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lunes, 16 de abril de 2012

Adiós YPF Adiós



YPF, la empresa filial de Repsol ha sido expropiada por el gobierno de Argentina en una decisión personal de su presidenta Cristina Fernandez de Kishner.
       La clave de esta expropiación la veo yo en lo que representaba Repsol-YPF en el mundo de los gigantes del petroleo, un grano en el culo, un enano molesto al que había que poner freno. Acabando con su crecimiento, como de facto ya se ha hecho,  de paso se hunde  la economía del país, que por el tamaño de su ruina, es capaz de terminar con el sueño europeo de ser rival para la economía más grande y más endeudada del planeta, Estados Unidos.

        No es por casualidad  que esta decisión haya sido tomada después que la presidenta de Argentina se reuniera con Obama en la cumbre de las Américas veinticuatro horas antes de tomar la decisión. Ella ha tenido que recibir su apoyo. De no ser por él, la condenaría de Argentina a la exclusión del comercio mundial, sería mucho más contundente. Puedo especular diciendo que lo más probable es que Obama le dijera a Kishner, tranquila, que esos burócratas europeos no serán capaces de ponerse de acuerdo para tomar medidas. Nosotros traeremos nuestras potentes empresas aquí y ya nos ocuparemos de extraer tu tesoro, quedándonos con un poquito claro. Ya lo hemos hecho antes, fíjate en Iraq. Fíate querida presidente del socio americano, que en buenas manos estas y buena plata recibirás a cambio.

Pobres argentinos, con lo bien que me caéis, vais y os echáis en brazos del amigo del Norte, ese que ha robado tanto. ¿Acaso  no habéis aprendido nada del pasado?

Seguramente, yo aquí tendré que pagar los platos rotos, porque como sabéis, mis queridos amigos argentinos, cuando en estas grandes empresas se gana dinero pocos son los que reciben, pero si se pierde o se va al traste, ¡Ay si se pierde!  entonces pagamos todos. Pero tranquilos, no os guardaré rencor, sé que estas son maniobras ajenas a nuestra amistad, y que en el fondo vosotros seguís considerándome vuestro hermano, como debe ser entre los pobres. Que Dios os guarde y vigilad la fortuna de vuestra bien amada presidenta, seguramente notaréis como crece sin motivo aparente.