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jueves, 27 de febrero de 2014

Un baño de realidad

Para quienes todavía confían ciegamente en la clase parasitaria que votan para gestionar sus autonomías, ayuntamientos o estado, despreocupándose de sus responsabilidades, les dejo algunos vídeos que quizás les hagan cambiar de actitud.









Solo son ejemplos, esto ocurre en toda España

Y claro, después no entendemos como pasa esto

miércoles, 12 de febrero de 2014

Justicia Universal


La Justicia Universal planteada por el gobierno de España en la anterior legislatura, no fue mas que una ilusión fallida, una cortina de humo estéril que nunca sirvió para nada, salvo para alimentar organizaciones satélite del mismo partido político que gobernaba entonces. Ahora, con la llegada de la prefabricada crisis, y un nuevo gobierno títere, esta ilusión se desvanece definitivamente, como se desvanecieron las esperanzas del pueblo saharaui, hace ya muchos años, cuando Mohamed reclamó para si tierras que no le pertenecían y el gobierno de entonces cedió a la presión ejercida por Estados Unidos y Francia.
La idea de Justicia Universal era, ciertamente, hermosa y válida para un mundo justo, pero no para éste. En el mundo que hemos dejado a merced de déspotas y tiranos no hay sitio para la justicia, y mucho menos si pretende ser universal. ¿De que hubiese servido juzgar a un genocida, si nunca cumpliría ninguna pena o resarciría el daño? No era más que un teatro de variedades de poca monta, que a parte de ser caro no divertía a nadie.
Que país, gobierno o juez, se iba a atrever a condenar y perseguir a un genocida asesino como Jang Zeming, responsable de sesgar la vida de cientos de miles en las tierras usurpadas del Tibet por el gobierno chino? Cuantos intereses económicos tendrían que ser obviados para tal hazaña....
Tanto la justicia como la democracia, son palabras que han perdido su significado en estos tiempos de oscuridad donde gobierna la hipocresía y la vileza. Donde el engaño, la distracción, la mentira y la corrupción son partes ineludibles de gobiernos que no son capaces de defender a su pueblo del latrocinio de los bancos, las multinacionales o de la especulación financiera. ¿Como estos gobiernos iban ha defendernos de los grandes tiranos mundiales, cuando no saben defendernos de los que tenemos en  en casa?

domingo, 2 de febrero de 2014

Yo soy antisistema


Es repetitivo y hasta ofensivo escuchar  en los medios de comunicación llamar a los disidentes antisistema y a los que proponen alternativas demagogos o cosas peores. Los medios de comunicación, en este aspecto como en otros, están  uniformado y todos van a una cuando se trata de referirse al creciente malestar social y a los disidentes de este sistema; pero es normal que suceda así ya que todos están ligados, de una forma u otra al capital y, en último término, a los bancos. Así no es de extrañar esta  conducta servil. Muchos buenos periodistas han sido despedidos por salirse de la línea y hay miedo. Los pocos periodistas  de verdad han quedado apartados en medios de comunicación alternativos y de poca difusión, y otros, que parecen disidentes, solo forman parte de lo que se llama disidencia controlada o se salen de la línea por ganar una audiencia cada vez más decepcionada y escéptica.Son fácilmente reconocibles, pues tratan los temas de modo frívolo y superficial. El miedo es un poderoso medio de control a la que los periodistas no son ajenos.


Pero a pesar de la manipulación, el descontento sigue creciendo, y ya no son solo jóvenes perroflautas los que protestan y manifiestan abiertamente que es te sistema es malo o, mejor dicho, nefasto. Académicos, economistas e incluso, premios Novel, lo afirman. Lamentablemente, detrás de todas estas declaraciones y protestas, no hay soluciones alternativas, y si la hay, no tiene el suficiente eco social para ser aceptadas. Por otra parte, la dependencia que se ha creado a este sistema es enorme, precisamente debido al miedo, un miedo atroz  a la pérdida. Esto hace que la resistencia al cambio sea todavía mayor, casi imposible.

Hoy no basta con ser disidente, no basta con luchar por cambiarlo, es necesario tener alternativas viables que persigan un único fin; procurar el bien común. Dichas alternativas pasarían, ineludiblemente, por la pérdida de la propiedad privada. Si, suena a comunismo, lo sé. ¿Pero que es lo que nos pertenece en realidad?
Pensemos un poco: 
En este sistema la inmensa mayoría de nosotros no somos dueños de nada, al contrario, muchas de las cosas que podrían proporcionarnos bienestar están fuera de nuestro alcance, incluso la libertad. La mayoría no elegimos nuestro trabajo porque nos guste, no hacemos lo que nos llena nuestras inquietudes, no podemos conocer lo que deseamos; nos vemos abocados ha hacer otras cosas por necesidad y pura supervivencia. Y esta obligación, en el fondo, es una forma de esclavitud. Si lo pensamos detenidamente, la propiedad privada no es más que una mera ilusión que puede desvanecerse en cualquier momento, de echo se desvanecerá seguro con nuestra muerte. Por otra parte, es la expresión de nuestros más bajos instintos, pues está directamente relacionada con el egoísmo malsano.
Una alternativa sería la “propiedad privada limitada”, es decir, algo es tuyo mientras lo utilizas. Esta concepción de la propiedad, es más acorde con el orden natural de las cosas. Un sencillo ejemplo sería : tu podrías disponer de cualquier vehículo que esté aparcado en la calle, usarlo, cuidarlo como si fuese tuyo, y dejarlo nuevamente en la calle para que otro lo use cuando acabes. Evidentemente, las fábricas de coches no iban ha estar muy de acuerdo con ello, pues, seguramente, solo se necesitarían fabricar un diez por ciento de los coches que ahora mismo están circulando. Lo que hacemos ahora, disponiendo de un vehículo de uso exclusivo, es solo un ejemplo de como este sistema va en contra del sentido común y de nuestro bienestar. Si esto lo aplicásemos a todo, la cantidad de recursos naturales, energía y mano de obra, solo sería una fracción minúscula de lo que hoy el mundo necesita para mantener este sistema insostenible. Eso, nos permitiría aspirar a algo más que pasar por esta vida sobreviviendo con un sin fin de preocupaciones. Podríamos tener más tiempo para dedicar a nuestros hijos, aprender o realizarnos como personas sin padecer las enfermedades que esta sociedad nos provoca. Pero la renuncia o el desapego a lo material, cuando hemos sido instruidos en el egoísmo, es un paso muy difícil de dar.

Creemos, falsamente, que esta renuncia nos anulará como individuos, cuando es todo lo contrario, nos enriquecería más que disponer de una cuenta bancaria millonaria. Nuestro grado de libertad, de decidir sobre nuestras vidas, sería mucho mayor de lo que es ahora.
Este planeamiento social, que implicaría a todos por igual, sin tener en cuenta su actual estatus, supondría la desaparición del dinero y todos sus perjuicios, con lo que, inevitablemente, también desaparecerían las fronteras que limitan nuestros movimientos y los privilegios de los poderosos. Yo no soy mago, ni conozco la forma de hacerlo, pero seguro que hay gente con la cabeza mejor amueblada que tiene ideas para llevarlo acabo. De lo que estoy convencido, y esto es de puro sentido común, es que no podemos continuar así por mucho más tiempo. Puede que nuestra generación  no sufra las consecuencias fatales del fracaso de este sistema, pero la siguiente generación, de no cambiar las cosas, está condenada al hambre, la guerra o los desastres naturales. Lo que es seguro, es que este sistema es completamente insostenible. 

martes, 21 de enero de 2014

Desobediencia es responsabilidad

Ante los abusos y la injusticia del poder establecido, hay que luchar con cautela, pues combatir la violencia, en cualquiera de sus formas, con más violencia, puede legitimar al poder para ahondar todavía más en si sistema totalitario. En esencia el poder ejerce siempre la violencia y una de sus formas son leyes injustas que emana de una supuesta democracia, pues están destinadas a doblegar la voluntad de los que no quieren seguir sus directrices. Cuanto corrompida esté la democracia, mayor será el número de leyes destinadas a tal efecto. Ante esto no se puede ser pasivo, ya que la consecuencia directa es que las cosas no cambiarán, pudiendo ir solo  a peor. Hace muchos tiempo que un  sistema de represión gerarquico gobierna en todo el mundo, y ya sería tiempo de empezar a cambiar esto. 


La desobediencia es el métodos más inteligente no violento y humano de lucha, frente a la opresión, la injusticia o cualquier otra forma de violencia ejercida desde el poder. Su correcta aplicación deslegitima y desarma a cualquier sistema, por muy poderoso que este sea. Pero antes de ponerla en práctica hay que ser plenamente consciente de cual puede ser el costo personal y tener claros los objetivos que perseguimos; pues no se trata de imponer nuestro criterio, sino aportar algo que represente una mejora sobre el bien común y por ende, el nuestro propio. Por tanto, es preciso estar seguro de que nuestra causa es justa y no intentar sacar un clavo con otro. Aplicada con una motivación correta y determinación, esta es la única forma con la que conseguiremos apoyo y soporte de otros en la misma situación que la nuestra. Si por el contrario, perseguimos ideales equivocados o que provoquen enfrentamiento y división, lo único que haremos es alimentar al poder establecido y darles escusas para seguir oprimiento. En definitiva, estaremos creando nuevos conflictos.

