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viernes, 2 de enero de 2015

Resumen del año


Las fiesta del consumo, las comidas copiosas y las roturas familiares ha pasado. Vacías han quedado las tarjetas de crédito y llenos los estómagos como las arterias de colesterol. Los gimnasios quedarán pronto llenos de mentes arrepentidas Los mensajes de esperanza que no se cumplirán, los buenos deseos que no se realizarán y un sinfín de otras tonterías de igual calado dan paso a la cruda realidad de día a día. Pronto llegarán las elecciones y volverán a salir los mismos, porque nada que procede del sistema está destinado a cambiarlo y la navidad no es una excepción.

A modo de discurso real haré una valoración de lo que este año nos ha traído y el que viene nos traerá; será muy breve:

Hemos visto el nacimiento de un nuevo partido político que trae la intención de quedarse y sustituir lo establecido; aparentemente nuevo, al menos eso dicen, pero nada que nazca y pretenda coexistir con el sistema es nuevo ni diferente.
Los brotes verdes han aparecido en el último momento, unos brotes que ya vimos salir otras veces para desgracia de todos. La realidad es que el modelo económico del sistema ya caducó hace mucho y todo esto es una cortina de humo para ocultar su fracaso. Aunque si lo pensamos bien, el fracaso es tan solo relativo, pues si lo miramos desde el punto de vista de esa minoría privilegiada ha sido un éxito completo.
Nuevas formas de control mediático e inducción al miedo colectivo se han gestado y consolidado durante el año pasado. Un año que será recordado por la desaparición misteriosa de un avión del que ya nadie se acuerda. Un año en que los conflictos bélicos y la tensión entre la OTAN y Rusia nos acercan más al desastre.
En lo local, el engaño patriótico acabó calando entre las gentes de Catalunya. Algunos políticos, bajo el pretexto del sentimiento y el victimismo, al convencido a mucha buena gente para unirse a su causa egoísta, que no es otra que quedarse todo el pastel para ellos. Dentro de esta gente está también la que quiere un cambio real, que no se da cuenta de quienes están detrás de todo esto y a que va a conducir.

El año que viene, para empezar, no será muy diferente al año pasado, más de lo mismo, más represión leyes y salvaguardas en Internet. La nueva ley de protección de la propiedad intelectual se consolidará como el cuchillo que corte la libertad en internet, ya de por sí hecha jirones. La ley mordaza acabará con los disidentes de la calle en en la cárcel. Nuevos impuestos, subida de la luz, los trasportes...vamos, lo habitual, y eso que el petróleo esta por los suelos por las estrategias de lucha económica contra Rusia. Ya no se podrán evitar los desahucios.
Y mientras tanto, vendrán más medidas de austeridad a las que el gobierno títere de turno nos tiene ya acostumbrados. Acabarán diezmando nuestros ya vacíos bolsillos para pagar la ficticia deuda, como la han hecho sus predecesores y como harán los que vendrán. Será nuevamente el año de la prosperidad para los ricos, es decir los de siempre. Porque mientras los datos macro aumentan, en proporción aumenta la pobreza y precariedad del resto, que son la inmensa mayoría. Prueba de ello es el trabajo basura y mal pagado. Tendremos nuevos productos de maquillaje para las cifras del paro. Pero tranquilos, lo peor puede tardar un año más, porque puede que no sea este año, pero el TTPIP acabará llegando y cuando llegue todos los derechos laborales, las jubilaciones y los servicios públicos serán recuerdos del pasado que los medios de comunicación de masas se ocuparán de que se olvidemos.
Pero no todo es negativo. Cada vez mayor número de personas descontentas y de consciencias despiertas están alzando su voz. Poco a poco su número crece. Si la masa crítica necesaria para producir este cambio se adelanta a los planes de la élite para diezmar la población habrá una revolución como nunca antes se ha visto. Por el contrario, si no sucede, bienvenidos a un mundo feliz o a 1984.