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domingo, 19 de abril de 2015

Utopía, Tomas Moro


El Imperio Británico fue artífice de una de las peores ideologías concebidas por mete humana y que dio pie a la situación actual del estado del mundo, creadora de guerras fratricidas, injusticia, desigualdad y pobreza; me refiero, por supuesto, al capitalismo. Pero como en todo lo humano, este imperio no ha sido ajeno a la contradicción. Si bien es el artífice de esta gran estafa para el mundo, no se puede negar su capacidad para ser cuna de hombres ilustres,doctos, sabios y visionarios, con la habilidad de intuir las consecuencias del capitalismo y prevenirnos de sus efectos. Entre esos hombres nacidos bajo el yugo de esta paradoja, Tomás Moro fue uno de los mejores exponentes de lo  bueno que ha dado este imperio. Un hombre ilustre y docto, que como muchos otros de su época, fueron injustamente acallados por el filo del hacha.

Tomás Moro fue un visionario porque se anticipó a las consecuencias del capitalismo mucho antes de que sus consecuencias se vieran claras. Supo ver sus defectos y como empezaban ha afectar a la naturaleza humana en toda su extensión. Esta visión la convirtió en una obra literaria que llamó Utopía. Escrita en 1516, esta obra es calificada por algunos como los inicios de ciencia ficción, pero los que así la ven yerran completamente y no son objetivos a la hora de juzgarla tan a la ligera. La obra en sí, es una crítica descarnada al capitalismo. Han sido muchos lo que a lo largo de la historia han visto estas consecuencias, pero al contrario de estos, que solo se limitaban a la crítica, Tomás Moro plantó una alternativa científicamente viable, acorde con la ley natural que debiera ser la máxima que condujese el destino de una sociedad justa.

Más de quinientos años antes de que nos diésemos cuenta de habíamos embarcado en una nave condenada al naufragio, Tomas Moro avisó de que estaba plagada de vías aguas, pero como está ocurriendo hoy en día, muy pocos le creyeron. Ahora, cuando el naufragio es inminente, movimientos como Zitgeist, que como el Santo Tomás avisan del desastre y promueven alternativas similares a las de Utopía, tampoco son escuchadas. El movimiento Zitgeist actualiza Utopía con los avances científicos y la tecnología al servicio del hombre y no del capital. Poniéndose en práctica estas teorías, las seis horas que se trabajan en Utopía quedarían reducidas a cuatro, en un estado del bienestar nunca conocido por la humanidad. Pero antes de que Utopía pueda hacerse realidad, debemos desprendernos de todos los engaños y tretas que el capitalismo a puesto para ser aceptado como dogma.

Utopía es la linea media entre la libertad y el bien común. Uno de los párrafos que más me ha gustado es el que hace referencia al oro y que tengo a bien poner aquí:

Estos se preguntan, en efecto, si puede haber hombres que queden embelesados ante el brillo engañoso de una perla diminuta o de una piedra preciosa, cuando tienen la posibilidad de contemplar una estrella, y hasta el mismo sol. Se maravillan de que haya alguien tan rematadamente loco que se considere más noble por la lana más fina que viste. ¡Después de todo, esta lana, por fino que sea su hilo, la llevó antes una oveja, y nunca dejó por ello de ser oveja! No les cabe en la cabeza que el oro, tan inútil por naturaleza, haya adquirido en todos los países del mundo un valor táctico tan considerable que sea mucho más estimado que el mismo hombre, y ello a pesar de que su valor haya sido sacado por y para el mismo hombre. No salen de su asombro ante el hecho de que un plomo, sin más talento que un tronco, y tan falto de escrúpulos como zafio, pueda tener bajo su dependencia a multitud de hombres honrados y buenos sólo por la única razón de que un buen día le llovieron del cielo un montón de monedas. Pero, cuidado, que un revés de la fortuna o una interpretación de las leyes que no menos que la fortuna pone las cosas patas arriba puede
arrebatar el dinero a nuestro héroe, para ponerlo en manos del más rufián de sus criados. Entonces, no hay por qué admirarse de ver al amo convertido en criado de su criado, como apéndice y aditamento de su dinero.”


