Translate

sábado, 16 de junio de 2012

La economía del bien común


Si tiene algo de bueno una crisis es que de ellas surgen nuevas ideas que ayudan a dar la sensación de que hay luz al final del túnel. Una de estas ideas es el concepto de “ La Economía del bien común”. No es algo novedoso, pero si lo es la forma y el ámbito de aplicación. Para empezar a comprender el concepto hay que saber que “El bien común” es algo que figura en todos los preámbulos de las constituciones democráticas, las mismas constituciones están hechas con este fin. En la constitución española por ejemplo, su primera frase dice:

 "La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de:" 


 Lamentablemente, como tantas otras cosas que dicen las constituciones, se queda en palabras vacías de imposible aplicación en una sociedad basada en el capitalismo y el lucro; que son en mi opinión, los principales causantes de esta devastadora situación en la que vivimos.

     CristianFelber, periodista escritor independiente austriaco y promotor de la Banca Democrática, expone la economía del bien común como una solución viable y más cercana al ser humano que el actual sistema económico, una solución para hacer de este mundo un lugar mucho mejor de lo que es ahora. La economía del bien común propone un cambio de mentalidad y de valores que empieza por las empresas, y que sin contraponerse al actual sistema, lo cambiaría de forma radical hasta producir su desaparición.

  Las razones para cambiar el modelo son evidentes. La primera de todas, es que el actual, basado en el beneficio de unos pocos a costa del esfuerzo de muchos, está completamente alejado de los que debieran ser los objetivos de una sociedad humana  justa.  La igualdad de oportunidades es una quimera inalcanzable. Este sistema excluye lo humano de los negocios, promoviendo los sentimientos más despreciables, como la envidia, el egoísmo extremo o la desconfianza.
No me cabe duda alguna de que a lo largo de todos los años que lleva en vigencia, el sistema capitalista  ha producido a la humanidad muchos más perjuicios que beneficios Algunos de estos perjuicios, los más grabes, no somos capaces de verlos todavía, ya que no se nos han mostrado con toda su crudeza. Lo que está claro que el uso desmesurado y despilfarrador de los recursos naturales, la obsolescencia programada, la producción de artículos basura y comida tratada con productos químicos, acabará pasándonos factura a todos, y si no somos nosotros, alguien sufrirá las consecuencias de tratar de esta forma a nuestro planeta, y estos serán nuestros hijos; una  prueba más de los niveles de egoísmo a los que hemos llegado. Pero algunas de las consecuencias ya las podemos sentir. No hay que irse al futuro para ver que el sistema actual  ha creado una sociedad enferma e infeliz, donde la competencia y el afán de lucro nos ha conducido a la  actual crisis, una crisis te imprevisibles consecuencias.
 Por otra parte, guerras y luchas por los recursos son, hace ya décadas, que es  la principal causa de muerte y destrucción en el mundo. Pero si tuviera que buscar el pero de los frutos de este sistema, sería que ha favorecido el ascenso al poder de un reducido grupo de personas, que pese a no haber sido elegidas en unas elecciones democráticas o por sus méritos hacia la sociedad, son los que gobierna al mundo y hacen prevalecer el sistema capitalista por encima de cualquier alternativa; principalmente porque son los únicos más beneficiados del mismo. Estos psicópatas, pues no se les puede llamar de otra manera, controlan las finanzas y los gobiernos, para evitar que, lo que hora les da el poder, sea mantenido a toda costa. Han convertido la democracia en una farsa.

    La implantación progresiva en las empresas, la implicación de los gobiernos y ciudadanos en este cambio, erradicaría con el tiempo y de forma progresiva al sistema capitalista con todos los males. De forma indirecta sería una solución a las desigualdades sociales y determinante para evitar el desmedido uso de recursos naturales, contaminación o el fenómeno de la deslocalización de empresas, por citar solo algunos de los males endémicos del actual sistema.
El funcionamiento de una economía por el bien común está basado en una matriz de puntuación, donde el valor de la empresa se mide en el beneficio que ésta aporta a la sociedad y no por su cuenta de resultados. Esta matriz valora de forma positiva aquellas aptitudes de las empresas que favorezcan a la sociedad. No quiero extenderme mucho ya que hay una nutrida información en Internet de esta matriz y de sus puntos de valor, todos ellos llenos de sentido común. Diré, no obstante, que esta matriz valora como negativo la desigualdad entre el sueldo más alto y mas bajo dentro de las empresas, el efecto negativo en el medio ambiente o las malas prácticas comerciales. Pero lo realmente importante de la aplicación de la economía del bien común, es la utilización de esta matriz como barra de medir para el consumidor.

Es evidente, que por intereses monetarios, no todos los gobiernos ni muchas empresas van a adoptar este modelo. Golman Sachs, desde luego no se va ha subir a este carro, pero realmente no es necesario que lo hagan. Lo importante es que dentro de la economía del bien común, es que para la empresa que no se sume a esta corriente le acarrearía unas consecuencias muy negativas, sobre todo llegado cierto estadio de implantación.
Pero a pesar de lo buena que es esta idea y de los beneficios que aportaría a esta sociedad, se quedará solo en una idea si no tomamos consciencia de nuestra responsabilidad personal. Se precisa que se conozca y se tengan en cuenta a la hora de elegir los productos de consumo diario. La fuerza que puede ejercer el ciudadano sobre sus gobiernos y las empresas no suscritas a este sistema, tan solo con elegir a la hora de comprar, es enorme. Sería un paso decisivo para su implantación. Estaríamos hablando de elegir entre los productos de una empresa que se preocupa por nuestro bien o los de una empresa que se preocupa solo por su cuenta de resultados. Este sencillo acto de elección, obligaría a las empresas no subscritas al sistema a entrar en el proceso de implantación, ya que de otra manera sus ventas se reducirían considerablemente y desaparecerían. Nosotros, como ciudadanos, debemos exigir a los gobiernos un sello que identifique los productos de estas empresas para poder elegir que es lo que nos conviene a todos. También debemos exigir que los gobiernos hagan leyes para premiar fiscalmente a las empresas que entren dentro de este nuevo concepto. Si un producto resulta más barato a costa de explotar a los trabajadores, este producto debería ser más caro en el mercado, pues en realidad, el precio que están pagando los trabajadores por hacerlo lo és.
Por la misma razón se debería cargar con mayores impuestos a los productos alimentarios tratados con pesticidas y reducir, en igual proporción los impuestos a los productos hechos de forma ecológica. A la larga, esto equilibraría los precios y los productos producidos adecuadamente resultarían más batatos. De la misma forma deberían ser tratados aquellos productos producidos en la región, respecto a los importados. Ya que el uso que el gasto de recursos para su trasporte, en realidad es más caro, y la diferencia de precio, solo es un producto de las desigualdades sociales de un país respecto al otro.
La economía del bien común es algo más que un concepto o una idea, es una solución al creciente materialismo que invade el mundo y que nos somete a una competencia feroz por el poder o la supervivencia en un mundo de abundancia. Son ya muchas empresas en todo el mundo que se han subscrito a esta iniciativa, y con el tiempo serán más. Cuando se establezca una masa crítica, las demás empresas tendrán, necesariamente que regirse por estos principios.

Dejo aquí algunos documentos y artículos que explican mejor lo que representa la Economía del bien Común. Solo recordar que entidades como Triodos Bank, y muchas otras organizaciones y empresas productoras de alimentos ecológicos se están uniendo a esta iniciativa, más que necesaria en estos tiempos. 
      

Enlaces para saber más: