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viernes, 12 de septiembre de 2014

¿Como se puede entender que haya secretos de estado en una democracia?


La contestación sería: Pues de ninguna manera. En el momento en que un gobierno limita el acceso o pone trabas a cualquier ciudadano al acceso a la documentación generada por el gobierno, deja de ser democracia para acercarse a un estado totalitario. La transparencia es sinónimo de una democracia madura y es una propiedad que define un gobierno amigo de su pueblo y a su servicio. De igual forma, un gobierno al servicio del pueblo no puede tomar decisiones importantes que condicione el nivel de vida de sus ciudadanos sin antes consultarlo, y mucho menos defender intereses que no favorezcan el bien común  del mismo. Los acuerdos comerciales secretos con otros países, estrategias militares deben ser trasparentes como todo lo demás. Argumentar leyes y decisiones, es una obligación cuando parten de personas puestas al servicio de un país.

 La tecnología de internet proporciona todos los medios para que esto sea posible y no hay ninguna razón para que el pueblo no esté al corriente de todas las decisiones y actividades de su gobierno, sobre todas si estas afectan el futuro o presente de los ciudadanos. Mientras no exista esta transparencia no podemos llamar a ningún estado demócrata, pues al ocultar información importante que afecta a los ciudadanos o decidir por cuenta propia decisiones que afectan directamente a éstos, solo podemos  considerar que estamos ante un gobierno totalitario o una dictadura parlamentaria. No sería un gobierno que sirva al pueblo, sino un gobierno que sirve a otros intereses, pudiendo ser estos ajenos al pueblo. Claramente denota un interés por ocultar información, por tanto debemos desconfiar  de las intenciones reales que tienen.




Los países más hegemónicos y con mayor poder militar del mundo utilizan el secreto de estado como forma habitual de gobierno. El caso de los Estados Unidos es un ejemplo fragante. A parte de utilizar sus medios de comunicación para desinformar a su propio pueblo y al resto del mundo, hay claras evidencias de que es capaz de gestar atentados de falsa bandera o auto atentados, como los acometidos en New York, Cuba, la segunda guerra mundial o en Japón. Algunos de estos atentados de falsa bandera o provocaciones meditadas han sido utilizados para inducir guerras o entrar en ellas. Algunas de estas maniobras encubiertas están perfectamente documentadas y probad¡as, otras, todavía más recientes, saldrán a la luz tarde o temprano, ya que como dice el refrán: No hay mentira que cien años dure.

Sin embargo, no deja de ser paradójico, que tiendo en cuenta todo esto, se considere a Estados Unidos como la democracia más grande del mundo. Por otra parte Rusia y China, también grandes potencias mundiales y con armas nucleares, practican el secreto de estado, pero teniendo en cuenta que Rusia es una democracia joven y China directamente es una dictadura, es comprensible, lo cual deja  a Estados Unidos, con el lamentable honor de ser el país con el gobierno más ocultista y mentiroso del planeta.

Resulta paradójico también que sea considerado,  en términos económicos como el país más influyente. Sin embargo, su economía está en  banca rota. Solo se sostiene gracias a las mentiras mentiras, secretos y su armamento. Estas mentiras convencen,  no solo a su propio pueblo, sino al mundo entero, que parece no importarle ser engañado. 

Para más información:
http://www.enriquedans.com/2012/10/la-verdadera-democracia-es-una-democracia-sin-secretos.html 
http://www.gibralfaro.uma.es/historia/pag_1611.htm


jueves, 11 de septiembre de 2014

Desigualdad social


La desigualdad entre ricos y pobres no deja de crecer y algunos analistas políticos creen que esto acabará desembocando en una revolución. Por mi parte creo que esto no sucederá, porque la clase dirigente ha diseñado su estrategia para no rozar los límites que provocarían una revuelta popular violenta.
Los que dirigen el mundo aprendieron muchísimo de la revolución francesa, y saben donde están las líneas rojas que no se deben cruzar. En aquel tiempo había unos pocos que lo tenían todo y otros que no tenían ni para llevarse un mendrugo de pan a la boca. Viviendo casi en la esclavitud y sometidos por la oligarquía monárquica absolutista y el clero no había otra salida que rebelarse. Hoy, por suerte o por desgracia, al menos en occidente, casi todas las necesidades alimentarias, incluso para los que no tienen dinero, están cubiertas con las ayudas de organizaciones humanitarias y del los gobiernos, que se cuidan muy mucho de que no haya un solo muerto por hambre. Aunque no lo parezca, la desigualdad no ha cambiado desde los tiempos anteriores a la revolución francesa, la única diferencia es que la plebe está un escalón más alto, manteniendo la misma diferencia con la clase alta.
La clave para que la gente no se revele es muy simple, mantener la esperanza y no llevarlos a la desesperación, por lo menos hasta que la nobleza no necesiten a la plebe para mantener su nivel de vida, algo que la tecnología está haciendo posible a pasos agigantados.
Sería muy revelador para un ser humano saber de primera mano lo que piensa realmente los poderosos sobre nosotros los esclavos, nuestros problemas, nuestro sufrimiento y nuestra realidad vital. Las evidencias de su pensamiento están en sus actos. No les importa destrozar nuestro habitad, nuestra libertad o el hecho de que seamos seres humanos; solo somos números en la ecuación que debe dar como resultado su inmejorable nivel de vida y su poder.
Cuando no nos necesiten, y disponiendo te todos los recursos que tienen a su alcance, acabarán con los que haya que acabar.