Debemos tener muy presente que la desobediencia está en directa oposición con las leyes establecidas, por lo que el poder, para preservar su estatus, hará todo lo que esté en su mano para evitar perder el control. Las acciones previsibles son la creación de nuevas leyes para castigar a los desobedientes o el envío de las fuerzas de seguridad. Ambas acciones entrañan violencia, ya que como he dicho antes, intentan doblegar la voluntad del disidente.

Otra cosa a tener en cuenta es que la desobediencia implica, indirectamente, la renuncia a las ventajas del sistema legal establecido. Pues aunque en muchas de las constituciones está establecido el derecho a ejercer la desobediencia a leyes injustas, en la práctica es una ilusión que el poder  se ocupara de daclarar. 

Hoy, buscar causas justas no es una tarea complicada, empezando por la democracia que actualmente conocemos, que tal y como está establecida, es  corrupta. La interpretación que hacen los gobiernos occidentales de la democracia carece de la legitimidad que requiere un sistema de organización humana para alzarse como garante de libertad o justicia. Todas las leyes que emanan de un sistema injusto, son en esencia injustas; y esta democracia lo es. Para que una ley, fuese realmente justa, debería ser consensuada y aceptada de forma unánime por todos o la inmensa mayoría de personas, y no por representantes elegidos por una mayoría en unas elecciones viciadas por campañas electorales. Campañas sufragadas con las aportaciones de organizaciones que buscan su propio interés. Esta es la democracia que ahora padecemos. Un sistema en el que los sometidos a él, solo pueden intervenir cada cuatro años, y además condicionados o manipulados con ingeniería social. Por si fuera poco, la intervención directa en las decisiones gubernamentales, ni siquiera se contemplan o se hace forma testimonial.Una demoscracia de verdad no tendría millones de leyes para intervenir en todos los aspectos de la vida. Bastarían con unas cuantas leyes fundamentales para garantizar la convivencia.

Ante un sistema que no dispone de elementos participativos o acción directa sobre decisiones gubernamentales, no queda otro remedio que la aplicación de la desobediencia.”

A lo largo de la historia, han sido muchas las personas que se han usado en esta forma de lucha como único medio, bien sea de forma colectiva o individual. Sin duda, sus dos representantes más destacados defensores, fueron Mahama Gandhi y Martin Luther King; seguramente el segundo inspirado en el primero. Los cambios que produjo su acción, no violenta, sobre la sociedad, nos tendrían que hacer pensar en lo que un solo hombre puede conseguir aprendiendo a decir “NO”. Pues la desobediencia no es más que saber decir no, no a la injusticia, no a la violencia ejercida por el poder, no a las desigualdades sociales etc... Sin embargo, como he dicho antes, el coste personal puede ser muy alto; ambos perdieron la vida por sus ideales. Es pura especulación, pero seguro que sabían que sucedería así desde el principio.

Hemos visto que la desobediencia implica responsabilidad y objetivos claros. Se trata de tomar las riendas de nuestro destino como seres libres y entender que lo que tiene que perseguir cualquier sociedad es el bien común y la libertad individual de cada una de las personas que la componen. La sociedad actual no cumple ninguno de estos dos objetivos, por el contrario, se encamina a un sistema cada vez más totalitario, controlado y deshumanizado; donde la mayor parte de los individuos no son más que un sirvientes que nutren de riqueza y poder a una casta selecta y privilegiada. Una casta que vive ajena a los problemas al resto de la población y que solo piensa en mantener su situación de privilegio.

Así pues, cualquier campaña de desobediencia debería ir encaminada, en primer lugar, a derribar este sistema, antes que actuar sobre cualquier otra cosa. El sistema es el origen del mal. Pero como he dicho antes no se puede iniciar una desobediencia sin antes tener una alternativa. Esta alternativa es esencial, no solo para conseguir los apoyos sociales necesarios, sino para una conclusión exitosa de los objetivos primordiales. Dicha alternativa no debería ser muy difícil de consensuar, puesto que no creo que haya un sistema más injusto y perverso que el establecido en la actualidad. Es la única manera de que se de una auténtica revolución que no acabe en saco roto, como tantas otras que se han dado, y que solo han conducido a afianzar más el poder en unos pocos.

