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domingo, 31 de agosto de 2014

Telebasura y otras hierbas venenosas

Reconozco dese mi humildad que en cuestión de escritura no soy perfecto, ni mucho menos. No tengo estudios superiores, ni soy un profesional de la escritura. No obstante, intento perfeccionarme a mi mismo de forma autodidacta; como en todas las cosas que hago. Es por ello que  no tengo la potestad de crítica  ni es tampoco sería mi pretensión hacerlo aunque la tuviese.   Sin embargo, cuando veo titulares como estos, escritos por personas que se llaman a así mismos periodistas, no puedo más que cuestionarme que realmente lo sean o afirmar que , a parte de ser unos manipuladores, carecer de objetividad y mercenarios, también son analfabetos.



Es obvio que la exigencia de productividad y abaratamiento de costes para mejorar la cuenta de resultados de las grandes corporaciones, a afectado a la calidad, y los medios de comunicación no son una excepción. En este camino, que va  hacia la globalización, se ha perdido la credibilidad al mismo tiempo que  los buenos periodistas independientes.  Los auténticos periodistas  han sido apartados por salirse de la línea o se han ido por hastío. Con ellos, también se fue la objetividad, la diversidad de opinión y se instauró la manipulación de la opinión pública, tanto en medios de prensa escrita como en la televisión; algo que  en ocasiones resultan vergonzoso y palmario por su poca sutiliza. A medida que el proceso a ido avanzando y pequeños pero importantes medios de comunicación han ido cayendo en manos de las multinacionales, se ha ido instaurando el pensamiento único, que al fin y al cabo, parece ser lo que se pretendía desde el principio.  En paralelo, y también gracias a la globalización, toda la televisión a degenerado en lo que podíamos calificar de circo romano para contentar al populacho. Con el pretexto de que es lo que el público demanda, la casquería, el mal gusto y la bajísima calidad  se ha impuesto casi como un objetivo a cumplir. Repiten mil veces la programación, programas basura que duran cuatro o cinco horas, mostrando solo mediocridad y basura de la que nada se puede aprovechar. Ni siquiera la televisión pública se libra de esta quema. No hay emisora de radio que no forme parte de una gran cadena. Es obvio que con este panorama la información nos llegue sesgada y polarizada para convencernos de lo que quiera que se pretenda. Al fin y al cabo, todas las cadenas de televisión, radios y prensa escrita pertenece a grandes corporaciones, cuyos socios mayoritarios son los banco, que a su vez se engloban en una pocas manos que lo único que buscan es su propio beneficio.
Todo esto se repite por todo internet, se sabe con certeza y hay pruebas para quien las quiera buscar, pero nadie hace nada. Quizás porque se cree erróneamente  que no se puede hacer nada, pero la realidad es bien distinta. Creemos que no tenemos fuerza para luchar contra este sistema por ser pequeños ante estos multimillonarios que se aprovechan de la ignorancia de nuestro poder. Las hormigas, en comparación con los hombres, son extremadamente pequeñas, sin embargo, gracias a su número, podrían devorar a un hombre en pocos minutos. Yo no quiero ver semejante acto de canibalismo, pero si verlos arruinados y pidiendo por las calles, solo para que viesen el origen y las consecuencias de sus inmensas fortunas.    

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