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domingo, 7 de octubre de 2012

EUROGENDFOR, la nueva gestapo europea



Desde 2006 la Unión Europea dispone de una fuerza antidisturbios llamada EUROGENDFOR. Similar a la guardia civil española en su organigrama. Esta policía, de naturaleza y organigrama militar,  puede intervenir de forma inmediata en cualquier país de la Unión , no está sujeta a ninguna constitución y se rige por la normativa europea, es decir, depende solo la burocracia del parlamento para intervenir sin que ningún país subscrito al tratado pueda negarse. Por supuesto, se han adaptado las normativas de cada país de la UE, que han intervenido en la creación de este grupo, para que sus legislaciones no puedan interferir en sus actuaciones; el último país en hacerlo ha sido Alemania.
Hay muchas cuestiones sobre la creación de este cuerpo de élite que nos tendrían que poner en alerta. Primero de todo los motivos por los cuales se formó, la naturaleza militar de dicha fuerza y, muy especialmente, que apenas ningún medio de comunicación se haya hecho eco de esta noticia.
A mí, no me cabe ninguna duda, que los burócratas europeos, y en última instancia, sus amos, ya sabían que esta fuerza iba ha ser necesaria. Esta crisis económica artificial y provocada deliberadamente por los poderes financieros, requería de una herramienta de control que sustituyese a las policías locales. Nada mejor que la fuerza para poner en vereda a una ciudadanía cabreada. Una fuerza de intervención que no dependiese de ningún país, bien armada, instruida y pagada; desde luego mucho mejor pagada que las policías locales de los países de la EU. Un ejercito de mercenarios al servicio de la burocracia europea, esta claro.

Las recientes manifestaciones en España,Portugal y otros países sometidos a las caprichosas restricciones producidas por la deuda artificial, están llevando a las fuerzas del orden nacionales a un dilema moral: “Defender los intereses de una inútil casta política antidemocrática , o hacer su verdadera función, que es defender a los ciudadanos de los abusos, aunque estos provengan del poder.” Ya se han dado algunas manifestaciones y protestas por parte de los cuerpos de seguridad locales y sus sindicatos. Protestando, no solo por los recortes en sus salarios y medios, sino también por no poder detener a los verdaderos delincuentes, alojados en altos y lujosos edificios, y a los que todos conocemos bien. No es extraño pues, que se haya creado esta fuerza de intervención paramilitar y de obediencia ciega al poder establecido.

Esto no es más que otra consecuencia de la cesión que hacemos de nuestro poder al ejercer el derecho al voto en esta falsa democracia. Porque lo podemos ver de muchas maneras, siendo muy ingenuos claro, pero la verdad es que en el momento que depositamos en voto en una urna, estamos cediendo nuestra soberanía personal y nuestro poder de decisión sobre asuntos importantes a unos políticos, previamente seleccionados por el poder del dinero, para que rija el destino de nuestras vidas. Este sistema, establecido hace ya demasiado tiempo, debe ser cambiado antes de que se apropie definitivamente de nuestra libertad. Pues poco a poco, leyes hechas por la influencia de multinacionales y entidades a las que nadie ha elegido, están sometiendo al pueblo europeo a la esclavitud, diezmando los derechos y obligándonos a pagar un sistema que ya no funciona.

Tal y como yo lo veo, los acontecimientos futuros van ha requerir pronto de la intervención de estas fuerzas, que dada su naturaleza militar, no van ha tener ningún miramiento a la hora de reprimir las protestas del pueblo con extrema violencia, mucho mayor de lo que lo están haciendo ya las policías locales de cada país de la EU. Lo que hasta ahora hemos visto, no es mas que una pequeña muestra de lo que se nos viene encima. Pero al contrario de los que piensan algunos, no podemos responder con violencia a esta agresión, pues tenemos todas las de perder.

Hay que perder el miedo y actuar como lo hicieron otros, que siendo minoría y no teniendo ejercito consiguieron vencer y alcanzar sus objetivos. Con resistencia, firmeza, desobediencia e insumisión; sin utilizar la violencia, que sería su escusa perfecta para agredirnos con más saña.