Hahe1Qo-1_fotorLo que más le preocupa a los poderosos en este momento no es como mantener al populacho en un situación precaria pero no desesperada, eso ya lo tiene bien atado, sino el individualismo. Ese término ha sido tergiversado intencionadamente por todos los medios de comunicación y en los colegios hasta inculcarnos que el individualismo es algo malo, por ser insolidario y atribuible a personas poco empáticas y marginales. Sin embargo, pensar y valerse por uno mismo no tiene nada que ver con la empatía o con la solidaridad; no es algo malo, sino todo lo contrario. Ser individualista, es decir y no seguir la corriente, es los que tendría que ser normal en una sociedad avanzada. Si esta fuese una sociedad individualista y no una sociedad de borregos, los que ahora manejan los hilos, tan solo serían delincuentes o estarían en instituciones psiquiátricas encerrados de por ser unos psicópatas asesinos.
Podríamos pensar que todo lo que digo es fruto de la paranoia y dar por sentado que la desigualdad existe porque hay personas más listas que otras, que las cosas deben ser así y que no es una situación que haya urdida por un reducido grupo de personas. Esto sería tanto como afirmar que yo, como persona, tengo menos valor que cualquier otra y que no tengo los mismos derechos ni las mismas oportunidades por el hecho de ser pobre. Si todos estamos de acuerdo en que eso no debe ser así ¿Como es posible que se esta situación de mantenga durante tanto tiempo?
Supuestamente existen medios democráticos para poner en el poder personas que deseen el bien común, que no piensen como psicópatas egoístas; sería lo lógico que funcionasen. Por contra, y lejos de cumplir esa función, la democracia solo aporta más control y leyes, limitando la libertad y permitiendo que los derechos de los ricos acaben prevaleciendo sobre los pobres. Todo el mundo ha visto que en una crisis económica importante como la que estamos pasando, las pérdidas se socializan y se privatizan las ganancias. Los errores de los bancos se convierten en deuda colectiva, ahondando la desigualdad. Pues bien, esto es el fruto de lo que llaman democracia y se ha hecho con el beneplácito de los que hemos votado.
Una característica de un psicópata es que saben mentir muy bien, porque se creen sus propias mentiras, y es a base de mentiras como llegan al poder. En el fondo no les importamos, se valen de nosotros. Una vez en el poder y para mantener su situación de privilegio, se ven obligados a pagar los favores recibidos por los que han financiado sus campañas. Estos no se han presentado a ninguna campaña electoral, no los conocemos ni sabemos de sus intenciones para nosotros. Lo único que sabemos de ellos es que no elijen ayudar a personas que luego no les paguen los favores. Si se equivocan, tiene el suficiente poder económico para corromperlos e incluso eliminarlos; algo que hemos visto muchas veces a lo largo de la historia. Así pues, solo me queda decir que seas individualista, que pienses por ti mismo y no sigas al rebaño ignorante, o como ellos, acabarás en el matadero.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Pujolet Pujolet


Cuando el río suena agua lleva, dice el refrán. En el caso de la familia Pujol, lo que suena no es una riachuelo, sino aguas bravas del amazonas. Desde el caso Banca Catalana y aquel rife y rafe entre Maragall y Pujol sobre el 3%, se podía intuir que en la gestión de las finanzas catalanas había algo que olía a podrido, pero entonces convenía taparlo y así se hizo  con la colaboración necesaria del gobierno central, jueces y funcionarios. Eran los tiempos en que la burbuja inmobiliaria estaba en plena expansión y se disponía de muchos recursos para pagar el silencio. Además, cuando se trata de corrupción institucional y son muchos los implicados, se puede negociar el silencio por conveniencia mutua, sobre todo si la corrupción era, como sigue siendo, generalizada. Es una muestra más de cuales son principios que rigen a los hombres poderoso de segundo nivel. Para ellos, como para los de primer nivel, banqueros y demás, el fin justifica las medios, aunque  sean inmorales y perjudiquen al resto de la ciudadanía; al menos es lo que nos muestran los hechos.


Ahora, en plena exacerbación del sentimiento nacionalista y crisis económica, que casualidad, se levanta la tapa del váter y sale toda porquería.  La corrupción es utilizada como arma de guerra, como lo es el nacionalismo para satisfacer las ansias de poder de algunos. No entiendo como hay gente que todavía cree en la buena voluntad e intenciones de estos sicarios a sueldo de las multinacionales y entidades financieras. No se dan cuenta del verdadero fin por el cual se metieron en política y quien los puso allí, lo que hay detrás de los supuestos ideales.  

El muy honorable consiguió la admiración del pueblo catalán. Su imagen pública  de hombre sereno, amble y trabajador ocultaba su faceta egocéntrica y un desmesurado afán por lo ajeno, no solo, él, sino toda la familia, que como suele ser habitual en los que ejercen el poder, le llevó a pensar que lo público y, en este caso,  los catalanes eran su de su propiedad y podía hacer lo que quisiera, que para algo era suyo.

No me importa demasiado lo que digan los jueces, el tribunal de cuentas o la madre que los parió a todos. Una trabaja toda su vida pare tener un estatus de vida mediocre, agobiado por los impuestos,  multas y compañías monopolistas que cobras y fijan el precio de las cosas como les da la gana. Y pobre de ti si cometes el error de no declara una peseta a hacienda, la que te cae con los intereses es de ruina. Sin embargo, a estos vividores  sacamantecas, con su dinero y ejercito de abogados, todo les es permitido. Se van de rositas y justifican la ruina de sus súbditos alegando que les roban. Se cree el ladrón que todos son de su condición, un buen refrán para finalizar este post.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Ser un apátrida

Si te consideras un hombre  libre y buena persona, has recibido los conocimientos necesarios para valerte por ti mismo y sabes distinguir lo que está bien de lo que está mal, tú no necesitas leyes, policías, gobiernos, políticos, estados, publicidad, televisión, fronteras o dinero. Porque si amas tu libertad  y no quieres perderla, usar y reconocer la valía de cualquiera de estos conceptos inventados por otros hombres, pueden arrebatártela. Por supuesto, cuando me refiero al hombre, incluyo a mujeres y hombres, alejándome de esa estúpida neo-lengua impuesta desde las instituciones feminazis y la nueva ideología de género. En el momento que asumes el poder ficticio de estas ideas como real, también asumes que debes perder tu libertad por ellas. No hay medias tintas ni tonos grises, estás o no estás en el sistema. Pero es innegable que estos conceptos existen en tu mente y que convivas con ellos, porque la mayoría los acepta y te afectan directamente. La diferencia entre la mayoría  y tú, es que has entendido que una idea de otro no debe condicionar tu forma de vida y anular tu voluntad  de querer ser libre. Te has dado cuenta que no hay  lógica en todo esto, y por eso estás buscando y has llegado hasta este lugar en internet.

Has comprendido, que desde el momento que naces te etiquetan y catalogan como si fueses  una mercancía. Registran tu nombre, y depende de donde nazcas se te da una nacionalidad que condicionará tu existencia hasta que tu tengas la valentía de decir basta. Has tardado mucho tiempo y necesitado mucha información que solo has  conseguido por ti mismo para darte cuenta; nadie te lo ha contado ¿Te sorprende?

Pues sí, es verdad, cuando te etiquetan como mercancía,  al igual que esta pasas a pertenecer al estado y todo su entramado de control.  Para empezar, tu nombre, con letra mayúscula, figurará en los documentos que le confiere al estado la propiedad de tu persona jurídica o mercantil. Desde luego, tu no lo has elegido, como tantas cosas en tu vida, se te ha impuesto desde el sistema. De igual forma, se te han socializado desde muy pequeño para convertirte en una buena unidad  de consumo y un buen obrero.


Artículo 15 de la declaración ‘Universal’ de los Derechos Humanos:

"Toda persona tiene derecho a una nacionalidad. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad."

Como he contado, tener nacionalidad te somete a un régimen jurídico que condiciona tus movimientos por el mundo, te obliga a pertenecer a un sistema económico y toda una serie de condicionantes que forman parte de un entramado de control diseñado para esclavizarte. Este artículo tramposo no  hace alusión a tu libertad de elegir de ser un apátrida y no identificarte con una nación o nacionalidad. En la práctica, ese derecho no existe, todo el texto, de  aparente buena voluntad, entra en contradicción con tu libertad de elección.  Debes, por sus santas narices, pertenecer a un estado.

Cuando cambias tu nacionalidad solo estás cambiando de amos, los hay malos y más malos, pero son amos y tú un esclavo. Todos te pedirán tributo y te obligarán por la fuerza a hacer lo que ellos quieran, a menos que dejes de reconocer su autoridad y no colabores con ellos, algo que te traerá problemas, pero la libertad tiene siempre tiene un precio alto en los tiempos de opresión.


miércoles, 3 de septiembre de 2014

Sin miedo no hay sociedad

Resulta difícil admitir que vivimos acojonados. La vida plantea tantos momentos de sufrimiento que si añadimos el miedo nos sentiremos más desgraciados. Por ello nos avergüenza confesarlo. Pero la realidad es que el miedo está ahí, aunque digamos que no lo tenemos. Se hace patente en la toma de decisiones trascendentales, por ejemplo cuando queremos cambiar de vida y no nos atrevemos ha hacerlo aunque lo deseamos y nuestra alma nos lo esté pidiendo a gritos; al final  el miedo  acaba fulmina nuestra voluntad y nos paraliza.

El origen del miedo al cambio del que hablo es en su mayor parte producido por el apego al que constantemente nos incita  la sociedad y una nefasta educación conformista. Pero si lo analizamos bien, puede ser solo una escusa. Tenemos miedo de que en el salto al vacío dejemos atrás todas las comodidades adquiridas, pertenencias y compañías,  pero solo cambiando evolucionaremos y aprenderemos sobre nosotros mismos  pondremos a prueba. Permaneciendo siempre en el mismo lugar es difícil aprender algo nuevo o experimentar.

No hay nada peor en la vida que perderla por tener miedo y nunca tendremos una vida plenamente vivida si el miedo nos acompañó. Con  miedo renunciamos a nuestros deseos y aspiraciones, y como he dicho, permaneciendo en el mismo lugar, aunque un día sea igual al siguiente y los años pasen sin nada que contar, haciendo el mismo trabajo de mierda y viviendo como obrero en la colmena humana sin saber para qué ni porqué.  Llegas a los cuarenta  y echas la vista  atrás, y lo que verás es que  solo aprendiste  cuando te decidiste a caminar sin más deseo que encontar lo desconocido sin temor. Piensas que ya es tarde, demasiadas obligaciones y responsabilidades han cerrado a cal y canto la cárcel que tu mismo te has creado.

Imaginar una sociedad donde los individuos que la componen estén libres de miedos y de apegos resulta inconcebible, puesto que el concepto de sociedad no existiría como tal. Curiosamente, eso es lo que más temen los poderosos, que la gente pierda el mido. La sociedad limita la expansión del ser humano en lo que se refiere a su crecimiento espiritual, y la violencia que ejerce  sobre el individuo  es producto del miedo colectivo. Es lo  que hace posible el orden establecido y que obliga al hombre a ser sumiso y obediente. Toda sociedad tiene como pilar principal el mido, al igual que cualquier  organización religiosa o política. Sin él no podría existir la dominación ni la opresión, no habría borregos ni pastores, simplemente hombres libres.



