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jueves, 31 de mayo de 2012

¿Porque Windows en las administraciones públicas cuando hay alternativas gratuitas?


Cuando usted se dirige al médico para consultarle sobre alguna dolencia, ya sea la primera visita o ha ido varias veces por lo mismo, su médico es muy posible que disponga de un ordenador en su consulta, seguramente lo mismo que en la oficina de recepción del centro. Los ordenadores se han convertido para la sanidad púbica en algo habitual; va con los tiempos que corren y una forma práctica de acceso al historial de un paciente. Todo esto “en teoría” debería facilitar el trabajo del médico al poder acceder a analíticas y otros datos de forma inmediata. ¿Pero esto es así realmente?

Resulta que, por poner un ejemplo cercano, en el sistema de salud catalán, hay tres sistemas informáticos diferentes, a parte, cada hospital tiene sus propios programas de gestión, no siempre compatibles con otros. Esto provoca que con frecuencia un el paciente pierda toda una mañana , simplemente porque un sistema no puede acceder al otro para ver una simple analítica. Lo que debería ser una buena herramienta, se convierte entonces en un incordio, tanto para el médico como para el paciente.
Por otra parte, pese a que hay alternativas, todos los hospitales y centro de salud primaria de esta comunidad autónoma, parece que están casados con Microsoft, pues este es el sistema operativo que hay en todos sus ordenadores. Tenemos que tener en cuenta, que una buena parte del gasto administrativo de los centro de salud es la informática. Cada ordenador que incorpora el sistema Windows suma una media de 54€ al coste del equipo, cuenten todos los ordenadores que hay en estos centro y multipliquen... Por otra parte, el hecho de disponer de diferentes sistemas, incrementa los costes del mantenimiento y las perdidas de tiempo, al tener que resolver las incompatibilidades y problemas que surgen al compartir la información. Pero por si esta forma de proceder no bastase para mostrar un ejemplo de como malgastar el dinero, resulta que cuando una empresa de software instala sus programas en un centro de salud, este se vincula de forma irremediable a un contrato de mantenimiento. A partir de ese momento, el centro de salud, que pagamos todos, se convierte en un esclavo de esa empresa, sin posibilidad de desligarse de ella. Y esto se debe a que que todas estas empresas encriptan sus programas para que ninguna otra pueda manipular su software o mejorarlo, evitando así la competencia con el consiguiente incremento artificial de los precios.
Evidentemente, si todos los centros de salud utilizasen Linux y software de código abierto, se evitarían muchos de los costes que tiene un sistema de código cerrado, a parte de otras muchas ventajas. La primera de ellas es la seguridad, ya que, como todo el mundo sabe, Windows, es un nido de virus y troyanos, teniendo que ser de obligada instalación un antivirus.

El coste de un sistema basado en Linux, es mucho más barato que Windows por varias razones, la primera de ellas es que su uso y distribución es gratuito, así como las herramientas que se utilizan para hacer programas dentro de este entorno de código abierto. En relación ha esto, hay que señalar que es código abierto es algo obligatorio para los programadores que trabajan con Linux; deben de enseñar como lo han hecho, no pudiendo cobrar por los programas, sino por el trabajo de programar, ya que muchas de las fuentes y herramientas utilizadas no les pertenecen. Por tanto, cualquier programador puede acceder al código y mejorarlo o modificarlo, lo que evita la vinculación del centro de salud a una empresa concreta.
Yo no sé si es por desconocimiento de las administraciones públicas, o por intereses espurios, pero a parte de tener Windows en todos los ordenadores, ya no solo de centros de salud, también en todas las administraciones, todos incorporan el paquete informático de Microsoft, que tiene un coste por licencia de más de 200€. Es incomprensible, que habiendo alternativas gratuitas, como Openoffice, instalado en casi todas las distribuciones de Linux, las administraciones públicas opten por un software tan caro, que no ofrece más ventajas que un software gratuito. Me gustaría saber, desde que empezaron a implantarse los ordenadores y en los centros de salud y en las administraciones públicas, cuanto de nuestro dinero a ido a parar a Microsoft, quien tomo estas decisiones para pedirle responsabilidades y que me devuelva el dinero de mis impuestos por hacer un mal uso del mismo; porque esto se podría calificar de malversación de fondos públicos.

Pero volviendo a los centros de salud. Si analizamos lo que un médico requiere de un ordenador, no son demasiadas cosas. Necesita un procesador de textos, un programa de mensajería y el acceso a una base de datos que contenga la información. Todo esto no es más que un un navegador web conectado a un servidor. El servidor contiene toda la información en bases de datos, fotografías, radiografías, todo puede almacenarse de forma segura en discos duros redundantes, a la que un terminal, que no debe ser una máquina muy potente, puede acceder a través del navegador web. En cada hospital debería haber un servidor, cuya información fuese el espejo del resto de los demás servidores de otros hospitales y centros de salud, por lo tanto, todos pueden acceder a la información de forma inmediata desde cualquiera de los centros. El coste de este sistema es una décima parte de lo que se han gastado, no solo en el sistema de salud, sino en todas las administraciones públicas, incluyendo los sistemas informáticos de hacienda y de los juzgados.
Luego nos preguntamos que ha causado esta crisis y donde se ha ido el dinero de nuestros impuestos y nos damos cuenta que son estas cosas las que causan el despilfarro. Un despilfarro que acaba en manos de multinacionales.
Fíjense en los ordenadores de su médico, en los de su ayuntamiento, cuenten y sumen el coste adicional de todos estos ordenadores, y la cifra les asustará.      

Para finalizar me gustaría enseñarles que es Linux con una sola imagen