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miércoles, 25 de julio de 2007

Algo se está moviendo en la política española.

Gracias a un grupo de intelectuales y sus manifestaciones públicas se consiguió movilizar y concienciar a muchas personas de la necesidad de cambiar las cosas en la política española. Fruto de ese movimiento social nació Ciudadanos, un nuevo partido político que obtuvo en su primer enfrentamiento con las urnas y tan solo con algunos meses de vida representación parlamentaria. Todo ello con escasos medios y sin poner en juego las inmensas fortunas que derrochan los grandes partidos en sus campañas, y a pesar del silencio informativo, de los continuos ataques de los partidos nacionalistas y de algunos periodistas; que llegaron a decir cosas tan diversas como que era un partido de extrema derecha financiado por la FAES. A pesar de todo eso, Ciudadanos consiguió tres escaños en el Parlamento de Cataluña cerca de noventa mil votos .



Sin duda, este evento evidenció la gran necesidad que tiene la ciudadanía española de un cambio de rumbo en su política, la necesidad de una alternativa a la fauna que nos gobierna.

Por desgracia para muchos que tenían sus ilusiones depositadas en este proyecto, Ciudadanos a caído en muchas de las costumbres que han arrastrado durante demasiado tiempo los otros partidos, aquellos que desfrutan de su eterno limbo particular. La fuerza, la argumentación y la necesidad del proyecto no bastaron para evitar que se hayan producido en su seno disensiones, luchas internas por el poder e irregularidades significativas. Cabe destacar a su favor, que estas cosillas no hubiesen salido a la luz si este no fuese un partido diferente, si no fuese mucho más transparente que otros partidos, cuya opacidad no deja ver, más que en contadas ocasiones, toda las porquerías que hay en su interior. Aunque en contra partida, la nueva oficina de prensa del partido, deja ver nuevamente actitudes propias de partidos ya consolidados. Las recientes declaraciones de sus dirigentes y las notas de prensa intentando minimizar los daños, me vuelven a recordar a las mentiras de los políticos de poca monta, que en vez de admitir los problemas intentan taparlos o minimizarlos, como si lo que importase solo fuese la imagen porque es lo que vende votos. La sinceridad en la política es un bien muy escaso del cual adolecen los dirigentes de Ciudadanos. Con lo fácil que hubiese sido contar la verdad ¿O no?



Por fortuna para todos Ciutadans o Ciudadanos, como se llama ahora, solo es el principio de un movimiento social emergente. En este mismo momento una nueva formación se está gestando, y por lo que parece no tiene intención de caer en los mismos errores que Ciudadanos. La nueva formación, al igual que Ciudadanos se está extendiendo por la red, creando debates y afinidades. Son gentes de diferentes ideologías, al igual que Ciudadanos al principio tiene un objetivo claro, y esa será su fuerza.

La lógica evolución de estos movimientos sociales es que converjan en uno solo, tarea ardua y difícil, pero posible. Sería un gran hito histórico para esta, nuestra pequeña parte del mundo, disponer de una formación política capaz de dejar atrás la hipocresía, el populismo y la demagogia; males endémicos de de nuestra clase política actual que ha provocado un total alejamiento de la sociedad de sus políticos y de la política en general. Son actitudes que han hecho pensar a las buenas gentes de este país que la política es cosa de unos pocos privilegiados burócratas que solo se preocupan de ellos mismos y no de resolver sus problemas de cada día.