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martes, 10 de abril de 2012

La esquiva verdad

            Si consideramos la falta de ética y la prevalencia de intereses particulares en lo que respecta a la información, no podemos decir que esta sea fiable. Esto sumado a una abundancia de fuentes y la poca fiabilidad de las mismas, por los motivos que he aludido antes, hace que la desinformación sea  sea inevitable. Una consecuencia de lo que digo puede conducir a la pérdida de interés por la información, debido a la saturación, la abundancia y  la poca credibilidad de la información. No obstante, y a pesar de todo ello, no es difícil crear, en este escenario, una corriente de opinión que favorezca determinadas tendencias, sobre todo por aquellos que controlan los medios y que pueden ser mayoritarios en una línea concreta.

           Quizás algunos piensen que visto el panorama, Internet pueda ser una fuente fiable de información para aquel que busca la verdad, pero nada más lejos de la realidad. Si utilizamos la red de modo subjetivo nunca puede ser fiable. Por ejemplo “La conspiración mundial es una falacia” estoy seguro que encontraremos todo tipo de material que nos conducirá por la corriente de opinión que hemos prefijado en nuestra búsqueda. Ocurrirá lo mismo si buscamos lo contrario, podríamos acabar cayendo en una paranoia conspiracionalista. Ante este dilema resulta muy fácil perder el interés, pues nuestro deseo de encontrar la verdad acaba siempre en frustración.

           No obstante, al margen de la información, hay afirmaciones que, basadas en hechos, podemos afirmar como ciertas. Si yo afirmo que la Diputación de Barcelona, por poner un ejemplo del que tengo pruebas, es una de las mayores instituciones usureras del estado, no estoy afirmando nada que no sea verdad. Pues es sabido, que una pequeña multa, puede multiplicar por tres  su valor si no la paga en un año. Muy pocos prestamistas callejeros tendrían la osadía de cobrar semejante interés por una deuda, pero aquellos, que supuestamente velan por nuestros intereses, si lo hacen, aun teniendo en cuenta que la deuda original puede ya ser injusta. Y esto es una verdad empírica. Es tan cierta esta afirmación como decir que los bancos, que han secuestrado los ahorros de los pensionistas, son unos perfectos estafadores. Porque no se puede llamar de otra manera, al que abusando de tú confianza toma tú dinero y lo pone en un producto, que bien sabían ellos del riesgo. Por tanto, creo que con lo de estafadores me quedo corto. he aquí como cambiando el punto de vista y modificando el lenguaje, un usurero pasa a ser recaudador y un estafador, entidad bancaria.

           Si nos vamos al terreno de las noticias internacionales, encontrar la verdad se hace tarea todavía más tediosa, pues es tal la cantidad de informaciones vertidas en los medios de comunicación, que son de dudosa credibilidad y procedencia, que sacar una visión realista de lo que está pasando es tarea imposible. No obstante, como dije al principio de este texto, hay una tendencia o corriente de opinión promovida bajo toda esta desinformación, lo que evidencia una intencionalidad de los únicos capaces de crearla dicha tendencia con eficacia.
Una forma de verificar esto es irnos al pasado. Echar mano de las hemerotecas y ver que sucedió en la guerra de Iraq; como se creó la tendencia que cambió la opinión pública norteamericana y que permitió que George Bush meter a Estados Unidos en una guerra. Gracias a la mentira e informaciones falsas y sesgadas o sacadas de contexto, se pueden cometer grandes genocidios, como el que pretende hacer ahora Barack Obama en Irán. El modus operandi es exactamente el mismo.

 ¿Pero como es que tales evidencias pasen desapercibidas o no sean tomadas en cuenta por el gran público?

 Es una pregunta muy simple que debe ser contestada con una negación previa: No es cierto que no se conozcan los hechos ni las pretensiones de los poderosos; la información está ahí para quien quiera verla. El problema es que quienes hablan de ello, no son “fuentes oficiales”. Entonces, si leemos solo las fuentes oficiales, me pregunto yo ¿Es posible creer a unas fuentes de información que ya nos han mentido antes? ¿Que motivo puedo tener yo para fiarme de dichas fuentes que se manifiestan tan interesadas, como lo estaban antes en Iraq, de invadir Irán?

         Sin embargo, y a pesar de la contundencia de las pruebas, esta sociedad relativista, seguirá llamando recaudadores de impuestos a los ladrones que le quitan el pan de nuestros hijos, y banqueros a los estafadores que se quedan con nuestros ahorros, en vez de llamar a las cosas por su nombre.

Dejo aquí una de esas voces que pasan inadvertidas, un médico que habla de cosas que no se cuentan en los medios de comunicación y que debería ser una de esas fuentes que no se considera fiable, pero que debiera ser tenida en cuenta.