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lunes, 16 de abril de 2012

El monarca cazador de elefantes


En los tiempos que corren, escuchar que un monarca o un político participa en una cacería resulta muy irritante, más sabiendo que el monarca lo es de un país que está en la ruina y sus servicios públicos en un claro retroceso. Si además este monarca es socio honorario de alguna asociación para la defensa de los animales (WWF), la cosa ya raya en el escándalo. No importa demasiado si le han invitado o ha pagado de su sueldo la cacería, es sencillamente intolerable. Las excentricidades del monarca han ido demasiado lejos y no se pueden tolerar, porque al fin y al cabo, es un empleado público al que pagamos el sueldo para que, a nuestro pesar,  nos represente en el mundo. Y no creo que la mayoría de las gentes de este país le guste tener un monarca que se dedica a ir por África asesinando elefantes, se lo paguen o no.

     Parece ser, que una de las aficiones favoritas de los hombres del poder es jugar con las armas; les encanta andar por ahí matando animales o enseñando a sus hijos a utilizar las armas de fuego. Se que es una generalización tendenciosa, pero quizás esta sea una prueba del tipo de personajes que acceden al poder. Porque se necesita tener muy pocos escrúpulos y una falta total respeto por la vida para abatir a distancia, y de forma cobarde a un animal, que ante un arma de gran calibre no tiene ninguna defensa posible, más aun, si como se dice, es el rifle más caro que se pueda comprar. ¿Que mérito tiene tal hazaña, sino la de reafirmar su condición de poder sobre los demás? Porque tanto se me da que sea animal u hombre el muerto, al fin y al cabo es un ser vivo. Y por mucho que se diga, las personas que se dedican a la caza, por el simple placer de matar, son asesinos sin escrúpulos. Esto no tiene nada que ver con una necesidad para comer, es una forma de realce del ego, una ostentación de poder, que para nada está en concordancia con un ser humano evolucionado. Quizás sea ya el tiempo de que este hombre renuncie a los privilegios que le da su cargo y dedique su vida a ir por el mundo pegando tiros, allá el y su karma. Al menos así no sería con mi dinero, ni representándome.  Y por supuesto, sería un gasto menos, que con los tiempos que corren, buena falta hace quitar gastos inútiles.

     Por otra parte, ahora en WWF se ponen bravos y amenazan con el título de socio honorario al monarca, ¿Pero a caso ellos no sabían que era un cazador de caza mayor cuando se lo dieron? Esta organización nos tiene acostumbrados a muchas incongruencias y contradicciones. Se aprovechó de la mentira y aun lo hace,  del cambio climático, una mentira sostenida con informes falsos. Una de tantas maquinaciones para generar dinero de la nada. Y ahora, para justificar su existencia, amenazan al cazador al que antes le dieron el título porque les convenía. Tan culpable es el cazador como estos ecologistas de billetera llena.

     Me resulta difícil tener esperanza de que algún día, sin pasar una gran catástrofe, la humanidad se de cuenta que no podemos seguir por este camino. Nos hemos convertido en una plaga para este planeta. Incapaces de adaptarnos al medio, y sin saber cual es el objetivo de nuestra existencia, hemos optado por adaptar el entorno a nuestra comodidad, vicios y placeres; olvidando que existe un orden natural de las cosas, el mismo que pondrá coto a nuestra vanidad.