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viernes, 8 de junio de 2012

Bajo el punto de vista del poder


Bajo el punto de vista del poder no hay alternativas al capitalismo, y bajo el punto de vista del ser humano el capitalismo debería ser desterrado de la Tierra. No considero pues, como seres humanos a los que sostienen el poder defendiendo al capitalismo, pues para que pudiera hacerlo debería ver en ellos cualidades que no tienen, como la empatía, la misericordia o simplemente, el sentido común; cualidades de las que carecen al igual que lo que defienden.

Sería impensable, por razones obvias, que aquellos, que forman parte del poder establecido, al igual que sus siervos, se planteasen ninguna alternativa al sistema que tan lujosa vida les proporciona; claro está, a costa  del resto de los seres humanos que viven en este bendito planeta. Pero su sistema, basado en el dinero, está llegando a su fin. Los mecanismos de control están fallando. Ellos lo saben y lo tienen muy en cuenta, pero no renunciarán a sus privilegios sin luchar. Porque para ellos, que viven envueltos en su burbuja de poder y lujo, ajenos al sufrimiento de los demás, no hay otro sistema. Son la escoria de la humanidad entronados en un reinado de injusticia y tiranía. Como dioses en el Olimpo nos miran desde sus atalayas a punto de derrumbarse, se sienten orgullosos de ser como son, sin un ápice de autocrítica, por encima del bien y del mal.

Algunos, no sin razón, les llaman reptilianos, otros dicen que pertenecen a los reinos de las tinieblas y que son adoradores de Satán. Sean lo que sean, no son seres humanos, creo que son hombres podridos de codicia, que se bañan en la sangre de los que ellos consideran su rebaño. Insaciables, ciegos y corroídos por su inmenso ego, siempre en el centro de todo, controlando, haciendo leyes e imponiendo la fuerza sobre la razón; todo para que nadie les arrebate su caramelo, la ambrosía que los emborracha y los ciega; el poder.

Pero, como todo en el universo, llegará un día en el que morirán sabiendo que sus hijos correrán peor suerte que ellos. Sun hijos, bien preparados desde muy pequeños para gobernar a los seres humanos, se verán desplazados por la evolución de estos, relegados a vagar sin rumbo en un mundo para el que no estaban preparados; un mundo libre que ya no querrá ser gobernado como a ganado. Cuando eso suceda, será el destino de los padres el destierro o la lenta agonía del que lo tuvo todo y se ve avocado a la indigencia o a la cárcel. Su vanidad les ha hecho olvidar que en el universo nada es permanente, y que todo acto trae consigo consecuencias. Como sus leyes, esta ley fundamental del universo, no distingue entre los que la conocen y los que no. Será tan implacable con ellos como son sus leyes contra la libertad del ser humano. Para aquellos que como Obama firman los papeles que sentencia a muerte, sin juicio previo, a hombres inocentes, para los periodistas, que engañan al pueblo con la situación de Siria, para los soldados que obedecen ciegamente a sus amos, el karma les tiene preparado una muy desagradable sorpresa, al igual que a todos aquellos, que sin pensar en las consecuencias actúan en este mundo con acciones que perjudican a otros. Que se cumpla pues la sentencia y los criminales paguen pos sus crímenes.