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miércoles, 3 de agosto de 2011

Crisis terminal

Desde hace mucho tiempo se sabe que el sistema monetario y financiero que nos han impuesto estaba predestinado al desastre. Su concepción partía de un mundo de recursos ilimitados y de crecimiento perpetuo. Esta concepción del sistema está fallando y los síntomas de declive terminal que nos muestra son más que evidentes. Pero a pesar de ello todavía son muchas personas que creen  ciegamente en él como la única forma posible de gestionar los recursos, que no es ni más ni menos que creer que otros pueden gestionar nuestra forma de vida. La mayoría de personas no se plantean otro sistema por miedo o porqué están demasiado involucrados como para plantearse otra cosa. Otros, los menos, más beneficiados y poderosos de este sistema, no lo hacen porque sencillamente tienen mucho que perder. En conclusión, estamos avocados al desastre por el miedo de muchos y el lucro de unos pocos.
Cualquier persona que conozca las cuatro reglas, sabe que la curva interés deuda y por mucha parafernalia o términos económicos que quieran añadir, no es otra cosa que una relación exponencial que conduce al infinito, la deuda contrae intereses que se suma a la deuda y que a su vez debe ser pagada con nuevos créditos que producen más deuda y más intereses. Este es el modelo de crecimiento en el que estamos todos inmersos. Si trazamos una gráfica interés deuda tendríamos esto.
Esta gráfica no es ficticia, corresponde a la deuda de EE.UU, que no difiere de otros países del llamado primer mundo. Como se puede apreciar estamos ya en la fase vertical de la gráfica. Donde la deuda generada por los intereses se hace tan grande que es imposible pagarla, lo que se llama banca rota o quiebra.
Es curioso la forma en que todos los gobiernos intentan arreglar un problema que es irresoluble. Si nos fijamos en EEUU, por ejemplo. Su solución es aumentar el nivel de endeudamiento permitido. Es decir, estamos en situación crítica, pues vamos a dejar de llamarla situación crítica y la llamaremos así cuando superemos otro listón mas alto; una solución realmente interesante que nos es más que un autoengaño. Europa no se queda atrás con Grecia. Si no tiene para pagar la deuda, le damos un dinero para que pague, y los intereses y la nueva deuda que nos la paguen a cómodos plazos; una forma de retrasar un problema de un país que no tiene solución posible dentro del sistema.
Por otra parte, las soluciones estructurales que proponen no son mejores. La de eliminar funcionarios, por ejemplo. Eliminamos funcionarios, aumentamos la productividad, reducimos el estado y nos sale más barata la gestión; con ello pagamos la deuda. Pero claro ¿A donde metemos a los funcionarios?¿A cobrar el paro? ¿Y de donde sale el dinero para pagar a los nuevos parados? ¿De lo que nos hemos ahorrado en pagar a los funcionarios?
Estas medidas son temporalmente útiles en países como Alemania o Francia, donde la educación y formación se puede llamar así, pero en países como España, Portugal o Grecia es imposible de aplicar porque no existen tantas empresas de alta tecnología ni infraestructuras, y tampoco  personas suficientemente preparadas para ocupar estos  puestos de alta cualificación. Pero incluso en países ricos, las cosas se están poniendo muy feas, y lo que está sucediendo En España no tardará en suceder en todo el mundo. Si nos apartamos de lo puramente económico y nos ceñimos al tema de producción, nos damos cuenta enseguida que hoy en día se necesita muy poca mano de obra no cualificada para realizar trabajos en los que antes se necesitaban miles de trabajadores. Hoy en día la producción masiva se hace mediante máquinas. Incluso en la construcción, la producción agraria o  los servicios, el número de obreros necesarios a disminuido, sobre todo gracias a la mecanización y la informática. Nos encontramos, por tanto, en una sociedad en la que no es necesario trabajar tanto para producir lo mismo. Es más, gracias a esto podemos tener mucho más de lo que necesitamos. Sin embargo, los gobiernos insisten en que debemos trabajar durante más tiempo y aumentar la producción, pero por qué ¿Para evitar la escasez? ¿Que escasez?
No se hace por la escasez, se hace para cubrir la necesidad del perpetuo crecimiento que el sistema necesita para mantenerse. Esto ha funcionado durante un tiempo, pero ya no vale porque ya no hay capacidad de absorción de la producción, ya no hay personas que puedan comprar todo lo que producimos. Todos tenemos coches, todos tenemos móviles, hay infinidad de productos en los supermercados, tantos que algunos productores de alimentos los destruyen para evitar que bajen los precios, hasta este nivel de estupidez hemos llegado. Y esto más que estupidez es un crimen si  tenemos en cuenta que hay países, como Somália, donde la gente se mure de hambre.

Pero si tenemos que hablar de soluciones estúpidas e irracionales, hablemos de la obsolescencia programada. Bajo este  concepto, que puede sonar tan complicado, no hay otra cosa que la producción de productos con fecha de caducidad programada. Hoy fabricamos productos no para que duren el máximo tiempo posible con el fin de no tenerlos que sustituir en mucho tiempo. Con el objeto de no saturar los mercados los hacemos para que se estropeen antes, de forma que la empresa que los produce pueda seguir produciéndolos o sean sustituidos por otros. La obsolescencia programada es una estrategia que atenta directamente contra la sostenibilidad de nuestra vida en la Tierra. No tiene en cuenta que vivimos en un mundo limitado, es un reflejo de un sistema monetario. En este término se engloban otras estrategias igualmente perversas, como vender productos que necesitan un aporte de recambios caros, como las impresoras. ¿Donde fueron los cartuchos de tinta que se rellenaban? ¿Se han preguntado porqué dejaron de hacerse? ¿Creen que es realmente más barato fabricar un cartucho de tinta no rellenable que uno que no lo es? Pues no, el precio es el mismo, pero lo que resulta una ventaja para usted y el medio ambiente es una ruina para la empresa que los fabrica. Es solo un ejemplo de los miles que podríamos encontrar. Una filosofía similar se  aplica a la tecnología. ¿Creen que estamos utilizando la mejor tecnología posible o la que nos quieren vender? ¿Porqué habiendo alternativas al petróleo lo seguimos usando? ¿Porqué se sigue fomentando el uso del vehículo privado y construyendo autopistas, cuando sabemos que el transporte público es más eficaz, barato y sostenible? 
Nada de esto se tiene en cuenta  para intentar parar lo inevitable, la caída de un sistema que estaba predestinado al fracaso desde su concepción. Un sistema hecho para hacerle a usted un esclavo y evitar por todos los medios que usted se realice como persona y desarrolle todas sus posibilidades, mientras unos pocos viven como reyes a su costa.
Existen varios finales para esta historia, el que usted pude decidir y el que otros le impondrán, de usted depende. Pero se lo advierto, a lo largo de la historia las soluciones que han propuesto los criminales que manejan los estados y las multinacionales no han sido los mejores. Puede que tengan la tentación de hacer una guerra para reiniciar un sistema que ya no les funciona, no sería la primera vez.

Dejen de pagar impuestos, no utilicen el dinero, no vayan a los bancos y todo cambiará. No tengan miedo, tenemos la tecnología, los recursos y la capacidad para seguir adelante sin ellos. no necesitamos directores, ni gobiernos ni nadie que dirija nuestras vidas. Somos los creadores de nuestro destino, ellos no son nada sin nosotros. Si una persona deja de pagar impuestos tendrá un problema, si somos miles quien lo hacemos el problema será de ellos.