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domingo, 29 de noviembre de 2009

Egipto mágico con IMAGE TOURS Capitítulo VII

La travesía por el Nilo




Nada más llegar a la moto nave, y sin que pudiésemos percibirlo, ésta se separó del amarradero y se puso en movimiento. Al no haber oleaje y ser la nave relativamente grande, era prácticamente imperceptible. Solo cuando mire por uno de los ventanales me di cuenta de que nos estábamos moviendo. Ni siquiera el ruido me alertó de que estaba sucediendo, los motores son muy silenciosos y apenas se nota tampoco la vibración.
La motonave inició su travesía de noche, por lo que en la primera etapa del viaje no pudimos ver nada del paisaje que se escondía detrás de la oscuridad, salvo algunas  algunas luces en la orilla.
Al despertar ya estábamos atracados en otro puerto, del que saldríamos después de pasar la mañana de excursión, ya bien entrado el atardecer. Donde en la terraza de la motonave empecé ha sentir el deseo de que la travesía se prolongase más, de que la embarcación no fuese tan deprisa. Para entonces ya empezaba a disfrutar de los paisajes que el Nilo me ofrecía. A ambos lados del Río más largo del mundo, los palmerales y humedales forman un conjunto de singular belleza natural, un paisaje que hace que uno se sienta retroceder en el tiempo. En ocasiones podíamos ver niños bañándose en la orilla o pescadores pescando igual que se había hecho durante milenios. Nos cruzábamos con las falupas, las embarcaciones de vela tradicionales del Nilo, que con sus velas desplegadas al viento discurrían a merced de éste por el río, sin prisas, no como nosotros. Me cuestionaba entonces si esa hubiese sido mejor manera de ir por el río, que no en una embarcación a motor. Aunque hubiese implicado renunciar a todas las comodidades y lujos que la motonave ofrecía, podría haber sido una experiencia más intensa, si cabía, una forma más próxima al río y a su entorno, pero sobre todo más pausada y tranquila.
En ocasiones nos encontrábamos con otras motonaves que hacían la travesía cargadas de turistas. Cuando íbamos en el mismo sentido, parecía que hacían carreras, a ver quien adelantaba a quien, algo que me crispaba, parecía que la forma de conducir de los egipcios era exportable a los capitanes de las motonaves. En la terraza, solo y apoyado en la barandilla, pude contemplar como el Sol se escondía entre los palmerales, una visión de tal belleza que hizo que derramase alguna lágrima. El Sol en aquel lugar tenía una fuerza extraña, un encanto casi mágico al  que difícilmente puede uno quedar indiferente. El reflejo de una puesta de sol en el Nilo fue un regalo que me dio Egipto, un regalo que perdurará por siempre en mi memoria. La arena del desierto filtraba lo rayos del Sol, que al ponerse entre los palmerales, forma una bruma de luz difusa y dorada que me cautivo.

 Durante nuestra primera etapa en este crucero hasta la llagada a Luxor, fue interesante ver como los lazos de amistad entre el grupo se estrechaban. A medida que nos íbamos conociendo, también apetecían las desavenencias personales debidas al carácter de cada uno, pero la circunstancia de estar en aquella tierra extraña y lejana, diluían rápidamente las diferencias y hacían soportables a las personas difíciles. Tuvimos la suerte de coincidir con personas de muy diferente condición pero todos ellos buena gente, con sus pequeños defectos y sus grandes virtudes. Cuatro paisanos de Cataluña, y dos gallegos, y por supuesto una malagueña, que fue la alegría del viaje. Ella fue la persona más extrovertida y suelta que había en el grupo. Una persona entrañable que nos dejó a todos un dulce recuerdo por su calidad humana y por ser una persona tan abierta. Por mi carácter introvertido hizo que me costase abrirme al grupo, solo después de varios días me lancé un poco a mostrarme presente en las conversaciones. De todas formas, mi abstracción por la situación en la que estaba inmersa, me distraía constantemente, y me hacía parecer ausente. Era difícil dar cabida a todo lo que entraba por mis sentidos y hacer relaciones sociales al mismo tiempo, pero poco a poco lo fui consiguiendo; fue algo que hizo que la experiencia del viaje fuese todavía más enriquecedora.
A pesar de la situación tan envolvente y acaparadora, no me perdía detalle de nuestros compañeros de viaje, aprendiendo como se comportan las personas lejos del hogar, en situaciones tan diferentes a las que están acostumbradas; era una parte más de la experiencia del viaje, una parte muy importante, casi tanto como el viaje en si mismo. Fiestas, comidas, cenas, cafés y horas de contemplación y buena conversación, hacían que en ningún momento tuviese la sensación de estar perdiendo el tiempo. Después de todo eso todavía podía subir a la terraza del barco para sacar fotografías que hiciesen imperecedero el recuerdo de mi estancia allí, en aquel lugar diferente tan alejado de mi hogar, y la vez tan extraño y maravilloso. Allí también, aprendí más sobre mi amada, como ella también se abstraía saturada por la experiencia del viaje. Mucho más sociable y extrovertida que yo, enseguida hizo amigos en el grupo, pero en ningún momento me sentí apartado de ella, quizás un poco disgustado al no poder compartir todo lo que sentía. Pero las cosas son así, no todos somos iguales, ni hemos nacido con la misma facilidad de comunicación y capacidad para relacionarnos. Al ver que ella disfrutaba tanto del viaje como de las conversaciones con nuestros compañeros de viaje, comprendí enseguida que debía no disgustarme, pues nada más deseaba que ella disfrutase tanto como yo de aquella experiencia. Las puestas de sol que que quedaron plasmadas en las fotografías que hice desde la cubierta del barco, lo dicen todo, y dejan constancia de un viaje, en el que no tan solo se disfruta con los sentidos, sino con el corazón. Hablan de una tierra que no sería nada más que desierto sin el abrazo del Nilo, una tierra que recibe bien al viajero ávido de sentir. Cada persona puede ver las cosas de un modo diferente, puede ser un turista más o sentir un viaje; yo sentí en toda la amplitud de la palabra. Ya al final del crucero y poco antes de abandonar la motonave, mi curiosidad por las máquinas y la tecnología hizo que pidiese a un empleado del barco visitar la sala de máquinas, y éste, muy amablemente accedió. Ello me permitió enriquecer algo mis conocimientos. Dentro de la sala de máquinas, el jefe me mostró orgulloso los tres potentes motores de fabricación alemana que impulsaban la nave, dos motores más para el equipo electrógeno que proporcionaban energía eléctrica y por último, el potente motor eléctrico que movía el compresor del aire acondicionado. Nunca había visitado la sala de máquinas de una embarcación tan grande, así que aquello fue toda una experiencia. La temperatura dentro de la sala de máquinas era, cuando menos insoportable, igual que el olor a gasoil, unas condiciones de trabajo muy duras para alguien que tuviese que estar allí ocho horas. El entusiasmo que mostraron los marineros para enseñarme todo, denotaba satisfacción por que alguien se interesase por el trabajo que hacían. Un trabajo que, como muchos otros, no se aprecia hasta que deja de hacerse. En cierta manera yo me identificaba con ellos, pues lejos de allí, desempeño una función igualmente oculta a los ojos de la gente, una función que solo se aprecia si no cumple. Tengo que decir que fueron todos muy amables, y que en ningún momento me pidieron propina ni nada a cambio. En cierta manera, para ellos fue suficiente que alguien los tuviera en cuenta, enseñar lo que hacían, sus máquinas, las duras condiciones en las que trabajaban. Me enseñaron todo con la ilusión del niño que enseña su juguete nuevo. A pesar de estar solo y de hablar muy poco inglés, en ningún momento me sentí inseguro. Fue la guinda que coronó el pastel.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Egipto mágico con IMAGE TOURS Capítulo VI



El poblado Nubio

Egipto ha sido invadido por muchos pueblos después de que las dinastías del alto y bajo Egipto se extinguieran. Los últimos en llegar y de los cuales son en su mayor parte descendientes los actuales habitantes del Egipto, fueron los musulmanes, que invadieron Egipto en el año 616 D.C. Las gentes del pueblo Nubio son quizás los últimos reductos de los descendientes directos de los antiguos habitantes del Egipto faraónico, por lo que es casi obligado hacer una visita a uno de sus poblados, aunque se trate de una visita organizada. La visita en si, y menos de esta forma, no nos va ha proporcionar mucha información sobre sus costumbres y forma de vida, pero si nos mostrará algunas de las diferencias tan considerables que hay entre ellos y el resto; además, son solo 30€
Los hombres nubios son más altos que los demás y en ocasiones tiene ojos azules, algo realmente peculiar teniendo en cuenta que son de piel negra africana. De pelo siempre rizado, se distinguen también por que algunos son rubios. Las mujeres jóvenes que pudimos ver no tapan completamente su rostro, sino que llevaban un velo simple que les cubría el pelo, un velo que dejaba ver la inusual belleza de sus ojos y rostro.
El pueblo nubio vive apartado de los grandes núcleos urbanos y conserva un idioma y tradiciones propias. Algunos de ellos viven en las tierras que, por motivos puramente turísticos, el gobierno egipcio les ha cedido al lado del Nilo. Actualmente sus escasos ingresos son proporcionados por el turismo, la venta de artesanía y fundamentalmente, por la agricultura tradicional del Nilo. Antaño, se dice que fueron los guerreros más temibles de Egipto y un pueblo orgulloso, algo que todavía se puede intuir en su serena mirada. De alguna manera se notaba la diferencia, también, de carácter de este pueblo; las formas y los gestos, la expresión de sus caras, le daban un aire diferente a las gentes que habíamos conocido hasta el momento. Quizás era simplemente que se trataba de gente pueblerina, apartada de las ciudades, pero había algo diferente en ellos.
Nubia, como se llamaba la tierra donde vivían, y que comprendía buena parte de los que es ahora Egipto y parte Sudán, era conocida como “Tai-Seiti” la tierra de la “gente del arco”, lo que da una muestra de sus habilidades guerreras.
Viendo a estas gentes se nos quedó la amarga sensación de que las tierras del Nilo eran tierras ocupadas por extranjeros que no daban el valor a lo que tenían, ajenos a las antiguas tradiciones y sus orígenes, nada que ver con el pueblo Nubio, que parecían vivir todavía en el pasado, y que sobre todo, respetaban al río que leva da la vida. Quizás esta sensación, o más bien sentimiento, tan solo fue una influenciada de la imaginación y el romanticismo, un deseo inconsciente de ver a Egipto como sería aquel antiguo y glorioso tiempo de los faraones. Un mundo que fue grande por la unión que había entre ellos respecto a un objetivo común, algo que hoy en día sería imposible de concebir.
No me cabe la menor duda, que esto es una de las principales causas que ha hecho llegar hasta nuestros días su obra. Según se dice, estas obras son tan magnificas, que si ahora la humanidad desapareciera de repente, de todos las construcciones que hemos hecho encima de la corteza terrestre, los últimos vestigios de nuestra civilización en desaparecer, serían las pirámides y la gran muralla china.
Emprendimos camino río arriba hacia el poblado Nubio con una pequeña embarcación techada y motor fuera borda. Después de pasar tanto calor en otras visitas, estar tan cerca del agua del Nilo, fue un gran alivio para todos. La embarcación, de poco calado, nos permitía tocar el agua desde la cubierta, y remojarnos, que buena falta nos hacía.
Se dice que aquel que moje su cuerpo con agua del Nilo regresará a Egipto. Sea o no verdad este dicho, no quisimos perder la ocasión de apostar por la profecía.
La embarcación pronto salio de los dominios del puerto para adentrarse en terrenos con menos asfalto en las orilla. No tardamos en ver de cerca la genuina garza del Nilo, tambien llamada Ibis con una silueta elegante e inconfundible. Su diferencia principal con las garzas normales es su pico arqueado. La silueta de esta ave ser muy importante para los antiguos habitantes de Egipto, ya que se puede ver formando parte de los jeroglíficos. Los antiguos egipcios al dios Thod con cuerpo de hombre y cabeza de Ibis.

