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jueves, 27 de diciembre de 2012

Sobre el apego

Muchos grandes maestros espirituales han dicho sobre el apego que es de los mayores causantes del sufrimiento humano. El mismo Buda afirmó: que el apego tiene su origen en la ignorancia y es uno de los mayores obstáculos para la iluminación. Por su parte de Jesús se escribió:

 “En aquel tiempo, cuando Jesús siguió su viaje, vino un hombre corriendo y se puso de rodillas delante de El y le preguntó: - Buen Maestro, ¿qué puedo hacer para conseguir la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? No hay más que uno bueno y ese es Dios. Tu sabes los mandamientos: No cometerás adulterio; no mates; no robes; no digas mentiras de nadie; no engañes; respeta a tu padre y a tu madre. El hombre le contesto: - Maestro, todo esto lo he cumplido desde niño. Jesús lo miró con cariño y le dijo: - Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y entonces tendrás riqueza en el cielo; luego ven y sígueme. Pero cuando oyó esto, el hombre se afligió y se fue triste porque era muy rico.” (Evangelio de Marcos 10, 17-22) 

 Pero quizás no te interese saber de temas espirituales o religiosos. Seguro sabrás que estas, como otras enseñanzas, han sido tergiversadas, manipuladas o sacadas fuera de contexto por la religión. Puede que esto te haga pensar que lo dicho hace tanto tiempo ya no tienen ningún valor en nuestros días, sobre todo porque algunas religiones han hecho todo lo contrario a lo que promulgaban sus fundadores. Sin embargo, y a pesar de la manipulación que puedan haber sufrido, hay mensajes tan claros que no se pueden manipular ni dar lugar a ninguna interpretación que no sea la verdad. Son palabras intemporales, sencillas que son verdades empíricas. No sin razón algunos de estos mismos maestros consideraban el apego como un defecto de nuestra mente, herramienta que nos da la capacidad de tener consciencia de nuestra existencia, pero que no nos permite ver la estupidez de algunas de nuestras acciones cotidianas. Así es como somos antes de llegar a los niveles de comprensión que que algunos hombres llegaron.

 No resulta difícil entender como el apego nos lleva a una vida llena de anhelos y sufrimiento. Vivimos equivocadamente pensado que este vida es para siempre, que las cosas y las personas permanecen y no cambian, preocupados por el futuro o recordando pasados mejores, procurando que no nos quiten lo que poseemos y por conservar nuestro estatus. Aferrándonos con fuerza a estas cosas no nos paramos a pensar en que es todo ilusorio y que existe un fin inevitable. Y claro, después de recorrer el camino de la vida llevando pesadas cargas, vigilándolas y recogiendo todo tipo de cosas, morimos, y todo lo que habíamos atesorado se esfuma en una esquela, dejando como legado una vida mucho menos plena de lo que podía haber sido.

 Pero lo peor del apego, a mí entender, es que indirectamente es la causa principal de nuestra debilidad frente al poder. Esta debilidad es aprovechada y fomentada por unos pocos que han alcanzado unos niveles de apego enfermizo, algo que les ha permitido atesorar la riqueza y el poder suficiente como para dirigir  la sociedad, y por ende al individuo. Ellos conocen bien al apego porque viven en el. Por ello saben lo que anhelamos y nos lo ponen todos los días a la vista. Son esos pequeños y efímeros placeres mundanos, que durante un corto periodo de tiempo satisfacen nuestro ansia, pero a la vez crean más hambre. Es la causa de que nos pasamos toda la vida trabajando para conseguir unas migajas de esa satisfacción efímera que te da el conseguir algo que realmente no necesitamos. Miles de horas desperdiciadas para poder tener un buen coche, un chalet en la playa y un buen cuerpo operado. Si no tienes demasiados escrúpulos, para conseguirlo robarás, dañarás a otros, mentirás, serás mezquino y todo por una ducha de hormonas en tu cerebro, porque al fin y al cabo eso es lo que nos ofrecen. Es como una adicción inconsciente que tu camello aprovechará para exprimir la última gota de humanidad que hay en ti. Será la misma enfermedad que darás como herencia a tus hijos, y todo por no asumir tú responsabilidad como padre o madre. Tu escasez de tiempo hará que no les enseñes a identificar el problema y los efectos que causará en sus vidas. Por el contrario, cederás las mentes puras de tus hijos a un sistema educativo hecho para crear nuevos engranajes de la máquina. Allí les enseñarán ha hacer lo que tú has hecho durante toda tu vida, desperdiciarla. Con ello les  quitarás la oportunidad que tu perdiste de ser realmente libre, es decir, serán igual o más esclavos de lo que tu has sido.

No obstante, el efecto más pernicioso del sistema educativo no estará en lo que enseñan, sino en lo que no enseñan y que debería ser tu responsabilidad enseñarles. Tus hijos no aprenderán a defenderse de esta sociedad competitiva y absurda, de sus constantes ataques con el fin de exaltar el ego en contra de la cooperación y del bien común, de los mensajes televisivos y de los carteles publicitarios. Siento ser así de duro, pero esta es la realidad. Una realidad de la que soy consciente y que intento librarme yo también. Escriba o no sobre esto, se que nada cambiará hasta que yo no quiera cambiarlo. Porque solo desde uno mismo y tomando las decisiones que hay que tomar, puedo solucionar este problema y liberarme de esta opresión encubierta, de esta esclavitud vestida de dulce ambrosía, pero al fin y al cabo, esclavitud.

http://cazadebunkers.wordpress.com/2012/07/27/las-leyes-marinas-mas-informacion-sobre-el-mayor-fraude-de-la-historia/