Adjunto este árticulo que me ha parecido muy interesante al respecto de la manipulación social.

El título más apropiado debería haber sido: Técnicas de propaganda modernas utilizadas por el Estado corporativo para hacer cumplir las políticas anti-democráticas y destructivas que implican habitualmente la fabricación y manipulación de los hechos noticiosos para moldear la opinión pública y, de cómo Edward Bernays usó la “ingeniería del consentimiento” para ciertos fines,

 pero bueno, el elegido creo que resume esquemáticamente lo que quiero explicar. Tales eventos incluyen no sólo las abiertas apelaciones políticas, sino también los actos de terrorismo aparentemente espontáneo y el militarismo que traumatiza el cuerpo político en última instancia y la aceptación de las narraciones falsas como las realidades políticas e históricas. Un ejemplo lo tenemos con Woodrow Wilson, que sumió a los Estados Unidos en la guerra más violenta y homicida de la historia humana. Wilson, un ex académico de la Universidad de Princeton, preparado para un cargo público por los banqueros de Wall Street, reunió a un grupo de periodistas y publicistas “progres” para que “vendiera la guerra” al pueblo estadounidense.

George Creel, Walter Lippmann, Edward Bernays y Harold Lasswell. Todos desempeñaron papeles influyentes en el recién formado Comité de Información Pública (Committee on Public Information / CPI), y pasaría a tener en sus filas figuras importantes en el pensamiento político, en las relaciones públicas y en la investigación de la guerra psicológica.
El CPI no sólo fue capaz de censurar oficialmente noticias e información, sino que también los fabricó. Actuando en el papel de una agencia de publicidad multifacética, la operación Creel “examinó las diferentes maneras en que la información fluía a la población e inundó estos canales con material de pro-guerra”.

El órgano interno del Comité se compone de 19 subdivisiones, cada uno dedicado a un tipo específico de propaganda, uno de los cuales era una división de News que distribuye más de 6.000 notas de prensa y actuó como la principal corriente de información relacionadas con la guerra. El promedio en una semana era más de 20.000 columnas periodísticas con datos proporcionados a través de la propaganda del CPI. La División de Sindicated Features contó con la ayuda de los novelistas populares, cuentistas y ensayistas. Estos principales autores estadounidenses presentaron la línea oficial en una forma fácilmente accesible alcanzando a doce millones de personas cada mes. Esfuerzos similares existieron para el cine, la oratoria improvisada  en la tribuna (Four Minute Men), y la publicidad directa en el país y en el extranjero. [1]

Con las experiencias y observaciones de estos vendedores de guerra, narradas y desarrolladas de diversas maneras a lo largo de la década de 1920 ((Lippmann, Public Opinion, The Phantom Public, Bernays, Propaganda, Crystallizing Public Opinion, Creel, How We Advertised America, Lasswell, Propaganda and the World War)), junto con la influencia de sus colegas de la élite y asociados; el optimismo de los jóvenes publicistas concerniente a la manipulación de la democracia popular  por la opinión pública, tuvo su fuente con la comprensión de que la opinión pública era en realidad mucho más susceptible a la persuasión de lo que se creía previamente. Las soluciones propuestas para garantizar algo parecido a la democracia en un mundo cada vez más confuso, sentó el “objetivo” en el periodismo, guiado por la inteligencia organizada (Lippmann) y la propaganda, o lo que Edward Bernays calificó de “relaciones públicas”.

El argumento expuesto en “la Opinión Pública”, de Lippman fue motivado en parte por el rechazo del Senado de Estados Unidos a ser miembro de la Sociedad de Naciones. Un asesor de la administración de Wilson, una figura central detrás de la recolección de inteligencia que informó de la dinámica geopolítica de la posguerra establecidos en la Conferencia de Paz de París, y de los primeros miembros del Consejo de Relaciones Exteriores; Lippmann, considera cada vez más la democracia popular plagada por una irremediablemente mal informada opinión pública incapaz de comprender la creciente complejidad de la sociedad moderna. Sólo los expertos podrían encargarse de evaluar, comprender y actuar con el conocimiento otorgado a través de sus respectivas profesiones y campos.

En este sentido, el periodismo debería imitar las entonces incipientes ciencias sociales aplicando la objetividad y el aplazamiento a la experiencia de las figuras de autoridad establecidas. Noticias e información podrían ser analizadas, editadas y coordinadas de manera similar para asegurar la exactitud de los periodistas ejerciendo métodos tecnocráticos similares. Aunque Lippmann no especifica exactamente qué organismo se encargaría de supervisar este proceso de “inteligencia organizada,” sus actividades de posguerra proporciona una pista.

