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sábado, 21 de abril de 2012

En un futuro lejano


A veces resulta difícil empezar a contar una historia, más cuando es trágica y no se sabe cual fue el origen que la desencadenó. Puede que fuese algo que debía de pasar, una consecuencia lógica de los sucesos previos al desastre, la cuestión es que sucedió, y como en toda gran tragedia hubo muchos muertos, en esta toda una raza pereció, sin saber bien por qué.

      Cuando recibimos la transmisión, estábamos entusiasmados, por fin un un signo de vida inteligente procedente de un lugar lo suficientemente cercano como para poder viajar hasta él. Habíamos estado antes en muchos planetas cercanos, pero nunca habíamos encontrado una forma de vida con un nivel de inteligencia suficiente como para contactar sin alterar su evolución; esta sería la primera vez, o al menos así lo creíamos. Después de un largo viaje llagamos hasta aquí, esperando encontrar una civilización avanzada con la que intercambiar conocimientos y comenzar una relación fraternal de amistad, tal y como pedían en su mensaje. Pero no hayamos a ningún ser  capaz de lanzar aquella llamada, solo algunos animales no evolucionados y un planeta que parecía estar recuperándose de un desastre; no obstante hermoso y ya rebosante de vida nueva. Una joya de un azul turquesa de belleza inigualable, lleno de mares, rebosante de abundancia y de posibilidades, un planeta perfecto para la vida, de todos los que habíamos visitado este era, sin lugar a dudas el más perfecto. Su estrella, de tamaño medio, está en su época más estable, lo que proporciona al planeta una climatología suave y predecible, nada que ver con nuestro joven y hostil planeta natal. Viendo este planeta tan hermoso, nadie de nuestro equipo hubiese pensado que los seres inteligentes que habían vivido aquí se hubiesen extinguido.
No encontramos indicios de un gran cataclismo cósmico, ni nada que diera pie a pensar en ello. El sistema planetario es estable, mucho más estable que el nuestro. La posibilidad de que la desaparición de que la especie  fuese obra de un gran asteroide es remota; no hemos encontrado pruebas de ello.

     Ya hace más de un año que estamos aquí, y somos muchos los que no queremos regresar. Hemos decidido quedarnos y establecer aquí una colonia permanente para investigar que fue lo que ocurrió y preparar el terreno, si es posible, para una colonización a gran escala. Este tesoro abandonado necesita a alguien que lo cuide.
Por otra parte, y a pesar de todo el trabajo de investigación que hemos llevado a cabo, todavía no podemos afirmar que no haya quedado ningún superviviente de esta catástrofe.
En todos estos meses hemos averiguado muchas cosas de los seres que habitaron este planeta. Hayamos suficientes indicios como para afirmar que la tecnología que poseían, antes de desaparecer, era muy avanzada. Habían aprendido a dominar parte de la energía del átomo, viajado al espacio exterior, aunque no demasiado lejos. Habían llegado a pisar el satélite de su planeta y enviado naves no tripuladas a algunos planetas próximos. Hayamos pruebas en los planetas limítrofes que así lo demuestran; artefactos, que aunque primitivos, auguraban un gran futuro. En el satélite del planeta encontramos las huellas que habían dejado los que pasaron por allí, un trozo de tela con de extraño simbolismo, y parte de lo que parece una nave muy primitiva. Por lo que sabemos de algunas escrituras que hemos encontrado y traducido, conocían la filosofía, las matemáticas a un nivel muy avanzado, y puede que estuviesen cerca de comprender algunos de los secretos más profundos de la física. Encontramos restos de equipos electrónicos, muchos restos de vehículos y edificaciones derruidas, lo que demuestra que poseían capacidad de producir grandes cantidades de artefactos y alimentos. Sin embargo, y a pesar de todos estos avances, su sociedad no parecía que hubiese avanzado a la misma velocidad que lo hizo su tecnología. Disponían de los conocimientos suficientes y la maquinaría como para no hacer trabajos pesados y dedicar su tiempo a otras cosas más importantes, como sería lo normal, dado su nivel tecnológico. Pero encontramos esqueletos que tenían sus articulaciones desgastadas por hacer trabajos repetitivos. De estos restos hemos podido extraer también  datos sorprendentes que nos revelaron que habían grandes desigualdades sociales. Algunos de estos seres presentaban signos de desnutrición, mientras otros, en otras zonas del planeta, presentaban todo lo contrario, vestigios de enfermedades relacionadas con el exceso de comida y una vida sedentaria. Con gran pesar, vimos también, que algunos de los esqueletos habían sufrido amputaciones o daños que solo podían haber sido provocados con armas pertenecientes a su propia tecnología. Encontramos muchas de estas armas, incluso alguna que funcionaba y con la que estuvimos a punto de tener un accidente. Viendo todo esto hemos comenzado a plantearnos la posibilidad de que este desastre fue consecuencia de un enfrentamiento masivo entre clanes o especies rivales, algo totalmente inconcebible en una sociedad avanzada, además, se da el caso que no hemos encontrado diferencias significativas que nos llevasen ha pesar que aquí hubiese dos especies diferentes.
En algunas zonas concretas, donde se han hallado restos de ciudades, hemos registrado unos niveles de radiación muy elevados, no sabemos muy bien a que es debido. Pensamos que debe ser un rastro de algún tipo de generador de energía. En todo caso, creemos que si esta era la energía que utilizaban, debía ser unos seres extraordinariamente preparados para soportar esta radiación, porque nosotros hemos tenido problemas por exponernos a ella. Por suerte esta misión ha sido concienzudamente preparada y   viajamos con el equipo médico necesario.
Todavía no podemos respirar directamente el aire de este planeta, rico en oxígeno, y también atestado de microorganismos que podrían ser peligrosos para nosotros, pero muy pronto tendremos la posibilidad de hacerlo. Nuestros biólogos están en ello, y cuando acaben podremos quitarnos este traje tan incómodo y disfrutar de este planeta en plenitud. 

