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domingo, 30 de marzo de 2014

Tiempos de cambio

Estamos en una época de cambios, y con ellos la verdad está siendo revelada. Los opresores salen a la luz y se manifiestan como lo que son. Un ejemplo caro es el de aquel que un día fue nombrado premio novel de la paz. Hoy ya no se ve como  un mesías negro, sino como lo que siempre fue; un maniaco homicida dispuesto a iniciar una guerra por defender los intereses del gobierno en la sombra. No le basta con matar a inocentes cada día con sus juguetes voladores dirigidos por niños, tampoco mentir a su pueblo o llevarlo a la pobreza para satisfacer a sus amos; ahora quiere iniciar una guerra con el eterno enemigo rojo para tapar sus problemas. Al fin y al cabo, que puede sentir una marioneta movida por los hilos del  poder del dolor ajeno. Su amigo turco, sigue su ejemplo, conspira en la sombra para provocar un ataque de falsa bandera en Siria, y cuando se ve pillado, cierra youtube y twiter, en una demostración más de su idea de libertad. 

Más cerca, otros títeres, después de haber mentido e incumplir todas sus promesas, llevando también a su pueblo a la desesperación y la pobreza, untan con su asqueroso dinero a los medios de comunicación, todos ellos condenados al cierre sin su ayuda económica. De una manifestación de miles de personas  que pedían justicia, solo quedó, para la mayor parte de la opinión pública, que un grupo de violentos agitadores  sembraron el caos en la ciudad; quien sabe si bien pagados también. Del motivo de su su protesta nada quedó, ni siquiera que pedían una justicia que cada día que pasa se hace más lejana.

Esta es la crónica de tiempos donde desaparecen aviones sin dejar rastro, donde el dinero de los pobres acaba en en manos de los banqueros o condenaciones a concesionarios de autopista. Ya nada nos sorprende, y con nuestra carencia de sorpresa, crece su osadía. Poco falta ya para que nos dicten nuestros pensamientos, pues la opinión casi perdió la batalla bajo la manipulación masiva de la televisión y los periódicos.  Pronto nos pedirán que aceptemos al gran hermano como un dios, y obedezcamos sin dudar sus mandatos, y pobre de aquel que ose rebelarse.

Si queremos que los cambios nos favorezcan este es un ejemplo de como se tienen que decir y hacer las cosas. Parece mentira, pero es monja.

martes, 18 de marzo de 2014

El pueblo crimeo decide y el NOW se cabrea


El gobierno de Estados Unidos y sus lacayos europeos tienen una curiosa visión de la democracia. Cuando el pueblo elige y decide en contra de sus intereses, se pone de morros y dice que reconoce ni acepta los resultados. Por el contrario, cuando un neonazi corrupto toma el poder sin ser votado, es legítimo. No hace falta ver más, ha quedado en evidencia la democracia que desea en NWO; que viene a ser algo así como un embudo, lo ancho para mí, y lo estrecho para los demás.

La rabieta que han cogido los auto-proclamados policías del mundo con la decisión del pueblo de Crimea por retornar a la madre Rusia, también ha puesto de manifiesto dos cosas más:  Unidos hace ya tiempo que ya no es lo que era, y se refuerza la alianza entre Rusia y China; principalmente gracias  con las malas estrategias del gobierno americano, cada vez más debilitado y odiado por sus políticas intervencionistas. No quiero que se entienda que siento predilección por ninguno de los dos jugadores, al fin y al cabo, el pueblo, como siempre y en todos los movimientos de este juego macabro, no es más que una pieza accesoria.

Mientras todo esto sucede, algunos aspirantes a califas, como Mas, en Cataluña, aprovechan para distanciarse de lo sucedido en Crimea, y es normal, se trata de una unificación no de una escisión. Aquí cada uno mira por lo suyo, sobre todo si lo que hay en juego es poder y dinero. Lo que le ocurrió a este buen señor, es que su capacidad deductiva es algo lenta, en un principio pensó, bueno, ya tengo otro clavo ardiendo donde agarrarme, pero luego,  se percató del error y se  distanció, cada uno tiene las neuronas que tiene, y cuando se trata de políticos, pues bueno...
Aunque en apariencia la situación de Crimea, no tiene nada que ver con la de Cataluña, Mas se equivoca, hay una similitud, a mi juicio, la manipulación. Al igual que los medios occidentales han intentado polarizar la opinión publica de forma descarada. Sucede lo mismo en Cataluña. Dos intereses contrapuestos, cada uno utilizando a sus voceros, y el pueblo en medio. Apenas se escuchan otra voces, otras preguntas que quieren hacer otras organizaciones al pueblo catalán. ¿Declararía la deuda como odiosa? ¿Instauraría una democracia participativa? Esas no interesan a los medios bien pagados.

