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martes, 30 de junio de 2015

Dos caras de una misma moneda


Syriza o Podemos se presentan como gallos de pelea contra el sistema, pero al final acaban siendo defensores del mismo. Así sucede porque, en realidad, detrás de estas formaciones políticas no hay más que un manojo de ideas ilusorias. Los seguidores de estas formaciones, pobres ilusos, ignoran que solo es posible la revolución si previamente se desmantela el sistema capitalista; algo que ninguna de estas formaciones a propuesto ni propondrá, porque fueron creadas por el propio sistema como cruz de la misma moneda.

El propio Pablo Iglesias, a la hora de criticar a Alexis Tsipras, afirmó que tenía que haber negociado más. Sinceramente, esto no es lo que se esperaría de un líder revolucionario. Lo lógico, dada el supuesto pensamiento revolucionario de Iglesias, es que lo hubiese dicho otra cosa, como por ejemplo, que Alexis tenía que haber mandado a la CE y al FMI al mismo lugar donde los islandeses los mandaron en su momento desde el principio. Pero está claro, que tanto Iglesias como Alixis, como cualquier marioneta que crea este sistema, obedecerá a sus amos. Así pues, bajo ese manto de revolucionario y perro-flauta, no hay más que otro sirviente del sistema, jugando a ser el poli bueno.

Ya no se puede seguir ideales de hace cientos de años; capitalismo, comunismo, nacionalismo y todos los demás ismos. Todos estos conceptos han quedado eclipsados por el conocimiento, la ciencia y la razón. Estos ideales, basados en la lucha de clases, deberían ocupar el mismo lugar que ocupa la religión. Aquel que siga esgrimiendo estos ideales como bandera, sean del lado que sea, solo solo es una piezas del juego que se está jugando en tu mente. Un juego hecho para distraerte mientras te exprimen como fruta en la licuadora.

El próximo domingo, por una vez, y sin que sirva de precedente, Alexi concederá la voz al pueblo griego, algo que se debería hacer con cada ley o cada decisión de cualquier gobierno; vamos, lo que debería ser normal en una democracia de verdad. Pero por una vez será concedido, como si fuese un gran regalo de un gran demócrata, un regalo envenenado. Porque sea cual sea el resultado, ya es demasiado tarde. Los griegos, ya no pueden desvincularse de este sistema. Además, votarán en un ambiente de incertidumbre y miedo, aterrorizados por las amenazas de esos terroristas económicos llamados banca privada y sus sirvientes, bombardeados por los bien pagados sicarios de la pluma. Si deciden no asumir las condiciones de sus acreedores, sufrirán penurias y aislamiento. Quizás, hasta tengan que echar mano de las armas que el gobierno alemán le obligo a comprar a condición de estos le prestasen dinero. Esas armas podrían servir ahora para contener la furia de un pueblo umillado.
Pero la cosa no acabará allí, claro que no. Este plan es mucho más complejo de lo que parece. Todo el sistema económico está a punto de colapsar y Grecia puede ser el detonante de una bomba de proporciones inauditas. Una bomba, que de estallar, reiniciará el sistema e impondrá el nuevo orden que tanto ansían las mentes perversas que están detrás de todo esto. Unas mentes que han ideado un plan donde nadie pueda quedar fuera de control.

Imaginen un mundo donde tarjeta de crédito y documento de identidad estén fusionados, donde se elimine el dinero efectivo ¿Donde quedará la libertad entonces? Este es el plan, lo que pretenden de esta nueva crisis artificial.

Defenderse de lo que ya parece inevitable es difícil a estas alturas, pero todavía hay tiempo. Algunos acumulan oro, sobre todo los más ricos, pero el oro no llena los estómagos y su valor es como el del dinero, tiene el que le quieran dar. Los más listos, están haciendo acopio de tierras fértiles, a ser posible con agua, pero la propiedad de la tierra es algo que depende de los gobiernos y de las leyes, que pueden cambiar al antojo de regímenes totalitarios. De la misma forma que ya hoy, muchos gobiernos hacen pagar impuestos por el Sol o uso del agua, en el futuro pueden exigir tributos impagables por las tierras o explopiarlas. La única forma de desbaratar los planes de la élite, es la desobediencia y la resistencia pacífica. Lo único que necesitan para mantenernos sometidos es nuestra atención y sometimiento voluntario. Solo quitándoles eso, su feudo, aparentemente inexpugnable, se vendrá abajo.

Hay muchas alternativas para organizar el mundo y la sociedad humana, de forma que todos, sin excepción, tengan las mismas oportunidades y puedan realizarse como seres humanos. Desde luego, ninguna de las propuestas que tiene para nosotros los que ostentan el poder en estos momentos de oscuridad, desea eso para nosotros. Porque para que halla ricos, debe haber muchos pobres, algo que nunca debería suceder en un mundo de abundancia como este, que bien gestionado y aplicando la ciencia, debería procurar nuestro bienestar.