La idea que tenía Tomas Moro del oro, no dista mucho de nuestro dinero actual, y se hace patente en este párrafo. Intuyó, no en toda su extensión, la naturaleza del engaño que hoy en día sufrimos debido al uso del dinero, derivado de una de las más grandes mentiras creadas artificialmente para que sigamos en el sistema, la escasez.
Esta idea de escasez solo es entendida si se considera que todas las cosas inútiles que hoy en día se producen tiene razón de ser.
¿De que sirve fabricar diferentes modelos de vehículos, incluso de que sirve fabricar vehículos existiendo buenos trasportes públicos?
¿De que manera afecta a un tejido adornos innecesarios para proteger del frío o del calor?
¿Porqué existen tal cantidad de refrescos, de diferentes sabores, metidos en botellas de plástico? ¿Acaso estos pueden ser mejores que el agua de un manantial puro?

Cosas tan banales son la causa de la escasez y el dinero es necesario. Es una gran mentira, una estafa monumental. Si todo el mundo tuviese al alcance de la mano aquello que realmente necesitase para vivir, el dinero no tendría razón de existir.

Por otro lado, y para acabar, tengo que destacar la referencia que éste escritor hace a las leyes y su origen. Estos dos párrafos pone al descubierto otra de las causas de muchos males, “La propiedad privada”:

Por eso, no puedo menos de acordarme de las muy prudentes y sabias instituciones de los utopianos. Es un país que se rige con muy pocas leyes, pero tan eficaces, que aunque se premia la virtud, sin embargo, a nadie le falta nada. Toda la riqueza está repartida entre todos. Por el contrario, en nuestro país y en otros muchos, constantemente se promulgan multitud de leyes. Ninguna es eficaz, sin embargo. Aquí cada uno llama patrimonio suyo personal a cuanto ha adquirido. Las mil leyes que cada día se dictan entre nosotros no son suficientes para poder adquirir algo, para conservarlo o para saber lo que es de uno o de otro. ¿Qué otra cosa significan los pleitos sin fin que están surgiendo siempre y no acaban nunca?

Cuando considero en mi interior todo esto, más doy la razón a Platón. Y menos me extraña que no quisiera legislar a aquellas ciudades que previamente no querían poner en común todos sus bienes. Hombre de rara inteligencia, pronto llegó a la conclusión de que no había sino un camino para salvar la república: la aplicación del principio de la igualdad de bienes. Ahora bien, la igualdad es imposible, a mi juicio, mientras en un Estado siga en vigor la propiedad privada. En efecto, mientras se pueda con ciertos papeles asegurar la propiedad de cuanto uno quiera, de nada servirá la abundancia de bienes. Vendrán a caer en manos de unos pocos, dejando a los demás en la miseria. Y sucede que estos últimos son merecedores de mejor suerte que los primeros. Pues estos son rapaces, malvados, inútiles; aquellos, en cambio, son gente honesta y sencilla, que contribuye más al bien público que a su interés personal.”



Todo el que sienta que algo no funciona en esta sociedad, debería haber leído alguna vez estos textos, y saber así a cuan temprana edad el capitalismo y otros ismos, de su misma naturaleza, solo han sido herramientas, utilizadas por unos pocos, para acaparar riqueza y poder a costa de los demás. Cabe preguntarse, si estos ismos, son fruto de la causalidad o la casualidad. Yo más bien me inclino por la primera opción.

Pongo aquí dos  enlaces, uno  para el que quiera leer y otro para el que lo quiera escuchar.

 http://ocw.uca.es/pluginfile.php/1497/mod_resource/content/1/Utopia_Tomas_Moro.pdf