El juego continuará hasta que la humanidad despierte y se desprenda de los parásitos que le impiden evolucionar y vivir en paz. Mientras estos sigan decidiendo nuestro futuro y sometiéndonos con su sistema represor, seguiremos a su merced, cada vez más pobres en un mundo de abundancia. Hasta que ese momento llegue, sean bienvenidas estas pruebas del carácter de los que nos gobiernan. De paso quiero darle  también, no se si llamarlo así, la bienvenida al estado fascista de la U.E. a lo que queda de Ucrania; No saben lo que les espera.

sábado, 15 de marzo de 2014

La receta para salir de la crisis.


Por un momento, quiero abrir una ventana a lo trascendente, dejando de lado la matrix y la indignación que me provoca. Quiero dar cuenta de que hay una realidad paralela, que está lejos de su nefasta influencia y que esa realidad no es un mundo tenebroso como reflejó cierta película, sino un mundo donde se manifiesta nuestra naturaleza divina en plenitud.
El simple hecho de intentar llegar a este remanso de paz, que siempre ha estado dentro de nosotros, es una forma de salir de la prisión que nosotros mismos hemos construido.

La verdadera naturaleza de nuestro espíritu reside en el silencio que existe entre cada uno de nuestros pensamientos. Por desgracia, lo que debería ser naturalmente escuchado está velado por el murmullo incesante de nuestros pensamientos. Un murmullo que que está en constante divagación, siempre en el pasado o en el futuro, pero nunca en el presente, donde debería estar para encontrar este silencio y poder escuchar a nuestro ser interior; el verdadero y único.

Si observamos nuestra mente como si fuéramos simples espectadores de lo que pasa y no participantes, sin juzgar ni entretenernos en lo que sucede o cuestionarnos porque sucede, observaríamos el incesante ruido estéril al que nuestra mente nos somete. Esta práctica es un tipo de meditación trascendental que puede, por si sola, permitirnos llegar al silencio. La espontaneidad, la genialidad y originalidad, residen en él. Del silencio de una mente aquietada parten las decisiones correctas, y estas son las que nos harán libres y fuertes ante la opresión y la esclavitud a la que la sociedad nos somete. La práctica continuada y periódica de la meditación descrita aquí, puede llevarnos al entendimiento de que nuestra cárcel no es la sociedad, ni los políticos ni la crisis, sino nosotros mismos.

Muchas veces, seguro, habéis tenido el impulso de hacer algo original, sea lo que sea. Puede, y sucede en la mayoría de las veces, que la idea que dio origen a ese impulso partiese de una necesidad de vuestro interior. Puede que fuese una decisión o acción, aparentemente descabellada, sin lógica y que contravenía las reglas establecidas. Cuando los percibisteis el deseo de hacer algo así, inmediatamente vuestra mente apareció y comienza a evaluar los pros y contras del acto, a pensar en lo que dirán los demás, que sucederá y que consecuencias tendrá en el futuro; y fue en ese preciso instante, cuando la mente intervino, donde la genialidad se esfumó y las necesidades de vuestro espíritu cayeron en saco roto, frustrando así vuestra oportunidad de crecer. La causa de esto,  fue vuestro programación; si, como lo digo, vuestra programación.

Desde muy pequeños nuestra mente ha sido programada para no obedecer a nuestras verdaderas necesidades. Hemos sido educados en la represión de nuestros sentimientos y nuestras necesidades naturales. A medida que hemos ido recibido esta educación socializadora, la espontaneidad y originalidad de los actos que realizábamos de niños, fue siendo cizallada por la represión; que al fin y al cabo, es una forma de violencia. La consecuencia de esto es que nos hemos convertido en unos seres incompletos. Y aunque está tan cerca que la podemos tocar, esa parte de nosotros que falta, es la que nos debilita y nos hace sufrir, además de hacernos susceptibles a la influencia de otros; que no siempre pretenden nuestro bien, sino aprovecharse de esa debilidad.