A medida que ibamos conociendo un poco la cultura del antiguo Egipto, encontrabamos muchas similitudes con los dioses griegos, o la Roma pre-cristiana. Al igual que estas, a muchos de los dioses egipcios, los devotos sacerdotes le conferían rasgos y sentimientos humanos, trifurcas familiares y hasta sus defectos. Los dioses personificados en animales, se les atribuían las cualidades más destacadas de estos. Y cuando querían las cualidades de los animales en sus dioses, gustaban de mezclar cabezas de animales, con cuerpo humano. Los dioses, también, como en la antigua Grecia, se repartían el trabajo, ocupándose de cada aspecto de la vida cotidiana de Egipto. Sin duda es una buena forma de controlar al pueblo, pues si la cosecha es mala, es que el Dios fulanito estaba de mala leche. Si se perdía una guerra, no era culpa del monarca o general que la dirigió, sino del Dios Anobis, que se había quedado dormido en la batalla. Estaría bien que hoy en día existiesen ese tipo de dioses, así la culpa de la crisis no sería de zapatero, éste, seguramente le echaría la culpa a Orus, que estaba peleado con su madre.
Divagando yo en mis reflexiones casi me pierdo, sigamos con el relato...En que estaría pensado.

En las zonas de la travesía donde no eran visibles las viviendas, el espectáculo que nos ofrecían los margenes del río era espectacular, sobre todo en el margen derecho, donde el palmeral se transformaba en desierto en apenas unos metros. Algunos islotes, nos contaron, que estaban protegidos como reserva natural, algo muy de agradecer dada la peculiar fauna y ecosistema de estos. No pude encontrar similitud alguna con el aroma que se podía oler cunado la embarcación pasaba cerca de la vegetación, olía a río mezclado con un sin fin de extraños perfumes procedentes de los humedales y palmerales de uno y otro lado de los márgenes, era todo un espectáculo para los sentidos.
El guía nos contó algunas cosas sobre el Nilo y lo que íbamos a ver, entre ellas las grandes cascadas, que francamente, al llegar donde estaban, nos parecieron unos rápidos muy suaves. También nos habló de las rocas con forma de elefante que encontraríamos al principio de la travesía, pero tuvimos que poner en juego una gran imaginación para ver allí la manada de elefantes de la que nos habló. Ya durante la travesía, nos señaló el mausoleo del Aga Khan, que servía de tumba a un famoso imán de la secta ismaelita nizarí llamado Mahommed Shah, Para ello gastó muchas palabras de admiración y orgullo, algo normal teniendo en cuenta que él era musulmán. El mausoleo, construido en mármol blanco que estaba situado en lo alto de una colina, se erguía majestuoso iluminado por el sol del atardecer, y era visible durante toda la travesía. Según nos dijeron, había costado una fortuna. Así mismo, el guía nos señaló varias residencias de gente rica que había usurpado las orillas del Nilo para construir allí sus palacetes, unas ostentosas viviendas que destacaban sobremanera entre las humildes cabañas de los pescadores y la podredumbre del resto de viviendas.
Mas o menos a mitad de camino pudimos ver, el que según nos dijo el guía, era el árbol más antiguo de Egipto. Fuese o no verdad, lo cierto es que era enorme, y por el tamaño de sus raíces, seguramente lo era.
Para mí, amante de los parajes naturales, llegados a ese punto punto consideré ya amortizados los 35€ que costó la excursión, el resto me pareció un regalo, pero aun quedaba mucho por que ver.

Arribamos a la orilla después de, más o menos, tres cuartos de hora. El lugar me recordaba mucho a una de esas playas paradisiacas del Caribe que salían en los anuncios de televisión, con la arena blanca y las palmeras de fondo., todo era igual, salvo que detrás de unos metros de palmerales, aguardaban las dunas del desierto. Antes de atracar dos niños se agarraron a nuestra embarcación para dejarse arrastrar por ella, un juego algo peligroso, porque las hélices del barco quedaban muy cerca de donde se agarraron, pero parecían estar acostumbrados a jugar así, además, al piloto de la embarcación no pareció importarle. Ya en la orilla nos esperaban los Nubios con su artesanía y ganas de vender, pero no fueron ni mucho menos agobiantes a la hora de ofrecernos su mercancía, solo estaban allí, esperando que nos acercásemos.
El guía nos invitó ha bañarnos en aquellas aguas cristalinas que dejaban ver el fondo perfectamente, y no dudemos en hacerlo. Así pues nos quitamos las ropas que no nos podíamos haber quitado hasta ahora por motivos religiosos, y nos lanzamos al agua. Al contrario de lo que pudiese parecer por la temperatura exterior, el agua estaba fría, pero no gélida. Fue una experiencia que nos supo a poco. Yo, como muchos del grupo nos hubiésemos quedado allí durante horas, pero el tiempo en una excursión organizada siempre es escaso. Ya secos y vestidos de nuevo para no escandalizar a los habitantes del poblado, nos invitaron a subir a los camellos, que aguardaban para llevarnos hasta el poblado. Para muchos de nosotros era la primera vez que hacíamos semejante cosa. Aunque al principio me negué rotundamente a subir a lomos de aquel animal que olía a estiércol, viendo que el resto del grupo lo hacía y que me quedaba solo en mi negativa, no tuve más remedio que hacerlo; y la verdad, ahora me estaría lamentando de no haberlo hecho, pues fue una experiencia fascinante.
Lo que más me sorprendió de montar en camello fue que durante la parte del paseo en la que el animal caminaba sobre arena, apenas se notaba el balanceo, que fuera un paso suave y constante, mientras que en la parte en la que caminaban sobre suelo firme, el balanceo y la brusquedad de los movimientos se acentuase hasta tal punto que parecía que al camello se le había roto la suspensión. Era pues evidente, que aquellos animales estaban perfectamente adaptados para caminar sobre la arena del desierto, no tanto por caminos duros. Y allí, a lomos de aquel animal que ahora ya no me parecía tan temible ni tan asqueroso, me encontraba yo subido, imaginándome en una caravana persa transportando seda a Alejandría. A lomos de aquel animal que no dejaba de moverse, puse mi cámara en modo de vídeo he intenté grabar el momento, pero no me di cuenta que estaba en modo de blanco y negro. Además, el animal no dejaba de balancearse, por lo que apenas pude enfocar a mi amada que estaba detrás de mí, en otro camello. Por raro que parezca, el hecho de filmar en blanco y negro y con tanto movimiento, hizo que las tomas tuvieran un aire de misterio y originalidad, que luego al visionarla, me sorprendí.
Ya en el poblado y después de apearnos de nuestras monturas, no sin dificultad por la forma peculiar que tienen los camelos de postrarse en el suelo, pudimos visitar una casa tradicional nubia que me recordó mucho, no sé por qué, a la cultura rastafari. Dentro de una habitación a las chicas del grupo les hicieron un tatuaje con gena y probamos los alimentos tradicionales que nos ofrecieron; sabores extraños a los que nuestros paladares no estaban acostumbrados. Posteriormente, el hombre nubio que nos atendió, muy amablemente nos preparó y ofreció fumar chicha en una cachimba, o como demonios dijo que se llamaba; una experiencia divertida para un fumador, no tanto para los que no lo eran. Luego, para sorpresa de todos, el hombre nubio apareció portando un cocodrilo de unos cincuenta centímetros de largo entre los brazos. Insistió en ponerlo encima de nuestras cabezas para que nos hiciésemos fotos. Yo fui más lejos y le pedí tenerlo entre las manos. Era una sensación extraña tener aquel animal de sangre fría entre las manos, además olía a pantano, pero el animal estaba quieto y parecía tranquilo. No obstante, la chica nubia, por cierto, bellísima, que estaba haciendo los tatuajes a las chicas, no parecía cómoda con el asunto del cocodrilo, quizás debido a que no le gustasen estos animales, cosa nada extraña, o quizás porque sabía que en cualquier momento el animal podría ponerse nervioso y soltar una dentellada. Aunque no entendí lo que dijo, sus gestos me hicieron desconfiar y devolver el bicho a su dueño, por si las moscas.
Después de visitar los bazares, en los que en ningún momentos fuimos agobiados como en Abu Simbel, nos hacinos unas fotos y volvimos a la embarcación para regresar a la motonave, lo hicimos por una ruta diferente a la que habíamos llegado, de duración más corta y menos interesante.

martes, 6 de octubre de 2009

Egipto mágico con IMAGE TOURS capítulo V

Capítulo V

El obelisco inacabado


Si queremos conocer la procedencia de la piedra utilizada en muchos de los monumentos hechos por los Egipcios e intentar indagar en sus técnicas para trabajarla y extraerla, esta es una visita que no se puede uno perder.

Las canteras de granito se Aswán, son ahora una atracción turística con senderos para ser recorridos, pero antaño miles de trabajadores extraían enormes bloques de granito rojo que luego adornaron templos y sirvieron para hacer las fabulosas estatuas, que hoy en día todavía se conservan y podemos visitar.

Se sabe a ciencia cierta que la columna de Pompeyo, situada en Alejandría, proviene de estas canteras, también gran cantidad de granito del templo de Karnak y muchos otros están tallados con granito de estas canteras. Se conoce también, que incluso los romanos utilizaron estas canteras para nutrir de granito a sus artesanos.