Una vez consensuado una alternativa, hay varias formas de desobediencia organizada que podrían doblegar este sistema opresor rápidamente; cualquiera de estas podría servir: Atacar su fuente de ingresos (impuestos), desobediencia a sus leyes, desatención a sus medios de comunicación, no utilizar sus sistemas de control primario, el dinero o tarjetas de crédito. Estos últimos elementos son las principales armas de sometimiento que utiliza el poder; una forma sutil de encadenarnos al sistema. Dejo este vídeo por si quedasen dudas de lo que hablo.
Cualquier forma de desobediencia que perjudique los intereses económicos será directamente proporcional a número de personas que se sumen a dicha campaña. Por tanto, solo pueden ser campañas colectivas con suficiente masa crítica para causar efecto. Al verse amenazado, el sistema opresor utilizará la herramienta que mejor conoce, el miedo. Pero si la masa crítica es suficiente, la esperanza podrá con el miedo.

Si analizamos acontecimientos recientes, por ejemplo la campaña de desobediencia “yo no pago”, que se dirigió fundamentalmente a los peajes de las autopistas, la reacción del gobierno fue convertir en delito saltarse un peaje, es decir, la amenaza, por tanto el miedo. Así mismo, las recientes protestas ciudadanas contra las políticas del gobierno, han tenido eco en este, en forma de leyes anti-protesta que han mermado sustancialmente el derecho a la misma y la imposición de fuertes multas, casi escandalosas, en caso de incumplimiento de dichas leyes. Es decir, más represión y miedo. Queda claro, que si una campaña de desobediencia no llega hasta sus últimas consecuencias, la victoria del poder está más que asegurada, y la perdida de derechos de los ciudadanos también.

Si realmente analizamos lo que este sistema nos da y lo que podríamos tener con otras alternativas, nos daremos cuenta que no tenemos casi nada, en comparación a lo que podríamos disfrutar. Vivimos en un mundo de abundancia, siempre y cuando los recursos estén bien gestionados, no en base al lucro ni a la cuenta de resultados de las multinacionales, que en último término, mandan sobre los políticos. Solo con una gestión de los recursos gestionados con sentido común, se puede asegurar la supervivencia de nuestra especie. El camino que llevamos recorrido con este sistema, solo nos da la clara idea de que nos conduce al desastre. Es un sistema basado en en principio equivocado de que los recursos crecen exponencialmente,y es más que demostrado, hasta que no se disponga de la tecnología necesaria, que solo tenemos un planeta, y que los recursos son limitados.



 Debemos desprendernos de los miedos que nos atan a un sistema podrido, y tomar las riendas de nuestros destinos con responsabilidad. No podemos dejar que otros hagan lo que es nuestra obligación.     

lunes, 16 de diciembre de 2013

La pregunta de las narices

Cuando a Neo le ofrecen la elegir entre la ignorancia y el conocimiento, elige el conocimiento, pero Neo es especial; es el elegido. De una manera diferente, esta decisión nos la ponen todos los días a nuestro alcance, pero por comodidad elegimos la ignorancia, pues la ignorancia es también irresponsabilidad; y claro, no queremos líos.
Los ciudadanos de la Grecia clásica consideraban idiotas a aquellos otros ciudadanos que se desentendían de los problemas de la Polis, los que no aceptaban la responsabilidad de afrontar los problemas comunes y solo se preocupaban de si mismos. Hoy, la mayoría de los ciudadanos de este planeta son idiotas. Si, idiotas, aunque ofenda, más que nada por dejar que otros hagan lo que es el trabajo de todos, y claro, así nos va. Hemos dejado en manos de políticos corruptos, que han vendido nuestro poder de decisión a los que tienen el suficiente dinero para comprarlo, y las consecuencias están siendo devastadoras. Pues contra más poder adquieren, mayor es su facilidad para corromper y manipular nuestra vida cotidiana.

Poco a poco el ser humano se ve acorralado en un laberinto de leyes, que solo unos pocos han consensuado para su propio beneficio. Ni tan siquiera emanan de los políticos, sino de los intereses que están por encima de ellos. Estos poderes económicos, basados en el puro lucro, son los dueños de las decisiones y manejan los hilos a su antojo. Para ellos, el bien común del pueblo, solo es una cuenta de resultados, facilidad para contratar mano de obra esclava, o evitar con leyes que la gente, ni siquiera tenga el derecho de protestar.
Seamos claros, cual puede ser la sociedad ideal para las grandes corporaciones: una masa de gente idiota con suficiente poder adquisitivo para comparar sus porquerías. Alimentados de mala manera, para que no duren demasiado y sean un problema mantenerlos en su vejez. Nos enferman para que seamos clientes de sus farmacéuticas. Condicionan a nuestros hijos con una educación prusiana, solo para que tengan los conocimientos necesarios para ser útiles en sus puestos de trabajo mal pagados. Y por supuesto, alimentan medios de entretenimiento y control mental para que no les de por pensar demasiado; esto es exactamente lo que tenemos hoy.

De vez en cuando, movimientos como el 15m e iniciativas como rodea el congreso, se hacen ver y hacen salir a mucha policía a la calle. Esto es disidencia controlada a la que no tienen ningún miedo.
Sabemos perfectamente como trabajan en estos casos. Si el movimiento se hace fuerte se destruye desde dentro. Es bueno que de vez en cuando la gente manifieste su ira, en el libro de 1984, ya de definía esta estrategia como la hora del odio.

Y, en Catanya toca independencia, más de lo mismo. Ofrecen esperanza y cambio, pero tan solo es humo. Solo alguna iniciativa, como la de la monja benedictina Forcadelles, tiene alguna validez para mi. El proceso constituyente, sea en el estado que sea, da la oportunidad al pueblo de volver a retomar el poder que le ha sido arrebatado, o mejor dicho, que a confiado a gente equivocada. Es una buena iniciativa, y por eso los medios de comunicación hablan poco de ella, incluso los catalanes, bien alimentados por los que persiguen otros fines menos nobles.

Que podemos responder ante una pregunta tan banal y falta de contenido.
¿Quiere la independencia? Esto suscita otras muchas preguntas:
¿Y que es eso en un mundo tan dependiente?
¿Acaso estamos aislados?
¿Acaso ser un país independiente te da la libertad?
¿Acaso la democracia la garantiza?
Si esta pregunta nos llega desde políticos cuya eficiencia y sumisión a los poderes económicos está tan demostrada ¿Que se puede esperar? Se trata de un cambio de régimen tirano por otro, de crear un conflicto, simplemente para garantizar que tendrán lo que más anhelan, que no es otra cosa que el poder.

Si realmente quisieran algo bueno para su gente, antes de hacer la pregunta, nos enseñarían el contrato social vinculante. Porque hay que ser bastante estúpido para aceptar algo sin haber una declaración de intenciones previa. Queremos una constitución que establezca los derechos y deberes, que garantice la independencia del poder judicial. Que imposibilite la influencia del poder económico sobre el bien común. Que cree un sistema económico basado en la realidad, y no en la especulación financiera, que nos ha llevado hasta donde ahora estamos. Eso si es la independencia, lo demás.. Bueno, ya sabemos que és porque lo estamos sufriendo.  

jueves, 5 de diciembre de 2013

Aviso a la casta política española.

Vivir aislado del resto de los mortales provoca enfermedades. La que padecen los políticos es una enfermedad que se manifiesta por una sintomatología clara; su carencia total de empatía con el pueblo que gobiernan.
Resulta extremadamente raro ver a un político importante caminar por la calle sin escolta, pero más raro es verlos preguntando a sus conciudadanos sobre sus preocupaciones y lo que piensan de su gestión. Salvo contadas ocasiones, sobre todo previas a unas elecciones, se puede producir tan raro comportamiento, y cuando sucede, por lo general, ha sido preparado como parte de campañas de imagen por sus asesores. Realmente puede que no les importe lo que pensamos de ellos, o puede que crean erróneamente, que para esto están los asesores, estadísticas y los medios de comunicación que escriben las noticias para ellos. Es lo más probable que así sea. Pues, entre, conferencias, congresos, coches oficiales, el parlamento, viajes y su despacho; se encerraron en su burbuja; y claro, olvidaron para quien trabajan. En su mundo dorado, tras las mamparas de su condición, perdieron el sentido de la realidad y se trastornó su mente. Creen, como si fuese realidad, que sus decisiones no tienen consecuencias graves para la gente, y que estas decisiones, las toman basándose en una realidad que solo ellos pueden percibir desde su atalaya privilegiada. Una realidad falsa y ajena a la mayoría de las personas. Ellos no no sufren ni son víctimas de los abusos de su propio  poder, no acatan sus propias  leyes y decretos. Sus sueldos no se ven mermados por  el espoleo de los impuestos que imponen a los demás. Pero si piensan que esto puede continuar por siempre, será la peor equivocación de sus vidas.

El pueblo no aguantará mucho más. Ha sido paciente durante mucho más tiempo del que sería razonable, y el agua está ya escapando del vaso por los bordes. Lo peor que les puede pasar es que el pueblo, mancillado por sus abuso,  estalle como una caldera a la que se le ha metido más presión de la que podía soportar. Si sucede, no habrá lugar donde  puedan esconderse de la ira desatada. Quizás lo sepan ya, pero lejos de intentar aliviar la presión, parece que quieran acelerar el proceso; nos provocan más. Si lo que quieren hacer es averiguar cual es el límite, pronto lo verán, y pude que este descubrimiento les cueste algo más que perder su cargo y su vida de privilegios. Pienso que no falta mucho para que eso suceda.

Por lo que sé, la mayor parte de las personas no somos violentas, no buscamos el conflicto, escapamos de ellos. Pero cuando la masa enloquece y se encienden las antorchas, se pierde la conciencia, y el animal que ha estado reprimido sale fuera; llevándose por medio todo aquello que se interpone en su camino. El sentimiento de venganza se cebará, entonces, sobre aquellos que han hecho tanto mal y a tantos. Los que vivís en ese palacio dorado seréis los primeros en sentir su ira y su venganza; y puede que también la sufran vuestras familias. Y todo esto por no saber el lugar que ocupáis y para que estáis en el. No es una amenaza, simplemente es algo que sucederá como consecuencia de lo que estáis haciendo. Vosotros habéis plantado, y no el pueblo que ha sufrido vuestra ceguera, esta semilla envenenada.

Si se os pasó por vuestra mente enferma que quitarle la libertad al pueblo, aumentar el presupuesto en material antidisturbios o blindaros con leyes para proteger vuestro estatus servirá de algo cuando ese momento llegue; lo lamentaré mucho por vosotros. Pues llegado ese momento, no habrá ejercito, ni policía suficiente para parar el desenfreno que se producirá; vuestras leyes serán ignoradas y vuestros nombres olvidados.

Yo, personalmente, espero que sea solo la desobediencia civil la que os eche del poder y os haga pagar por vuestra ignorancia, y no  los fusiles; pero mucho me temo que no va a ser así. Es por ello que tengáis cerca vuestras maletas preparadas y que no os alejéis mucho de los aeropuertos que tanto os gusta frecuentar. Aunque  puede que no os sirva de nada, pues, ni siquiera,  tengáis ya ningún sitio donde huir. Ni siquiera al lugar donde guardáis el fruto de vuestras corruptelas, porque puede que los papelitos pintados con los que habéis esclavizado al pueblo, y que con celo y tesón habéis guardado, no valgan nada cuando lleguéis.    

martes, 19 de noviembre de 2013

Leyes y normas o violencia terrorista.

Hemos llegado a un punto donde saber si estamos cometiendo algún delito o no se ha convertido en una terrible incógnita. Se han hecho tantas leyes y tantas regulaciones, que es casi imposible saber si uno es un delincuente o no. Este control desmesurado de nuestras vidas dificulta enormemente salirse de lo establecido; se puede decir que que lo hace imposible. Las leyes o normas ya no sirven para protegernos unos de otros, se han convertido en una forma de dominación violenta y opresora que va en contra la libertad personal, no tan solo por su excesivo número, sino por su dudosa procedencia y falta de legitimidad.

Las leyes han dejado de cumplir su función y ahora sirven al poder, ante el cual estamos completamente indefensos. Porque para poder defendernos de él, necesitamos ser expertos o tener el dinero suficiente para poder pagar un abogado que sepa algo de sobre esta tela de araña. Es decir: en cualquier caso siempre perdemos.

Sabemos que muchas de estas leyes están hechas al dictado de intereses espurios que nada tiene que ver con el bien común de los ciudadanos. Una veces derivadas de los intereses de grandes compañías, otras para robarnos y otras por intereses políticos; ya bien sea para auto-protección del mismo poder o de los partidos políticos corruptos que las promocionan.


Cuando se ejerce la violencia y con ellos se crea miedo, condicionando así la libertad de las personas, se le llama terrorismo, y exactamente es de lo que estamos presenciado; terrorismo de estado en toda su extensión. No estaría escribiendo sobre esto, si supiese o no tuviese dudas que las leyes parten de la voluntad popular, pero desgraciadamente no es así. Hoy la voluntad popular es un espejismo, una falsa democracia en la que nos muestran como verdadera, pero que, en la práctica, no podemos actuar ni ejercer cambio alguno.

Las mismas leyes y normas hechas por los que perpetúan esta ilusión, son los mismos que hacen leyes para evitar que participemos activamente en ellas. La corrupción política, gran parte de nuestra infelicidad y la usurpación del poder por intereses económicos, son tan solo, algunas de las consecuencias de dejar en manos de profesionales, lo que es un deber del pueblo.

Salir de esta situación tan lamentable es realmente complicado. El ser humano social, no ha conocido nunca la libertad, así pues no sabe por lo que luchar ni tiene ese objetivo en mente. Precisamente porque es social y se integra dentro del sistema creado para su dominación y servidumbre. Un sistema en el que ha estado integrado sin tener conciencia de ello, ni de que se ha diseñado para encarcelarlo. El poder siempre ha utilizado muchos recursos para mantener oculta esta gran verdad. Pero cualquiera de los que vive dentro de este sistema, en lo más profundo de su ser, mantiene vivo su deseo de libertad. Es una sensación de que falta algo, de que no está completo. Si tú sientes eso analiza el porqué y te darás cuenta enseguida de la causa. Al margen de nuestra vida sentimental, de lo material o de todo aquello que nos produce un placer momentáneo, esta ese deseo o anhelo.
Nunca encontraremos libertad dentro de la sociedad que ha sido creada, precisamente, para reprimirla. Por otra parte, cambiar la sociedad, solo sería posible si se compusiese en su mayor parte de personal libres, algo que hoy en día es una quimera imposible. Para empezar a cambiar solo podemos buscar la libertad personalmente, desde dentro. En principio conociendo y siendo conscientes de nuestra situación real; siendo honestos con nosotros mismos y no cayendo en las mentiras que la sociedad actual nos ofreces; zanahorias para burros.