La abogacía de Edward Bernays para con la gestión de la opinión pública es mucho más práctica y manifiesta. Mientras que Lippmann sugiere una democracia regimentada a través de noticias tecnocráticas y el procesamiento de la información; Bernays subraya la manipulación abierta sobre de “cómo la población interpreta la realidad en sí” por parte de una élite privilegiada. Tal manipulación requiere asociaciones artificiales, figuras y acontecimientos que parecen auténticos y espontáneos. “Cualquier persona u organización depende en última instancia de la aprobación del público”, señala Bernays:
“Y por lo tanto, se enfrentan con el problema de la ingeniería del consentimiento del público a un programa o meta … Rechazamos el autoritarismo o la regimentación del gobierno, pero estamos dispuestos a ser persuadidos por la palabra escrita o hablada. La ingeniería del consenso es la esencia misma del proceso democrático, la libertad de persuadir y sugerir”.“Los líderes democráticos deben desempeñar su papel en la conducción de la opinión pública a través de la ingeniería del consenso con las metas y valores socialmente constructivos. Esta función impone de forma natural sobre ellos la obligación de utilizar los procesos educativos, así como otras técnicas disponibles, para lograr lo más completa comprensión posible. – “Relaciones Públicas”, Bernays. [2]
Escrito en la década de 1950, estas observaciones se hacen especialmente aptas en la segunda mitad del siglo XX, cuando los EE.UU. sean típicamente un agresor importante en los asuntos exteriores (y eventualmente domésticos). Sin embargo, ¿qué quiere decir Bernays por, por ejemplo, “los procesos educativos”? Una indicación puede encontrarse observando su papel central en la promoción del consumo de tabaco, la fluoración del agua municipal, y el derrocamiento del régimen de Arbenz, elegido democráticamente en Guatemala. [3]

De hecho, una gran cantidad de ejemplos históricos contemporáneos sugieren cómo la “ingeniería del consentimiento” ha sido totalmente calculada -y es totalmente antidemocrática. Donde las crisis que requieren este tipo de relaciones públicas drásticas e inmediatas y medidas militares, son a su vez, el resultado de las políticas y acciones del mismo liderazgo. La provocación social y económica de Estados Unidos llevó al ataque japonés a Pearl Harbor y el incidente del Golfo de Tonkin que precipitó la ocupación militar estadounidense de Vietnam son ejemplos obvios de tales eventos manufacturados.

Técnicas similares son evidentes en los principales asesinatos políticos de la década de 1960, donde hasta hoy se le pide al público a participar en la falsa realidad de que Lee Harvey Oswald fue el único culpable en el asesinato del presidente John F. Kennedy. De hecho, en este caso concreto aparece una abrumadora evidencia que apunta a la participación de la Agencia Central de Inteligencia en la orquestación del asesinato.

El asesinato del gobierno estadounidense del Dr. Martin Luther King Jr., probablemente el personaje más influyente del público  afroamericano del siglo XX, no es objeto de debate, a pesar de haber sido profundamente probado en un tribunal de justicia. [4] Sin embargo, como con Kennedy, es un auténtico logro de las relaciones públicas que gran parte de la población estadounidense es ajeno a las dinámicas más profundas de estos asesinatos políticos que se pasan por alto sistemáticamente o se relata en el discurso público de manera inexacta.

En este sentido, en el contexto histórico de la Operación Gladio, el atentado de Oklahoma City en el Edificio Federal Murrah, los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, los atentados del 11 de marzo en Madrid y Londres del 07/07/2005, la ingeniería del consenso ha alcanzado nuevas alturas asombrosas en que se utiliza el terrorismo orquestado por el Estado para moldear la opinión pública hacia la aceptación de las operaciones policiales militarizadas, la continua erosión de las libertades civiles y la agresión sostenida contra naciones moderadas de Oriente Medio con el fin de crear un cártel sobre los recursos (escasos) y, políticamente reconfigurar toda una región del mundo.

Una vez más, el público es esencialmente obligado a creer que el extremismo político de una forma u otra es la causa de cada evento; incluso a la luz de cómo la sofisticación y el alcance de los “ataques” a la Ciudad de Oklahoma y NYC, sugieren el trabajo de fuerzas de alto nivel. Si uno ahonda debajo de la narrativa de las relaciones públicas de cada caso, la reciente masacre de Newtown y las bombas en la maratón de Boston parecen tener agendas similares donde el público ha sido deliberadamente engañado de nuevo. Periodistas y académicos convencionales son reticentes a abordar públicamente estos fenómenos por temor a ser llamados “teóricos de la conspiración” y a perder su estatus.

De hecho, el meme “teoría de la conspiración”, fue una campaña de propaganda emprendida por la CIA a mediados de la década de 1960 para contrarrestar las críticas del informe de la Comisión Warren, que es tal vez tan poco conocida como la Operación Mockingbird, el programa de la CIA, donde cientos de periodistas y editores prestaron activamente sus servicios para difundir desinformación de la Agencia. El efecto global de estas operaciones combinadas ha sido un programa de gran éxito que continúa dando forma a los contornos de la vida política y real estadounidense. [5]
La condición socio-política actual y la supresión de la democracia popular son triunfos de la técnica de la propaganda moderna. Así, están también de manifiesto en los esfuerzos del estado corporativo para diseñar la conformidad del público hacia cosas tales como los fraudes colosales de los organismos modificados genéticamente que se hacen pasar como “alimento”, tóxicos disfrazados de “medicina”,  el estado policial y la “guerra contra el terror” en busca de preservar la “seguridad nacional”.
Notas:

[1] Aaron Delwiche, “Propaganda: tiempo de guerra de la propaganda: la Primera Guerra Mundial, el Comité de Información Pública”, consultado en 28 de septiembre 2014 en http://www.propagandacritic.com/articles/ww1.cpi.html ; George Creel, Cómo Anunciamos América , Nueva York: Harper and Brothers, 1920 Disponible en http://archive.org/details/howweadvertameri00creerich
[2] Edward Bernays, Relaciones Públicas , Norman OK: University of Oklahoma Press, 1952, 159-160.