La parte más importante de la visita, es sin lugar a duda, el enorme obelisco de cuarenta y dos metros de altura y casi mil doscientas toneladas de peso, cuya extracción quedo paralizada. Es como una fotografía que nos muestra la precisión, casi quirúrgica, con la que trabajaban los canteros, que hace mas de tres mil años, trabajaron allí. El obelisco todavía está adherido a la roca madre por uno de sus lados, pero casi acabado por los demás. En el recinto veremos, a parte de este, varias rocas en proceso de extracción o talla, pero en ningún caso tan interesantes como este obelisco. En su conjunto, al menos a mi, me dejó una impresión muy extraña, fue como visitar un lugar donde, de repente, todos los trabajadores hubiesen huido, dejando todo lo que estaban haciendo.

Las razones por las que no se terminó el monumento en construcción no están muy claras. Se cree que llegado un momento de la talla, los artesanos apreciaron algunas grietas que hacían inviable extraer entero el bloque de piedra; es la teoría más probable. Otras teorías apuntan a convulsiones políticas o desastres naturales que alejaron a los trabajadores del lugar, afirmación que sostiene argumentando que las grietas, no son tan importantes como para dejar la extracción en una fase tan avanzada.
Sea como fuese, lo cierto es que allí se dejó un buen ejemplo de la ingeniería egipcia en pleno proceso, pero a pesar de los vestigios dejados, todavía hoy en día se desconoce exactamente las técnicas que usaron los canteros para cortar con tanta precisión el granito. Se especula con la utilización de árboles que se dilataban con agua para partir a piedra, cuan agua, abrasivos o artesanos armados con escarpa. Yo, poco entendido en el tema, veía allí la acción de martillos hidráulicos, dinamita y discos de diamante manejados por expertos. Claro que no soy un experto, pero he visto cortar el granito muy cerca de mi trabajo, y no veía diferencia alguna entre el acabado de una sierra de diamante y las paredes perfectamente lisas del obelisco.

Pudimos ver por indicación del guía, lo que parecían canales para el agua. Es posible que los canteros utilizasen de alguna manera el agua como abrasivo para pulir o cortar las rocas, al igual que se hace hoy en día, pero es difícil imaginar que dispusiesen de la tecnología necesaria para que el agua alcanzase la presión necesaria para que fuese una herramienta de corte, como se en algunas fábricas actualmente. Sin duda sus secretos han quedado bien guardados a pesar de haber dejado tantas huellas. En cierta manera, intentar indagar en como lo hicieron, es como si ellos encontrasen uno de nuestros satélites que se hubiese caído, e intentaran comprender como nosotros lo hemos construido.

Hay que decir como dato muy significativo, que de haberse terminado, el obelisco inacabado sería el más grande jamás construido, y por supuesto transportado. Al no disponer de la información, desconozco donde estaba destinad, pero aunque hubiese sido a un kilómetro de distancia ya resultaría una proeza, tanto como ponerlo en posición vertical en su ubicación. Resulta tan misteriosa la forma en como hacían los canteros su trabajo, como la forma en que lo hubiesen transportado semejante mole por el desierto. Estamos hablando de casi mil doscientas toneladas de peso muerto, en un mundo cuya maquinaria pesada, se supone que eran los bueyes de tiro y la fuerza bruta de la gente.

A pesar de ser casi las dos de la tarde no nos importó mucho el calor,era un lugar con tantos enigmas por resolver, que apenas tuvimos tiempo de pensar en otra cosa. La temperatura sobre la roca desnuda rondaría los cincuenta grados centígrados, pero después de pasar ya unas cuantas horas bajo el sol, uno acaba aclimatándose. Una gorra o sombrero, y una botella de agua son suficientes para soportar el calor. No me imagino yo soportando esa misma temperatura en un lugar húmedo. Eso si que sería un suplicio de verdad, pero allí el aire era seco, tanto que las gotas de sudor apenas tenían tiempo para asomarse, pues cuando lo hacían, eran inmediatamente evaporadas.

Como siempre, nos hubiese gustado estar más tiempo, imaginado y especulando sobre como podían hacer los canteros aquella maravilla de piedra, pero el tiempo, siempre es escaso para el guía egipcio. Un guía que por cierto, insistió mucho en la maldad de los mercaderes de los puestos de venta que había apostados en la salida del recinto. Nos dijo que eran ladrones y estafadores todos ellos. Sin embargo, no apreciamos diferencias con otros mercaderes que habíamos visto antes, igualmente pesados. Quizás el guía dijo aquello porque no le pagaban comisión, como vimos que ocurría en otras visitas.

Porque créanme si le digo, que todos y cada uno de los guías que conocimos en el viaje tenían chanchullos extraños en los lugares que visitábamos. Ya fuese un restaurante, tienda o mercadillo, los guías, de forma más o menos disimulada recibían comisión, ya fuese en forma de especie o directamente en libras. La forma arbitraria en que nos llevaban a tiendas y restaurantes concretas, ya era por sí misma sospechosa, aunque no hubiésemos visto entregar el dinero al guía, había algo raro en todo aquello. El caso es que lo pudimos comprobar que era así, ya que lo vimos con nuestros propios ojos en varias ocasiones. Al igual que los guardias turísticos se sacan un sueldillo por hacer de guías y modelos para las fotos, los guías se lo sacan de las comisiones que reciben de los lugares a donde llevan turistas. Desde luego esto no es bueno, porque no visitamos la mejores tiendas o los mejores restaurantes, sino los lugares en donde al guía le pagaban más.

De la visita tengo que contar una anécdota que no puedo callar. Sabemos que es bien conocido el tópico de que los catalanes somos unos tacaños. Cosa, que en general, como en casi todos los tópicos, no es cierto. Lo que no nos podíamos imaginar es que este tópico hubiese llegado hasta Egipto, donde los mercaderes, al vernos pasar tan prestos por sus bazares sin comprar nada, nos insultaron llamándonos catalanes. Fue realmente chocante saber cuanto sabían ellos de España.

Tenemos que pensar en que ya no vivimos en un mundo sin fronteras, las noticias, gracias a la televisión por satélite e internet, viajan hoy a la velocidad de la luz a todas las partes del mundo. Es una información que muchas veces no es explicada o, incluso tergiversada por los medios de comunicación.
Lamenté no haber tenido tiempo para explicar a aquellos mercaderes, que si pasábamos tan deprisa no es porque fuésemos tacaños, sino porque un paisano suyo, que demás era experto en egiptología, nos dijo que todos ellos eran unos ladrones y estafadores; algo de lo que dudamos posteriormente.

Quiero advertir que yo no soy egiptólogo ni nada parecido, y este relato está hecho desde el punto de vista de un simple turista. Por ello pido a los posibles lectores de este escrito, que si cometo alguna omisión o error sean benevolentes y me lo hagan saber. Agradeceré cualquier información que pueda añadir o corregir gracias a las aportaciones que me hagan. Pueden dirigirse ha judas_el_miserable@hotmail.com .

En cualquier caso , si lo que desean es saber más, hay miles de libros dedicados al antiguo Egipto, algunos muy buenos, y otros que rayan en el esoterismo. Lo cierto es que el antiguo Egipto se presta a ello. Es lo que ocurre cuando las cosas son difícilmente explicables por métodos científicos y racionales. En Egipto hay muchos lugares en los que sucede esto.

jueves, 1 de octubre de 2009

Egipto mágico con IMAGE TOURS Capítulo IV



Capítulo IV
La gran presa de Aswán


Dadas las horas tan intempestivas en las que hicimos esta visita, la una de la tarde, y que el lugar no tenía relación o interés histórico con el Egipto antiguo, esta visita se me hizo algo pesada. Resultaba de escaso interés para los que les gustaban las ruinas e insuficiente para los más técnicos. A mí, por lo menos en ese aspecto, me pareció una visita que podría haberme ahorrado, y eso que me gusta mucho la ingeniería y las grandes obras.
Si en la visita hubiese incluido poder ver las instalaciones con más detalle, el interior de la presa, los generadores o la sala de control, no podría decir lo mismo, pero no fue así.
Estar encima de la presa soportado el calor infernal que hacía a esas horas de la tarde, mientras te dan unas explicaciones muy básicas de la presa, o mientras te explican cuatro detalles cuando pasas rápidamente montado el el autobús sin tiempo para ver las cosas, no da una perspectiva de la magnitud de la construcción. Después de ver las imágenes aéreas del lugar, recomiendo a quien quiera tener un perspectiva más amplia de esta construcción, que se instale el programa Google Earth y le eche un vistazo desde arriba, vera cosas que no podrá ver nunca encima de la presa. Os dejo estos dos enlaces si no queréis tomaros la molestia de instalar nada:

Visión aérea de la presa alta.
Visión aérea de la presa baja.
Perspectiva de las dos presas.

Un detalle de interés: Si utilizáis los enlaces que he puesto, se puede ascender por el río hasta Abú Simbel, llegando al lago Naser. Comprenderemos entonces porqué los templos rescatados de las aguas se encuentran ahora en proceso de deterioro por las filtraciones, ya que se puede observar con todo detalle en esta foto por satélite como se encuentran ubicados en un islote rodeado por las aguas del lago Naser.

No obstante, y pese a que la visita en si no aporta mucho, os daré algunos datos que he podido leer y aprender más allá de lo poco que nos explico el guía, y que creo que puede ser interesante para aquellos que les guste la ingeniería y los datos.
La presa Aswán en realidad son dos: La denominada presa alta, de más reciente construcción, fue la más más grande del mundo hasta la construcción de la presa de las tres gargantas en China, en noviembre de 2002. Mide 3600m de largo y 980m de ancho en la base, por 40m de ancho en la cúspide y 111m de alto, con un volumen de material de 43 millones de m³ de material de encofrado. El desnivel de 9m de altura es suficiente para producir el 50% de la energía eléctrica consumida en Egipto, 2,1 gigavatios en total. Alberga 12 enormes generadores de 175 megawatios cada uno. La construcción se realizó con ayuda económica y tecnológica de la extinta Unión Soviética, en plena guerra fría, y fruto de la antigua amistad de este país con el gobierno egipcio, o para ser más exactos, porque el gobierno ruso tubo intereses estratégicos allí. El estilo de construcción ruso es algo que se aprecia a simple vista. Si nos fijamos atentamente en las instalaciones eléctricas que están encima de los generadores, podremos esa forma de construir tosca, sencilla, pero funcional. Por supuesto, se tiene que haber contemplado una instalación eléctrica europea para poder comparar y darse cuenta de las diferencias que existe entre los aisladores y las torretas de alta tensión respecto a las instalaciones europeas; son completamente diferentes

La presa alta se construyó como consecuencia de que la presa baja, construida por los británicos mientras Egipto era todavía colonia del Reino Unido, en varias ocasiones estuvo a punto de desbordarse por las crecidas del Nilo. Pese a que fue ampliada hasta en tres ocasiones, aumentando su altura y grosor, cuando Egipto ya era independiente, el río siempre parecía estar a punto de superarla. Es por ello, ante la imposibilidad de seguir ampliando la vieja presa, se optó por construir una nueva.

