Se habla que soplan vientos de guerra
en Oriente, vientos que son, como siempre, procedentes Occidente. No
se sabe muy bien lo que se pretende, si será una guerra de
guerrillas o un Apocalipsis nuclear, lo que si se sabe es que los
contendientes se preparan.
Mientras tanto, poco a poco, los dueños
y señores del mercado se apoderan de Europa, Goldman Sachs impone su
ley al margen de cualquier control democrático, y desde ayer somos
un poco más esclavos. Kerner van Mier, Otmar Isaing, Mario Draghi,
Peter Sutherland, Antonio Borges, Mario Monti, Lucas Papademos y
Petros Christodoulo, todos ellos relacionados con Goldman Sachs, son
ahora los puntales que sostienen el poder de Europa, los que marcan
las directrices a seguir de la economía. Una directrices encaminadas
a la austeridad económica en un mundo de abundancia, con el fin
último de controlar, esclavizar y someter a la gente. Nos dicen que
hay que pagar la deuda, la deuda de los bancos, de los desastres
financieros y de la especulación, una deuda a que la los
ciudadanos de Europa somos ajenos.
Precisamente, una de las entidades
financieras que más tiene que ver en esta crisis artificial, es
ahora quien manda a sus perros para que muerdan nuestros ya diezmados
bolsillos. Goldman Sachs, quien falseó las cuentas de Grecia,
quien promovió muchas de las trampas financieras que causaron la
crisis, ahora se pone al frente de las políticas europeas por medio
de sus tecnócratas. Bonito nombre para definir a los esbirros que
ejecutarán los recortes sociales y asesinarán el estado del
bienestar. ¿pero quien es Golman Sachs?
Para quien no lo sepa es uno de los
fondos de inversión más poderoso del mundo, defiende los intereses
de las mayores fortunas del mundo, entre ellas la de la familia
Rockefeller y
Rothschild,
cuyas fortunas superan ampliamente el costo de esta crisis. Una
fortuna que además, se ha doblado gracias a la misma crisis a la que
ahora pretenden poner coto. Cualquier psiquiatra calificaría de
psicópatas a estas personas. Porque cualquier persona de bien, en su
sano juicio, no podría tener la conciencia tranquila sabiendo el
dolor y las muertes que causan cada día con su egoísmo extremo.
Cualquier persona de bien, que se encontrase cada día en su cuenta
bancaria con más dinero del que podría gastar en toda su vida,
estoy seguro que no dudaría en tender su mano para mejorar la vida
de sus congéneres, algo que estos animales depredadores no han hecho
en toda su vida, pese a estar tan podridos de dinero que podrían
comparar medio planeta. Por el contrario, han ido creando un poder en
la sombra con el fin de someter a toda la humanidad, es un claro
ejemplo de mentes enfermas, que gracias a nuestro consentimiento,
hemos aceptado como señores del mundo.
Si
de alguna manera se puede certificar la existencia de una
conspiración es con los resultados, y esos resultados son evidentes.
Gracias a la crisis, los atentados de falsa bandera, la manipulación
masiva, la sociedad ha cambiado. Su dominio sobre las políticas
europeas es ahora total. Sus tesis totalitarias y antidemocráticas
han sido impuestas sin ningún tipo de resistencia. No cabe duda que
lo han hecho muy bien gracias al valor que le hemos dado a su arma
fundamental de control, que no es otro que el dinero. Todo su poder,
su hegemonía mundial reside en esa herramienta diabólica que
corrompe y seduce.
Quizás,
como dicen algunos, el fin de todas estas maniobras es acabar con el
euro, creando una crisis aun mayor que traiga como consecuencia la
creación de una nueva moneda, una moneda virtual que cambie el
concepto del dinero que actualmente conocemos. Ya no será necesarias
las incómodas monedas ni billetes, bastará una tarjeta de crédito,
más o menos como ahora, pero quizás ni eso sea necesario. Un chip
implantado bajo la piel realizará esa función, todo será muy
fácil, tanto como anular a cualquier persona que no comulgue con el
nuevo credo. Nadie que no lleve el signo de la bestia podrá comprar
ni vender. Las cartas han sido puestas encima de la mesa, y tenemos
muchas más posibilidades de perder, las cartas están marcadas.


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