Translate

miércoles, 5 de noviembre de 2014

El programa imposible de Podemos


Después de leer detenidamente el programa electoral de Podemos, puedo decir que es un bonito compendio de buenas intenciones pero poco creíbles. Porque para poner en práctica su programa primero tendría que demoler el actual sistema económico y crear uno nuevo que permita hacerlo.

En el actual sistema económico no hay el suficiente dinero para llevar a acabo ni una décima parte de las propuestas que se hacen en este programa. El dinero necesario que lo haría posible está en manos privadas, bancos y paraísos fiscales. Sería diferente si la primera parte de su programa hablase seriamente de un nuevo sistema económico, pero no es así. Todas las propuestas contemplan el actual sistema como escenario de las reformas.

Antes de continuar quiero pedir disculpas: En al anterior artículo me pasé un poco con Pablo Iglesias en lo referente a la deuda pública. Leyendo el programa, me he dado cuenta que me equivoque. No han abandonado completamente la idea de no pagar la deuda usurera, primero quieren auditarla para saber cual es legítima y cual no. Eso está bien y cuando me equivoco lo reconozco. Dicho lo cual, considero que toda deuda producida dentro de este sistema es usurera y odiosa por naturaleza, ya que toda ella ha sido producida por sistema bancario y su interés compuesto.

En otros aspectos del programa, tengo que lamentar que Podemos sigue planteando ideas arcaicas en lo que respecta al trabajo cuando se refiere al mismo como un derecho. La razón y los avances tecnológicos nos dicen que eso no tiene porque ser así. El trabajo debería ser, no un derecho, sino una elección. En una sociedad avanzada, no en esta, el trabajo como tal lo hacen las máquinas, como en la antigua Grecia lo hacían los esclavos mientras los ciudadanos griegos se dedicaban a divertirse y filosofar. Esto demuestra que Podemos, como cualquier otro partido político se basa en la idea de una economía de mercado, tanto en los términos en los que alude a los derechos del trabajo como en la base de sus argumentos. Cuando considera el trabajo como un derecho, se refiere en realidad a una obligación ineludible para obtener una retribución económica, nada diferente de lo propuesto por cualquier partido neoliberal o las tesis de economistas como Keynes. Cierto que plantea un salario de subsistencia, como el que ya existe en Alemania y otros países europeos para los que no pueden acceder a puesto de trabajo, pero esto es tan solo una forma de eliminar parados de las estadísticas relegándolos a un estado de pobreza sostenida. Este no es un objetivo para una sociedad que pretende avanzar en el bienestar y la igualdad. PODEMOS no considera otras alternativas al actual sistema de la misma forma que no las considera ningún partido político que pretenda gobernar. En todo su programa hay alusiones constantes a la economía de mercado que ya conocemos y que tantas alegrías nos ha dado. Hablan de préstamos, pynes, de control fiscal y de impuestos, pilares en los que se apoya el sistema actual de esclavitud. No menciona la nacionalización de la banca, que debería ser, como la energía u otros servicios, pública. Tampoco hace alusión a un cambio en el sistema del dinero, hoy en día controlado por entidades privadas. Cierto que hay muchas propuestas interesantes encaminadas a cambiar la sociedad y mejorarla, pero cuando se refieren a la economía lo hacen con los mismos términos que lo haría cualquier otro partido político que pertenece y colabora con el sistema del dinero fiduciario, lo que facilita que poderes ajenos al bien común dominen el sistema por muchas medidas que se tomen para evitarlo. Este sistema permite que el dinero, a parte de ser una herramienta de intercambio comercial, sea un arma de control social y político. Mientras eso no cambie, difícilmente puede cualquier partido político tener más poder que una multinacional o una corporación financiera.

Estoy seguro que mucha gente en Podemos considera la opción de cambiar el sistema, pero poner esto en un programa electoral espantaría a los votantes, tan acostumbrados y convencidos a esta forma de esclavitud encubierta que llamamos economía de mercado; que a parte de esquilmar los recursos del planeta, está provocando una desigualdad entre ricos y pobres cada vez mayor.

Me gustan mucho las medidas de participación en las decisiones políticas propuestas en el programa. Se parecen mucho a las ya conocidas en la antigua Grecia, donde todos los ciudadanos tenían el derecho de participar en política acudiendo a los debates y asambleas donde se discutían asuntos de estado. Ahora bien, si hubiese una asamblea y en ella se decidiese algo que fuese en contra del derecho internacional, relacionada quizás con el comercio o alguna multinacional ¿Podría asumir el gobierno la decisión popular que perjudicase alguna de estas entidades multinacionales? ¿Podría soportar la presión internacional dentro de un sistema que permite la existencia de sicarios económicos capaces de derrocar gobiernos utilizando la economía? Tenemos muchos ejemplos a lo largo de nuestra corta democracia. Por solo citar alguna, la forma en la que España entró en la OTAN, de mano de alguien que siempre estuvo en contra y que cedió ante la presión internacional, o mejor dicho de los EEUU.

Si primero no se cambia el sistema, tampoco podremos cambiar nuestra vinculación con estos poderes al margen de los gobiernos. Capaces de someter países sin pegar un solo tiro. Cualquier movimiento que valla en contra de los intereses económicos con la aplicación de impago de deuda, por ejemplo, será seguida de sanciones comerciales restricciones a las exportaciones y medidas de similar calado para reconducir la oveja descarriada a la vereda. Mientras Podemos no entienda esto, difícilmente se le permitirá hacer los cambios que propone, y para ello, primero debe demoler el sistema y crear uno nuevo. No podrá hacer nada considerando la validez del actual.Dicho lo cual, deseo profundamente que ganen y lo intenten aunque me duela su fracaso y la desilusión que provocarán. Mucha suerte gente de Podemos, ojalá lo consigáis.