La gran cantidad de potencia obtenida en este tipo de presas, no se consigue gracias al desnivel, como ocurre, por ejemplo, en las la mayor parte de presas españolas, sino por el caudal de agua que circula. Las dos presas de Aswán utilizan el gran caudal que aporta el río Nilo para mover las palas de las turbinas. El otro método, del que hablaba antes, es la presión. Para obtenerla las presas deben tener un gran desnivel. En España. Por ejemplo, podemos encontrar muchas de estas presas, cuya altura supera en muchos metros a las presas de Aswán. Por así decirlo, estas presas gastan menos agua.

Retornando a lo que nos explicó el guía sobre la presa, éste nos señaló un canal aledaño que servía de desagüe de emergencia en caso de una crecida muy grande. No nos extrañó que el guía nos dijese que, por suerte, nunca había tenido que usarse, porque el canal está casi diluido en el paisaje y en un gran estado de abandono. Creo que pude ver varias casa, o chabolas construidas muy cerca del cauce, que supongo yo, que en caso de que se utilizase el canal, acabarían engullidas por el agua.

Desde lo alto de la presa pudimos observar algunas ruinas y una bonita vista, pero nada espectacular. Los guías nos advirtieron que no usásemos teleobjetivos para hacer fotografías, ya que había un acuartelamiento o instalación militar cercana que no se podía fotografiar; ni que fuésemos espías ¡leche!

Recuerdo que el guía también hizo algún comentario respecto a los cocodrilos, aludiendo a la barrera que suponía para estos animales la presa. Por lo visto todavía quedaban muchos, pero solo a un lado de la presa, y también en los canales aledaños.
Caí en la cuenta entonces que resultaba extraño que las aguas del Nilo no estuviesen todo lo sucias que cabría esperar, teniendo en cuenta la población tan numerosa que habita en sus orillas. Observé durante todo el viaje por el río que en muchos lugares la gente pescaba y se bañaba sin temor. Suponía yo, que después de pasar por tantos pueblos como había en sus orillas, y dado el carácter poco cuidadoso de los habitantes de Egipto respecto a sus basuras, el río estaría lleno de porquería, pero no era así. Bien fuese porque todavía quedaba algo de respeto por el río , o bien porque el gobierno había tomaba las medidas necesarias para evitar que una de sus principales fuentes de ingresos se convirtiera en una pestilencia, lo cierto es que a lo largo de todo el viaje pudimos ver un río todavía vivo, con peces y humedales repletos de juncos en sus orillas, un indicador de la buena salud.

Mis observaciones, dado el poco interés de la visita a la presa, más que en la misma presa, se centraron en las gentes que estaban por allí, en su vida cotidiana y en sus prácticas espirituales. Era sorprendente la devoción y la disciplina de aquellos hombres, que sin importarles el calor y la visita de los turistas, extendían sus alfombras y se postraban de cara a la Meca. Parecía que no importase nada más. Ya fuesen guardias, jardineros, todos, llegado el momento cumplían con el mandato de Alá.

El guía que nos condujo, tanto por Abú Simbel como por la presa fue distinto al que nos acompañó en los demás templos. Era un tipo de una simpatía en ocasiones claramente forzada. Mi impresión es que él nos veía como ganado o niños necesitados de protección, y no de conocimientos. No aparentaba tener los estudios, cultura y modos del anterior guía, si no más bien todo lo contrario; una lección aprendida de memoria para ser contada y poca cosa más.
Después de pasar mucho calor y sacar algunas fotografías, subimos en el autobús y nos dirigimos a la motonave, que nos espera en puerto de Aswán, donde también nos esperaba el almuerzo que nuestros vacíos estómagos ya echaban en falta. Llegamos tarde y con poco tiempo para comer y menos para reposar la comida, todavía nos quedaban varias excursiones en los alrededores de Aswán por realizar aquella tarde.

Al llegar resultó un poco exasperante las ganas que tenía el personal del comedor por cerrar. Consecuencia de ello, apenas nos quedó tiempo para hacer una sobremesa como es debido. Además, me disgustaba mucho que tuviésemos que ir a la cafetería para tomar el café, y no poderlo tomar en la mesa del restaurante, como estábamos acostumbrados. En las ocasiones que sucedía algo así, me daba la sensación de estar en una fábrica de procesamiento de turistas que en un viaje de placer. Por suerte, el hecho de vivir una situación tan distinta a la que estoy acostumbrado, hacía que estas cosas no tuviesen tanta importancia, que importase más la situación en si misma que los detalles negativos. Quizás si este no hubiese sido nuestro primer viaje las cosas serían diferentes. Hubiésemos protestado o exigido una mejor atención y calidad en el servicio.

Recuerdo que una de las excursiones, ya casi al final dele viaje, en Alejandría, pudimos ver los resultados de esa aptitud de exigencia y protesta por parte de dos de los integrantes del grupo. No fue nada agradable. Se creo un ambiente muy incómodo para todos, y todo ello por una incorrección o omisión que el guía cometió al explicar la visita. Seguramente la protesta tuvo su razón y el guía cometió un error, pero el hecho de eliminárselo allí mismo, delante de todos, no estuvo nada bien. En tal caso, creo que lo más oportuno es llenar una hoja de reclamaciones despues de la visita, y no someter a escarnio público al guía. Hay muchas formas de hacer las cosas, y aquella pareja eligió la peor.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Egipto mágico con IMAGE TOURS Capítulo III



Capítulo III

Abu Sinbel



Después de un corto sueño para recuperar las fuerzas del largo viaje y hacer la digestión, sobre las tres de la mañana nos despertaron para realizar nuestra primera excursión. Todavía somnolientos y equipados con las almohadas de las camas de nuestros camarotes y unas cajas con el desayunos, nos montaron en un autobús. La duración del viaje sería de unas tres horas y media para recorrer los aproximadamente trescientos kilómetros que nos separaban de nuestro primer destino turístico, los templos de Abu Simbel.

Lo que pude leer del lugar antes de partir de España fue que estos templos fueron descubiertos en 1813 por el explorador italiano Giovanni Belzoni, quien como muchos en Egipto, no dudó a la hora de robar todos los tesoros que encontró en el interior de los templos. El conjunto arquitectónico de Abu Simbel, compuesto por dos majestuosos edificios, fue trasladado piedra a piedra de su ubicación original por un equipo de arqueólogos e ingenieros españoles. Una tarea que comenzó en el año 1964 y que requirió de la colaboración y la ayuda económica de muchos países coordinados por la UNESCO. Como agradecimiento al gobierno español, el gobierno egipcio le regaló un templo que actualmente se ubica en Madrid.
El costoso trasladado se hizo por la inminente construcción de la presa de Aswán. De no haber sido así, hoy, este patrimonio de la humanidad, estaría bajo las aguas del lago Naser, creado artificialmente por la construcción de dicha presa. A pesar del esfuerzo por conservar los templos, actualmente sufren un fuerte deterioro por las filtraciones de agua procedentes del lago, por lo visto el templo no se ubicó lo suficientemente lejos del lago.

Quizás todo ese esfuerzo al final solo ha servido para retrasar lo inevitable, pero sin duda el esfuerzo mereció la pena, ya que de otra forma todo este magnífico patrimonio histórico no hubiese llegado hasta nuestros días. No se sabe a ciencia cierta cuantos restos de la cultura Egipcia quedaron bajo las aguas y no fueron rescatados en aquella zona, pero se tiene constancia de que fueron muchos.
Por desgracia, el rápido desarrollo de la demografía del país ha propiciado que muchas obras e infraestructuras construidas en otros lugares, hayan enterrado cientos de yacimientos arqueológicos difícilmente recuperables, yacimientos que ahora descansan debajo de carreteras, mezquitas y habitantes de Egipto.

El viaje a Abu Simbel empezó un poco accidentado, debido a las medidas de seguridad impuestas por las autoridades. Por lo visto, y según nos contaron, no hacía mucho que había habido un accidente grabe y por ese motivo, la excursión a los templos se hacía ahora siempre en convoy y protegido por ejercito. Hizo falta por ello, más de tres cuartos de hora para poner en marcha la veintena de autobuses y microbuses repletos de turistas que se dirigían al mismo lugar.
Ya iniciada la marcha pudimos comprobar porque había accidentes, la forma de conducir de los Egipcios es cuando menos peculiar. No respetaban las señales viales y realizaban adelantamientos casi suicidas. La carretera de dos carriles, para ellos era uno solo, por el que circulaban y adelantaban a voluntad, ya fuese por la derecha o por la izquierda o hubiese o no visibilidad. El arcén también parecía que fuese parte de la misma carretera, y se utilizaba también para adelantar. Pero pronto aprendimos que esto es normal allí.
Al final pudo más la fatiga del viaje y la falta de sueño que el temor a acabar en la cuneta, y los pasajeros del autobús quedaron casi todos dormidos, dejando solo el ruido del motor del autobús de fondo.


Después de muchos kilómetros, ya despiertos, tuvimos la suerte de presenciar nuestra primera salida del sol en el desierto. Un espectáculo hermoso a la vez que desolador. Ver tanta extensión de tierra desértica te da la sensación de estar en otro planeta. La luz del amanecer no es la misma a la que estamos acostumbrados. El sol inicia su andadura por el cielo con su luz filtrada por el polvo del desierto, produciendo una luz anaranjada y difusa que pronto lo inunda todo, descubriéndonos un paisaje agresivo e inhóspito. Montículos coronados por piedras negras como el carbón,que parecen abrasadas por el Sol, casas abandonas, pedazos de neumáticos en los arcenes y algún que otro esqueleto de un autobús que no pudo soportar el rigor del desierto, y que fue allí mismo abandonado; quizás como aviso para aquellos que se aventurasen ha hacer la travesía sin estar preparados. Ya cerca de nuestro destino, algún poblado y parcelas de cultivos hechos con el agua robada al Nilo, única fuente de vida.