[3] “You can get practically any ideas accepted”, Bernays , campaña para fluorar el suministro de agua de la ciudad de Nueva York. “Si los médicos están a favor, el público está dispuesto a aceptarlo, porque un médico es una autoridad para la mayoría de la gente, sin importar lo mucho que sabe o no sabe … Por la ley de los promedios, usted puede encontrar generalmente un individuo en cualquier campo que estará dispuesto a aceptar nuevas ideas y las nuevas ideas luego se infiltrarán en los otros que no lo han aceptado. Christopher Bryson, The Fluoride Deception, Nueva York: Seven Stories Press, 2004, 159.
[4] William F. Pepper, un acto del Estado: La ejecución de Martin Luther King , de Nueva York: Verso, 2003.
[5] James F. Tracy, “Conspiracy Theory: Foundations of a Weaponized Term”, Global Research, 22 de enero de 2013.
Escrito por antonio fernandez
Con Pagina Web : Conjugando adjetivos

lunes, 1 de septiembre de 2014

¿Es la teoría de la conspiración un término acuñado de forma intencionada para que no nos sintamos responsables y no actuemos?

Dejo esta magnifica reflexión para aclararlo.

 

"Teoría de la Conspiración": un concepto neoliberal para encubrir una práctica inherente al ejercicio del Poder en las sociedades de masas.

“¿Circunstancias? Yo construyo las circunstancias.” (Napoleón) 

En los últimos tiempos, especialmente a raíz del 11 de septiembre de 2001, muchos habréis oído pronunciar la expresión teoría de la conspiración a los más diversos personajes, casi siempre con la intención de desacreditar a todas aquellas personas que denuncian una implicación gubernamental en los fatídicos acontecimientos que tuvieron lugar en dicha fecha. Lo que es menos probable es que ello haya ido acompañado de una explicación sobre el origen del término y de quién lo enunció por primera vez. 

En su obra “La sociedad abierta y sus enemigos”, una cerrada apología del capitalismo, el científico vienés, posteriormente nacionalizado británico, Karl Popper, sienta las bases de un  nuevo concepto, el de la Teoría de la Conspiración, plagado de multitud de contradicciones e incoherencias. 

Por un lado, señala que es una tendencia natural en el ser humano explicarse la historia del mundo mediante una especie de trama de conspiraciones, algo que trata de asociar, de una forma bastante simplista y muy poco científica a mi entender,  a una especie de pensamiento supersticioso innato en el hombre. Para Popper, las creencias religiosas han venido explicando el mundo como una especie de conspiración de los dioses contra los hombres; así, el hombre moderno habría heredado esta forma de explicarse los acontecimientos, trasvasando la capacidad conspirativa antiguamente atribuido a los dioses a los hombres de poder: reyes, políticos, magnates de los negocios... Según está teoría, cuando sucedieron los atentados de las Torres Gemelas, todo el mundo debería haber atribuido la autoría del mismo a la administración Bush y a sus deseos de iniciar un prolongado periodo de guerra en oriente, sin embargo, esto no fue así, y la práctica totalidad del público se plegó a la versión oficial de los hechos. 

Por otro lado, dice que es un hecho indiscutible que las conspiraciones existen, pero que la mayoría de ellas nunca llega a tener éxito; según esta afirmación, ¿cómo explicaría Popper el incendio del Reichstag o la Operación Himmler, conspiraciones llevadas a cabo por los nazis (que no fueron sacadas a la luz hasta los juicios de Nuremberg) y que les permitieron, primero, hacerse con el control total del Estado y, segundo, justificar la invasión de Polonia? Eso por no mencionar las múltiples conspiraciones llevadas a cabo por los servicios secretos estadounidenses de las que hoy disponemos de innumerables pruebas, como El incidente del golfo de Tonkin, el apoyo a regímenes dictatoriales en Latinoamérica o a grupos insurgentes a través, en algunos casos, del tráfico de drogas, tal y como demostró John Kerry en el caso de la contra Nicaragüense. 

Otro punto en el que se equivoca Popper es cuando asevera que los teóricos de la conspiración atribuyen a los hombres que manejan el poder una maldad casi diabólica que sobrepasa los límites de lo humano. Si Popper hubiera leído el Talón de Hierro, una novela en la que Jack London expone magistralmente las diferentes estrategias utilizadas por los hombres de poder para conservar su posición de privilegio, se hubiera dado cuenta de que esto no es así. London viene a decirnos que los poderosos no se comportarían como se comportan (engañar y sojuzgar a la mayoría del género humano) si no hubieran ideado mil y una formas para justificar su avaricia (motor principal de sus actos), una tendencia que, por otra parte, tiene muy poco que ver con el mundo de los dioses y sí mucho con el de los humanos. Los hombres de poder no se sienten malos o perversos, todo lo contrario, se sienten portadores de una misión casi mesiánica, según la cual ellos serían una especie de elegidos destinados a mantener el orden necesario para evitar la extinción del género humano y de su civilización; un fin que justificaría el empleo de cualquier medio a su alcance. 

«Los amos, como usted ve, están perfectamente seguros de tener razón cuando proceden como lo hacen. Tal es el absurdo que corona todo el edificio. Están de tal manera atados por su naturaleza humana, que no pueden hacer nada, a menos que la crean buena. Les es necesario una justificación de sus actos. Cuando quieren emprender algo, en materia de negocios, tienen que esperar, por supuesto, que nazca en sus cerebros una especie de concepción religiosa, moral o filosófica que de fundamentos correctos a su proyecto. Entonces dan un paso adelante, sin percatarse de que el deseo es padre del pensamiento. A cualquier proyecto terminan por encontrarle una justificación. Son casuistas superficiales, jesuitas. Se sienten justificados incluso cuando hacen mal, porque de éste resulta un bien. Uno de sus axiomas ficticios más gracioso es el de proclamarse superiores al resto de la humanidad, en sabiduría y en eficacia. Por obra y gracia de esta justificación, se arrogan el derecho de repartir el pan y la manteca a todo el género humano. Han llegado a resucitar la teoría del derecho divino de los reyes, de todos los reyes del comercio.» (Jack London, El talón de hierro, cap IV) 

Personalmente, yo tampoco creo que el modo de proceder de los poderosos se trate de ninguna especie de “posesión demoníaca”, sino más bien de un trastorno de la personalidad, de carácter psicopático, como consecuencia de una anormal represión del Eros o instinto de vida; una represión que es inherente al orden civilizatorio, y que todos sufrimos en mayor o menor grado (1). 

