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jueves, 9 de junio de 2011

15M, Crónica de una muerte anunciada

Los medios de comunicación hablan y opinan estos días del movimiento 15M, y la mayor parte de sus comentarios van dirigidos a provocar la desmoralización en los acampados y en sus posibles seguidores. Al principio, los insultaban, ahora dicen, en declaraciones incoherentes con lo dicho al principio, que tenían buenas propuestas, pero que de ellas no queda nada, salvo las de los perroflautas y antisistema. Sabiéndose valedores del poder que ejercen sobre la población y sobre la moral de los indignados, pobremente organizados, utilizan sus capacidades para acabar con la revuelta; demostrándose, una vez más, sus vinculaciones inconfesables con los poderes ilegítimos que los controlan.
Por su parte, el gobierno ha aprendido bien la lección de la plaza Catalunya, y dejan hacer al movimiento en Madrid y en otras ciudades, precisamente para evitar que estos adquieran la calificación de mártires. Saben muy bien que no sería procedente ni beneficioso para sus intereses retirarlos con violencia. Se han dado cuenta que la mejor opción es buscar que su muerte sea lenta y por desgaste, como cabía esperar. Seguramente ya habrán enviado también infiltrados, personas con el cometido de evitar que exista una organización fuerte dentro del movimiento. Estos infiltrados actúan desde dentro de la misma forma que los trolls y debunkers lo hacen en los foros de internet, provocando confusión e incoherencia dentro de la organización. El gobierno, y el poder establecido que los manda, tiene mucha experiencia acumulada a lo largo de años de actuar contra aquellos que se puedan actuar al margen de lo establecido. No es extraño que siendo tan pocos controlen a tantos, pues nos enfrentamos a personas que tienen muchas armas a su alcance y que estas han sido diseñadas con los mejores sociólogos, psicólogos y científicos para controlar a las masas y evitar sublevaciones.
La mentira y la manipulación de los dirigentes políticos forma parte de esta también estrategia. Las declaraciones de Felip Puig, consejero de interior de la Generalitat, por ejemplo, diciendo que los manifestantes provocaron la actuación de la policía, no es solamente una forma de intentar salvar su sillón, este sirvo del poder no dice la verdad, y lo sabe muy bien. Fue su policía la que provocó que los indignados se sentasen delante de los camiones; porque dentro de esos camiones estaban sus enseres, incluyendo equipos informáticos y de megafonía, cuyo valor a quedado ahora reducido al de la basura. Estos enseres se pudren a la intemperie en Monjuit a la espera de que sus dueños acudan con una factura, que posiblemente ya no tengan; pero de esto Felip Puig no dice nada.

Tenemos que ver todo esto con perspectiva, porque forma parte de una muerte anunciada. La falta de un objetivo claro es lo que está conduciendo a este movimiento a la extinción. También la falta de valentía, incoherencia y una organización fuerte que de cabida a todas la voces, incluyendo los llamados antisistema, culpablestambién de este fracaso.
Sabemos que el sistema establecido es injusto e insostenible. Un sistema basado en el crecimiento perpetuo nunca puede ser sostenible, pero no se trata de destruirlo por la anarquía, sino de cambiarlo utilizando el sentido común y no la voracidad suicida del egoísmo o la imposición de ideologías políticas. La anarquía que presentan los antisistema no tiene futuro ni es lógica, pues todo, absolutamente todo y a pesar de que pueda aparentar caos, tiene un orden natural. Hay leyes que son inherentes incluso a la propia vida, a las cuales nadie es ajeno; reglas que tienen que respetadas por un sistema que se pretenda sostenible y duradero.

Al no plantear un objetivo, que sería una alternativa al sistema establecido, el movimiento 15M está condenado al fracaso. El movimiento ya que no es nada nuevo ni original, ni produce un efecto ilusionante en la gente que recuerda bien cual a sido el destino de las revoluciones recientes, sino preguntaos donde están ahora los hippies de los 70, los estudiantes de la revuelta de París o tantos otros movimientos caídos en desgracia y que pretendieron cambiar el sistema sin tener alternativas, todos ellos ahora integrados en el sistema contra el que luchaban. Pero no perdáis la esperanza, esto es solo  un amago de los muchos que vendrán antes de que nos demos cuenta todos de a donde nos conduce el sistema actual. Sino me remito a las propuestas del sistema ante la crisis, una crisis artificial creada para hacernos más esclavos de lo que todavía eramos antes de que llegase.

La EU avisa a los países miembros, entre ellos España y Portugal, que deben subir los impuestos, liberalizar el mercado de trabajo y apretarse aún más el cinturón, ahondando en recortes en los servicios sociales. Son medidas imprescindibles, dicen ellos, para salir de un atolladero del que ya no se puede salir sin cambiar el sistema de raíz, eso es lo que pensamos muchos; pero ellos insisten a pesar de ser esto último una realidad constatable. Debemos ser conscientes que la mano de obra no cualificada, hoy en día ya no es necesaria, porque para eso están las máquinas. Incluso en el sector servicios, la informática y los dispensadores automáticos están supliendo trabajadores de este sector a millones en todo el mundo. Por otra parte, el sistema educativo de los países de los que estamos hablando es anticuado y con un presupuesto escaso, que ni por asomo puede dar la calidad de enseñanza necesaria para cubrir los puestos de trabajo requeridos por la sociedad de la informática y la tecnología. Esto obliga a los gobiernos a mantener a estos trabajadores de bajo nivel de preparación a un costo muy alto, lo que deja muy estrecho margen para financiar una formación de calidad, Con todo lo dicho, nos encontramos ante un círculo perfecto del cual no se puede salir. Esta realidad hace tiempo que existe, pero gracias a la construcción ha sido tapada, hasta que nos explotó en la cara. Nos encontramos en un punto donde este parche ya no se puede volver a utilizar, y no creo que exista otro que pueda remendar este roto.
Es muy posible que el sistema se sostenga unos años más gracias al nivel de corrupción generalizado, pero imposible que sea durante mucho tiempo más. Nos acercamos un punto crucial en nuestra vida en este planeta, y depende completamente de cada uno de nosotros que salgamos mal parados o no. Me pregunto si seremos capaces de aguantar el nivel de sufrimiento que nos espera si no damos un golpe de timón, si no nos unimos todos para cambiar las cosas. Sabed que seréis todos responsables de lo que pase, de lo que está por venir si no cambiamos el sistema. Podemos hacerlo, hay soluciones, alternativas viables que nos podrían llevar a un futuro más humano. La alternativa es fácil de intuir, el desastre.  
¡¡Despertad de una vez!!