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sábado, 14 de marzo de 2015

Conspiranoicos y conspiradores




Hace poco escuche a una señora, que se dedicaba a la política,  decir que estaba harta de conspiranoicos. Esta señora, como muchos otros políticos del régimen, utilizó este término para descalificar y criminalizar a las personas que piensan que se les esconde algo o que alguien maneja los hilos del poder detrás de las cortinas; los que yo llamo  libre pensadores.

El conspiranoico, como ellos le llaman, es alguien que cree, que detrás de ciertos sucesos siempre hay una intención de obtener un determinado resultado. Motivos no les faltan para pensar tal cosa, porque la conspiración, que ahora la hacen pasar como algo que está de moda, no es nueva, sino una práctica que ha existido desde los orígenes de la humanidad. Se puede decir sin temor a equivocación, que nuestra sociedad ha sido forjada por las conspiraciones, algunas de enorme calado histórico.
Foto: Internet
Ninguna conspiración es inocente, desde aquella que acomete un niño para arrebatarle el caramelo a otro, hasta las grandes conspiraciones, que acaban en un asesinato para hacerse con el control de un imperio, todas  están cargadas de malicia y traición. La  ocultación, tanto de la conspiración en si como de los conspiradores, es algo que está intrínsecamente ligado a la conspiración, son dos partes inseparables. Podemos deducir pues, que aquellos gobiernos que guardan secretos de estado y ocultan sus actos al pueblo que los ha elegido, es un gobierno conspirador; por ende, lo está traicionando.

No es nada fácil descubrir y dar con todas las claves de una conspiración, pues como he dicho antes, una de las características de una buena conspiración son que no se sepa el fin, ni quien la efectúa o sale beneficiado de la misma. Al contrario que los animales, que normalmente conspiran por arrebatar la comida a otra especie o a sus semejantes, el conspirador humano lo hace por pura avaricia. No suelen ser personas necesitadas ni muertos de hambre.

Los mal llamados conspiranicos, pocas veces pueden ver recompensadas sus indagaciones. La falta de medios e información verídica, hacen que caigan en la invención o la pura especulación, desacreditando así su credibilidad y siendo víctimas del ridículo. Los conspiradores, por su naturaleza perversa y afán de atesorar poder y recursos, cuentan con todo tipo de medios. Aunque no puedo afirmarlo con certeza, intuyo que son precisamente estos tipos los que han forjado la sociedad humana tal y como la conocemos hoy en día. Dudo mucho que el conjunto de personas que forman esta sociedad tenga, en su mayoría, la malicia como forma de vida. Aunque debilitados por el entorno, la mayor parte  somos honestas y queremos lo mejor para los demás. Lamentablemente, la corriente dominante es la que unos pocos han impuesto.

Si tuviésemos una posición más individualista y nos apoyásemos en las enseñanzas de la ética y el respeto mutuo, no seríamos tan moldeables como somos, predispuestos a creernos todas las mentiras que vierten los conspiradores para llevar a término sus planes. Pero es muy difícil nadar a contracorriente, sobre todo si se trata de un río de aguas bravas. En tal caso, a ser posible, lo ideal es salirse del río y caminar por la ribera.

A continuación un vídeo  elocuente y práctico para comprender lo que piensa y quiere el capitalismo de aquellos que disienten y son llamados, despectivamente conspiranoicos.