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domingo, 5 de junio de 2011

Las víctimas reales de la crisis inmobiliaria

La crisis inmobiliaria virtual que ha generado el sistema financiero y especulador que nos gobierna, ha creado miles de víctimas anónimas que hoy deambulan entre despachos de abogados y ayuntamientos, en el mejor de los casos, cuando no, en los parques públicos y en las estaciones de metro. Son personas normales que han visto como sus sueños se han visto truncados por una casta de miserables que han jugado al monopoly con  dinero ajeno.


Una persona cercana a mí es una víctima real de estos criminales. Tiene la “suerte” de trabajar ocho horas, y por tanto, un sueldo que le permite vivir. Como muchos, sus sueños y esperanzas se han visto destrozados por un sistema canalla al que nunca pensó que tendría que enfrentarse. Es un caso espeluznante que refleja hasta que punto las maniobras de estos especuladores han destruido las ilusiones de muchos, pero también como sus acciones quedan impunes ante una ley hecha a medida para ellos. No peséis que es un caso aislado.No quiero dar muchos detalles para no entorpecer las posibles acciones judiciales , así que lo haremos como un juego de imaginación.

Imaginaos que después de mucho tiempo de duro trabajo y ahorro, por fin disponéis de la suficiente solvencia, como para dirigiros a una de esas entidades usureras a pedir que os presten dinero que os falta para compraros un piso, ya que de otra manera es imposible pagar lo que piden. Un piso Nada ostentoso, una cajita de cerillas de estas que venden por un disparate y que se atreven a llamar vivienda. Un piso de hormigón armado y ladrillos con una vida estimada, que posiblemente no superará los 150 años, en el que tendréis que vivir cerca de veinticinco vecinos más.
Después de firmar las duras condiciones impuestas por la entidad usurera y de haberos comprometido durante treinta o cuarenta años de vuestra vida a pagar una cantidad tres o cuatro veces mayor que la cantidad que os han prestado, por fin podéis decirle adiós;la casa de vuestros padres. Ellos, por su parte, por fin, también habrán quedado libres de vosotros para poder empezar a vivir un poco su vida, o al menos eso creerán, ya que lo más probable es que hayan tenido que dejar su firma en vuestras hipotecas para que la entidad usurera os otorgase vuestra condición de esclavos por muchos años.
Una vez hechos todos los trámites y haber pagado a los buitres los impuestos y comisiones que se llevan sin hacer casi nada, llegáis con vuestras maletas al nido de amor y comienzan los problemas: Aunque disponéis de vuestra célula de habitabilidad, que reconoce la vivienda como apta para ser usada como tal y sin la que el promotor nos os hubiese podido entregar las llaves, resulta que todavía tiene la acometida de electricidad de obra, es decir, que no hay contadores de luz. Llamáis a la compañía para que os lo ponga y os da la buena noticia de que no la conecta porque no existe el boletín del electricista que certifica la instalación. Además, la compañía de la electricidad te amenaza con cortar el suministro porque el promotor no ha pagado. Y comienzan las peleas con las administraciones, el promotor y la madre que los parió a todos. Por lo visto el electricista no ha firmado el boletín porque el promotor tampoco le ha pagado a él. Por otra parte la compañía de aguas se niega también a poner el contador porque no tienes en regla la acometida y sin electricidad no funcionan las bombas del agua, y lo peor de todo; la empresa que ha construido el edificio se declara en suspensión de pagos y sus dos socios insolventes.Aunque ambos socios poseen sendos chalets de alto standing e innumerables bienes , todos ellos están a nombre de otros. Para más inri, uno de ellos es regidor del PP en el ayuntamiento colindante, y por tanto con un sueldo de esos que hace daño cuando el que lo mira es un trabajador por cuenta ajena. Cuando se les pregunta a estos dos personajes sobre cuestiones referentes al problema que han creado, se desvinculan y ceden toda la responsabilidad a la empresa, que como hemos dicho está en suspensión de pagos. Imaginaos el percal. Una hipoteca de treinta años por pagar, un piso en el que no se puede vivir y unas instituciones, que en teoría están para defender al ciudadano, no solo ajenas a tu problema, sino amenazando con quitarte la célula de habitabilidad, algo, que en teoría, te echaría de tú casa, quedando esta cerrada y a merced de los ocupas.

En definitiva, que si el asunto no se arregla, que deseo con todo mi corazón que no sea así, mi amigo y compañero se quedará pagando un piso en el que no podrá vivir, teniendo que pagar además un alquiler, y con el riesgo de que, si algún día lo consiga arreglarlo, se encontrará su piso ocupado por otros, con las que tendrá que litigar para sacarlos de su propia casa, que a buen seguro, habrá quedado destrozada. No es un caso aislado como he dicho, cuatro compradores más están en la misma situación, así como otros cinco tiene pisos alquilados en el edificio, pero es solo un caso más de los muchos que podríamos encontrar a lo largo y ancho de todo el país; miles de personas que han visto sus sueños rotos.
Siendo ya grave la situación, en el caso de no pagasen la hipoteca, el banco la ejecutaría, pero como no sería suficiente para pagar la deuda contraída, irían a buscar el dinero de los avaladores, los cuales podrían perder también su vivienda. Por otro lado, lo que seguro que pasaría en este caso, es que les embargarían la nómina de dos compradores para satisfacer la deuda. Mi compañero y su pareja, que entonces estarían pagando un alquiler, podrían quedar en la calle; es el peor de los escenarios posibles, que espero no se dé nunca.
El derecho a una vivienda digna está reconocido en la constitución y el la declaración de derechos humanos, pero este derecho se ha convertido en la escusa perfecta para esclavizarnos de por vida, lo ejerzamos o no, como es el caso que os narro. En algunos países, si te sucede esto, entregas la llaves y la escritura al banco y se zanja el asunto. En este país esto no es así. Si no pagas, el banco te persigue hasta que te saca la última gota de tu sangre y la de tus familiares si están a mano. Es una de tantas injusticias que los estados, cómplices de los poderosos, comete con impunidad, sin que sus acciones les lleven a la cárcel o a ser repudiados por el pueblo al que gobiernan. Tan aborregados estamos, que permitimos que suceda esto sin, tan siquiera, levantar la voz. Me pregunto como hemos llegado a esto.
A partir de ahora, cuando veáis un edificio sin acabar, que ha quedado parado después de esta crisis artificial, pensad que no es tan solo un edificio inacabado, son sueños rotos por los tiranos que nos gobiernan. Unos tiranos a los que le hemos dado el poder de destrozar nuestras vidas, unos tiranos a los que servimos como esclavos, trabajando para ellos , desperdiciando nuestro tiempo para sus caprichos, para que se paguen sus prostitutas, para que hagan sus viajes y se codeen con otros tiranos.

Y ahora seguid navegando o volver a jugar a lo que estabais jugando, que esto no va con vosotros, por ahora. Y ni se os ocurra salir a la calle a protestar, no vaya a ser que os muelan a palos como en Barcelona. Recordad que tarde o temprano os tocara abandonar el piso de vuestros, y este puede ser vuestro destino.
Dedicado a un buen amigo. Ánimo chaval.