       Hace unos tres meses, por fin encontramos la llave que nos abriría la puerta a los más íntimos secretos de esta civilización perdida. Desde el espacio, una de nuestras naves localizó una débil emisión electromagnética procedente del interior de una montaña. Teníamos la esperanza de encontrar allí alguno de estos seres, quizás los que enviaron el mensaje. Pero al excavar y abrir la gran puerta de acero solo encontramos esqueletos y muchos equipos electrónicos. Debían haber pasado varios siglos desde que el último de estos seres había muerto. Sin embargo, algunos de los equipos todavía funcionaban, al igual que su fuente de energía. Gracias a esto hemos averiguado la causa de la radiación, sus sistemas de producción de energía eran terriblemente peligrosos e ineficaces, basados en la desintegración del átomo, una tecnología que erradicamos hace mucho tiempo. Pero a parte de estudiar su fuente de energía, nuestro equipo de científicos y arqueólogos se pusieron manos a la obra con las máquinas binarias, y la verdad es que no han tardado mucho en comprender el funcionamiento de estas, son muy primitivas y básicas. Todo este complejo es una gran biblioteca digital, todo un tesoro para nuestros arqueólogos. Por desgracia, gran parte de la información contenida en los discos magnéticos, base fundamental de estas máquinas, se había perdido. Por su naturaleza, estos artilugios de almacenamiento son muy sensibles al magnetismo, una mala opción si lo que se deseaba era que los datos perdurasen en el tiempo, más si como parece, a este planeta se le han invertido los polos magnéticos recientemente. Pero a pesar de esto hemos conseguido extraer mucha información de algunos de estos discos, la suficiente como para hacernos una idea de lo que pasó aquí.
Apenas hemos empezado a descifrar el contenido de los discos, pero con lo hemos podido ver,  nos podemos hacer alguna una idea de como vivían. Pensábamos que ya lo habíamos visto todo en nuestros viajes por mundos primitivos y sociedades en evolución, pero nunca habíamos encontrado una especie tan destructiva consigo misma y con su planeta. Los seres que habitaban este planeta eran unos seres muy contradictorios, una paradoja de la evolución sin duda. Habían dividido su planeta en regiones, donde la cultura o el idioma marcaba las fronteras entre ellas. Esto es algo que no habíamos visto en ninguna civilización que fuese consciente de su hábitat y el lugar que ocupaba en el universo. Estas regiones eran gobernadas por diferentes gobiernos, uno por cada región, que por lo visto, luchaban entre si por arrebatarse unos a otros los frutos del planeta. Estos recursos debían de ser escasos entonces, pero por lo que hemos podido ver hasta ahora, es difícil entender cual era la escasez de este rico planeta, tenían alimento de sobra, tecnología y mucha agua para convertir en energía Aunque no hemos llegado a entender muy bien su función, parece que estos gobiernos hacían leyes para controlar al resto de los seres, leyes estúpidas, que por decirlo  de alguna manera, estipulaban  que otros seres de su especie les dijeran lo que estaba mal y lo que estaba bien, algo que nos pareció realmente impropio de una sociedad avanzada. Incluso estaba contemplado el castigo como forma de represión.   Pero a parte de esta función, los gobiernos regulaban los flujos de algo que hemos identificado como papel moneda, una especie de sistema de intercambio de mercancías que era muy importante para ellos. Gran parte de las leyes y documentos que hemos podido descifrar, hacían referencia a este papel moneda. Aunque desconozco los detalles de su funcionamiento, parece ser que este papel moneda daba un valor a todo, por lo que hemos deducido inmediatamente que esto podía ser la clave para entender la causa de las desigualdades. Nuestro más prestigioso investigador de civilizaciones alienígenas, nos dice que él que más cantidad poseía de este papel moneda tenía más poder. Es lógico pensar, que debían ser estos seres, con mucho papel moneda, los que gobernasen. Deduzco que siendo así, no debían de ser los mejor preparados para conducir a su pueblo, sino simplemente los que tenían más. Sin hacerme una idea global a falta de todos los datos, creo que estos seres tan poderosos, lo único que les debía interesar era acumular más de este papel moneda, ya que eso era poder. de lo que deduzco, que las leyes debían estar hechas a su medida y para ellos. No me extraña que desapareciesen, y menos mal que no nos los hemos encontrado. Supongo, aunque es una mera conjetura, que al final, todo el poder debía residir en muy pocos seres, y el resto debían ser esclavos de ellos. Puede que fuese una revolución lo que se dio aquí, no lo sabremos hasta conseguir más datos.
En la cueva encontramos doce cuerpos, todos ellos habían muerto de forma violenta. En la zona occipital de su cabeza había había un agujero. Estos agujeros fueron producidos por proyectiles disparados por unas armas que encontramos cerca de los cuerpos. No sabemos bien si fueron ellos mismo los que accionaron las armas, pero la cercanía de los lanzadores de proyectiles, hace pensar que fue así, quizás un suicidio. Me pregunto si no serían estos los últimos seres de su especie.

Seguiremos trabajando en esta investigación, buscando cuales fueron las causas del desastre. Nuestra nave ha partido ya a nuestro planeta natal. Cuando llegue debemos de tener terminada la investigación. No podremos dar el visto bueno a la colonización del planeta si encontramos supervivientes que puedan repoblar este planeta, estos son sus dueños legítimos y no estamos aquí para apropiarnos de nada a lo que no tengamos derecho.
Dentro de unas horas saldremos hacia un lugar del planeta con abundante vida vegetal, a lado de un gran río. Hemos detectado unos seres que parecen de la misma especie que los esqueletos que hemos hallado , puede que podamos comunicarnos con ellos, pero tenemos que confirmar que se trata de eso. La imagen tomada desde el espacio no es muy clara. Pero parece un poblado habitado.