar nuestro sueño y nuestra salud por tan poco, y sobre todo por tan ingratos personajes, que viven a nuestra costa.

Han sido tres noches seguidas de mal rollo y el cansancio se hace notar, pero tenemos que ponernos en marcha, el espectáculo debe continuar.

Algunas canciones de moda despiertan la pista, las luces se mueven y comienza la fiesta. Ponemos una canción y no funciona muy bien, un fallo que para el jefe se convierte en una tragedia griega. Aunque a una parte de la gente le gusta, a él no. Uno de nosotros es increpado por ello y llega al límite, ya no puede más. Su cara refleja el dolor de su orgullo profesional herido. El mejor de los tres, el que más experiencia y saber hacer tiene, decide que ya no puede seguir soportando tanta incomprensión, quizás se vaya, la noche acaba y nos vamos.

Entre semana se intercambian mensajes, algunos de preocupación y disgusto, mientras otros preparan su trampa con cautela. A la semana siguiente, mis dos compañeros y amigos llegan a la hora de costumbre, y se encuentran con alguien que va a ocupar su puesto durante cuatro horas, todo ello sin previo aviso. Algo que, si no fuese tan ingenuo, podría pensar que estaba planificado para causar que los dos se enfadasen y se marchasen. Otros lo hubiesen hecho, pero ya hace mucho tiempo que están minando su amor propio.
Durante cuatro horas el sustituto puso house, todo aquel que a ellos no le dejaban poner, lo puso seguido, una canción detrás de otra; éxito tras éxito convertido una monotonía de bombo y de mezclas sin alma que hacían que la noche comenzase a aburrirme. Al igual que las mezclas, las

luces también perdieron el alma. Mientras estaba allí, cumpliendo con la labor para la que se me pagaba, me llegaron noticias que me hicieron presagiar que ya no volvería a poner luces con mis amigos en aquel lugar. Entendí la trama que se había gestado durante la semana.

Atrás quedaron cientos de noches de diversión y fiesta , noches en las que los tres tuvimos la sensación de haber hecho que la gente olvidase por unos momentos sus problemas. Esta fue nuestra única recompensa, pues en todas esas noches una sola palabra de agradecimiento, una recompensa a nuestro mérito salio de los que mandan. Si, quizás una palmadita en la espalda, para a la semana siguiente, olvidarse de lo que bien que lo habíamos hecho y clavárnosla hasta los hígados. Olvidando nuestro sacrificio, que dejamos noches de nuestra vida allí, nuestras familias o amigos en casi, sin salir los fines de semana, todo por un sobre marrón.

El dinero ciega a las personas, les hace cometer actos indignos, a no tener ni un ápice de compasión por los demás, aunque los demás sirvan para sus fines. Es cierto, así actúa el dinero, o mejor dicho la avaricia del hombre, también en los dueños de las discotecas.

Pero continuamos, la noche sigue adelante y la música sigue sonando. Algunos acabaran ebrios esta noche, otro con pareja, y otros simplemente se habrán divertido, para ya nunca será igual, se que para mis dos amigos esta será la última noche.

Tan y como estaba previsto uno de mis amigos cayó en la trampa, que no era más que una provocación de su ira, al otro, más sereno, solo se le dijo, días después, que se tomara unas vacaciones, un eufemismo muy utilizado por aquellos cobardes que no les gusta ir de frente.

Yo me quedé, y me quede por el vil metal, sabiendo que ya nada sería igual, aunque sé que no será por mucho tiempo.

La siguiente semana llegaron los nuevos, el que usurpó el puesto durante cuatro horas y un viejo conocido. Viendo mi entusiasmo por el evento, comprendió uno de los jefecillos que mi ánimo estaba por los suelos, que yo no aguantaría mucho más. El sabía bien que todos somos imprescindibles, pero también que algunos más que otros. No tardó en pasarme la mano por el lomo, mientras me engatusaba, o al menos eso creía, con ridículas alabanzas, recursos de cobardes, pensaba yo mientras soltaba su verborrea. Yo jefe de la la cabina, instructor de deejays, ja ja ja, que risa me daba. Cobrando menos que ellos, y yo era el profesional, el maestro que tenía que enseñarles, un vulgar manejador de luces que ascendió de pronto a la categoría máxima por el puro interés. Aunque mi cariño por esta persona, se antepuso a mis ganas de reírme de su simpleza, no pude evitar alguna que otra mueca burlona mientras me soltaba su rollo y me pasaba el brazo por el hombro.

Pero bueno, allí estaba yo, haciendo lo que no tenía que hacer, que era evitar que todo fuese mal. Aunque podía haber hecho lo contrario, dejarlos a su suerte, les ayudé, todavía me quedan principios y no puedo seguir los malos ejemplos que encuentro a mi alrededor, por cierto muchos y tan perversos que hacen que me sienta muchas veces, avergonzado de haber nacido ser humano.

Comenzó la noche, y tal y como esperaba, empezaron a sonar las mismas canciones que sonaron la semana anterior, la misma sesión sin alma y monótona. Solo pude pensar en una palabra, aburrimiento. Dejaremos que que aprendan, quizás sean buenos algún día, y quizás lleguen a alcanzar nuestra motivación, ojalá sea así.



