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sábado, 1 de marzo de 2014

El gran juego

Para entender las reglas del juego que se está jugando en la política internacional hay que ir más allá de la apariencia, porque  son estrategias de un juego, que en último término, persigue la conquista del poder absoluto y el control de los recursos naturales de todo el planeta. Una parte importante de este juego consiste en que los que no jugamos a el, no sepamos de que va, y la otra, no menos importante, es que no descubramos que los acontecimientos que parecen desligados unos de otros, en realidad son movimientos de los contendientes en su afán por ganarlo. 

 Hemos visto como EE.UU, o mejor dicho, las fuerzas oscuras que gobiernan este gran país, utilizando como justificación un auto-atentado contra su propio pueblo, invadían y se adueñaban de Irak, sometía a Libia al caos y consolidaban su posición en Afganistán; siempre con el apoyo de los peleles europeos. El modo de operación en Libia ha sido el mismo que con, no tanto éxito, han utilizado en Siria, y que todavía hoy siguen utilizando.

 Para quien todavía no se haya percatado, la cosa es muy sencilla: arman y financian grupos, supuestamente liberadores, para derribar el gobierno establecido en el país, con el propósito para colocar a gobernantes que sea más afines a sus políticas; claro está, que les permita espoliar sus recursos sin impedimentos.

Como vemos, la similitud de acción y procesos, delatan el rol de los jugadores y objetivos. En este juego, la gente de a pie no somos más que números que ni siquiera cuentan en sus cálculos; tan solo somos ganado que pasa de manos de un pastor a otro. Lo que realmente importa en cada movimiento del juego es la posición estratégica que se ocupa. Por la forma que tiene este tablero, por así llamarlo, las acciones del juego  pude ejecutarse de forma simultánea en varios lugares y en diferentes tiempos, sin un orden aparente. Es por ello, que dado que el escenario sirio se les resiste, ahora el juego se ha trasladado a Ucrania. Aquí, están utilizando una mezcla de dos estrategias exitosas, quizás con el objeto de confundirnos o, simplemente, poniendo en práctica lo aprendido. ¿Recuerdan  la primavera árabe? ¿ no creen que se parece? Efectivamente, esta es una de ellas,  la otra, más conocida,  la utilizada primero el Libia, Egipto y otros países de la islámicos, y por último en Siria. Por supuesto, sea cual sea la estrategia, no puede faltar, en todo movimiento, la colaboración necesaria de los medios de comunicación de masas; siempre distorsionando la realidad o conduciendo a la opinión publica a creer lo que ellos quieran que creamos.  

Lo realmente complicado de este juego, es descubrir la identidad de los jugadores. ¿Quienes son y con quien se enfrentan? Solo podemos especular con que se trate de  los hombres más ricos del planeta, sionistas, multinacionales o ,tal vez, alguna organización secreta. ¿Y quienes son los que se enfrentan a ellos? Puede que sea la antigua Unión Soviética, China, ambos, o puede que otras organizaciones secretas, no lo sabremos porque ningún periodista que valore su puesto de trabajo, o su vida, si adentrará para averiguar las identidades que se esconden detrás de todo esto. Lo que si sabemos con total certeza, es quienes serán los perdedores si alguno de ellos gana este juego; es fácil de deducir, puesto pra el ganador, el premio somos nosotros.

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