Formas hay a cientos, pero solo un ejemplo. Si un ministro de educación inepto, que sirve al sistema, recorta vuestro derecho a la educación, no le deis encima la recompensa que supondrá para él una huelga. Ocupad los centros educativos, aprender unos de otros y utilizando el material y medios de los que disponga el centro para ello. Al fin y al cabo, esos centros y sus recursos los han pagado vuestros padres, son vuestros. Organizar clases de filosofía, de política o de todo aquello que no les interesa que aprendáis, y así comenzaréis a ser más libres, más críticos y menos condescendientes con los opresores. Pesad antes de actuar en cual es el objetivo final.
  

viernes, 8 de noviembre de 2013

Pilas de combustible, posible solución para la independencia energética

Seguramente muchos habéis visto vídeos por Internet donde se muestran artefactos que, supuestamente, producen energía de la nada. Pues sabed que no existen los milagros en la ciencia y que hay leyes de la física que son inmutables; otra cosa es que creamos que lo sabemos todo sobre ellas. Afirmar esto esto, sería tan equivocado como decir que el autoabastecimiento de energía es imposible, ya que con la tecnología y la ciencia que conocemos hoy,  posibilita que esté a nuestro alcance, quizás por mucho menos de lo que pensamos si se quitaran todas las trabas burocráticas y de intereses oscuros.

Actualmente todos consideramos como normal y única forma de abastecerse de energía en nuestro hogar es teniendo una conexión a la red eléctrica, que muchas veces se complementa con la del gas natural, todo ello pasado por contadores de consumo; faltaría más. Nos han hecho creer que esta es la forma más barata y fácil de acceder a la energía. Pero, es ahora cuando nos estamos dando cuenta que no solo no es barata, sino que esta necesidad de energía es aprovechada por los gobiernos para sangrarnos con impuestos. Así mismo, la monopolización de la distribución de energía está incrementando los precios; de echo son ellos quienes los imponen. Pero quizás la peor consecuencia que yo veo, es que se crea una dependencia de la compañía suministradora y de sus lacayos, los gobiernos. Además, esta dependencia va acompañada de la inseguridad que marca la posibilidad de que en cualquier momento, te suban el precio o te la corten si no pagas. Es por ello, que cada vez más, se hace más imprescindible ser autosuficiente y romper esta dependencia perversa.
Según el lugar donde vivas, tendrás unos medios u otros que te facilitarán el cambio. La situación más favorable para conseguir desenchufarte, sin duda, es disponer de una casa con terreno, pues existe todo un abanico de posibilidades : solar, eólica, incluso de la basura. Lamentablemente esta no es la situación de la mayor parte de la población. Pero tranquilos, no creáis que los que vivís en bloque de viviendas estáis atrapados. Los recientes avances en la investigación de las células de combustible han conseguido mejorar notablemente su durabilidad, eficiencia y seguridad. Estas células, junto a otros dispositivos, pueden producir energía eléctrica suficiente para alimentar una comunidad de vecinos, trasformando, directamente el gas natural, la gasolina o cualquier otro hidrocarburo rico en hidrógeno en electricidad, todo ello sin ocupar más espacio que el que ocuparía una caldera de calefacción comunitaria. Instalar un dispositivo de estas características, de entrada supone la eliminación de uno de nuestros contadores, pero si además compramos el gas a granel, el contador del gas también podríamos devolverlo a sus dueños. La trasformación directa del gas o productos ricos en hidrógeno en electricidad es una de las formas más eficientes y menos contaminantes de obtener energía, y hoy en día, y gracias a los avances de la ciencia, está a nuestro alcance.


