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jueves, 11 de septiembre de 2014

Desigualdad social


La desigualdad entre ricos y pobres no deja de crecer y algunos analistas políticos creen que esto acabará desembocando en una revolución. Por mi parte creo que esto no sucederá, porque la clase dirigente ha diseñado su estrategia para no rozar los límites que provocarían una revuelta popular violenta.
Los que dirigen el mundo aprendieron muchísimo de la revolución francesa, y saben donde están las líneas rojas que no se deben cruzar. En aquel tiempo había unos pocos que lo tenían todo y otros que no tenían ni para llevarse un mendrugo de pan a la boca. Viviendo casi en la esclavitud y sometidos por la oligarquía monárquica absolutista y el clero no había otra salida que rebelarse. Hoy, por suerte o por desgracia, al menos en occidente, casi todas las necesidades alimentarias, incluso para los que no tienen dinero, están cubiertas con las ayudas de organizaciones humanitarias y del los gobiernos, que se cuidan muy mucho de que no haya un solo muerto por hambre. Aunque no lo parezca, la desigualdad no ha cambiado desde los tiempos anteriores a la revolución francesa, la única diferencia es que la plebe está un escalón más alto, manteniendo la misma diferencia con la clase alta.
La clave para que la gente no se revele es muy simple, mantener la esperanza y no llevarlos a la desesperación, por lo menos hasta que la nobleza no necesiten a la plebe para mantener su nivel de vida, algo que la tecnología está haciendo posible a pasos agigantados.
Sería muy revelador para un ser humano saber de primera mano lo que piensa realmente los poderosos sobre nosotros los esclavos, nuestros problemas, nuestro sufrimiento y nuestra realidad vital. Las evidencias de su pensamiento están en sus actos. No les importa destrozar nuestro habitad, nuestra libertad o el hecho de que seamos seres humanos; solo somos números en la ecuación que debe dar como resultado su inmejorable nivel de vida y su poder.
Cuando no nos necesiten, y disponiendo te todos los recursos que tienen a su alcance, acabarán con los que haya que acabar.

Hahe1Qo-1_fotorLo que más le preocupa a los poderosos en este momento no es como mantener al populacho en un situación precaria pero no desesperada, eso ya lo tiene bien atado, sino el individualismo. Ese término ha sido tergiversado intencionadamente por todos los medios de comunicación y en los colegios hasta inculcarnos que el individualismo es algo malo, por ser insolidario y atribuible a personas poco empáticas y marginales. Sin embargo, pensar y valerse por uno mismo no tiene nada que ver con la empatía o con la solidaridad; no es algo malo, sino todo lo contrario. Ser individualista, es decir y no seguir la corriente, es los que tendría que ser normal en una sociedad avanzada. Si esta fuese una sociedad individualista y no una sociedad de borregos, los que ahora manejan los hilos, tan solo serían delincuentes o estarían en instituciones psiquiátricas encerrados de por ser unos psicópatas asesinos.
Podríamos pensar que todo lo que digo es fruto de la paranoia y dar por sentado que la desigualdad existe porque hay personas más listas que otras, que las cosas deben ser así y que no es una situación que haya urdida por un reducido grupo de personas. Esto sería tanto como afirmar que yo, como persona, tengo menos valor que cualquier otra y que no tengo los mismos derechos ni las mismas oportunidades por el hecho de ser pobre. Si todos estamos de acuerdo en que eso no debe ser así ¿Como es posible que se esta situación de mantenga durante tanto tiempo?
Supuestamente existen medios democráticos para poner en el poder personas que deseen el bien común, que no piensen como psicópatas egoístas; sería lo lógico que funcionasen. Por contra, y lejos de cumplir esa función, la democracia solo aporta más control y leyes, limitando la libertad y permitiendo que los derechos de los ricos acaben prevaleciendo sobre los pobres. Todo el mundo ha visto que en una crisis económica importante como la que estamos pasando, las pérdidas se socializan y se privatizan las ganancias. Los errores de los bancos se convierten en deuda colectiva, ahondando la desigualdad. Pues bien, esto es el fruto de lo que llaman democracia y se ha hecho con el beneplácito de los que hemos votado.
Una característica de un psicópata es que saben mentir muy bien, porque se creen sus propias mentiras, y es a base de mentiras como llegan al poder. En el fondo no les importamos, se valen de nosotros. Una vez en el poder y para mantener su situación de privilegio, se ven obligados a pagar los favores recibidos por los que han financiado sus campañas. Estos no se han presentado a ninguna campaña electoral, no los conocemos ni sabemos de sus intenciones para nosotros. Lo único que sabemos de ellos es que no elijen ayudar a personas que luego no les paguen los favores. Si se equivocan, tiene el suficiente poder económico para corromperlos e incluso eliminarlos; algo que hemos visto muchas veces a lo largo de la historia. Así pues, solo me queda decir que seas individualista, que pienses por ti mismo y no sigas al rebaño ignorante, o como ellos, acabarás en el matadero.