Imaginad por un momento, tener la inocencia, espontaneidad y originalidad de un niño con vuestra mente completamente desarrollada, sin barreras mentales que obstaculizan todo vuestro potencial. Eso es, precisamente, lo que nos ha sido arrebatado al socializarnos. Evidentemente, una persona completa, en absoluto, sería una herramienta para el sistema, nunca un esclavo, y mucho menos sometida. Es por ello, que la sociedad se guarda muy bien de que no haya un acceso fácil a este saber ancestral. Nunca recibiremos una enseñanza destinada al aprendizaje de la meditación o al auto-conocimiento porque no interesa que los miembros de una sociedad jerarquizada sean autosuficientes.

Pero tranquilos, por muy enraizado que esté el programa en nuestra mente, podemos desprogramarnos y acceder a nuestro ser interior sin ayuda, tan solo hay que meditar profundamente , y no para ello necesitamos, en un principio, abandonar todo lo que hemos aprendido hasta el momento. Es más, nos servirá de medio para comprender hasta que punto la matrix forma parte de nosotros.

Las técnicas de meditación son diversas y dependen enteramente del sujeto que las practica. El nivel, la profundidad y tiempo requerido, también. Pero al final, todas las técnicas conducen a lo mismo; la completa liberación. Podemos empezar con la técnica del observador, de la que ya he hablado al principio. Sin embargo, hay que tener en cuenta, que aunque parece simple, en la práctica resulta difícil, sobre todo al principio. Como he dicho, la técnica del observador es simple: basta con ponerse cómodo en un lugar silencioso y con temperatura agradable, apagar el móvil o cualquier cosa que pueda interrumpir nuestro momento. Uno puede cerrar los ojos o no, puede poner la vista en un punto fijo, desfocalizarla o, simplemente, no prestarle atención. No recomiendo poner música relajante o cualquier otra distracción, al menos en un principio.
Antes de comenzar la meditación, propiamente dicha, es necesario unos sencillos ejercicios mentales para preparar nuestra mente. Hay muchos que nos podrían servir, de ellos este ejemplo: Nos concentrarnos en nuestra respiración de esta forma. Al inhalar el aire, sentiremos como este se desliza por nuestra nariz hacia los pulmones a medida que desciende nuestro diafragma. En ese instante, debemos imaginar que el aire que penetra en nuestros pulmones es de un color rojo intenso. A medida que desciende a nuestros pulmones y penetra en los alveolos, donde deposita el oxígeno, el aire lo debemos imaginar tornando, paulatinamente, de un color rojo a blanco. No es necesario respirar de forma diferente a como lo hacemos habitualmente, es simplemente prestar atención. Cuando nuestros pulmones han absorbido el oxígeno y este comienza ha ser absorbido por nuestra sangre, sube el diafragma y notamos como es expulsado, lo correcto es que salga por nuestra boca. Imaginan entonces que el aire se ha tornado de blanco a azul, y notad como va subiendo hasta salir. Si lo deseáis, podéis imaginar que, a medida que sale, sale con el todas las preocupaciones que habéis acumulado a lo largo del día. Haced esto diez veces, después de lo cual, si lo habéis hecho correctamente, con un buen nivel de concentración, notaréis un extraño estado de quietud. A partir de entonces, y sin dejar de prestar atención a vuestra respiración, imaginaros que salís de vuestra mente, como si fueseis alguien que mira desde arriba. Enseguida, sin apenas ningún esfuerzo, comenzaréis a escuchar a vuestra mente. ¿ Estaré haciendo bien esto de meditar? ¿Que sensaciones me producirá? Estos serán los pensamientos más habituales, a los que seguirán muchos más. Debéis de dejar que fluyan, no los juzguéis, no buscar respuestas, simplemente dejad que fluyan. Cuando la mente se encuentra en esta situación, tiente a adoptar medidas defensivas, a intentar distraeros. Comienzan a aparecer picores y cualquier ruido, por insignificante que sea, reclama vuestra atención. Eso es normal que suceda los primeros minutos, sobre todo, si no se ha practicado antes. No os dejéis arrastrar a su juego, permaneced por encima siendo escuchándola en sus divagaciones. Cuanto más tiempo dediquéis, mejor serán sus resultados.
El objeto de esta sencilla meditación, no es otro que tomar consciencia de que no somos nuestra mente ni tampoco nuestros pensamientos, sino que somos el observador. No porque yo lo digan u otros que lo han experimentado, algunos de ellos grandes maestros, sino porque tú, como observador, lo ves por ti mismo.
La práctica continuada de la meditación produce cambios directos en tu forma de ver la vida y el mundo, cambia tus prioridades y eso te acaba liberando de tu programación. Con el tiempo y la práctica constante, pronto, entre pensamiento y pensamiento, el observador percibe su verdadera naturaleza. Puede que al principio de forma fugaz, pero con la práctica, esos momentos se alargarán. En este estado de meditación perfecta, el observador siente su verdadera naturaleza, y adquiere un estado de paz inimaginable, que la mente, con todos sus sentidos, no podría percibir.
En este estado, eres inmune a los problemas mundanos, tu mente funciona como lo que es, una herramienta y no como tu carcelero. Quedas liberado de la opresión, los miedos y las preocupaciones, todo ello fruto de tu mente a la que antes llamabas yo. Te amino a que lo intentes y experimentes por ti mismo, no hay riesgo, no cuesta dinero y no se te exige resultado alguno, merece la pena.