A la llegada el sol ya estaba alto en el cielo y se hacía notar. Equipados con nuestras cámaras, sombreros y botellas de agua nos dispusimos a fotografiarlo todo, pero nos llevamos nuestra primera decepción, el guía nos dice que no se pude filmar ni hacer fotografías en el interior de los templos. No obstante las fotografías panorámicas son espectaculares, y solo por esto merece la pena el largo viaje. Aunque estas fotografías nunca harán justicia a una vivencia directa del lugar siempre nos recordarán que estuvimos allí.

Nuevamente, nada más bajar del autobús, el asalto al turista, vendedores que te ofrecen todo por un euro te ponían objetos encima, telas chilabas pañuelos, botellas de agua, todos son regalos o cuesta un euro, te cambian monedas de euros por billetes, pero nosotros lo que queríamos es ir al baño. Buscamos en los bolsillos y yo me doy cuenta de que tengo un problema. Sabía que el interior del lavabo me encontraré con alguien que me ofrecerá papel higiénico y asistencia por una propina casi obligada, será un tópico que nos acompañará en casi por todos los servicios que visitemos. Por suerte mi amada y compañera de viaje tiene algunas monedas con la que puedo salvar la situación. Le doy cincuenta céntimos de euro al sujeto y me pone cara de más, pero me da igual, lo ignoro y alivio mi vejiga.

La visita a Abu Sinbel es del todo merecedora del viaje y las incomodidades. Impresionan las dimensiones descomunales, los jeroglíficos esculpidos en la roca, la belleza de las formas y la majestuosidad y tamaño de las estatus que adornan el conjunto. El tamaño de los bloques de piedra con los que están hechos los templos son enormes, todo es impresionante, y te hacen pensar como fue posible tan magnífica construcción disponiendo solo de gente y la fuerza de bueyes de tiro como maquinaría pesada. Al contemplar aquellas construcciones me pregunto también como sería el mundo actualmente, si hubiésemos puesto nosotros el mismo empeño que pusieron ellos para hacer un mundo mejor.

Frente a los templos y bajo el sol ya abrasador, el guía nos explican un poco de historia sobre lo que estamos viendo. Nos dice que el conjunto esta compuesto por dos templos, el mayor dedicado a Ra, Ptah y Amón y el pequeño dedicado a la diosa Hathor, personificada por Nefertari, esposa favorita de Ramsés. El guía nos utilizan y empareja para que entendiésemos el parentesco de los dioses. Orus, Osiris, Nefertari, todos allí puestos bajo un sol de justicia y deseando buscar sombra. El calor no es bueno para utilizar la memoria y menos para la paciencia, y apenas recuerdo nada de todo aquello. Yo, al menos, ya estaba impaciente por entrar y encontrar sombra que me protegiese de aquel suplicio, pero allí, dentro del los templos, el calor iba ha ser igual de sofocante o más, ya que se unía la humedad precedente de la tierra y contenida en el interior.

Después de ver los dos templos por dentro, maravillarnos con su contenido y sudar de lo lindo, salimos al exterior para seguir llenando la memoria de nuestras cámaras con las fotos panorámicas. Después nos dirigimos a buscar descanso y refugio del Sol. Lo encontramos en las instalaciones aledañas a los templos, ya fuera del recinto acotado, pero para llegar hasta allí teníamos que recorrer cuatrocientos metros y pasar o obligatoriamente frente de los puestos de souvenirs, donde un ejercito de mercaderes nos estaban esperando para agobiarnos sin piedad.

Pero antes incluso de llegar al lugar donde estaban los tenderetes, a mi pareja y a mí todavía nos quedaba una pequeña lección que aprender, esta vez sobre la policía turística.
Antes de llegar, un soldado que ejercía esta función nos señaló un lugar para que hiciésemos una buena fotografía, y la verdad es que fue buena. Luego se ofreció para que nos hiciésemos una foto con él y su fusil de asalto, algo a lo que no accedí, no por mi, sino por el temor que despertó la propuesta a mi compañera. Aunque nos negamos a esta extraña propuesta, el soldado puso la mano para que le diésemos una compensación por indicarnos el lugar para hacer la fotografía. Si, por extraño que parezca te piden dinero por estas cosas allá; pero todo tiene una razón de ser.
Nos dijeron que las fuerzas armadas de aquel país están formadas en su mayoría por jóvenes sin formación académica. Estos están obligados, al contrario que los universitarios, que hacen solo un año, a realizar un servicio de tres, a demás sin paga alguna. Aquellos que pertenecen a la guardia turista, como se le llama allí, obtienen así algunos ingresos que les ayudan a pasar el trago. Es muy triste perder tres años de una vida, pero así son las cosas allí.

Después de aquella lección de la forma de vida de los guardias turísticos, pusimos paso ligero al punto de encuentro, con una idea aproximada de lo que nos esperaba en el pequeño mercadillo atestado de mercaders, por donde teníamos que pasar obligatoriamente para llegar.

Allí pronto aprendimos que si mostrábamos interés por alguna cosa estábamos perdidos. Su habilidad para engatusar y vender era algo fuera de lo común e innato. Si es la primera vez que uno se encuentra en esta situación siempre acaba en sus manos. Tenemos que tener en cuenta que el arte del regateo no es algo fácil de aprender cando se está acostumbrado ha comprar en un supermercado, coger lo que necesitas, pagar y marcharte. Eso es muy fácil, regatear no. Al principio, todos los que lo intentan por primera vez acababan con sus bolsillos escaldados. Si no quieres acabar así necesitas saber tres reglas básicas:

1.Si no deseas comprar, lo mejor que puedes hacer es mostrarte indiferente, ante lo que te enseñen o veas.
2. Si quieres comprar algo que te guste, ten muy claro lo que quieres pagar y no te importe exigir ese precio, insiste en ello hasta que te acerques lo máximo posible.

3.No te sientas culpable a pesar de lo que te diga el mercader y las escusas que te ponga, lo que nunca hará es perder dinero contigo.

Además de estas tres reglas, ten claro que no te faltarán oportunidades de comprar lo que deseas en otro sitio, sobre todo si visitas El Cairo, podrás hacerlo sin agobios y a mejor precio, incluso sin tener que regatear. Y si a pesar de todo piensas que te han levantado la camisa en una compra, puedes hacer lo que yo, piensa lo que has hecho no es dejarte engañar, sino una obra de caridad.

Después de un corto descanso en el que tuvimos tiempo para intercambiar impresiones del viaje con nuestros nuevos compañeros de fatigas, emprendimos regreso a Aswán. Antes de volver al barco debíamos hacer una visita panorámica a la gran presa que controlaba las salvajes crecidas del Nilo. Nuevamente en el camino nos volvimos a encontrar con el desierto, esta vez con el sol ya muy alto, lo que nos permitió ver en directo los espejismos que formaba el calor en el horizonte.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Egipto mágico con IMAGE TOURS Capítulo II



Capítulo II
La motonave

No es ni mucho menos tan grandes como los cruceros oceánicos, pero son igualmente cómodos , e igualmente acogedores. Nada más entrar en la amplia recepción uno se siente a gusto, como en un hotel de cinco estrellas, con detalles de lujo y una decoración cuidada que denotaba muy buen gusto. Desde allí se accede a toda la nave. una escalera de caracol nos lleva las dos cubiertas superiores y la terraza. Las habitaciones no son muy amplias, pero suficientes. En nuestro caso dotadas de todos los servicios necesarios para estar cómodos, baño completo, televisión por satélite, teléfono y por supuesto aire acondicionado regulable, algo imprescindible. Aunque la recepción de la televisión no era muy buena y se perdía la señal a menudo, podíamos ver el canal internacional de TVE y varias cadenas locales.
De la veintena o más, de motonaves que hacen este crucero por el Nilo, el que nos tocó, según nos dijeron, era de gama media, ni el peor ni el mejor de ellos. En cuanto a los servicios generales de la motonave, estaba dotado de una amplia sala de espectáculos que a la vez servía de cafetería, un restaurante suficientemente grande para dar cabida a todo el pasaje, una terraza con piscina y bar donde a también había sala de masajes y algunos aparatos para hacer ejercicio. En cuanto al personal del barco, todos ellos amables y simpáticos, algo que como he dicho antes es habitual en Egipto.
Los empleados de la embarcación en la que fuimos y que atendieron nuestra habitación, eran unos artistas con las toallas de baño, algo que no habíamos visto nunca en ningún otro hotel o pensión, aunque, todo he de decirlo, no somos asiduos visitantes de estos lugares. En nuestro primer día en la habitación encontramos una pareja de cisnes encima de la cama, el segundo un cocodrilo, el tercero un mono colgado del techo cuya cabeza era un rollo de papel higiénico. Me molestó un poco que utilizasen una de mis camisetas para hacer el cocodrilo, o que tuviese que deshacer los animalitos para poder ducharnos, pero fue un detalle muy gracioso que nos alegraba el día cada vez que entrábamos en la habitación.

Algo que no encontramos nada correcto en el barco es tener que dejar el pasaporte en la recepción hasta que acabase nuestra estancia en la motonave. No sabemos muy bien si el motivo fue para el control policial o para que no nos fuésemos sin pagar la cuenta del barco antes de salir. Ellos alegaron el primero, pero creemos que el motivo fue el segundo.

Al llegar y después de dejar el equipaje, el guía nos citó en al cafetería para concretar las excursiones que no estaban incluidas en el paquete turístico. Allí nos ofrecieron la bebida típica de Egipto, el Karkadé. Una bebida refrescante hecha con las flores de una planta que tiene el mismo nombre y que pertenece a la familia de las Malváceas. No tenía mal sabor, aunque si resultaba algo empalagoso.
De las excursiones que el guía nos presentó, nos decidimos por visitar Abu Simbel y el pueblo Nubio, por un precio de 95 y 35€ respectivamente. Según he podido leer por internet, pretender hacer estas excursiones por tu cuenta, sobre todo la de Abu Sinbel puede resultar mucho más barato, pero he leído muchos comentarios sobre las dificultades que te ponen si lo intentas y has contratado el viaje por agencia. En primer lugar el guía te avisa del peligro que corres de ser estafado, en segundo insisten en que contrates con ellos la excursión, y si esto no funciona es posible que hagan cualquier cosa para evitar que te encuentres con el taxi o la persona que te tiene que llevar. Como son rumores y no fue nuestro caso, no puedo afirmar categóricamente que esto sea así, pero si visitan este enlace puede que entiendan mejor lo que les digo. En él se dice que la excursión de Abu Simbel puede costar hasta 55€ más barato, es decir, unos 20€ si la haces por libre, un precio justo si tenemos en cuenta el nivel de vida del país, pero que te arriesgas a mucho, y no por el que te lleva, sino por la mafia que tienen montada los guías y agencias, que pueden llegar a dejarte tirado para que veas lo malo que es viajar sin ellos. De todas formas tenemos que entender que allí las gentes se ganan la vida con el turismo, algo que es completamente lícito, un turista es algo así como un globo lleno de billetes que debe ser desinflado, y conocen muy bien as técnicas y la psicología para hacerlo. Otra cosa es que les falte principios éticos, pero allá cada cual con su Karma, lo importante es que lo tengas claro tú que eres turista.