La tecnología de la que estoy hablando no es nueva y se conoce desde hace muchos años, desde luego no con la eficiencia ni con los rendimientos que hoy en día se consigue gracias nuevos materiales, pero los principios de funcionamiento que estos dispositivos utilizan son los mismos que fueron descubiertos en 1939. Lamentablemente, y siempre hay un pero, digamos que no nos lo van a poner fácil para acceder a esta tecnología. A ningún gobierno, y mucho menos a las multinacionales de la energía, que al final son las que mandan, les interesa que tú te desenchufes. Lo hemos visto con los últimos proyectos de ley del gobierno español, leyes que parecen estar dictadas por el presidente de alguna de las compañías de distribución para apropiarse del Sol. Por desgracia para esta gentuza, que pretende que sigamos teniendo la correa bien corta, el mismo sistema que han creado para oprimirnos, ahora demanda, para continuar con el necesario crecimiento sin el cual el sistema dejaría de funcionar. Así pues, hay que aprovechar el momento y ir pensando soluciones.

Dejo algunos link de interés donde se explica la tecnología y sus aplicaciones prácticas:


El último link es muy interesante, ya que según ellos, sus pilas de combustible están alimentando en este momento a los ordenadores de Google. Una forma de suministro mucho más estable que la red eléctrica  y que resulta más económica, lo malo, es que cada una de sus células podría abastecer un vecindario entero con sus 200KW y no fabrican de menos potencia, o al menos no me han confirmado que lo hagan ; ya podéis imaginar porque.   


domingo, 3 de noviembre de 2013

¿Pero que es lo que nos pasa?

¿Pero que es lo que nos pasa y porqué  hemos llegado a este grado de sumisión?

Sobre esto se puede especular con que es causa de años de dejadez, años en los que hemos confiado ciegamente en ellos; despreocupándonos de nuestras responsabilidades y dejando en sus manos nuestro destino y la educación de esta generación.  Y a la vista está lo que ha supuesto esta terrible irresponsabilidad. Esperábamos que cumpliesen sus promesas, que mejorasen nuestras vidas. Pero todas nuestras expectativas han quedado truncadas. Lo que se ha quedado patente y demostrado, ya no tan solo es  su incompetencia, sino de que siempre han antepuesto su servidumbre a los grandes capitales a los nuestros. Después de todo lo sucedido ¿Puede quedar alguien que albergue una sola duda sobre sus intenciones? ¿Puede quedar alguna duda que para ellos solo somos el rebaño del cual extraen el dinero para pagar sus cuantiosos sueldos y contentar a los mercados, los banqueros y los intereses de las multinacionales?

Ya tenemos claro que protestar no sirve de nada, les dan igual y se las pasan por el forro; y esta claro el porqué. Se saben invencibles, pues a su servicio están los que debieran velar por nuestra seguridad. Y como hemos visto,  no dudan en lanzar esa caballería contra los que les molestan. Todo un ejercito de policías está a su servicio, al igual que un numeroso contingente de obedientes funcionarios que conforman un sistema burocrático diseñado solo para asegurar sus ingresos y que paguemos sus injustos impuestos.

Las consecuencias: millones en paro, algunos, muchos más de los que nos pensamos o los que nos dicen sus medios de desinformación masiva al borde de la exclusión social que trabajan para ellos. Cientos de miles de familias perdieron sus hogares, otros tantos mal viven con la espada de Damocles que supone una hipoteca pendiendo de su cuello. Los jóvenes, los que todavía no tiene ataduras, escapan  de este solar en el que están convirtiendo el país.


¿Pero porqué nadie se levanta contra esta terrible injusticia? El miedo, quizás el creer que es imposible cambiar nada, o simplemente porque no queremos. Es difícil saberlo, pues la respuesta a esta cuestión está en cada uno de vosotros, somos todos y cada uno de nosotros los que debemos preguntarnos porque estamos inmóviles ante tanto despropósito e injusticia. Os diré que los pusimos allí, y que como los pusimos también los podemos echar; de echo, nadie más que nosotros puede hacerlo. Y que para ello, no es necesario derramar ni una sola gota de sangre, ni tan siquiera de sudor, vasta con desobedecer sus leyes, a su policía y no pagar sus abusivos impuestos; allí es donde les duele. Ahora bien, para que esto suceda debemos empezar a confiar unos en los otros, no debe ser un impedimento el saber si el otro lo hará, eso no debe hacernos dudar. Si este fuego se inicia, que lo hará tarde o temprano, no habrá bombero que lo apague. Será  cuando llegará el  momento de quemar todo este sistema y hacer uno nuevo. No hay que esperar a que alguien llegue con la antorcha. Si lo hacemos, seguramente veremos como sale el policía de turno y le infla a porrazos, debemos de ser todos los que lo hagamos. Al fin y al cabo ¿Que puede ser peor que este sistema que esclaviza al ser humano? Tomemos las riendas de nuestro destino y acabemos de una vez por todas con esta porquería de sistema. Hay muchas otras formas de fomentar la prosperidad y nuestra evolución como seres humanos  libres, que no esta ignominia.  


Segunda parte


Y por si hay dudas del tipo de personas que nos gobierna: