Translate

jueves, 16 de junio de 2011

La indignación crece y la revolución comienza

Resulta muy ilustrativo ver como los poderosos se aferran al poder utilizando todos los medios a su alcance. Sorprende ver como mientras en las calles las protestas arrecian, los medios de comunicación, sus medios, son utilizados para minimizar los efectos que puedan ejercer los manifestantes en los que todavía no han despertado. Ellos saben bien que el mantenimiento de su estatus viene determinado por estas personas; los que aun tienen un trabajo y que por ello pueden sentirse erróneamente ajenos a lo que está pasando.

Los políticos y presentadores de noticias aparecen también en los medios de comunicación y en ruedas de prensa insultando a los que protestan, poniéndoles etiquetas o tildándolos de violentos. Y como no, destacando incidentes aislados para que el gran público los vea como algo generalizado en las protestas; una forma nada sutil de hacer que las iras de los adeptos, que todavía quedan al sistema, se vuelvan  en contra de los indignados.

En sus intervenciones públicas están lanzando constantes mensajes de tranquilidad y sosiego a la vez que quitan importancia al movimiento que se está gestando, y mientras, en el seno de sus partidos políticos siguen a lo suyo. Los de izquierdas intentando arreglar el profundo desastre que se ha producido en sus filas, y los de derechas frotándose las manos esperando a que los de izquierdas caigan.

En apariencia para ellos, nada ha cambiado, pero se equivocan, no es así. En un mundo en movimiento constante nada permanece, todo cambia, incluso para ellos, lo que se está preparando puede suponer su extinción, pero prefieren ignorarlo.
Pronto se celebrarán elecciones, y el escenario que se puede dar no augura muy buenas expectativas para nadie. Lo más probable es que el Partido Popular pase a gobernar, acompañado de un a debacle monumental del PSOE y una subida espectacular de UpyDE. Como el PSOE no admite de muy buenas maneras la derrota, mandará a sus sicarios, los sindicatos, a tomar las calles, con lo aumentará la conflictividad y la tensión social, pero ya apenas tienen credibilidad, así que solo veremos a los sindicalistas fanáticos bien pagados por el PESOE. Por otro lado ninguno de los partidos que he nombrado contemplan un cambio del sistema económico y social, sino remiendos para mantenerlo. Y claro está, que intentar arreglar un traje cuya tela está tan desgastada, no sirve de gran cosa. Por muy bien que cosan nada podrá evitar que el traje se rompa por otro lado. Y créanme, este traje, a parte de ser muy viejo, se nos ha quedado pequeño.

De nada van a servir recortes y austeridad ante la evidencia de que unos pocos viven con inmensas fortunas mientras otros pasan hambre. A buen seguro nos volverán ha decir aquello de que para crecer y crear empleo hay que producir más, que aumentar el consumo ¡Pero que estupidez más grande ! ¿Como se puede arreglar algo comprometiendo el futuro de toda la humanidad? Hay que ser corto de miras o desear mucho el poder para no darse cuenta de esta realidad. Pero no os quepa duda, lo intentarán a pesar de que no hay salida en esa dirección, el apego al poder y no la razón es la que guía a la mayoría de ellos.

La enorme crisis económica y de valores que estamos viviendo no es otra que una transición a algo diferente cuyo desenlace depende enteramente de cada uno de nosotros, de nuestras decisiones y de nuestra actitud frente a los cambios que se van a producir en poco tiempo. Resistirse es inútil y conlleva sufrimiento, por ello y para realizar esta transición, debemos dejar el miedo atrás y enfrentarnos a nuestra realidad como personas no desvinculadas del entorno que nos envuelve. Si lo que deseamos es ser felices debemos dejar nuestro apego a un lado y olvidarnos de él para ser uno con todos, sin miedo a perder nuestra identidad, pues somos parte del todo, y lo hemos sido siempre. Aunque lo queramos negar esta evidencia, siempre se hace presente y nos lo recuerda todos los días lo que somos.

Si hay algo que pude percibir observando la gran manifestación del plaza Catalunya, es las enormes ganas que tenemos de sentirnos unidos al todo. Allí nadie era un extraño, pues la sensación de unidad y confraternización lo impregnaba todo. Era algo más que un deseo de protesta, era el deseo irrefrenable de hacer algo que cambiase el actual curso de las cosas, algo que es ya inevitable, por mucho que los que tengan el poder ahora quieran ignorarlo.

Para los que como yo se hayan en condiciones de asimilar este cambio y participar activamente en él algunos consejos para que que no se extinga la llama
  • Rechazad la violencia verbal o física como razonamiento de vuestras protestas. Debéis tener en cuenta que los que están enfrente de vosotros no son enemigos, sino personas que todavía no han despertado, tratarlos como tales, explicarles vuestras razones, abrazarles, ofrecerles flores y cariño.
  • No respondáis con violencia frente a las provocaciones y la represión, vuestro martirio es un ejemplo a seguir. Por contra, si respondéis con violencia os pondréis a su nivel, y esto es lo que más desean que hagáis.
  • Hacer presentes en todo lugar donde se tomen decisiones políticas, manifestad vuestra carencia de participación en esas decisiones. Vosotros sois por quienes esas decisiones se toman y no podéis quedar al margen.
  • No distingáis entre guardianes del sistema, son todos por igual responsables de su mantenimiento. Todos los partidos políticos, sindicatos y organizaciones de todo tipo velan por el sistema como lacayos de vampiros. No hagáis distinciones para que no os pongan etiquetas que no tenéis ni deseáis.
  • Alejad toda bandera o simbología trasnochada. Son herramientas del poder por las cuales habéis sido manipulados y llevados a conflictos, algunos de ellos trágicos y sangrientos como las guerras. Los símbolos y banderas solo son manifestaciones de diferencias que en un colectivo que pretenda representar a todos, no pueden existir.
  • Gritar más fuerte y más alto no os da la razón, una protesta pacífica silenciosa y multitudinaria es más poderosa que mil caceroladas ruidosas y descoordinadas.
  • Tened cuidado con los infiltrados, ellos intentarán tirar por tierra todo lo bueno que hay en vuestra protesta desde dentro, iniciarán acciones violentas y darán una imagen distorsionada del movimiento, todo para evitar que alcancéis vuestros objetivos.
  • Esta no será una lucha exenta de sacrificio y trabajo. La gente ha permanecido durmiendo demasiado tiempo, tened paciencia con ellos, sed constantes y comprensivos. Buscar mentes brillantes, ideas viables y, por favor, organizaos.
  • Y lo más importante de todo, tened presente que la utopía es posible. Los mayores logros de la humanidad están hechos por gente que pensaba que esto era posible, por gente como vosotros que un día soñó un mundo mejor y que se superaron a si mismos para alcanzar sus objetivos, sin importarles lo que pensaban de ellos o el miedo a las penurias que tuvieron que pasar para conseguir su sueño.
Os dejo un ejemplo de como se tiene que actuar en caso de enfrentaros a personas dormidas