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sábado, 22 de octubre de 2011

China, una sociedad enferma


A lo largo de mi vida he tenido que ver muchas imágenes, algunas de ellas muy duras y de difícil asimilación, pero este vídeo procedente de una cámara de vigilancia en china es lo más duro que he visto; hace que uno piense que la sociedad china esté enferma. Sin embargo, no puedo dejar de pensar tampoco que no es una actitud exclusiva de esta sociedad, este tipo de actitudes, tan repudiables, se da en muchas grandes ciudades, aunque desde luego no a esta escala. Este vídeo solo es un ejemplo espectacular del nivel de deshumanización de la sociedad y el el resultado del materialismo salvaje el que hemos llegado.

Si es una persona sensible, pro favor, absténgase de ver el vídeo, las imágenes son de una extrema crudeza.


http://youtu.be/M-enL5lIak8


No hay que extrañarse si en China suceden estas cosas, tanto en este país como en la Rusia comunista, la vida humana ha carecido del mismo valor que en los países occidentales en muchos momentos. Creo que no es necesario recordar todas las atrocidades que en estos dos países se han cometido a lo largo de la historia para comprender porque suceden estas cosas. Tanto en Rusia como en china se han cometido los mayores genocidios de la historia, mucho más grandes y crueles que en la Alemania nazi. Por alguna razón que desconozco, mucha gente piensa siempre en que el Nazismo fue el mayor motivo de vergüenza para la humanidad, piensan que no hubo en la historia mayor genocidio, cuando la realidad no es así. Este genocidio fue superado con creces en la revolución rusa y en la revolución cultural de Mao Tse-Tum, precisamente en china. Pero mientras que en Rusia, por suerte, la democracia ha hecho una tímida aparición, en china las cosas no han cambiado. De hecho sus leyes, completamente ajenas a los derechos humanos, siguen en vigencia. En china se condena a muerte con gran facilidad, pero lo más cruel de todo es que los familiares del condenado tiene que pagar las balas del fusilamiento, y el cuerpo del condenado pasa a la propiedad del estado para su aprovechamiento. En 2004, se reconocieron en China 3400 ejecuciones, pero estas solo fueron las reconocidas por el gobierno, cifra que se incrementaría notablemente si sumásemos las que no están reconocidas como ejecuciones. Por otra parte, y a pesar de la tímida presión internacional, el gobierno chino no ha dejado de aplastar al pueblo tibetano de forma impune, haciendo limpieza étnica o directamente asesinado. Por todo ello no es de extrañar que la sociedad china esté enferma, anastasiada de ver tanta sangre. La actitud cobarde de sus ciudadanos ante las atrocidades de su gobierno dictador así lo demuestran. Pero no hay que achacar este hecho solo a la cobardía de la gente que atropelló a la niña o a la que paso por su lado sin hacer nada. En china, las niñas son poco menos que un despojo, gracias a unas tradiciones y leyes estúpidas, pero no solo eso. Si en china ayudas a alguien y la llevas a un hospital tienes la responsabilidad de pagar los costes sanitarios y hacerte cargo de ella, una muestra más de lo que representa un régimen comunista y unas tradiciones medievales. Desde luego esto no es óbice para justificar al conductor del camión ni los que pasaron frente ala niña sin prestarles ayuda, eso no tiene justificación humana. De la misma manera tampoco quiero eludir que esta enfermedad no es exclusiva de la sociedad china, sus síntomas los podemos ver en las grandes ciudades, donde es ya muy raro encontrar personas que se paren ante una situación donde alguien necesite ayuda. Pasamos delante de mendigos, de borrachos y de personas que han tenido la desgracia de caer en la miseria, personas como nosotros que, simplemente, han tenido peor suerte que la nuestra. Pasamos delante de ellas, las esquivamos y fingimos no verlas, no pensamos en que podremos ser los próximos, no estamos muy lejos de ser como la sociedad china.
Espero que la muerte de esta pobre niña sirva, al menos, para hacernos reflexionar sobre nosotros mismos y las consecuencias de no tomar partido en los problemas, que al fin y al cabo, son de todos. Eludir los problemas de otros, no pararse ante una situación en que sea requerida nuestra ayuda, no solo evidencia nuestra cobardía, sino que además es la respuesta a la pregunta del porqué el mundo es como es.
Queremos no tener responsabilidades, tener una vida sin problemas, cuando lo que en realidad nos hace diferentes de los animales es resolverlos. La sociedad en la que vivimos es fruto de esa actitud, de no implicarse, de no protestar ante situaciones injustas, de no participar, y sobre todo de creer que otros resolverán los problemas. Es por ello que hemos acabado así, gobernados por hombres corruptos dispuestos a llevarnos a todos al desastre por su ambición. Pero tranquilos, seguid viendo el sálvame de lux, que eso es más divertido que pensar. Ver la noticias y alegraros, un dictador a sido torturado y ejecutado sin derecho a defenderse, expuesto como un trofeo de caza en una nevera. 
Cuando pienso en lo fácil que sería acabar con esta situación que crispo, me desespero, pero se que solo soy un grano de arena en una playa cubierta de chapapote. Bastaría que solo un cuarto de la población se rebelase para cambiar todo esto, pero eso no pasará. Cuando hemos llegado a un punto donde los hombres más miserables que ha engendrado este planeta son los que se encargan de gobernar los destinos de nuestras vidas, es muy difícil cambiar nada.