No se encontrará tampoco en la disertación de Popper ni una sola referencia a la obra de su contemporáneo Edward L Bernays Freud, considerado el padre de las actuales Relaciones Públicas y asesor de la Casa Blanca estadounidense y de otros gobiernos nacionales, de diferentes familias reales y de importantes magnates de negocios como Henry Ford. Bernays, en toda su obra, viene a justificar la manipulación de las mentes de las masas como condición necesaria para que la sociedad no sufra grandes perturbaciones y se mantenga el orden necesario para su continuidad. Un orden que, precisamente, no es otro que el dominadores y dominados. 

¿Cómo explicaría Popper las siguientes declaraciones de Bernays? 

«LA MANIPULACIÓN consciente e inteligente de los hábitos y opiniones organizadas de las masas es un elemento de importancia en las sociedades democráticas. Quienes manipulan este mecanismo oculto de la sociedad constituyen el gobierno invisible que detenta el verdadero poder que rige el destino de nuestro país.
«Quienes nos gobiernan, moldean nuestras mentes, definen nuestros gustos o nos sugieren nuestras ideas son en gran medida personas de las que nunca hemos oído hablar. Ello es el resultado lógico de cómo se organiza nuestra sociedad democrática. Grandes cantidades de seres humanos deben cooperar de esta suerte si es que quieren convivir en una sociedad funcional sin sobresaltos.
«A menudo, nuestros gobernantes invisibles no conocen la identidad de sus iguales en este gabinete en la sombra.
«Nos gobiernan merced a sus cualidades innatas para el liderazgo, su capacidad de suministrar las ideas precisas y su posición de privilegio en la estructura social. Poco importa qué opinión nos merezca este estado de cosas, constituye un hecho indiscutible que casi todos los actos de nuestras vidas cotidianas, ya sea en la esfera de la política o de los negocios, en nuestra conducta social o en nuestro pensamiento ético, se ven dominados por un número relativamente exiguo de personas que comprenden los procesos mentales y los patronos sociales de las masas. Son ellos quienes mueven los hilos que controla el pensamiento público, domeñan las fuerzas sociales y descubren nuevas formas de embridar y de guiar el mundo.» (Edward L Bernays, Propaganda, cap.I Organizar el caos) 

O Popper nunca leyó a Bernays (cosa que dudo mucho) o pensaría que la mayor parte de la gente nunca llegaría a leerle. 

¿Cómo es posible que un considerado hombre de ciencia como Popper defendiera un concepto como el que aquí estamos analizando con argumentos tan poco científicos y alejados de la realidad? ¿Se trata de simple ingenuidad o existen otros motivos? Sencillamente, como Bernays, Popper defendía un orden que consideraba necesario para la supervivencia de la especie humana sobre la tierra (2). Desde mi punto de vista, creo que si ése es el único modo que le queda a la humanidad para sobrevivir, es preferible la extinción. Bromas al margen, los argumentos de Popper (como los de Bernays y los de tantos otros partidarios del actual sistema neoliberal), como muy bien intuyó Jack London, sólo sirven para justificar de un modo inconsciente lo que es una tendencia (por no llamarlo vicio) extendida entre muchos seres humanos: el deseo de poder y la codicia. Tras la excusa de imponer el orden sobre el caos, para evitar el desastre, sólo se esconde una cosa: el deseo de perpetuar el sempiterno sistema de dominadores y dominados, de tanto provecho para aquellos que se ven incapaces de poner límites a su codicia. Ningún hombre incapaz de refrenar su codicia podría vivir sin autoengañarse y, desgraciadamente, esta incapacidad es algo mucho más extendido de los que creemos entre la respetable casta intelectual, siendo el argumento de que la defensa del orden constituido es necesaria para la conservación y el desarrollo de la especie humana una excusa ideal para justificarla. La codicia ciega a estos hombres, que son incapaces de comprender la verdadera razón de sus actos, en este contexto es normal que vean a quienes les critican como paranoicos. 

Popper, como tantos otros intelectuales a lo largo de la historia, defendía unos intereses; él no era un plebeyo; recordemos que la Reina Isabel II de Inglaterra le nombró Sir, y que fue un importante miembro de la Royal Society, elitista sociedad fundada en el siglo XVII por nobles y aristócratas ingleses con el fin de establecer lo que ellos consideraban como la verdad científica (algo no muy diferente a un concilio religioso). Además, Popper era un ferviente partidario del liberalismo económico, y como su íntimo amigo Von Hayek (admirador de la dictadura del general Augusto Pinochet en Chile) y Milton Friedman (asesor del propio Pinochet) fue un miembro activo de la Sociedad de Mont-Pèlerin, una sociedad financiada por banqueros y magnates de los negocios, consagrada a difundir las tesis neoliberales; lo que hoy consideraríamos un Think Tank. 

