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domingo, 17 de junio de 2012

El laberinto griego.


Iba ha decir Los resultados de las elecciones griegas no dejan lugar a dudas. Pero después de analizar los datos y los precedentes no puedo confiar que sea así. Contra todo pronóstico, Nueva Democracia, por un estrecho margen, ha vencido. Y digo contra todo pronóstico porque se esperaba que el partido de corte reformista y alternativo Syriza, hubiese ganado, o al menos así lo decían las encuestas. Me pregunto si no estamos ante un nuevo fraude electoral orquestado desde las más altas instancias europeas. Porque desde luego, si hubiese ascendido al poder Syriza, las cosas para el euro se iban a poner muy mal, se tensaría demasiado la cuerda que en este momento laza a los europeos.

Nueva Democracia, o mejor dicho, Nuevo fraude, es uno de los causantes de la crisis griega, el partido responsable del despilfarro y la corrupción que ha conducido a Grecia donde está ahora. Sin embargo, el pueblo griego, movido por el terror inducido desde las instituciones europeas y los medios de comunicación, que no han dado cuartel a Syriza, han preferido no jugársela y morir con Europa y su moribundo euro.

Grecia, como cualquier territorio, tiene recursos y fuerza de trabajo para subsistir por si solo, desde luego sin lujos, y mucho menos comprando armas a sus deudores. Ese es el mensaje del líder de Syriza . Pero los medios de comunicación, no han hecho hincapié en estos aspectos de su discurso. Lo que si han hecho es inducir el pánico entre los electores, diciéndoles la tragedia que supondría salir del euro, y por supuesto, evitando en todo momento, hacer publicidad de las propuestas de Alexis Tsipras. Tanto los medios locales como internacionales, en todo momento, han denominado a este partido y a sus dirigentes de “izquierda radical”. Todo el mundo sabe que este adjetivo entraña negatividad y rechazo, y no es una casualidad que se utilice solo para aquellos que discrepan de las posturas oficiales o sean alternativa a las mismas, sean o no de izquierdas. La manipulación del lenguaje es algo que siempre ha funcionado a la hora de trastocar la opinión pública. Todas las medidas propuestas por Alexis Tsipras iban encaminadas para el beneficio del pueblo griego. Seguramente su aplicación hubiese supuesto, en un primer momento un cataclismo económico, pero hubiese liberado al pueblo de la opresora cadena europea, que en este momento asfixia su libertad con recortes y perdida de derechos sociales. Se puede decir que los poderes que manejan Europa, no podrían permitirse una nueva Islandia en el Mediterráneo, hubiese sido un mal ejemplo para los que todavía sostienen el proyecto europeo.

El pueblo griego, como toda manada de borregos, es miedoso, se asusta con facilidad, y más cuando toda la maquinaria mediática se pone en marcha para ese fin. Estamos, sin duda, ante un nuevo fraude democrático. Basta que un treinta por ciento de la población este asustada para que el poder consiga sus fines de dominación, justo como se ha demostrado en Grecia.

Después de estos resultados, la gente seguirá suicidándose por las calles, seguramente habrá nuevas negociaciones para retrasar el pago de la deuda, alargando así la agonía del maltrecho sistema financiero, y no cabe duda, que se ahondarán los recortes sociales. Es un paso más para afianzar la gran dictadura del sistema capitalista que gobierna el mundo en nuestros días. Un sistema manejado por unos burócratas títeres de obedecen ciegamente a sus amos al margen de lo humano y del sentido común, intentando preservar un sistema insostenible que se aleja de la aspiración natural de toda sociedad. Su modelo, el único viable para ellos, poco a poco se está dejando ver como lo que es, una dictadura encubierta, sutilmente camuflada en forma de democracia.      


He titulado a este artículo el Laberinto Griego porque es en eso donde se ha metido el pueblo griego. Su futuro, sin duda, es encontrarse en el con el minotauro europeo, que lo estará esperando para cobrar su deuda. La alianza del Nueva Democracia con el PASOC es algo cantado. Ambos partidos son europeistas y favorables a la Europa de los burócratas ajenos al pueblo y seguidores del neo-liberalismo más radical. Posiblemente lleguen a un acuerdo para retrasar el pago de la deuda, algo que no va a calmar a los mercados, a los usureros que juegan con el futuro de las personas. Este será un laberinto sin retorno, en cuyo centro estará esperando el minotairo de la dictadura, de los impuestos, de la pérdida de derechos y de la ruina humana.