Nosotros tres, amigos y compañeros en la noche, sabemos que vosotros, los que bailáis, todo esto os la repampinfla. Llegáis y buscáis pareja, diversión, alcohol y música, lo demás, os da igual; sin embargo, alguno de vosotros recordaréis una noche especial, una de aquellas noches en que os lo pasteleasteis tan bien que hubieseis querido repetir mil veces. Se estableció el vínculo casi mágico, entre nosotros y vosotros. Conseguimos conectar con vosotros a través de la música. Fue un momento en que la cabina se convirtió en una emisora de diversión y bienestar, donde la música fue el medio, y las luces el catalizador que estableció el vínculo. De corazón a corazón, cada latido era un bombo de house, una base de reeggeton o un temazo de los cuarenta. 

viernes, 19 de noviembre de 2010

El mayor recorte social.


Si hay algo que caracteriza a esta clase política que nos ha tocado soportar en España, es su capacidad de prostituir ideales y valores por un único fin; la permanencia en el poder.

A cualquiera, mínimamente interesado por la política, le debería sorprender ver como un socialista de pro, de los de puño en alto y pañuelo rojo, dona una ingente cantidad de dinero a los bancos, y tiempo después, promulgara el mayor recorte social de toda la historia, faltando a sus principios y su palabra. Un recorte que está afectando a las clases más desfavorecidas de la sociedad, precisamente a aquellas que prometió defender. Posiblemente pensará que estaba equivocado respecto a lo que significaba el socialismo, y que ahora ,ayudar al sistema capitalista e ir contra de la clase obrera, es socialismo.
Si esta persona, interesada en la política, fuese un ingenuo o quisiera ser benevolente, podría pensar que este cambio ha sido forzado por la presión internacional, pero si estuviese bien informada, sabría que nadie le dijo a este presidente socialista, poco obrero y menos español, como tenía que recortar, que esto fue una decisión enteramente suya.
Los que manejan los dineros en Europa, temerosos de la desestabilización de la moneda europea y de que los bancos españoles no pudieran hacer frente a las deudas contraídas, apelaron al presidente de la nación, directamente responsable de este desastre, para que redujera el creciente déficit. No le dijeron como tenía que hacerlo. Contrariamente a los que se esperaba de un socialista, tomo las medidas más sencillas para solucionar el problema y convencer a los de la pasta. Esta solución no fue otra cosa que quitárnoslo a todos, robárnoslo de la misma manera un Señor feudal en el medievo. Puede que me esté engañando, y de eso se trata el socialismo, de socializar las deudas entre todos, sobre todo los más desfavorecidos por la sociedad capitalista.
En unos pocos meses, todas las ayudas sociales, que fueron concebidas, fundamentalmente, para comprar votos, se han desvanecido. Los famosos cuatrocientos euros, el cheque bebe, plan prever, han desaparecido. Recortes de sueldo a los funcionarios, congelación de pensiones, subidas de impuestos y otras lindezas de similar calado, han sido impuestas a base de decretos, en vano intento de paliar un déficit provocado por el mismo gestor que ahora se lamenta falsamente de haber tomado decisiones difíciles, seguro que con su sueldo está muy afligido por jodernos a todos, póbrecito...
Por si eso no bastase para derribar nuestro poco ánimo y esperanza, los ayuntamientos, nidos de despilfarradores y apotronados, con su presupuesto menguado por la crisis de la construcción, se suman al desvalijamiento con la siembra de radares y parquímetros . Convierten a la policía municipal en un cuerpo de recaudadores que se dedica la mayor parte de su tiempo a poner multas, que ahora, gracias a las nuevas leyes, no podemos eludir pagar. Para que las medidas sean más efectivas, llenan de zonas de diversos colores las ciudades y contratan sicarios del lápiz para pillar a incautos que no pasaron por caja. Y pobre de aquél que no pague, porque el recargo suele ser mayor que la multa. 
Es muy probable que la aplicación ahora de todas estas medidas recaudatorias sea tan inútil como los que las diseñaron. Solo contribuirán, como lo están haciendo ya, a horadar más en el ánimo de las gentes, además de crear un clima donde las personas que tienen la capacidad de general empleo sientan desconfianza y prefieran llevarse el dinero a otro lugar. Si al menos, las medidas tomas, hubiesen sido acompañadas de otras que fomenten el empleo y la iniciativa de la sociedad, que ayudasen a crear empleo y ahorrar gastos inútiles, quizás hubiesen servido de algo; pero todas las decisiones que se han tomado han sido a la desesperada, sin un mínimo de sentido común. La precipitación y la falta de planificación es más que evidente, cuando vemos la cantidad de propuestas que aparecen y desaparecen en función de los titulares de prensa, encuestas, o lo que digan los todo poderosos sindicatos subvencionados.
Es seguro que si se hubiese actuado cuando se debía, sobre todo en los gastos corrientes del estado, muy probablemente no hubiese sido necesario castigar a la sociedad de la manera que se está haciendo. Pero ahora, mientras vemos mermar nuestros ingresos, o acabamos en el paro y arruinados, sigue la sangría de dinero, vía Boletín Oficial del Estado. Esas “Subvenciones” no van precisamente a quien puede proporcionar empleo, sino a instituciones relacionadas con la memoria histórica, organizaciones feministas radicales, sindicatos o organizaciones vinculadas a los partidos políticos. Es decir, a comprar el voto más radical para que este inútil integral se perpetúe en el poder.
Zapatero es como un cáncer metastásico para este país. Este hombre, que no reconoció la crisis cuando todo el mundo la veía venir, que luego nos ha dicho tantas veces que todo se iba a arreglar, ahora se pone grandilocuente para decirnos que no se siente cómodo con el desastre que ha creado. Cuanto cinismo y cuanta cara dura se necesita para que la gente, que tan mal representa este presidente, se levante y diga ¡basta ya!
Cientos de asesores viven de la sopa boba, las subvenciones a los medios de comunicación afines, la propaganda institucional, el despilfarro de las autonomías, la duplicación de instituciones públicas y la burocracia que limita la capacidad de crear empresas y empleo, la sanidad gratuita para los no residentes, y un largo etcétera, es lo que algunos llaman el chocolate del loro. Bien lo quisieran los millones de parados que se están quedando sin ningún tipo de ayuda o los pensionistas a los que se le ha cercenado su poder adquisitivo, ya bastante maltrecho.
Me gustaría decir que veo luz al final del túnel, que hay esperanza, pero contemplando el resto de la clase política y las actitudes de estos, mi esperanza se desvanece en oscuro pozo. Ya no tan solo por saber el bajo nivel intelectual y la bajeza moral de la que hacen gala la mayoría de ellos, sino por su acciones, declaraciones y la demagogia empleada en sus discursos. Pero de todo ello, lo que más me preocupa, y donde ya pierdo toda esperanza, es cuando veo con que afán dedican sus esfuerzos a enfrentar a la gente, a buscar problemas donde no los hay, a inventarse conflictos; al fin y al cabo a buscan el poder a costa de lo que sea, sin reparar en las consecuencias de sus actos o el desastre que puedan provocar.
Dan ganas de bajarse de este tren, de no pagar la hipoteca, las multas, los impuestos. Dan ganas de coger lo que por derecho pertenece a todo hombre nacido: un lugar para vivir, agua, comida y la energía que necesite, que al fin y al cabo viene del Sol y pertenece a todos, y pasar de las instituciones y los gobiernos. Si necesito algo más, conocimientos, herramientas, transporte o medicinas lo conseguiría proporcionando algo a cambio a otras personas. Así ya no necesitaría dinero, ni bancos, ni ventajas fiscales, ni publicidad, ni seguros. Pero no, no puedo, es imposible, sé que si lo hiciera las consecuencias para los míos serían desastrosas, arruinarían a mis padres, abaladores de mi hipoteca, iría a la cárcel, dejando desamparados a los míos. Me apartarían como una máquina defectuosa que ya no quiere contribuir a un sistema esclavista y opresor.
¿Pero que ocurriría si lo hiciésemos muchos?
¿Quien tendría el problema entonces?
¿Que sería de ellos sin nosotros y que sería de su poder y su dinero?
¿Nos meterían a todos en la cárcel?

viernes, 16 de julio de 2010

Yo acepto Bilderberg

Recientemente se celebró en un hotel de Sitges, un conocido y turístico
pueblo de la costa Este de España, un evento que convocó a los hombres más poderosos e influyentes de la Tierra, los miembros del club Bilderberg. Esta reunión tan singular, se celebra regularmente, siempre de forma discreta, en lugares diferentes del mundo y bajo unas extraordinarias medidas de seguridad. No se comunica oficialmente los nombres de los asistentes al evento, pero se sabe, a pesar de que llegan en limusinas con los cristales tintados y helicópteros sin identificación , que se trata de los dueños de importantes grupos de comunicación, presidentes de países, dueños de multinacionales y miembros de las familias más ricas del planeta, así como algunos miembros de la realeza europea.

Curiosamente, y aunque según sus organizadores, se trata de una reunión privada de amigos que discuten de sus cosas y de la situación mundial,en todos los países donde se ha celebrado, una buena parte de los gastosen la seguridad de la cumbre y el apoyo logístico, corre a cuenta del
estado anfitrión, es decir, los gastos son sufragados por el contribuyente. Es público también, que es normalmente, es presidente del país anfitrión el invitado a inaugurar las sesiones, después de lo cual, es invitado a salir de la sala a menos que éste sea miembro del club. Esta reunión de poderosos, debido al gran despliegue de seguridad, supone, siempre, incomodidades a las personas que viven cerca de los lugares donde se celebra. En ésta última reunión, sin ir más lejos, los lugareños han tenido que acreditarse para poder acceder a sus domicilios. Incluso, algunos eran registrados y acompañados por policías para
verificar que vivían en la zona. Pese a que buena parte de su organización la pagamos todos y la sufren los residentes en la zona, de lo que allí se dice, nada se sabe.