Nunca dejará de sorprenderme los niveles de hipocresía que algunos seres humanos pueden llegar a alcanzar. Por un lado, Popper criticaba a aquellos que denunciaban que la conspiración era una estrategia esencial del Poder para perpetuarse y, por otro, el mismo fue un miembro activo de un poderoso Think Tank destinado a moldear la opinión de las masas en favor de los intereses de las clases dirigentes. 

Viendo la forma de operar del neoliberalismo en los últimos tiempos: apoyo a gobiernos dictatoriales, alianzas con el narcotráfico y grupos paramilitares, guerra permanente, salvaje estado policial, es comprensible que Popper y sus amigos estuvieran más que interesados en negar que la conspiración es una parte esencial del proceder habitual del Poder, por no decir que es la esencia misma del Poder. 

            Una última pregunta sería ¿por qué el concepto “Teoría de la Conspiración” ha calado tanto entre la gente, teniendo en cuenta sus múltiples contradicciones e incoherencias, las fuentes de las que procede y, especialmente, su ingenua visión de las relaciones de Poder? Por una razón muy sencilla, tranquiliza las conciencias. “Si las teorías que critican al Poder no son ciertas y éste no es tan malo para mi bienestar como dicen, no tengo la responsabilidad de tener que enfrentarme a él y puedo seguir haciendo tranquilamente mi vida: teléfono móvil, videojuegos, fútbol, botellón, ir de compras, tomar el sol en la playa…”. En el fondo, las personas que han asumido con tanta facilidad el concepto de la “Teoría de la Conspiración” (la inmensa mayoría) solían sentir un inconsciente rencor hacia aquellos que les revelaban el juego sucio del Poder, pues tales revelaciones les obligaban, en cierta forma, a tener que tomar partido e implicarse; el concepto de Popper sólo vino a facilitar las cosas, sirviéndoles como la excusa perfecta para quitarse de en medio a esas personas y poder así seguir disfrutando de su Brave New World y las diarias y placenteras raciones de Soma.
 
NOTAS:
(1) Podéis leer una reflexión sobre este mismo tema en el artículo “La civilización: un orden psicopatológico”. Recomiendo también la lectura del libro “Psicoanálisis de la sociedad contemporánea” de Erich Fromm.
(2) Este argumento no es otra cosa que la clásica excusa burguesa de la represión del Eros, para justificar el mantenimiento del orden establecido y con ello los privilegios de quienes lo detentan.  
Fuente

El Poder de Eros y Psique

Pero....

 

 

domingo, 31 de agosto de 2014

Telebasura y otras hierbas venenosas

Reconozco dese mi humildad que en cuestión de escritura no soy perfecto, ni mucho menos. No tengo estudios superiores, ni soy un profesional de la escritura. No obstante, intento perfeccionarme a mi mismo de forma autodidacta; como en todas las cosas que hago. Es por ello que  no tengo la potestad de crítica  ni es tampoco sería mi pretensión hacerlo aunque la tuviese.   Sin embargo, cuando veo titulares como estos, escritos por personas que se llaman a así mismos periodistas, no puedo más que cuestionarme que realmente lo sean o afirmar que , a parte de ser unos manipuladores, carecer de objetividad y mercenarios, también son analfabetos.



Es obvio que la exigencia de productividad y abaratamiento de costes para mejorar la cuenta de resultados de las grandes corporaciones, a afectado a la calidad, y los medios de comunicación no son una excepción. En este camino, que va  hacia la globalización, se ha perdido la credibilidad al mismo tiempo que  los buenos periodistas independientes.  Los auténticos periodistas  han sido apartados por salirse de la línea o se han ido por hastío. Con ellos, también se fue la objetividad, la diversidad de opinión y se instauró la manipulación de la opinión pública, tanto en medios de prensa escrita como en la televisión; algo que  en ocasiones resultan vergonzoso y palmario por su poca sutiliza. A medida que el proceso a ido avanzando y pequeños pero importantes medios de comunicación han ido cayendo en manos de las multinacionales, se ha ido instaurando el pensamiento único, que al fin y al cabo, parece ser lo que se pretendía desde el principio.  En paralelo, y también gracias a la globalización, toda la televisión a degenerado en lo que podíamos calificar de circo romano para contentar al populacho. Con el pretexto de que es lo que el público demanda, la casquería, el mal gusto y la bajísima calidad  se ha impuesto casi como un objetivo a cumplir. Repiten mil veces la programación, programas basura que duran cuatro o cinco horas, mostrando solo mediocridad y basura de la que nada se puede aprovechar. Ni siquiera la televisión pública se libra de esta quema. No hay emisora de radio que no forme parte de una gran cadena. Es obvio que con este panorama la información nos llegue sesgada y polarizada para convencernos de lo que quiera que se pretenda. Al fin y al cabo, todas las cadenas de televisión, radios y prensa escrita pertenece a grandes corporaciones, cuyos socios mayoritarios son los banco, que a su vez se engloban en una pocas manos que lo único que buscan es su propio beneficio.
Todo esto se repite por todo internet, se sabe con certeza y hay pruebas para quien las quiera buscar, pero nadie hace nada. Quizás porque se cree erróneamente  que no se puede hacer nada, pero la realidad es bien distinta. Creemos que no tenemos fuerza para luchar contra este sistema por ser pequeños ante estos multimillonarios que se aprovechan de la ignorancia de nuestro poder. Las hormigas, en comparación con los hombres, son extremadamente pequeñas, sin embargo, gracias a su número, podrían devorar a un hombre en pocos minutos. Yo no quiero ver semejante acto de canibalismo, pero si verlos arruinados y pidiendo por las calles, solo para que viesen el origen y las consecuencias de sus inmensas fortunas.