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sábado, 20 de agosto de 2011

La violencia como forma de protesta es un error


La decadencia de este sistema está provocando reacciones violentas, algo que el poder, artífice de este monstruo al que llamamos sistema monetario anhela con impaciencia.
Saben que el sistema que crearon para esclavizar al ser humano está fracasado, se ha caído por su propio peso y que ya no quedan parches ni soluciones mágicas para repararlo. Su imperio se desmorona y muchos nos estamos dando cuenta, y esto los pone muy nerviosos. Por eso ellos esperan ahora reacciones violentas, para poder justificar nuevos recortes de libertades y derechos que les permitan establecer otro sistema donde ellos sigan teniendo la hegemonía y el dominio sobre nosotros; algo que hay que impedir a toda costa.
Comprendo que la indignación y la desesperación pueden provocar ira, y que esto se traduzca en violencia, como está sucediendo en Reino Unido, pero es precisamente lo que el poder espera para justificar la implantación del nuevo orden. Si queremos evitarlo no debemos hacerlo con la violencia. En primer lugar porque nos ponemos a su nivel, y en segundo, porque la gran mayoría de personas que permanecen dormidas o no quieren ver la realidad, se volverán contra nosotros y darán su apoyo a los gobiernos para que saquen sus ejércitos a las calles e impongan su ley, tal y como está pasando en Inglaterra y en otras manifestaciones. pretenden enfrentarnos para debilitarnos, dividirnos para manipularlos, lo han hecho siempre y que saben que funciona.

La gente está percibiendo una sensación de que va ha haber un cambio en el mundo. De alguna manera todos lo estamos sintiendo que es así. Lo que está ocurriendo con el sistema financiero puede que solo sea una señal de lo que se avecina. Sea cierto o no, se ven muchos síntomas de que este cambio se acerca, una sensación que se acrecienta cuando ves que todo el mundo está esperando que pase algo importante, aunque no sabe realmente que es. Esperar a que suceda algo que no controlamos mientras vivimos en una deucracia, donde los gobiernos no son más que títeres del FMI y del banco mundial es bastante lamentable. Mientras esa espera continúa, poco a poco la autonomía de los países se ve limitada por por estas entidades a las que nadie a votado y que representan a los intereses especulativos de los grandes millonarios y multinacionales. Ante esto, nosotros no podemos permanecer impasibles. Hay que aprovechar la oportunidad que se nos está brindando para realizar una revolución a nivel mundial que quite de una vez por todas el poder a los que están maquinando en la sombra su ascenso al trono.

El año pasado, según civismo.org, de los 365 día que tiene el año, trabajamos 119 días de media para el estado, de lo que nos quedó, una parte más, se fue en impuestos directos o multas. De todo este dinero, una buena parte fue destinada al pago de la deuda pública, lo que redujo el presupuesto de sanidad y educación, pilares básicos de una sociedad. Mientras, construcciones faraónicas que nadie usa, infraestructuras y demás despilfarros, se levantan como monumentos a la estupidez en muchas ciudades. Estas estructuras se pagan con impuestos, como la visitas de grandes mandatarios religiosos, nosotros pagamos sin protestar. Gastando nuestras energías en arremeter contra los fieles de la religión mayoritaria; graso error. Atacar a las personas en sus creencias, aunque estén equivocadas es demostrar la misma intolerancia que ellos demuestran con los que protestamos o pensamos diferente.

Si queremos hacer daño al sistema y derribarlo para abolir este sistema esclavista y que rebaja al ser humano a unidades de consumo, hay que verlo como un monstruo que se nutre de nosotros a través del dinero. Cada vez que lo usamos estamos alimentando su infinito estómago, cada vez que pagamos impuestos, cada vez que utilizamos las tarjetas de crédito lo hacemos crecer y le damos el poder de someternos, de pagar su servil ejército. El monstruo necesita ser alimentado constantemente para vivir, pero si le quitamos su sustento muere, pero si damos alas a sus ejércitos los que desaparecerá será nuestra resistencia.