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lunes, 8 de agosto de 2011

El gran hermano te vigila


En pro de la seguridad y gracias a los atentados de falsa bandera acometidos En Estados Unidos, Reino Unido y España, las autoridades han plagado de cámaras nuestras vidas. Invaden nuestra privacidad en todos los lugares, los públicos y quien sabe hasta donde más. Ha nadie extraña hoy en día ir al metro, al aeropuerto, incluso caminando por la calle o en la tienda de la esquina y encontrarse con cámaras que graban imágenes las 24 horas del día; ya lo vemos como algo normal y hasta necesario; hasta ese nivel de sumisión hemos llegado. Algunas de estas cámaras son muy simples, están enfocadas a un lugar y su campo de visión es limitado, pero otras son de alta resolución, equipadas con un zoom muy potente, robotizadas y controladas por un operador a distancia. Si añadiésemos a este entramado de cámaras un sistema capaz de acceder a las imágenes de cualquier cámara, podríamos, mediante un sistema de reconocimiento facial, seguir a una persona por donde quiera que vaya. Este sistema podría ser la herramienta perfecta de la policía; pero... ¿Solo para la policía?
Esto no es ciencia ficción, la tecnología existe y técnicamente es posible.

Sabemos que hacen estudios de consumo gracias a nuestras compras con las tarjetas de crédito, quien nos dice que no se están utilizando las imágenes en los supermercados para estudiar nuestras reacciones ante un producto determinado. No es algo tan descabellado, hace mucho tiempo esto se hace en los casinos para ver las reacciones de los jugadores. Es tan solo un ejemplo, porque la utilización de las imágenes, de las reacciones de las personas en situaciones diferentes, pueden tener muchas utilidades mucho más perversas, y estamos indefensos ante ello. Puede que de la misma forma que existe tráfico de direcciones de correos electrónicos para el spam, o de datos personales para llenarte el correo de tú vivienda de correo basura, exista un tráfico de imágenes que sirvan para hacer estudios de mercado o vete a saber qué.
Realmente no sabemos hasta que punto, alguien que quiera averiguar cosas de nosotros tiene la capacidad de hacerlo. Nuestros datos, nuestras acciones y nuestra vida está en manos desconocidas cuyas intenciones puede que no sean buenas. Puede que El Gran Hermano ya nos esté vigilando.
Me pregunto que nos falta para ser una sociedad como la descrita en el libro de Georje Orwell 1984. Realmente te has preguntado si eres libre, si haces lo que crees en conciencia que debes hacer, o eres el producto de un sistema que te ha creado como un pieza de su maquinaría, una unidad de consumo educada para tener una vida controlada por otros. Cuando escucho hablar a los políticos, a los poderos y a esos grandes financieros, realmente creo que es así. Es una idea que se acrecienta analizando el sistema educativo, viendo como las grandes materias que antaño eran, ya no están. La filosofía, la lectura obligada de los grandes pensadores y escritores, todo esto ha desaparecido en pro de un sistema educativo destinado a crear tontos técnicamente muy preparados. El relativismo, la pérdida de valores y el bajo nivel cultural de esta sociedad es una prueba de ello.
Pero está en nuestra mano suplir estas carencias, obligarnos a ir más allá de los que nos muestran, es nuestra decisión. Realmente son como el diablo, no interviene pero influye en nuestras decisiones, nos tienta y nos engaña para que no veamos que somos de hacer mucho más de lo que pensamos, de crecer hasta alcanzar nuestra plenitud.