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sábado, 27 de septiembre de 2014

Periodismo de mentira y manipulación.


Cuando se vive en la confusión es muy difícil determinar quienes están fastidiándote la vida. Mientras unos dicen que algo es bueno, los otros dicen que es malo, no sabes a quien creer y por tanto identificar a tu enemigo. Es una estrategia muy bien planeada y no fruto de la casualidad. Lo que se busca es precisamente esto, pues las personas confundidas no tienen un camino claro. Se trata de crear inseguridad ocultando la verdad. Y esta estrategia de desinformación esta extendida por todas las instituciones, ya sea a nivel local como supranacional. La desconfianza es promovida con el fin de provocar el inmovilismo y la desesperanza.

La obra de Ulfkotte, llamada ‘Gekaufte Journalisten (‘Periodistas comprados’), ofrece una multitud de casos, nombres y ejemplos de manipulación de la opinión pública alemana orquestada por la Embajada de EE.UU. en Alemania y varias entidades internacionales.
El autor muestra un alto nivel de autocrítica, ya que admite haber recibido dinero de los servicios de inteligencia de EE.UU. por enfocar varios temas desde un cierto punto de vista. Así, algunos medios alemanes no son más que sucursales del servicio de propaganda de la OTAN, afirma el experiodista.


“Mucha gente que no sabe mucho sobre cómo funciona el periodismo en Alemania o en Occidente en general se sorprenderá. Para los que todavía creen en la independencia y la libertad de nuestros medios leer este libro, sin duda alguna, será un choque”, comenta a RT el redactor jefe del periódico alemán ‘Zuerst’, Manuel Ochsenreiter. Este es tan solo un ejemplo extrapolable a casi todos los medios de comunicación oficiales que trabajan para el sistema.

Ahora ‘Periodistas comprados’ es un éxito de ventas en Alemania, ya que mucha gente está interesada en el estado del periodismo alemán por las tensiones vigentes sobre todo entre Rusia y la UE. Como afirma un comentario sobre el libro, esto sería porque “la diversidad de opiniones solo es simulada: a veces las ‘noticias’ [en Alemania] son un puro lavado cerebral”.

Pero no todo es porquería en el mundo del periodismo. Hay buenos periodistas y objetivos a la ora de dar información. Sin embargo, todo aquel que destaque del resto y moleste al sistema, es invitado a desaparecer, ya sea por una campaña de desprestigio, despedido o directamente eliminado.

No es complicado identificar la falta de coherencia en los artículos hechos para manipular o crear un estado de opinión, al final acaban descubriéndose la mentiras, pero aun así seguimos consumiendo su producto defectuoso. Un periodista antes de dar una noticia debería contrastarla. Si no lo hace y publica tal cual recibe la información, es sospechoso de manipulación. Un ejemplo claro fue las “armas de destrucción masiva en Iraq” Si analizamos como actuaron los medios de comunicación en ese caso nos daremos cuenta enseguida de como funciona esto. Los medios de comunicación estadounidense y posteriormente el resto, no hicieron un análisis de la noticia ni comprobaron las fuentes, simplemente sirvieron de voceros para crear un estado de opinión favorable a la invasión de un país soberano. Pero esto no era nuevo, ha sucedido así desde siempre, aunque ahora es generalizado, pues ya no quedan medios independientes, y los que hay no son trascendentes.

¿Como es posible que después de haber comprobado que nos mienten, todavía consumamos sus mentiras? Es un misterio tan grande como el que siempre votemos a los mismos políticos o que sigamos creyendo en este sistema basado en la mentira y la manipulación. En mí opinión, creo que la causa es que el ser humano no se ha emancipado y, al igual que la antigüedad, necesita de dioses que justifiquen sus penurias. Pues bien, estos dioses falsos, en vez de preocuparse por nosotros, solo se aprovechan de nuestra fe en ellos para convertirnos en esclavos suyos.

Ya es tiempo de empezar a creer en nosotros mismos y nuestra capacidad para derrotar a este sistema opresor. Por mucho que intenten ocultarlo y menospreciar nuestro potencia podemos derrotarlos. Debemos de ser conscientes de que en cada uno de nosotros hay una chispa capaz de prender este castillo de naipes. Un solo hombre tiene la capacidad de derribar este sistema, y a la historia me remito. No hay nada que nos diferencia de Gandhi o de muchos otros hombres que lo hicieron antes. La voluntad de hacerlo es lo único que nos retiene.