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jueves, 23 de febrero de 2012

Teniente de alcalde de Falset acusado de pederastia.


Escuchando las noticias, me ha sorprendido una, que por su cercanía y trascendencia me ha hecho reflexionar, y como consecuencia de esa reflexión he escrito este artículo.

En un pueblo de la provincia de Tarragona llamado Falset, el pasado lunes 20 de febrero, su tenientede alcalde fue detenido y acusado de pederastia. Tras ello, fue puesto en libertad con cargos. Dado que se trata de un personaje público y que el pueblo, a pesar de ser capital de comarca, es pequeño, la noticia ha conmocionado a la población. Como consecuencia el primer teniente de alcalde presentó su dimisión. De los demás implicados, solo son conocidas sus iniciales, no haciéndose públicas sus identidades.

No cabe la menor duda de la gravedad de la acusación, ni tampoco del deber del encausado de dimitir de su cargo, al tratarse de un cargo público; pero de lo que no hay duda tampoco, es hacer pública esta acusación es una flagrante violación de los derechos del encausado. Dada la cercanía del personaje con sus ciudadanos, hacer estos supuestos hechos públicos, con toda seguridad, le conllevará un juicio paralelo que, se demuestre o no su culpabilidad, lo va a marcar de por vida, a él, y con toda probabilidad a su familia.

Y después de exponer estos indeseables efectos me pregunto: ¿Como es posible, que sin haberse enjuiciado los hechos, sean conocidos por la opinión pública? ¿Donde queda la protección de la intimidad personal y sus derechos fundamentales?

No es la primera vez que la prensa da carnaza al populacho para escarnio de un personaje público, como no es la primera vez, que sumarios secretos salen a la luz pública sin ningún control con fines interesados. Esto, indiscutiblemente, lleva como he dicho antes, a juicios paralelos, donde el personaje queda totalmente desamparado y a merced de las hienas de revistas, periódicos y programas de infame gusto, por no hablar de los comentarios de los vecinos, si se trata de un pueblño pequeño como es el caso. La consecuencia directa es que su vida se convertirá en un infierno, quizás inmerecido.

No pretendo hacer una defensa de este personaje, y mucho menos de la pederastia, pero si una denuncia pública de como los derechos fundamentales son violados por la prensa sin ningún tipo de escrúpulos y sin esperar a que la justicia pruebe delito alguno. No sería el primer caso en el que un juez ha tenido que sobreseer casos de este tipo, al no poder demostrar que el acusado fuese consciente de lo que estaba haciendo, después de haber sido ya juzgado por la prensa rosa y la opinión pública.

Por otra parte, y ya aludiendo al delito del que se le acusa, deberíamos reflexionar todos un poco, sobre lo fácil que es que alguien sea acusado por posesión de material pornográfico infantil. En un artículo que escribí hace algunos meses llamado “la conspiración en EMULE”, aludía a algo que está sucediendo y que tiene muchos visos de ser organizado por alguien. Se trata de colocar material audiovisual en la red con nombres falsos, que en realidad esconden material pornográfico, algunos de ellos pedófilos. La gente que utilizamos Emule para compartir archivos y que no somos, ni mucho menos delincuentes como pretenden algunos, nos encontramos muchas veces con la ingrata sorpresa, de que al abrir el archivo, que pensábamos era una buena película descatalogada, en realidad se trataba de un vídeo porno con el nombre de esta película. En el momento en que usted baja ese material y lo graba en su disco duro, o simplemente lo está descargando, por supuesto sin conocer su contenido, puede estar cometiendo un delito, mucho más grabe de lo que pretenden las empresas de producción audiovisual que sea; puede estar incurriendo en un delito de pederastia. No estoy diciendo que sea este el caso de primer teniente de alcalde, pero podría serlo, ¿Y entonces qué? ¿Quien restaura su honor?

En conclusión es que gracias a unas leyes cada vez más intrusivas, a través de Internet, se le permite a la policía, con la colaboración necesaria de nuestros proveedores de internet, el acceso a nuestra privacidad; provocando en ocasiones efectos indeseables de consecuencias trágicas.

A nadie le gusta que otros conozcan aspectos de nuestras vidas que no deseamos que se sepan, pero hemos llegado a un punto donde esto ya no es posible, salvo que no busques nada en internet o no la uses como algunos pretenden que la uses, y aun así, si la utilizas solo para lo que ellos quieren, también sabrán tus gustos para comprar. Ver según qué es un delito, escuchar según qué es un delito, disentir ¿Será también un delito en el futuro?