Con la conclusión de la reunión del Guía llegamos a la hora de cenar, así que tuvimos nuestra primera ocasión para degustar la comida egipcia de la motonave. No era muy diferente de la comida mediterránea, aunque si más especiada, algo que no es bueno para un estómago delicado. El buffet libre consistía de varios tipos de ensalada, escalopas, arroz, algún plato de pasta, algunos de carne... En definitiva un menú muy completo y apto para saciar muchos gustos. Mención especial a los postres y las frutas, muy variados y todos deliciosos, más para un goloso empedernido como yo. Diversos tipos de pasteles que no solo entraban por la vista sino por el paladar, con sabores exóticos que te recordaban que estabas en un país extranjero. En cuanto a las bebidas tenemos que hacer una valoración negativa, no solo porque se pagan a parte, sino por la poca variedad y la ausencia de vinos o cavas en la carta. Además resultaba molesto que antes de que acabásemos de cenar, el camarero se presentase a tomar nota de las consumiciones para facturarlas, estropeando en parte la tranquilidad de la cena.
La impaciencia por retirar los platos, en ocasiones también resultaba molesta. Si nos descuidábamos, en más de una ocasión nos hubiesen retirado el plato antes de que acabásemos el contenido.
Durante la cena en una mesa redonda para ocho comensales tuvimos los primeros contactos con nuestros compañeros de viaje, paisanos que como nosotros, era la primera vez que visitaban Egipto. Enseguida, supongo que por las circunstancias de hallarse lejos de casa y ser del mismo país trabamos amistad y se estableció un vínculo de grupo, esto fue algo que hizo mucho más bonito este viaje, ya que no solo disfrutemos más de la experiencia de viajar a un país lejano, sino que hicimos buenas amistades con las que compartimos la experiencia, una amistad que ha perdurado después.

martes, 8 de septiembre de 2009

Egipto mágico con IMAGE TOURS Capítulo I


En realizar este viaje nos decidimos por elegir un paquete turístico porque nos pareció la forma más segura de viajar, teniendo en cuenta que era la primera vez que íbamos a un país tan lejano. Lo contratamos por internet, también por primera vez. Aunque haremos al principio reacios ha hacerlo de este modo, los precios eran mejores, y tenemos que decir que la elección en nuestro caso fue acertada. La atención al cliente y los trámites no nos defraudaron en ningún momento, no obstante, después de la experiencia, no era tampoco una mala idea hacerlo por libre. Después de lo vivido y aprendido llegamos a la conclusión de que las dos posibilidades son igual de buenas. Egipto pueden ser una experiencia que sature sus sentidos ya sea por libre o por agencia.


A continuación os narro en capítulos nuestra pequeña odisea, por si alguien desea repetirla. Como cada persona es un mundo, seguro que la vuestra no será igual, pero lo que es seguro es que Egipto no os dejará indiferentes. Seguro también, que algunos consejos que os dejo os ayudarán en el viaje, si algún día tenéis la oportunidad de hacerlo.

Capítulo I

La llegada a Aswán

Después de un vuelo tranquilo de cinco horas y un aterrizaje suave en aeropuerto de Aswán, salimos al exterior con ansias de poder estirar las piernas y dar comienzo nuestra pequeña aventura, pero nada más llegar Egipto nos ofreció su calurosa bienvenida. Al salir por la escotilla del avión una ola de calor nos golpeó todo el cuerpo como una pesada maza. Al principio pensábamos que era el calor desprendido por los reactores del avión, pero pronto nos dimos cuenta que no era así, que era el rigor del desierto que saludaba nuestra llegada. Un calor seco al que ningún viajero que viniese de la costa del Mediterráneo español, como la mayoría de nosotros, le resultaba familiar. Posiblemente, a alguno procedente del sur de Andalucía, más acostumbrado a los calores se sintiese cómodo, pero para nosotros fue como una invitación para volver al avión y encontrar en su interior el refugio del aire acondicionado.
Soplaba una brisa suave que no refrescaba pero secaba el sudor, o más bien no dejaba que ni siquiera que aflorase. Era igualmente seca y cálida. Como íbamos a soportar aquello durante una semana, pensé yo. Pero no se asusten, como pudimos comprobar después, aquella nos es más que una sensación inicial, no es algo a lo que uno no pueda acostumbrarse en poco tiempo; incluso, dado el carácter seco del calor, resultaba más soportable que el bochorno de la costa española.

El aeropuerto de Aswán no es muy grande, y sus instalaciones denotan el paso del tiempo. Los autobuses que nos trasladaron desde el avión a la terminal eran antiguos y sin aire acondicionado De la misma forma sorprende la precariedad de la terminar, más perecida a una vieja estación de trenes que a un aeropuerto. Antes de cruzar la puerta de control de seguridad nos hicieron esperar fuera de la terminal, en el aparcamiento donde aparcan los autobuses, soportando los humos de los tubos de escape que se mezclaban con el aire caliente del exterior, formando una atmósfera poco soportable. Por suerte, los controles no fueron muy estrictos y aquel suplicio no duró mucho. Solo los primeros pasajeros fueron examinados a conciencia, al menos en nuestro caso. A parte de las medidas habituales de seguridad, pude observar una cámara infrarroja para medir la temperatura de los pasajeros, una tecnología que contrastaba con la precariedad del resto de instalaciones. Observamos también que algunos funcionarios del aeropuerto portaban mascarillas tapándoles la nariz y la boca. Era evidente que estas medidas estaban destinadas a prevenir la entrada en el país de viajeros con la gripe A de las narices.
A través de la cristalera de la terminal pudimos leer el nombre de nuestra agencia de viajes en un letrero que portaba un hombre, aquel era hombre de facciones claramente árabes y delgado sería nuestro guía en la primera etapa del viaje. Verlo fue algo que hizo disipar algunas de las incertidumbres y temores que nos rondaban. Era la primera vez que salíamos de Europa y no estábamos libres de ellos.

Ya de noche y después de obtener el visado y recoger el equipaje, por fin, salimos exterior del aeropuerto para volver a percibir aquel calor proveniente del desierto. Allí nos estaba esperando el autobús que nos llevaría a nuestro primer destino y también nos encontraríamos con el primer choque cultural.
Aunque se suponía que las propinas habían sido cobradas por adelantado e incluidas en paquete turístico como un extra, los maleteros ponían la mano para que se la diésemos, procurando, eso si, no ser vistos por el guía que nos acompañaba. Pedirán euros y ha ser posible billetes, y parecía que nunca estaban satisfechos con la cantidad. También pedían cambiar monedas de euros en billetes. Supimos después que aquello era porque no pueden cambiar monedas en libras, sino que el banco solo les cambia divisa si llevan billetes. Para ellos dos euros es una auténtica fortuna, pero parecía que le dábamos poca cosa. Algo que no sabíamos entonces tampoco y que nos hubiese sido muy útil para cuantificar cual es la propina adecuada, es que el salario medio de un egipcio esta entre 100 y 150€, 1300 libras egipcias. No obstante y a pesar de esto, les sorprenderá la insistencia y el descaro que tienen los egipcios a la hora de pedir propinas. Nosotros, como buenos novatos picamos.

Un consejo, si accedéis a cambiar billetes por monedas de euros, aseguraros muy bien que realmente os están dando monedas de euro, porque en ocasiones, según nos previnieron, algunos pícaros mezclan entre los euros algunas monedas egipcias, que fácilmente se confunden con las europeas y de valor muy inferior. Algunos del grupo que íbamos lo hicimos, y tengo que decir en favor de las gentes de aquel país que en ningún caso nos intentaron estafar de ese modo.

Ya en el autobús, para nuestro alivio, con aire acondicionado, emprendimos la marcha hacia el barco que nos llevaría de crucero por el Nilo. Fuimos por carreteras y calles, en ocasiones, mal iluminadas y plagadas de montones de basura. Al preguntar por aquello, nos explicaron que la recogida de basura en Egipto no es un servicio público, y que solo ciudadanos tienen que pueden pagan un servicio privado, se le recoja la basura todos los días. El resto acumula la basura, incluso en las azoteas de los edificios, para que la recogida sea más barata o simplemente la deja en cualquier sitio para no pagar.
Durante el trayecto no muy largo hasta el puerto, ya pudimos observar por las ventanillas del autobús algunas de las diferencias tan notables de cultura y forma de vida de Aswán. Una vida que empieza cuando cae el sol y que se prolonga hasta altas horas de la madrugada.
Dado que estábamos en un país casi completamente musulmán, no nos extrañó, aunque nos pareció chocante, ver a todas las mujeres con velo y muchos hombres con chilaba, incluso alguna mujer con el riguroso burka que las cubría completamente el rostro, ya no digamos el resto del cuerpo. Además, nuestra llegada coincidió con el inicio del ramadán, la principal celebración espiritual musulmana, algo que también condiciona mucho la vida de los egipcios, principalmente porque no pueden comer, ni beber, ni fumar desde la salida del sol, hasta que que se pone.
Causa bastante respeto la abundante presencia de policía y controles de carretera, donde los agentes o miembros del ejercito a menudo estaban armados con fusiles de asalto kalashnikov.

Después de pasar al menos tres controles de carretera arribamos frente al puerto donde nos esperaba el barco, que no se denominan así, sino motonave. Al bajarnos del autobús, fueron los trabajadores del barco los que nos llevaron el equipaje al barco. Supongo que en este caso el tema de la propina ya estaba mejor especificado, pero con la cara que ponían los maleteros lo decían todo; pero en esta ocasión ya estábamos prevenidos por el guía, que nos dio algunas premisas sobre las propinas, lecciones básicas de árabe y algún que otro consejo durante trayecto hasta el puerto. El autobús nos dejo en la acera contraria a donde estaba el barco, y para llegar a él tuvimos que atravesar una avenida bastante ancha y transitada por vehículos que circulaban muy rápido para ser una ciudad. Allí la conducción era algo fuera de lo normal. Los vehículos no paraban para dejarnos pasar, al contrario, hacían sonar sus bocinas para que no lo hiciésemos. Fue necesaria la ayuda del guía, que localizó a un guardia, para poner detener el tráfico y cruzar la calle.

