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domingo, 3 de noviembre de 2013

¿Pero que es lo que nos pasa?

¿Pero que es lo que nos pasa y porqué  hemos llegado a este grado de sumisión?

Sobre esto se puede especular con que es causa de años de dejadez, años en los que hemos confiado ciegamente en ellos; despreocupándonos de nuestras responsabilidades y dejando en sus manos nuestro destino y la educación de esta generación.  Y a la vista está lo que ha supuesto esta terrible irresponsabilidad. Esperábamos que cumpliesen sus promesas, que mejorasen nuestras vidas. Pero todas nuestras expectativas han quedado truncadas. Lo que se ha quedado patente y demostrado, ya no tan solo es  su incompetencia, sino de que siempre han antepuesto su servidumbre a los grandes capitales a los nuestros. Después de todo lo sucedido ¿Puede quedar alguien que albergue una sola duda sobre sus intenciones? ¿Puede quedar alguna duda que para ellos solo somos el rebaño del cual extraen el dinero para pagar sus cuantiosos sueldos y contentar a los mercados, los banqueros y los intereses de las multinacionales?

Ya tenemos claro que protestar no sirve de nada, les dan igual y se las pasan por el forro; y esta claro el porqué. Se saben invencibles, pues a su servicio están los que debieran velar por nuestra seguridad. Y como hemos visto,  no dudan en lanzar esa caballería contra los que les molestan. Todo un ejercito de policías está a su servicio, al igual que un numeroso contingente de obedientes funcionarios que conforman un sistema burocrático diseñado solo para asegurar sus ingresos y que paguemos sus injustos impuestos.

Las consecuencias: millones en paro, algunos, muchos más de los que nos pensamos o los que nos dicen sus medios de desinformación masiva al borde de la exclusión social que trabajan para ellos. Cientos de miles de familias perdieron sus hogares, otros tantos mal viven con la espada de Damocles que supone una hipoteca pendiendo de su cuello. Los jóvenes, los que todavía no tiene ataduras, escapan  de este solar en el que están convirtiendo el país.


¿Pero porqué nadie se levanta contra esta terrible injusticia? El miedo, quizás el creer que es imposible cambiar nada, o simplemente porque no queremos. Es difícil saberlo, pues la respuesta a esta cuestión está en cada uno de vosotros, somos todos y cada uno de nosotros los que debemos preguntarnos porque estamos inmóviles ante tanto despropósito e injusticia. Os diré que los pusimos allí, y que como los pusimos también los podemos echar; de echo, nadie más que nosotros puede hacerlo. Y que para ello, no es necesario derramar ni una sola gota de sangre, ni tan siquiera de sudor, vasta con desobedecer sus leyes, a su policía y no pagar sus abusivos impuestos; allí es donde les duele. Ahora bien, para que esto suceda debemos empezar a confiar unos en los otros, no debe ser un impedimento el saber si el otro lo hará, eso no debe hacernos dudar. Si este fuego se inicia, que lo hará tarde o temprano, no habrá bombero que lo apague. Será  cuando llegará el  momento de quemar todo este sistema y hacer uno nuevo. No hay que esperar a que alguien llegue con la antorcha. Si lo hacemos, seguramente veremos como sale el policía de turno y le infla a porrazos, debemos de ser todos los que lo hagamos. Al fin y al cabo ¿Que puede ser peor que este sistema que esclaviza al ser humano? Tomemos las riendas de nuestro destino y acabemos de una vez por todas con esta porquería de sistema. Hay muchas otras formas de fomentar la prosperidad y nuestra evolución como seres humanos  libres, que no esta ignominia.  


Segunda parte


Y por si hay dudas del tipo de personas que nos gobierna: