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lunes, 10 de junio de 2013

Crónica desde los albores de 1984 (segunda parte)

Me quedé corto en el anterior artículo que hablaba de un futuro cercano en que la sociedad sería como la planteada en la novela de George Orwell. 1984. Se puede afirma que el futuro ya está aquí. En el siguiente artículo tenía pensado hablar del control de la información, y que casualidad, me encontré con esta noticia:

El galardonado Novel de la paz preventivo, títere de la élite y presidente del país más poderoso de la tierra, Barack Obama, ha tenido que dar una rueda de prensa para justificar los  atentados contra los derechos fundamentales que su gobierno a perpetrado en medio mundo. Su departamento de espionaje masivo, la NSA, ha grabado conversaciones, leído correos y accedido a todo tipo de información personal, no tan solo de los ciudadanos de su país, sino de todo aquel que se moviese por internet o tuviese un teléfono. La información filtrada por el ex-agente de CIA Edward Snowden y la posterior justificación de Obama, no deja lugar a dudas. Resulta paradójico que su alegato para justificar este flagrante atentado contra la intimidad de las personas sea la el de la seguridad, cuando él, y los presidentes que le han precedido han sido los mayores violadores de los derechos humanos. A los que estamos ya hartos de tanta mentira, no nos sorprenden estas declaraciones. Ya sabemos que forma parte del de su la estrategia de cinismo e hipocresía al que nos tienen acostumbrados estos títeres.

Al saltar a la prensa las declaraciones de Edward Snowden muchos gobiernos han puesto el grito en el cielo, como si quisieran dar la impresión de que esto les haya sorprendido. Supongo que quieren evitar que todo el mundo sepa que son parte del juego. Porque no se engañen, todos ellos obedecen como perros fieles al amo, y buena prueba de ello es que todos, en mayor o menor medida, están intentando sacar leyes que blinden internet utilizando como coartada los derechos de autor, el terrorismo o la delincuencia organizada. Tampoco es de extrañar que la información procedente de redes sociales y grandes corporaciones de internet o famosos buscadores, haya fluido con tanta facilidad hacia la NSA. A pesar de las muchas declaraciones por la libertad en internet que han manifestado algunos de los dueños de estos oligopolios, lo cierto es que, al menos uno de estos supuestos defensores de la libertades, el más poderoso de todos ellos, participó en la reunión del grupo Binderberg como invitado, al igual que lo hizo el dueño de esa extensa red social conocida por todos y el dueño del sistema de las ventanitas. Me pregunto yo que hace un señor como Eric Schmidt en la reunión más hermética y secreta que se conoce, donde un grupo de magnates y ricachones, que nadie a votado decide cual será nuestro futuro. Tendría que ser muy ingenuos si pensásemos que ha ido allí a decirles a estos tipos que esto de censurar Internet no está bien y que hay que dejar que la gente opine libremente. Tal vez me equivoque, y quien sabe, quizás haya sido así, aunque a esta gente, cuya fortuna podría paliar toda la pobreza en el mundo, les haya importado un pito.

Al final resultará que todos los paranoicos conspiracionistas tenían razón, pero ¿Es solo internet?
Mucho se ha hablado de la pretensión insertar chips en las personas para tenerlos controladitos y saber en todo momento lo que hacen, sus gustos, sus hábitos de consumo, donde están, etc. ¿Pero es realmente necesario cuando ya disponen de algo que voluntariamente llevamos todos en nuestro bolsillo? Piénsenlo, todos los nuevos smartphones tienen GPS, Google y Faceboock integrados de serie; la gran mayoría equipados con el famoso sistema operativo, que al igual que el sistema operativo de las ventanitas que tanto conocemos, no es libre ni se conoce su código fuente. ¿Sabemos realmente lo que hace ese software cuando dormimos? ¿Sabemos si se conecta a la red y trasmite datos que nunca nos gustaría que otros supiesen? ¿Tiene la certeza de que no es así? Si no la tiene comprenderá porque no son necesarios los implantes que muchos se negarían a llevar.


1984 no solo es una novela, es una visión del futuro que vivimos ahora mismo. Existe el ministerio de la verdad, que en realidad es el ministerio de la mentira que lo constituyen todos los grandes medios de comunicación de masas. Los niños son programados por el ministerio de la historia, que se reescribe para justificar los hechos presentes. El ministerio del amor se encarga de fomentar el odio entre los pueblos, de mantenernos en un estado de guerra permanente, de incertidumbre y amenaza, de generar el miedo suficiente como para mantenernos paralizados ante el gran hermano; nuestro padre todo poderoso que reside en lo alto de la pirámide truncada. Solo nos faltaría que cada fin de semana tuviésemos un minuto de odio, lástima que no esté Bill Laden o no lo puedan revivir. Por otra parte, si alguien lo duda, también existe la policía del pensamiento, leyes, jueces y uniformados que defienden al sistema opresor antes que al ciudadano que protesta por la defensa de sus derechos. Ellos ya han escrito el futuro del disidente Edward Snowden, como se escribió el del gran defensor de la libertad en Internet Aron Swartz. Edward Snowden, si aprecia en algo su libertad, o puede que su vida, jamás podrá volver a pisar tierras estadounidenses. Vivirá, como otros muchos antes que él, rogando a su Dios que la mano negra del gobierno no le encuentre. Es el destino de quien manifiesta y defiende libremente su opinión, de los luchadores por la libertad, pero sin duda, estoy con él y con todos los que hacen lo mismo, ánimo  Edward, cada vez somo más.