El guía era un hombre joven, simpático y amable, como pudimos constatar después, era algo común en la mayoría de las gentes de este país. No obstante, no hay que confiarse mucho. La impresión que queda es que son muy espabilados para ganarse la vida a consta del turista, algo comprensible dada las condiciones de vida del país.
Con lo leído y observado in situ sobre Egipto, podemos decir con que es un país muy corrupto. El bajo salario de los funcionarios y la mala gestión son la causa de ello. Ochenta millones de habitantes concentrados principalmente en las orillas del río Nilo, el 3,5% de la superficie total del país. El resto del país son tierras desérticas lo que crea un grabe problema se superpoblación en estas zonas. El Cairo, la capital de Egipto con 15 millones de almas que se transforman en 22 cuando la gente acude a trabajar. Es la segunda capital más poblada del planeta y la segunda ciudad también en extensión del mundo, solo superada por la Mejico D. F. Pero Egipto no es un país pobre, tiene recursos naturales, agricultura, petróleo y buenas fuentes de entrada de divisas, como el turismo y el Canal de Suez, paso obligado para todas las mercancías procedentes de Asia y África. Pero como ocurre en muchos países mal gestionados y con alto grado de corrupción, estos ingresos no llegan en forma de servicios a la población, y en general, el país denota un estado de abandono y carencias evidentes.

martes, 7 de julio de 2009

La nueva ciencia de la ingeniería social.

Aunque no se imparte en las universidades ni en ningún centro de enseñanza reglado, la gran mayoría de los gobiernos del mundo hoy en día tienen expertos y asesores en esta materia, incluso son altos cargos o los mismos presidentes de los estados quienes son auténticos eruditos en esta materia. Para el aprendizaje y la aplicación no se requiere una inteligencia privilegiada, basta con ser un gran manipulador, mentiroso, y por supuesto, no tener principios, moral o escrúpulos.

Los seguidores de esta ingeniería la aplican globalmente en todas las decisiones y actuaciones, convirtiéndose en un método o en un modelo de gobierno característico que sigue unos patrones muy concretos. La ingeniería social abarca tanto las técnicas de manipulación de masas como los métodos necesarios para alcanzar los objetivos, ya sean colectivos o individuales. Estos objetivos son dos: Alcanzar el poder y permanecer en él  el mayor tiempo posible.

En función de la destreza para ocultar su aplicación y el uso de sus técnicas pueden distinguirse dos patrones de gobierno bien diferenciados: Se conocerán como gobiernos populistas o de repúblicas bananeras a aquellos que no sean capaces de ocultar su uso, en caso contrario, recibirá el nombre de conservadores, socialistass, comunistas ecologista progresistaa, etc... Esto es posible gracias a que esta ciencia bien aplicada, conlleva que un partido político o dirigente aparezca ante la sociedad con una imagen de diseñ, que sea capáz de atraer un buen numero de personas que se identifiquen con ella. En realidad, esta aparente ideología no será más que una fachada que ocultará las verdaderas intenciones y objetivos, buena prueba de ello es que el político o presidente que pone en practica la ingenieria social, suele caer en muchas contradicciones en lo que se refiere a su ideario político.

Para darnos cuenta que estamos ante practicantes de la ingeniería social solo tenemos que ser observadores y fijarnos en las actuaciones de los gobiernos o dirigentes que la ponen en práctica, ya que sigue unos patrones concretos. Ejemplos claros son los que toman decisiones planificadas o aplicadas a corto plazo, sin tener en cuenta las consecuencias en el futuro, los que hacen leyes o toman decisiones teniendo en cuenta los tiempos electorales, o los que aplican medidas y decisiones flexibles en función de determinadas circunstancias; tales como encuestas, comentarios periodísticos o la respuesta de la sociedad ante “globos sonda”. Esta forma de gobernar es común a todos los gobiernos cuyos miembros, partidos políticos o dirigentes practican la ingeniería social.

En cuanto a las personas que aplican las técnicas, hay tres grupos bien diferenciados:

1.-Los asesores: En su mayoría personas astutas e inteligentes que trabajan en la sombra.
2.-Los Asesorados: Títeres al servicio de otros.
3.-Los dirigentes: Tiene una capacidad innata para poner en marcha la ingeniería social.
4.-Los dirigentes asesorados: Altos cargos o presidentes de estado asesorados por expertos en ingeniería social que a su vez también son expertos en esta materia.

El grupo uno y dos son de una peligrosidad limitada y no nos vamos a ocupar de ellos de momento. Por contra los grupos tres y cuatro son más peligrosos debido a los puestos que ocupan en la sociedad.

Las personas englobadas en el grupo tres pueden llegar a ser letales para una democracia, ya que son los que con más facilidad acaban en el totalitarismo. Es por ello que hay que saber cuando estamos frente a uno de estos sujetos.
Suelen presentarse dando una imagen de salva-patrias, iluminados o líderes natos, y acaban convirtiéndose en lo que realmente son; unos déspotas y dictadores. Llegan como moderados, ya sea de izquierdas o de derechas, pero acaban siempre en un extremo. Saben mentir muy bien, no porque lo hayan aprendo o sean buenos actores, que de esto también hay una parte, sino porque se creen sus propias mentiras. Se aferran a su ideología como si se tratase de una religión. Por su carácter sectario tienen tendencia a demonizar a sus adversarios políticos. Para ello elaboran meditadas estrategias y maquinaciones e intentan por todos los medios a su alcance poner en contra de la opinión pública a sus opositores. No tiene reparo, si es necesario, en utilizar medios de comunicación a los que acaban controlando o recursos y poderes del estado, que que acaba al final, por desintegrar el propio estado y la democracia.
Su discurso suele ser una jerga cargada de palabras muy rebuscadas pero vacías de contenido real, un discurso lleno de emotividad, catastrofismo y teatralidad. En el ejercicio de sus funciones siempre se apropiaran de los logros ajenos y acusan a los demás de sus errores, siempre será otro el culpable cuando las cosas vayan mal. Como políticos son mediocres, irresponsables y demagogos, y su objetivo será, como he indicado antes, mantener su trasero sentado en el sillón de un parlamento, diputación o cualquier estamento de poder que ocupen. Por su carácter y objetivos, nunca atienden el interés general o a las necesidades reales de la sociedad, sino que siempre atenderán aquellas necesidades que le pueden aportar votos. Nunca miden las consecuencias de sus actos de gobierno, salvo, claro está, en la perspectiva de mantener su puesto.

En cuanto al grupo cuatro, tenemos que sumar todo los dicho sobre el grupo tres y añadirle el asesoramiento. Gracias a esto se consigue que la aplicación de las técnicas quede oculta y no se evidencien los verdaderos objetivos, que en este caso serán colectivos.
Distinguirlos de un buen político, en ocasiones pude ser un trabajo de detectives, pero siempre hay rasgos que evidencian que estamos ante un grupo de personas que practican la ingeniería social, También conocido como partido político. Uno de estos indicios es que sus líderes colocar las manos de una forma determinada al hablar en público. La forma de colocarlas difiere dependiendo del asesor, pero siempre está muy elaborada y resulta antinatural. Unir los pulgares formando un triángulo con el resto de los dedos que miran hacia abajo, o levantar una mano enseñando la palma al público cuando se hace una afirmación que se desea parezca importante, son algunas de las muchas técnicas utilizadas, estos gestos suelen ser comunes a todos los del grupo, ya que comparten asesores.
La otra evidencia la podemos encontrar también es sus discursos, al igual que los del grupo tres, estos están cargados siempre de emotividad, pero se añade una buena carga de ideología y la palabrería es más elaborada. Se diferencian también de los del grupo tres en que son más comedidos en su teatralidad y dramatismo, recursos utilizados de forma mas inteligente. En sus discursos o mítines se suelen acompañar siempre de palmeros incondicionales, que perfectamente guiados aplauden en los momentos oportunos. Estos palmeros siempre ponen más énfasis y entusiasmo cuando les avisa el pilotito rojo de la cámara de televisión, indicándoles que están en directo o siendo grabados.
En cuanto un grupo consigue llevar a su líder al poder, lo primero que hace el líder es rodearse de un gabinete cuyos miembros jamás destaque más que el líder. Si hubiese alguno, éste debería pasar desapercibido y poner su inteligencia al servicio del líder, pero siempre en los subterráneos del estado. El resto deben ser como seguidores de una secta, todo lo que haga el líder estará bien. Estos también estarán asesorados con las mismas técnicas que al líder para dar así una imagen de conjunto.
Los ministros de un gobierno de este tipo deben ser siempre personas prescindibles, destinadas a asumir los posibles errores del líder, incluso sacrificándose políticamente si fuese necesario. En algunos casos serán la cara amable, en otra los tontos culpables, en otras los ejecutores, pero siempre serán los actores que harán todos los papeles que podrían poner en evidencia al líder.

Son muchos los recursos que los asesores de un gobierno tiene para poner a disposición de los intereses del grupo, algunos muy sofisticas. La cortina de humo, las promesa falsa, en definitiva, mil y una forma de manipular y engañar. Una de estas técnicas consiste en el desvío de la atención de la gente. Para ello se utilizan los medios de comunicación, poniendo a debate público temas intrascendentes pero de profundo calado social. Gracias a esto es posible que la gente le de más importancia al tema cebo, que a problemas más reales, como podrían ser el paro, el déficit público o una gestión pésima. Para estas cosas están los asesores y maquinadores.

En cuanto al perfil personal de los líderes pertenecientes al grupo cuatro cabe destacar que sulen ser personas, que antes de convertirse en líderes políticos, no tuvieron una trayectoria profesional exitosa o incluso no ejercieron profesión alguna. Por lo general realizaron alguna carrera universitarias durante las cual fueron representantes estudiantiles afiliados o simpatizantes de algún partido político. Después pasaron directamente a trabajar para el partido. Con el tiempo y poco a poco fueron escalando puestos a base de lamer las posaderas de sus predecesores y aplicando lo que iban aprendiendo de ellos. Seguramente, si no se hubiesen dedicado a la política, hubiesen sido unos mediocres en su profesión, porque lo único que destaca en ellos es su poder de manipulación. Todos ellos tiene una personalidad narcisista y cautivadora. Algo que les permite poder de convicción y carisma, cualidades necesarias para alcanzar el poder. Si después de terminar su carrera política consiguen puestos relevantes en bancos o consejos de administración, es en pago a los favores hechos mientras estaban en el poder, ya que buena parte de su mandato la destinan a labrarse na buena jubilación.

