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domingo, 15 de julio de 2012

Alegría en el congreso de los diputados español


Lo lógico o humano, es que después de promulgar las medidas económicas más duras que se han tomado contra la población española, nuestros representantes en el congreso hubiese salido del mismo con lágrimas en los ojos, o al menos, desalumbrados, por haber “tenido que tomar estas medidas”. Pero lejos de esto, ellos, que viven completamente al margen de las penurias diarias de los que les votan, explotaron en júbilo y aplausos. Incluso, cuando se anunciaba la retirada de una buena parte de los ayudas a los parados, una diputada, Andrea Fabra, se le puedo escuchar decir a viva voz “que se jodan”. No quisiera yo pensar que esto iba dirigido a aquellos que se han quedado sin nada, y que tiene que sufrir la humillación de recurrir a las ayudas sociales del estado para poder sobrevivir. Pero aunque su vulgar exclamación fuese dirigida a la oposición, no tiene perdón. Esta señora debería ser expulsada de forma inmediata de la vida parlamentaria, al igual que cada uno de los que aplaudieron las medidas. Es más, se le debería apartar de cualquier cargo público. No puede ser, que aquellos que dicen que nos representan, se alegren de jodernos a todos. Quizás su alegría fuese debida a que han contentado a sus verdaderos representados, a los intereses de los bancos, de las multinacionales y del poder financiero, en definitiva. Quizás por eso aplaudían tanto, por haber hecho bien el trabajo que le habían encomendado sus amos.

Ya no creo que hagan falta más pruebas para comprender que esta democracia es una farsa y que esta crisis también lo es. Los que están en el poder, los que se benefician de esta situación absurda e injusta, no van ha reconocerlo, no van ha hacer nada por cambiar las cosas. Ahora le toca la pueblo, a cada uno de nosotros tomar las decisiones que pongan a toda esta gente en el lugar que les pertenece. No hace falta la violencia, simplemente no obedecer sus leyes, no utilizar su dinero fabricado de la nada, no pagar sus impuestos del medievo. La energía, el suelo como el agua, nos pertenece por derecho de nacimiento. Nos pertenecen los frutos de la tierra, la electricidad y todo aquello que es fruto del hombre, como el conocimiento. Nadie tiene derecho a cobrarnos por algo que es nuestro.



Hay muchas formas de repartir los recursos, el trabajo y el bienestar que unos podemos dar a otros. Pero el poder nunca los tendrá en consideración, jamás estará dispuesto, solo cada uno de nosotros, desde nuestras acciones, podemos poner coto a esta ignominia reiterada.

En México vuelve a ganar el PRI, en Grecia los conservadores, aquí, PESOE y PP se van turnando en gobiernos cada vez más ineptos, en todos los países sucede los mismo, las mismas alternativas se suceden en el poder,sin dar cabida a opciones nuevas; estamos en un punto muerto, atascados en nuestra evolución como sociedad, condenados a sufrir la avaricia de unos cuantos que viven como peces en el agua en esta situación absurda. No hacen falta líderes para tomar decisiones, solo quitarnos este miedo irracional al cambio y marchar hacia delante, dejando atrás a esta casta parasitaria. Toda sociedad que no avanza está condenada al fracaso, y no creo yo que sea nuestro deseo terminar sucumbiendo. Si seguimos dejando en manos del poder nuestras decisiones, pude que acabemos siendo algo parecido a una colmena, donde nuestra individualidad se reduzca a la nada.     

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