Tal complicidad de los gobiernos, el secretismo con el que se realiza, y el no conocer las identidades de la mayoría de sus participantes, así como la presencia de los dueños o presidentes de las grandes agencias de distribución de noticias, es decir, de los que deciden que debemos saber y que no del mundo que nos rodea; ha dado pie a inspirar a algunos escritores, que ven en este evento, algo así, como un foro donde se planifica el destino de todos. Algunos escritores que que se han aventurado a investigar este club y sus miembros, no se sabe muy bien si por acrecentar las ventas de sus libros, afirman estar amenazados de muerte. Quizás porque muchos coinciden en afirmar, que esta cumbre es el foro donde se comunican las directivas de un grupo de personas, todavía más secreto y poderoso, relacionado con la masonoría, los Illuminati o los antiguos templarios, que forman, algo así, como un gobierno paralelo a nivel mundial, al que nadie a votado, y que se dedica a planificar guerras y conflictos mundiales, para preservar su estatus de poder, o quizás para establecer un nuevo orden mundial donde ellos ejercerían un poder absoluto sobre una sociedad aborregada, falta de sentido ético y sin capacidad de rebelarse o reaccionar.

Si nos ceñimos a la realidad y dejamos al margen estar teorías, que pueden parecer descabelladas, lo cierto es que este grupo de personas, por su poder e influencia, puestos de acuerdo, pueden constituir, cuando menos, un grupo de presión muy influyente, capaz, entre otras cosas, de cambiar políticas y gobiernos. Piensen por un momento en que pasaría si estas personas son vistas con un candidato a presidente de un país, ¿A quien votaría? ¿Al que estas personas apoyan con su dinero y su presencia, o al candidato que ellos critican o repudian?
En cuanto a sus intenciones, no se sabe muy bien cuales son, pero puestos también a especular, no tengo razones para pensar que son buenas. Si su intención fuese arreglar el mundo o analizarlo como dicen, porque celebrarían estas reuniones a puerta cerrada y con orden expresa de no divulgar su contenido, o porque no se hacen públicas son conclusiones. Solo se me ocurre pensar, viendo esta actitud, que se reúnen, como dicen algunos, para preservar su estatus y el de sus familias. Al fin y al cabo, a ellos no le falta de nada, no como a la gran mayoría de los mortales, que en el mejor de los casos debemos trabajar ocho horas diarias para tener, solo una milésima parte de lo que ellos tienen? ¿Que razones tendrían ellos para querer mejorar nuestra situación, cuando ellos lo tienen todo a nuestra costa?

Volviendo ahora a las conspiraciones: No cabe ninguna duda, que los acontecimientos que se producen en el mundo y cuya trascendencia por su misterio y no obediencia a una aparente lógica, dan pie a sospechar que existe una mano negra o poder oculto responsable de todos ellos. El atentado del 11S o del 11M, plagados de misterio y secretismo, cuya resolución y autoría, pese a lo que nos quieran hacer creer,hoy el día están sin esclarecer, son tan solo algunos hechos que nos pueden hacer ver hasta donde llega la madriguera del conejo. Puede que en realidad Bill Laden no sea más que un personaje inventado por la C.I.A para justificar la invasión de Iraq y Afganistán, cuyas reservas de petróleo y Tantalio están ahora a merced de las grandes multinacionales. Puede que en realidad, Zapatero no haya sido llevado al poder bajo los hospicios de una logia masónica para desintegrar España, tal y como dice César Vidal en uno de sus libros. Puede que todo esto no sean más que las divagaciones de algunos escritores para vender sus libros, pero si nos ceñimos a lo hechos, muchas de las teorías conspiratorias más abyectas dan la razón a sus autores.

Veamos detenidamente el Caso de Zapatero en España. Su trayectoria como estadista es vergonzosa, mírese por donde se mire. Sin embargo, en cuestiones de intervención contra las libertades personales, destrucción de los valores morales y segregación del país que gobierna, ha sido astuto e implacable. Si miramos con una perspectiva global de lo que ha hecho hasta el momento, parece que su intención principal es la de destruir la nación que preside. La pregunta es por qué. ¿Acaso puede alguien ser tan inútil o inepto de forma natural siendo el presidente de un país? ¿Puede llegar un memo a presidente, simplemente por tener una cara bonita y saber mentir como nadie? ¿no existe una criba en el partido Socialista que evite esto? Son preguntas que me vienen a la mente solo con leer algunas de sus acciones como político.

En teoría cualquiera puede llegar a presidente de un país a través de unas elecciones, pero en la práctica sabemos que no es así. Hoy como casi desde el principio, la democracia es una ilusión. Como todos los grandes ideales políticos se ha ido degradando hasta convertirse en un instrumento de los poderosos sobre los débiles. Las campañas electorales no son más que un mercado donde se ofrece mercancía defectuosa para preservar un sistema podrido y esclavizante, un sistema basado en el consumismo y los peores valores del ser humano.

Hace poco una buena amiga me envió un un Power Point donde, acompañado de unas imágenes, detallaba el contrato no escrito que firmamos al integrarnos en esta sociedad. Es muy ilustrativo y refleja con absoluta claridad todo lo que estamos dispuestos ha aceptar por seguir manteniendo la ilusión que somos libres. El contrato se divide en clausulas que aceptamos la mayoría de personas sin ponernos a pensar en sus repercusiones.

CLÁUSULA 1ª
Yo acepto la búsqueda del confort como el fin supremo de la humanidad, y la acumulación de riquezas como el mayor logro en nuestra vida.
Cuanto más infeliz sea, más consumiré, y así contribuiré al buen funcionamiento del sistema.

CLÁUSULA 2ª
Yo acepto que la investigación relacionada con mi salud esté en manos de empresas cuya única motivación es generar beneficios.
No me preocupa que las farmacéuticas financien los congresos de medicina y que controlen así la información que les llega a mis médicos.
Confío en la industria farmacéutica, y en gente como Donald Rumsfeld, accionista y ex presidente de la farmacéutica que desarrolló el Tamiflú. No creo que sean capaces de crear virus como el de la gripe A para forrarse.

CLÁUSULA 3ª
Yo acepto dejar mi salario a los bancos para que ellos lo inviertan en aquellas actividades que más dinero generen, independientemente de su moralidad o de su impacto ambiental.
Asumo que las inversiones más lucrativas son las que explotan a los ciudadanos de los países en desarrollo y respaldo por completo estas actuaciones.

CLÁUSULA 4ª
Yo acepto que las autoridades guarden todos los datos sobre mí que tengan. Confío en ellos y no me importa llevar DNI con microchip, ni dar mi huella ocular al entrar en otro país, ni tener que enseñar el contenido de mi ordenador en aeropuertos.

CLAÚSULA 5ª Yo acepto los paraísos fiscales para que ricos y delincuentes no paguen los impuestos que yo sí pago.

CLÁUSULA 6ª
Yo acepto que los bancos internacionales presten mi dinero a países que quieren armarse para ir a la guerra, y que puedan elegir dónde se libran las guerras.
Soy consciente de que lo mejor es financiar a ambos bandos para que el conflicto dure el mayor tiempo posible, no sólo para ganar más dinero sino para luego puedan hacerse con sus recursos cuando no puedan devolver los créditos.

CLÁUSULA 7ª
Yo acepto que la publicidad me cuente mentiras y que me haga desear cosas, que cuando consigo, me aportan poco.

CLÁUSULA 8ª
Yo acepto que se guarden todos mis e-mails durante 5 años aunque yo los borre. Y que empresas como Yahoo den acceso a las cuentas a las autoridades chinas, permitiendo así detener a disidentes.
Yo acepto la última tecnología descubierta que permite que los móviles puedan retransmitir lo que oyen aun cuando su dueño lo haya apagado. (Ojo para evitarlo, quitad la batería)

CLAÚSULA 9ª
Yo acepto que el poder esté en manos de las personas más ambiciosas y con menos escrúpulos.

CLÁUSULA 10ª
Yo acepto que los partidos políticos aglutinen a lo peorcito del país y que cada 4 años me cuenten lo que saben que quiero oír para llegar al poder.

CLÁUSULA 11ª
Yo acepto que los medios de comunicación estén concentrados en las manos de grandes poderes económicos, puesto que sé que harán un buen uso de ellos. Acepto creerme sólo lo que los medios dicen y pensar que lo que se dice fuera de ellos son bulos para gente inculta y crédula. Yo acepto esta matriz en la que me han colocado para que no pueda ver la realidad de las cosas. Sé que lo hacen por mi bien.

CLÁUSULA 12ª
Yo acepto que las noticias recopilen lo peor que ha pasado en el planeta ese día, para que me sienta impotente y piense que no hay nada que hacer.
Sé que alimentar el miedo, la rabia y la desesperación es lo mejor que pueden hacer por nosotros porque creer que se puede cambiar algo es peligroso.

CLÁUSULA 13ª
Yo acepto las versiones de los acontecimientos que me dan los medios y apoyo todas las divisiones entre seres humanos que me quieran contar los gobiernos.
De esta forma podré focalizar mi cólera hacia los enemigos diseñados por ellos, y no me opondré a acciones bélicas que respondan a intereses político-ecónómicos.

CLÁUSULA14ª
Yo acepto que se condene a muerte al prójimo, y se nos aliente a acabar con él, siempre que su gobierno haya sido declarado por el nuestro como su enemigo.

CLÁUSULA 15ª
Yo acepto que se desechen toneladas de comida para que no bajen los precios internacionales. Me parece mejor que ofrecérselos a los cientos de miles de personas mueren de hambre cada año.

CLÁUSULA 16ª
Me parece bien que haya países como Haití, donde a falta de otra cosa, comen galletas hechas con tierra. Como todos somos egoístas, estoy convencido de que en el fondo todos estamos de acuerdo con esta situación.

CLÁUSULA 17ª
Yo acepto que…
- la felicidad es confort
- el amor es sexo
- Y la libertad es tener dinero para poder satisfacer todos mis deseos.

CLÁUSULA 18ª
Yo acepto que se hagan guerras por motivaciones económicas como el petróleo, reactivar la economía o dar salida a los stocks de armas obsoletas.
Hay que hacer lo que sea para mantener el sistema en marcha, porque es sin duda el mejor de los posibles.

CLÁUSULA 19ª
Yo acepto comer carne bovina tratada con hormonas sin que exista obligación legal de indicarlo en ninguna etiqueta.
Yo acepto servir de cobaya y comer carne de animales engordados con piensos transgénicos, para comprobar si aparece alguna anomalía en nuestra especie a largo plazo

CLÁUSULA 20ª
Yo acepto que los vegetales que ingiero hayan recibido pesticidas y herbicidas tóxicos para mi salud, siempre que no usen demasiado.
Yo acepto que se utilicen todo tipo de aditivos químicos en mi alimentación, puesto que estoy convencido de que si los añaden, es porque saben que no tiene ninguna consecuencia a largo plazo.

CLÁUSULA 21ª
Yo acepto que los transgénicos se expandan por todo el planeta, y que las multinacionales agroalimentarias que patentan seres vivos acumulen ingentes dividendos por ellos y controlen la agricultura mundial.
Estoy convencido de que es moral especular con el precio de los alimentos, como se ha hecho con la vivienda, porque el sistema de mercado garantiza que los recursos se distribuyan de forma eficiente.

CLÁUSULA 22ª
Yo acepto pagar el precio más bajo posible por la carne de los animales que compro, por lo que me parece bien que los traten mal, con tal de abaratar su carne.
Al fin y al cabo somos una especie superior.
En consecuencia, si viniese otra especie superior de otro planeta, me parecería lógico que hiciesen lo mismo con nosotros.

CLÁUSULA 23ª
Yo acepto la política de «revolting doors» (puertas giratorias). Sé que los directivos de organismos internacionales como la OMS, la OIT, el FMI y el Banco Mundial son ex-empleados de grandes corporaciones, que saben que «portándose bien» volverán a esas corporaciones al año siguiente ganando cantidades astronómicas.

CLÁUSULA 24ª
Yo acepto la hegemonía del petróleo en la economía, a pesar de ser una energía costosa y contaminante, y estoy de acuerdo en impedir cualquier tentativa de sustitución, puesto que la implantación de los métodos de energía libre ya descubiertos y silenciados serían una catástrofe para el sistema.

CLÁUSULA 25ª
Yo acepto que el valor de una persona dependa de su capacidad para generar dinero y de si aparece o no en la tele.
Tomaré como mis referentes personales las personas que aparecen en la televisión, e intentaré ser como ellos.

CLÁUSULA 26ª
Yo acepto que se paguen fortunas a jugadores de fútbol y a actores, para convertirlos en nuestros modelos a imitar.
Me parece totalmente lógico que se pague muy poco a los profesores que se encargan de formar a las generaciones futuras.

CLÁUSULA 27ª
Yo acepto que las multinacionales no apliquen las conquistas sociales de occidente en los países desfavorecidos. Apoyo que haya niños trabajando, con tal de que los productos que compro tengan el precio más bajo posible.

CLÁUSULA 28ª
Yo acepto que los mayores sean considerados un estorbo y no sean nunca nuestro modelo, puesto que como civilización más avanzada del planeta (y del universo, ya que es imposible que existan más) sabemos que la experiencia no tiene ningún valor.

CLÁUSULA 29ª
Yo acepto la competencia como base de nuestro sistema, aun cuando soy consciente de que este funcionamiento engendra frustración y cólera para la mayoría.
Sustituir la competencia por la colaboración sería un error.

CLÁUSULA 30ª
Yo acepto usar aquello más valioso que tengo, mi tiempo, en hacer un trabajo que no me gusta, para podercomprar muchas cosas con las que evadirme de esta vida tan vacía que llevo.

CLÁUSULA 31ª
Yo acepto la destrucción de los bosques y la desaparición de especies naturales. Me parece lógico contaminar y dispersar al aire venenos químicos, así como enterrar residuos radioactivos que no estarían a salvo de un gran terremoto.

CLÁUSULA 32ª
Aunque nuestra historia está plagada de conspiraciones políticas y políticos ambiciosos, yo acepto que ahora todo ha cambiado y que nuestros dirigentes sólo buscan nuestro bien. Las organizaciones secretas de políticos y grandes magnates como el club Bilderberg, la Trilateral o el Comité de los 300 no existen y nadie está intentando establecer un gobierno mundial a través de los organismos internacionales.

CLÁUSULA 33ª
Yo acepto que el sistema actual es el mejor de los posibles. Se ha pasado la época de los grandes ideales.
En el mundo deben mandar las personas sensatas y realistas que cuidan por mantener el sistema.
Tengo miedo de que las cosas cambien porque los soñadores sólo traen problemas e inestabilidad.

CLÁUSULA 34ª
Yo acepto esta situación y admito que ni yo ni nadie puede hacer nada para cambiarla.

CLÁUSULA 35ª
Yo acepto no hacer preguntas, cerrar los ojos a esto y no oponerme a nada, puesto que estoy suficientemente ocupado con mis propios problemas.
Yo acepto incluso defender este contrato con mi vida, puesto que tengo miedo al cambio.

CLÁUSULA 36ª
Yo acepto ser una pieza de un sistema, adaptarme a él y enseñar a mis hijos a adaptarse a él.
Mi prioridad es mantenerme en el sistema y nunca me cuestionaré si me permite o no ser feliz.

ESTARÁS PENSANDO QUE SON TEMAS DEMASIADO GRANDES Y QUE NO PUEDES HACER NADA…

PERO REALMENTE TENEMOS TODO EL PODER PORQUE SOMOS NOSOTROS LOS QUE ESTAMOS MANTENIENDO ESTE SISTEMA.

EN ESTE MUNDO MOVIDO POR EL DINERO, CADA GASTO QUE HACES ES UN VOTO POR MANTENER EL SISTEMA O CAMBIARLO.

PARA CADA UNO DE LOS PROBLEMAS EXPUESTOS HAY INICIATIVAS EN CURSO.

SIN TENER QUE CAMBIAR DE VIDA, PODEMOS REORIENTAR NUESTROS GASTOS HACIA LAS INICIATIVAS QUE CORRIGEN ESTOS PROBLEMAS.
ANTES O DESPUÉS, EL CAMBIO ES INEVITABLE.

SÓLO PODEMOS ELEGIR ENTRE HACERLO PRONTO Y NO SUFRIR O HACERLO MÁS TARDE SUFRIENDO.

lunes, 4 de enero de 2010

Egipto mágico con IMAGE TOURS Capítulo VIII



Templo de Kom Ombo


Antes de llegar a Luxor hicimos una parada en Kom Ombo, donde visitamos el templo que lleva el mismo nombre, aunque también es conocido como los templos de Sobek y Haroerisa. Llegamos allí al atardecer, cuando la luz se que ilumina Egipto, toma el tono de las manzanas maduras.
Al haber echado una fantástica siesta después de comer, y haber dejado en ella parte del cansancio que arrastrábamos de tanto viaje, nuestras mentes estaban más preparadas para entender las explicaciones del entusiasta guía que nos acompañaba; Y digo entusiasta, porque parecía vivir las andanzas de las gentes que un día ocuparon el aquellas ruinas.
Aunque el templo de Kom Ombo ha pagado injustamente el paso del tiempo, uno puede muy bien imaginarse la grandeza y esplendor que un día tuvo. Se conservan aún con mucho detalle las inscripciones que plasmadas en los muros, detallan con precisión algunas de las técnicas quirúrgicas de los antiguos egipcios. Las inscripciones, al contrario de otros templos que habíamos vistos, estaban hechas en alto relieve, una técnica que requiere de mucho más trabajo y habilidad, lo que se traduce en un acabado más bello y detallista. Ninguna de las altas columnas que vimos, dejaba de estar decorada con aquellas inscripciones y dibujos. Algunas conservando incluso parte de la pintura que un día las cubrió.


Las ruinas del templo de Kom Ombo habían permanecido bajo las arenas del desierto hasta el año 1893, donde el arqueólogo francés Jacques de Morgan las descubrió y las desenterró. Como siempre, el guía hizo hincapié, también en esta ocasión, en el espoleo que los arqueólogos hicieron de los tesoros egipcios. Nos explicó que el señor Jacques, a parte de descubrir ruinas, se dedicaba a llevárselas a su país, algo que era más habitual de los deseable entre los arqueólogos de la época. Es por ello, que muchos, quizás los tesoros más valiosos de Egipto, no están en este país, sino en al Louvre de París, el Museo Británico, y tantos otros lugares, que alejados de sus orígenes, pierden su valor histórico. De hecho, no se sabe a ciencia cierta, cuantos de estos tesoros están en colecciones privadas o plantados en los jardines de algún acaudalado ciudadano. Por poner un ejemplo concreto, la famosa piedra roseta, que sirvió un día para descifrar los logogríficos, yace hoy en día en el Museo Británico. Los egipcios se tiene que conformar con una replica que está expuesta en un rincón olvidado del museo del Cairo.

Según explicó el guía, el templo lo empezó a construir Ptolomeo VI, hijo de Cleopatra en el siglo II a. C, y lo terminó Ptolomeo XII en el siglo I a. C. Después de su construcción, el El emperador romano Augusto le añadió el pilono de la entrada. El pilomo son las dos pirámides truncadas que flanquean la entrada al complejo de templos y sirven para sujetar la puerta, normalmente de dos hojas, que da paso al lugar. Viendo el tamaño de este pilomo, no era muy difícil imaginar el tamaño tan descomunal que tenían las puertas que un día sostuvieron. Seguramente serían necesarios diez o más hombres fuertes para abrirlas y cerrarlas.

Si hay algo que hace peculiar estas runas, es su proximidad al Nilo, algo que les da una belleza mayor si cabe. También la simetría y perfección con que fue construido el complejo, donde todos los edificios estaban perfectamente alineados y simétricos. Esto denota la pasión que tenían los arquitectos Egipcios por las matemáticas y la geometría, cuya muestra sublime son las tres pirámides que están al lado del Cairo, perfectamente alineadas, incluso con una constelación, algo que todavía hoy, es una misterio de los muchos que rodean esta cultura.

Al hacerse de noche y encenderse las luces que iluminaban las columnas y estatuas que todavía quedaban en pie, se creaba un escenario espectacular. Las inscripciones y los logogríficos, iluminados desde abajo por los focos de sodio, parecían tomar vida, resaltan sus relieves y nos hacen trabajar la imaginación, pensar en como sería la vida nocturna de aquel lugar iluminado por las antorchas.

Se dice de los templos de Egipto fueron el lugar donde residía el control político del pueblo, un control tiránico basado en el miedo religioso y el respeto al rey, al que se debía obedecer ciegamente, como si se tratase de un Dios vivo. Pero es muy difícil concebir que una cultura, que se prolongó durante tanto tiempo y alcanzó tal grado de esplendor, estuviese regida por esos principios. No se puede imaginar un pueblo entero trabajando por un objetivo común sin una motivación más elevada que el miedo a las represarías o la obediencia ciega. La belleza y la grandiosidad necesitan de una motivación más elevada. Es por esto que otras teorías apuntan a estos lugares como centros espirituales, lugares místicos donde se cultivaban las ciencias y la sabiduría de los sacerdotes, depositarios de estos conocimientos. Dicen que los templos fueron, entre otras cosas, los lugares donde se transmitían estos conocimientos. Se dice, que gran parte del hinduismo, el budismo y otras muchas religiones tienen sus orígenes en ellos. Lo cierto es que la meditación no era algo desconocido para los antiguos egipcios, como bien relatan algunos de sus escrituras, tampoco su forma de ver a los dioses dista mucho de la forma con que en la India ven a las deidades. Y, por supuesto, la creencia en la reencarnación, en la otra vida o en alcanzar un estado de iluminación. Todo ello ya era conocido y practicado por los egipcios hace más de siete mil años; quizás más.
Puede que con el tiempo todo este conocimiento se perdiese, la verdadera utilidad de las construcciones egipcias, y que ya perdida la sabiduría original, fuesen utilizadas para otros fines, pero no me cabe la menor duda que en un principio, allí se cultivaba algo que condujo al pueblo a hacer cosas tan bellas. Me hubiese gustado y encontrar vestigios de ello, pero el tiempo, siempre enemigo del turista que desea aprender, nos limitaba, debíamos regresar.

Ya apenas nos quedaba tiempo para hacer una compra necesaria para aquella noche, en la que se celebraba una fiesta en el barco, la fiesta de la chilaba. Así que nos dispusimos a lanzarnos al tumulto del mercadillo que estaba situado estratégicamente entre nosotros y el barco, por lo que estábamos obligados a cruzar, aunque no fuésemos a comprar.
Todavía recuerdo, ahora, sin el terror que me produjo la experiencia, como en la búsqueda de las chilabas para la fiesta. A mi amada y a mí, más a mí, nos liaron unos mercaderes, tanto me entretuvieron en el regateo, que perdimos de vista al grupo y al guía. Al regresar, ya timado, nos desorientamos y olvidemos donde estaba atracada la motonave. Pasamos delante de ella sin verla, por lo menos dos veces, y seguimos hasta llegar casi al final del embarcadero. Desesperados y agobiados por los niños que nos ofrecían baratijas y abalorios, tarjeta de embarque en mano comenzamos a preguntar por la motonave. Nuestra desesperación crecía al no encontrar a nadie que nos supiese indicar donde estaba nuestro transporte. Pero por fin, un empleado de una de las motonaves nos supo decir la ubicación. Llegamos hasta ella con un gran alivio y fuimos los últimos, algo que se notaba en la cara de impaciencia de los empleados, que después de llegar nosotros, retiraron la pasarela.
Que hubiese sido de nosotros, nos preguntábamos, de no haber encontrado la embarcación, que hubiese pasado si la embarcación hubiese partido sin nosotros; perdidos en un país extranjero, con algunas nociones de ingles pero sin pasaporte ni equipaje. Fue nuestra única experiencia realmente desagradable, de la que ahora, comentándola, nos podemos reír, aunque no fue tan graciosa cuando estaba sucediendo.
Pero, no obstante, a pesar de situación, yo no dejé de observar y memorizar cosas que me parecieron chocantes. Mientras, a paso ligero, buscábamos nuestro refugio, un grupo de críos nos perseguían intentando vender sus mercancías. De vez en cuando escuchábamos un silbato que sonaba cercano. Pensábamos que era el de algún policía, pero eran los directores de ventas, personas que indicaban a los niños cuales eran los turistas susceptibles de comprar. Los niños estaban bien entrenados. Con cara de lástima pedían un euro por sus baratijas, a menos, claro está, que viesen que llevabas una moneda de dos euros. Eso me hizo pensar en la habilidad de los mercaderes egipcios, como no iban a ser buenos en sacarle el dinero al turista, si aprendían de tan pequeños.