La implantación de la ingeniería social en todo el mundo es un hecho y ya no hay país en el mundo donde no se utilice y se practique. Esto es algo que ha perjudicado tanto la salud de la democracia, que se puede decir que está clínicamente muerta o en coma profundo. Luchar contra esta lacra es ya muy difícil, porque los principales difusores de la enfermedad somos todos. Cuando depositamos nuestro voto en una urna, no nos paramos a pensar en que medida está influida nuestra decisión por las técnicas de la ingeniería social en contra de nuestro sentido común.
No hay ideologías que sean una verdad absolutas, como no hay personas galantes de esa verdad, por tanto, no hay que votar por la ideología, es todo mentira, hay que votar con sentido común, descartando a todo aquel que diga que representa la verdad; en todo caso, sera su verdad, la que él se cree. Cuando entreguemos nuestro voto, hagámoslo a personas cuya trayectoria profesional sea brillante, que conozca y tenga relación con el puesto que vayan a ocupar, no por pertenecer a un partido político. Investigue, no se quede en la superficie, no se deje engatusar, no vaya a mítines. Si después de eso no hay ningún candidato que le convenza vote en blanco. Solo así la democracia podrá tomar su papel y servir para el bien común y no los intereses privados de unos pocos.

Nota: Si algún político o cargo público se ha sentido aludido por la lectura de este texto, lo mejor que puede hacer es dimitir.

lunes, 18 de mayo de 2009

Desmitificando un mito

Cuando alguien se decide a comprar un ordenador y no esta versado en este tipo de cacharros, suele ir a un gran almacén o una tienda especializada, guiado por un amigo o alguna atractiva oferta. La estadística nos dice que lo más probable es que opte por a la compra de un ordenador PC, ya sea portátil o de sobremesa. Esto es lo más habitual, dado que este tipo de ordenadores es el mas extendido y, por tanto el más popular y compatible. Las ofertas en este tipo de ordenadores de sobremesa son variadas y adaptables a todas las necesidades. Por ello, el comprador tendrá, seguro, una extensa oferta de modelos, marcar y prestaciones. Guiado por un amigo o un buen vendedor, encontrará seguro una maquina que se adapte a su bolsillo. Podrá elegir entre ordenadores PC de sobremesa o portátiles con más o menos potencia gráfica, mejor o peor calidad de sonido, mas o menos memoria etc... Hasta aquí, todo normal.
Pero cuando llegue con su flamante juguete nuevo a casa y lo enchufe, y se encontrará con algo que no ha elegido y de lo que apenas le habrán dicho nada; el sistema operativo. Para entendernos, el sistema operativo es el intermediario entre el ordenador y usted. Técnicamente es un conjunto de programas que le permite a usted intermediar con el ordenador y sin el cual el ordenador no funciona. Si su elección ha sido un ordenador de marca, ya sea de sobre mesa o portátil , casi con total seguridad, tendrá Microsoft Windows instalado en cualquiera de sus diferentes versiones, y si no es de marca, lo más probables es que también sea así. Si usted no ha estudiado informática, o no es un experto en ordenadores, posiblemente pensará que esta es la única opción para que su ordenador, y no se planteará alternativas o se preguntará porque le han puesto en su ordenador algo que no ha elegido, y por lo que habrá pagado un precio extra sin saberlo.
Vamos a analizar por que sucede esto y las consecuencias.

Microsoft es una empresa de software multinacional presente y conocida en todo el mundo. Y su software está instalado en la mayor parte de los ordenadores de todo mundo. Cuando usted a adquirido el software de Microsoft, usted sin quererlo, ha contribuido a expandir su imperio. No importa si ha adquirido el software de forma legal o de forma ilícita, ya que el efecto es el mismo. Gracias a la enorme difusión del producto estrella de Micrososft, el sistema operativo Windows, esta empresa tiene, por así decirlo y hablando para que nos entendamos todos, cogidos por los huevos a toda la industria de la informática, desde los creadores de software a los fabricantes de ordenadores. Pero no se sienta culpable, usted se ha sido una víctima más de este monopolio que se ha fraguado en pocos años a base de maniobras comerciales tan poco éticas como la de regalar el sistema operativo a gobiernos de países emergentes, no con la intención altruista de que estos tengan ordenadores baratos, sino de subyugarles de por vida. Maniobras comerciales como la utilización de contratos de exclusividad con fabricantes de ordenadores para que sus equipos solo puedan ir equipados con su sistema operativo, han hecho que usted llegue a Windows y que el vendedor dote a su ordenador de este sistema.
Como usuarios de ordenadores, tendríamos que pensar en las consecuencias de las decisiones que adoptamos al no rebelarnos contra este monopolio, ya que lo que se puede derivar de un único sistema operativo pueden ser nefasto para todos. Para empezar, y continuando con nuestro ejemplo de comprador tipo, este buen hombre, que posiblemente habrá comprado el ordenador para sus hijos, se encontrará al poco tiempo de comprar su ordenador con un inquietante mensaje en la pantalla “Su antivirus ha caducado, Necesita urgentemente instalar uno o registrar su copia para evitar daños en su ordenador”, pagando, por supuesto. Esta es una de las primeras consecuencias de un monopolio.
Al ser todos los sistemas operativos iguales y funcionar de la misma manera, su vulnerabilidad se hace manifiesta. Imaginen que pasaría si toda la raza humana estuviese dotada de las mismas defensas inmunológicas. La aparición de un virus nuevo se propagaría de forma fulminante por toda la humanidad, y si además este virus fuese mortal, bueno, para que hablar. Lo mismo sucede con el sistema operativo de su ordenador, es muy fácil expandir un virus por la red, sabiendo que una gran parte de los ordenadores conectados a ella tienen el mismo sistema operativo y van ha reaccionar igual.

La alternativa.

Sepa que como consumidor, usted no está obligado a comprar algo que no quiere, usted puede elegir comprar su ordenador sin sistema operativo o el que usted elija. Hay muchas alternativas, y sin duda mejores que la de utilizar Windows como sistema operativo.
Mac, Linux, Solaris son solo algunos ejemplos de alternativas al sistema windows. Personalmente, no como experto en informática, sino como modesto usuario experimentado, recomiendo Linux. Son muchas las ventajas que este software tiene frente al magnate de la informática, pero hay una de la que se va a sorprender muchísimo; es gratis. Aunque pueda parecer mentira en una sociedad donde todo se mueve por el lucro, hay un sistema operativo cuyo coste es 0. Y no solo eso, lo puede utilizar, copiar, modificar y hasta regalar, siempre que se cumplan unas normas, fundamentalmente que no se lucre con ello.
Pero la principal característica de este software, frente a otros, es que su código es abierto, usted puede, si lo desea, ver como esta hecho, saber lo que hace en todo momento. Aunque claro está, para ello tendría que adentrarse en programación. Pero si no quiere complicarse la vida, no importa, porque millones de personas en el mundo lo hacen por usted, en muchos casos de forma altruista y completamente desinteresada, en la mayor parte de los casos con el único objetivo de superarse a si mismos y ser útiles a los demás.

Ahora que sabemos que hay alternativas vamos a rebatir los argumentos de los detractores de Linux. Estos detractores hablan de la dificultad de uso e instalación de Linux. Sin duda lo hacen de forma interesada o preferencia personal, o simplemente será porque no conocen las últimas versiones de Ubuntu, Suse o Mandrake, algunas de las distribuciones de Linux más populares. La facilidad de instalación, intuitiva y rápida de estas distribuciones, no tiene nada que envidiar a Windows. Por otra parte quien dice que Linux es complicado es que no saben de lo que habla. Lo cierto es que puede ser tan difícil como interesado este usted en adentrarse en el sistema. La informática no es una disciplina fácil, se necesitan años de estudio y una toda una carrera universitaria para llamarse experto. Manejar un sistema operativo visual , ya sea Windows, Mac o Linux, no precisa de esos conocimientos, gracias a esto los ordenadores están al alcance de casi cualquier persona.Es tan fácil manejar Windows como Linux a nivel de usuario, claro está. Otra cosa es que desee usted saber como funciona internamente cada parte de ese sistema operativo, algo que es difícil en Linux y casi imposible en Windows, al tratarse de un sistema cerrado, al contrario que Linux, cuyas fuentes, es decir, el código con el que son escritos los programas, es de obligado dominio público.

Otro de los mitos es que el Linux no se puede jugar, Otra mentira infundada de forma interesada, ya que no solo hay juegos para linux, sino que suelen ser más baratos al no tener que pagar derechos a la multinacional. Pongamos un ejemplo de un programa que conozco: El simulador de vuelo X-plane, por ejemplo, no solo supera en realismo al simulador XFS de Microsoft, sino que ocupa menos recursos y presenta una estabilidad de funcionamiento que supera ampliamente los cuelgues del simulador de Microsoft. Otro ejemplo de juegos como, Quake, nos dará toda la emoción de un juego de acción en primera persona, con unos gráficos impresionantes y una acción de vértigo, y todo ello en red y conectándonos a servidores gratuitos con otros jugadores. Si no hay mas juegos para Linux es porque muchas de las empresas de software que hacen juegos están a merced de los monopolios de las consolas o de sistemas operativos totalitarios que someten a estas empresas a la la dictadura de contratos de exclusividad, y por supuesto, por la poca difusión del sistema operativo.

Hablando de ventajas y desventajas, de un sistema frente al otro, no podemos obviar de ninguna manera, que cuando adquirimos Windows, solo adquirimos un sistema operativo con algunas herramientas y utilidades. Ni siquiera, como sería lógico, lo adquirimos con un antivirus, imprescindible si no queremos que el sistema deje de funcionar en unos cuantos días de navegación por la red, todo lo demás lo tenemos que pagar por separado. Por el contrario, cuando instalamos Linux en nuestro ordenador, y más si se trata de una distribución comercial, nos viene con toda una batería de aplicaciones listas para trabajar. Un ejemplo, si es usted escritor o aficionado escritor, cuando adquiera windows, deberá, si no sabe que hay alternativas, instalar el paquete OFFICE, algo que le puede costar un pico. Por el contrario, cualquier distribución de Linux, le vendrá con un paquete ofimático básico, de iguales prestaciones al de Microsoft, capaz no solo de hacer crear documentos propios, sino de crear y leer documentos del paquete de procesador de textos de Microsoft. Pero esto es tan solo un ejemplo, ya que en el mundo del software abierto hay miles de programas que se puedes descarar de la red y utilizar de forma gratuita, programas, que ya están funcionando también el Windows y que pertenecen al mundo del software libre.

Desde luego no son todo ventajas, quizás Linux no sea tan bonito, puede que algunas aplicaciones sean austeras en vistosidad, o que le resulte extraño el sistema de ficheros y le cuesta algo acostumbrarse, pero acaso no le costó aprender a manejar Windows.

Usted decide