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lunes, 28 de mayo de 2007

¿Democracia?

Existe una tendencia de los medios de comunicación a contribuir con su silencio al monolingüismo político, discriminando de sus artículos el ideario disidente del sistema establecido. Con ello consiguen de forma eficaz mantener la tendencia a crear una oligocracia de partidos y de políticos.

Ese silencio informativo a caído sobre Ciutadans desde el principio de su creación, sobre todo por muchos medios de comunicación afines a los grandes partidos o a los partidos nacionalistas. A esto se suma la incomprensible e injustificada discriminación que realizan las juntas electorales y una ley electoral, que con la disculpa de favorecer la gobernabilidad, prima más a los partidos más grandes. De esta manera el círculo queda cerrado y la democracia cuartada.

Además de las dificultades que encuentra Ciutadans para que su mensaje sea conocido por la opinión pública, este joven partido se ha topado con actitudes periodísticas cuya actitud resulta cuanto menos sospechosa. Estos periodistas, que hasta el momento presente han callado respecto a Ciutadans, no han dudado en cargar tinta envenenada en sus plumas para resaltar los problemas que este partido político atraviesa. Dificultades que, por otro lado, quedan ocultos en los grandes partidos, salvo contadas excepciones. Parece ser que hasta el momento en que han surgieran problemas, que por otra parte son normales en un partido tan diverso, Ciutadans no ha sido digno de aparecer en medios como TV3 o El País. Además lo hace ahora con grandes titulares: “Esperanzas Perdidas”, “Dimisión en bloque”, “Crisis en Ciutadans”. Se podría decir la típica frase que “Mal de muchos consuelo de tontos”, porque la circunstancia que expongo aquí no es una exclusiva de España. Esto se está produciendo como norma en la mayor parte de los países que practican la democracia como forma de gobierno.

Por otro lado, los enormes recursos de los que disponen los grandes partidos y el despliegue de los mismos en las campañas electorales, no deja espacio para otras formaciones políticas minoritarias. Para éstas resulta casi imposible hacer que su mensaje llegue a toda la ciudadanía. De esta manera se consigue que grandes ideas e ideologías puedan ser conocidas por la ciudadanía. Esta circunstancia, sumada al uso que los partidos hacen de los votos recibidos, pactando para provocar que no sea la candidatura más votada la que acceda al poder, está provocando el hastío de los votantes; que ven como sus votos acaban en manos de partidos que no han votado mayoritariamente. Como consecuencia de todo esto, la abstención, el gran enemigo de la democracia, gana poco a poco terreno.


Cabría por tanto cambiar la ley electoral, limitar los presupuestos de las campañas electorales o la creación de listas abiertas que evitasen la degradación progresiva del sistema democrático.