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domingo, 7 de octubre de 2012

La república del Congo y lo que no sabemos de nuestro teléfono móvil.


Existen lugares en el mundo que no suelen aparecen en los grandes titulares. Son lugares en los que la vida de un ser humano no vale nada. Del lugar que quiero hablar hoy muy poco se sabe o trasciende a los medios de comunicación. A pesar de la trascendencia que tiene para el modelo económico mundial, sobre todo el la alta tecnología ligada a la telefonía móvil, este lugar, como otros, parece que no exista. Se dan en él varios factores comunes a otros sitios con similares características: es una región con grandes recursos naturales, extremadamente pobre y donde la violencia campa a sus anchas. En estos casos, disponer de recursos naturales, se convierte en una maldición y la causa de la pobreza y la violencia. Esto, claro está, no es por el hecho en si de disponer de recursos, sino porque no interesa que una región como esta, con grandes recursos naturales, prospere; sobre todo cuando se trata de algo que mueve tanto dinero como es la telefonía móvil.

Así, de esta forma, es como las compañías multinacionales en el La república del Gongo pueden extraer los ricos recursos con el mínimo coste. Estas multinacionales son las mismas que mantienen los conflictos armados y caos, lo que trae como resultado millones de personas desplazadas, hambruna y muerte; toda una tragedia humanitaria que los medios de comunicación ignorar, quizás porque obedecen también a estas mismas multinacionales. Pero en el caso De la República Democrática del Congo, todavía es más sangrante. La extracción de oro y el preciado coltán, está llevando a los pueblos indígenas a la extinción. Su rica cultura y sus extensas áreas de selva virgen están siendo devastadas y severamente amenazas por la minería. Naturaleza de incalculable valor ecológico está siendo arrasada por la codicia. Formas de vida ancestrales, en simbiosis con el medio natural, desaparecen día a día por esa misma codicia de las empresas multinacionales que están operando en aquellas tierras. Estas mismas empresas venden las armas y crean los conflictos con el único fin de robar los recursos al país. Ni siquiera se molestan en llevar allí maquinaria para arrancar el oro de la tierra. En régimen de esclavitud, indígenas, aveces niños, trabajan en las minas hasta morir, en condiciones inhumanas.

La milicias paramilitares ejercen el control de la región y la extracción de los minerales. Es una intrincada red de tráfico de personas y minerales, que al final acaban siendo la moneda de cambio para comprar armas y poder. Estas milicias están gobernadas por señores de la guerra, animales acostumbrados a matar, a veces por pura diversión.
Ante esta atroz situación, como sucede en otros países, llámense Tíbet, Angola, Somalia y muchos más. Las Naciones Unidas y otros organismos oficiales hacen la vista gorda, cuando no, contribuyen a perpetuación de los conflictos, siendo cómplices de esta situación absolutamente aberrante, que todavía hoy, en pleno siglo XXI se produce al margen de todo control e intervención internacional.

Decir que no podemos hacer nada frente ha esta atrocidad es negar una realidad. En primer lugar deberíamos pensarlo dos veces antes de cambiar constantemente de teléfono. Estos aparatos, en realidad son mucho más caros de lo que nos pensamos, y la razón de que cuesten relativamente poco dinero, quizás no sea por su bajo coste de fabricación. A este respecto, ya se han descubierto curiosas y posiblemente maliciosas formas de control dentro de estos aparatitos, cuya tecnología escapa a nuestra comprensión. Nadie nos puede asegurar o certificar que dentro de los nuevos smartphones se esconda software malicioso, destinado al control total de nuestras actividades.

Desactivar la cámara frontal cuando está grabando una imagen inadecuada, seguimiento por GPS, borrado de datos a distancia, transmisión de datos personales, son solo algunas de las cositas que estos aparatos, de última tecnología, puedenhacer sin que usted intervenga. No olvidemos que es software que contienen estos dispositivos no es abierto. Nadie, salvo su constructor, conoce realmente los programas que se esconden dentro, porque nadie tiene las fuentes con las que se escribió.

Sospecho que existe un interés oculto por las las grandes multinacionales de la telefonía, para que llevemos uno de estos aparatos en el bolsillo. Que si bien pueden facilitarnos la vida, también pueden ser el medio por el cual nos controlen. Pero si no fuera esta suficiente razón, piensen en las consecuencias, en la cantidad de vidas humana que cuesta y en los parajes naturales que se perderán para siempre. Culturas con más valor que la nuestra, que se han sabido adaptar al medio sin destruirlo, viviendo en plena armonía con su entorno, pueden estar a punto de desaparecer por nuestro capricho de estar a la última en tecnología. Me extraña. Que sabiendo todo esto, prefiramos ignorar una realidad, que no por suceder lejos, repercute en nuestras vidas. Ahora, sabiendo esto, no podemos seguir siendo cómplices y colaboradores necesarios para que estas atrocidades se sigan cometiendo, en nombre de un supuesto progreso, que no es otra cosa que suministrar a una élite una herramienta más para controlar a sus borregos.     

Os dejo algunos datos, sitios de interés y vídeos  para mayor información.



Sobre todo, y para quien le guste leer, estos enlaces son especialmente interesantes, pues son el relato de alguien que está allí, y que nos hace vivir, a través de sus ojos, una realidad que no podemos seguir ignorando. 

http://caiganlasmascaras.es/wp-content/uploads/2012/09/C1-DOC-4.pdf
http://caiganlasmascaras.es/wp-content/uploads/2012/09/C1-DOC-9.pdf
http://caiganlasmascaras.es/wp-content/uploads/2012/09/C2-DOC-23.pdf
http://caiganlasmascaras.es/wp-content/uploads/2012/09/C2-DOC-24.pdf
http://caiganlasmascaras.es/wp-content/uploads/2012/10/DOC-26.pdf
http://caiganlasmascaras.es/wp-content/uploads/2012/10/DOC-30.pdf