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domingo, 8 de mayo de 2011

Bildu y los jueces

Lo que voy ha afirmar puede que irrite a mucha gente, pero debo dedirlo. “Los abertzales tienen razón”. Todo el mundo tiene derecho a ser votado para llegar al poder. Ser infames y canallas, es una elección que esta sociedad da a los que tienen el estómago suficiente como para asumir el control e imponer sus criterios a base de leyes que luego quebrantarán en función de sus principios moldeables a las circunstancias; Bildu no debe ser una excepción.

Por la noche, ya de madrugada, los magistrados Pascual Sala, Eugenio Gay, Elisa Pérez Vera, Pablo Pérez Tremps, Luis Ortega y Adela Osua, todos ellos señores magistrados del Tribunal Constitucional, hicieron un acto político orquestado por un poder que debería ser ajeno a ellos, una mentira más de la falsa democracia; la separación de poderes. Algunos políticos, como Felipe Gonzalez, se ocuparon en el pasado de borrar cualquier vestigio de esta independencia, haciendo posible que fuesen ellos, y no los jueces, quienes colocasen a los miembros de este tribunal en función de la ideología dominante. Lo que ha pasado ahora no es otra cosa que una consecuencia de esto. Salvo una destacada excepción, todos los miembros de este tribunal votaron según su ideología política, y no en las leyes.

Pero lo grave de todo este asunto, no es que Bildu pueda o no acudir a las elecciones, es el porqué se permite ahora su entrada en el panorama político. Esta formación representa un remanente de votos para el $PNV$ y el P$OE por el cual pueden alcanzar algunas alcaldías y, seguramente, el gobierno vasco. Todos sabemos que no es la primera vez que estos dos partidos beben de la sangre de la serpiente y que, los que desean el poder de imponer su criterio sobre los demás, ya sean minoría o mayoría, utilizan todos los recursos a su alcance, incluyendo a los que representan a asesinos; no tiene moral ni principios para no hacerlo. Si alguien tenía alguna duda respecto a que lo único que persiguen la inmensa mayoría de los políticos es la obtención del poder, y nada más, espero que este acto lo haya dejado claro.

Los privilegios que da esta profesión comparado con la base de la pirámide, son muchos, tantos como para perder principios, valores e ideologías. Un sueldo escandaloso y una jubilación dorada a cambio de esclavizar al resto de los mortales, a cambio de ser la correa de transmisión de sus amos, es lo suficientemente tentador para romper reglas y quebrantar las leyes que ellos mismos han hecho.

No necesitamos esta casta parasitaria para que diga como tenemos que pensar y vivir. No necesitamos pagar con miles de horas de nuestra vida a un sistema que no solo nos explota, sino que encima nos toma por tontos.
La entrada de los representantes de ETA en la vida política, es un derecho que solo pueden otorgarse los mismos terroristas con su arrepentimiento y las víctimas con su perdón.
Vaya desde aquí mis más sincero pésame a estas víctimas , y las de los políticos, que somos todos los demás.