sábado, 1 de marzo de 2014

El gran juego

Para entender las reglas del juego que se está jugando en la política internacional hay que ir más allá de la apariencia, porque  son estrategias de un juego, que en último término, persigue la conquista del poder absoluto y el control de los recursos naturales de todo el planeta. Una parte importante de este juego consiste en que los que no jugamos a el, no sepamos de que va, y la otra, no menos importante, es que no descubramos que los acontecimientos que parecen desligados unos de otros, en realidad son movimientos de los contendientes en su afán por ganarlo. 

 Hemos visto como EE.UU, o mejor dicho, las fuerzas oscuras que gobiernan este gran país, utilizando como justificación un auto-atentado contra su propio pueblo, invadían y se adueñaban de Irak, sometía a Libia al caos y consolidaban su posición en Afganistán; siempre con el apoyo de los peleles europeos. El modo de operación en Libia ha sido el mismo que con, no tanto éxito, han utilizado en Siria, y que todavía hoy siguen utilizando.

 Para quien todavía no se haya percatado, la cosa es muy sencilla: arman y financian grupos, supuestamente liberadores, para derribar el gobierno establecido en el país, con el propósito para colocar a gobernantes que sea más afines a sus políticas; claro está, que les permita espoliar sus recursos sin impedimentos.

Como vemos, la similitud de acción y procesos, delatan el rol de los jugadores y objetivos. En este juego, la gente de a pie no somos más que números que ni siquiera cuentan en sus cálculos; tan solo somos ganado que pasa de manos de un pastor a otro. Lo que realmente importa en cada movimiento del juego es la posición estratégica que se ocupa. Por la forma que tiene este tablero, por así llamarlo, las acciones del juego  pude ejecutarse de forma simultánea en varios lugares y en diferentes tiempos, sin un orden aparente. Es por ello, que dado que el escenario sirio se les resiste, ahora el juego se ha trasladado a Ucrania. Aquí, están utilizando una mezcla de dos estrategias exitosas, quizás con el objeto de confundirnos o, simplemente, poniendo en práctica lo aprendido. ¿Recuerdan  la primavera árabe? ¿ no creen que se parece? Efectivamente, esta es una de ellas,  la otra, más conocida,  la utilizada primero el Libia, Egipto y otros países de la islámicos, y por último en Siria. Por supuesto, sea cual sea la estrategia, no puede faltar, en todo movimiento, la colaboración necesaria de los medios de comunicación de masas; siempre distorsionando la realidad o conduciendo a la opinión publica a creer lo que ellos quieran que creamos.  

Lo realmente complicado de este juego, es descubrir la identidad de los jugadores. ¿Quienes son y con quien se enfrentan? Solo podemos especular con que se trate de  los hombres más ricos del planeta, sionistas, multinacionales o ,tal vez, alguna organización secreta. ¿Y quienes son los que se enfrentan a ellos? Puede que sea la antigua Unión Soviética, China, ambos, o puede que otras organizaciones secretas, no lo sabremos porque ningún periodista que valore su puesto de trabajo, o su vida, si adentrará para averiguar las identidades que se esconden detrás de todo esto. Lo que si sabemos con total certeza, es quienes serán los perdedores si alguno de ellos gana este juego; es fácil de deducir, puesto pra el ganador, el premio somos nosotros.

jueves, 27 de febrero de 2014

Un baño de realidad

Para quienes todavía confían ciegamente en la clase parasitaria que votan para gestionar sus autonomías, ayuntamientos o estado, despreocupándose de sus responsabilidades, les dejo algunos vídeos que quizás les hagan cambiar de actitud.









Solo son ejemplos, esto ocurre en toda España

Y claro, después no entendemos como pasa esto

miércoles, 12 de febrero de 2014

Justicia Universal


La Justicia Universal planteada por el gobierno de España en la anterior legislatura, no fue mas que una ilusión fallida, una cortina de humo estéril que nunca sirvió para nada, salvo para alimentar organizaciones satélite del mismo partido político que gobernaba entonces. Ahora, con la llegada de la prefabricada crisis, y un nuevo gobierno títere, esta ilusión se desvanece definitivamente, como se desvanecieron las esperanzas del pueblo saharaui, hace ya muchos años, cuando Mohamed reclamó para si tierras que no le pertenecían y el gobierno de entonces cedió a la presión ejercida por Estados Unidos y Francia.
La idea de Justicia Universal era, ciertamente, hermosa y válida para un mundo justo, pero no para éste. En el mundo que hemos dejado a merced de déspotas y tiranos no hay sitio para la justicia, y mucho menos si pretende ser universal. ¿De que hubiese servido juzgar a un genocida, si nunca cumpliría ninguna pena o resarciría el daño? No era más que un teatro de variedades de poca monta, que a parte de ser caro no divertía a nadie.
Que país, gobierno o juez, se iba a atrever a condenar y perseguir a un genocida asesino como Jang Zeming, responsable de sesgar la vida de cientos de miles en las tierras usurpadas del Tibet por el gobierno chino? Cuantos intereses económicos tendrían que ser obviados para tal hazaña....
Tanto la justicia como la democracia, son palabras que han perdido su significado en estos tiempos de oscuridad donde gobierna la hipocresía y la vileza. Donde el engaño, la distracción, la mentira y la corrupción son partes ineludibles de gobiernos que no son capaces de defender a su pueblo del latrocinio de los bancos, las multinacionales o de la especulación financiera. ¿Como estos gobiernos iban ha defendernos de los grandes tiranos mundiales, cuando no saben defendernos de los que tenemos en  en casa?

domingo, 2 de febrero de 2014

Yo soy antisistema


Es repetitivo y hasta ofensivo escuchar  en los medios de comunicación llamar a los disidentes antisistema y a los que proponen alternativas demagogos o cosas peores. Los medios de comunicación, en este aspecto como en otros, están  uniformado y todos van a una cuando se trata de referirse al creciente malestar social y a los disidentes de este sistema; pero es normal que suceda así ya que todos están ligados, de una forma u otra al capital y, en último término, a los bancos. Así no es de extrañar esta  conducta servil. Muchos buenos periodistas han sido despedidos por salirse de la línea y hay miedo. Los pocos periodistas  de verdad han quedado apartados en medios de comunicación alternativos y de poca difusión, y otros, que parecen disidentes, solo forman parte de lo que se llama disidencia controlada o se salen de la línea por ganar una audiencia cada vez más decepcionada y escéptica.Son fácilmente reconocibles, pues tratan los temas de modo frívolo y superficial. El miedo es un poderoso medio de control a la que los periodistas no son ajenos.


Pero a pesar de la manipulación, el descontento sigue creciendo, y ya no son solo jóvenes perroflautas los que protestan y manifiestan abiertamente que es te sistema es malo o, mejor dicho, nefasto. Académicos, economistas e incluso, premios Novel, lo afirman. Lamentablemente, detrás de todas estas declaraciones y protestas, no hay soluciones alternativas, y si la hay, no tiene el suficiente eco social para ser aceptadas. Por otra parte, la dependencia que se ha creado a este sistema es enorme, precisamente debido al miedo, un miedo atroz  a la pérdida. Esto hace que la resistencia al cambio sea todavía mayor, casi imposible.

Hoy no basta con ser disidente, no basta con luchar por cambiarlo, es necesario tener alternativas viables que persigan un único fin; procurar el bien común. Dichas alternativas pasarían, ineludiblemente, por la pérdida de la propiedad privada. Si, suena a comunismo, lo sé. ¿Pero que es lo que nos pertenece en realidad?
Pensemos un poco: 
En este sistema la inmensa mayoría de nosotros no somos dueños de nada, al contrario, muchas de las cosas que podrían proporcionarnos bienestar están fuera de nuestro alcance, incluso la libertad. La mayoría no elegimos nuestro trabajo porque nos guste, no hacemos lo que nos llena nuestras inquietudes, no podemos conocer lo que deseamos; nos vemos abocados ha hacer otras cosas por necesidad y pura supervivencia. Y esta obligación, en el fondo, es una forma de esclavitud. Si lo pensamos detenidamente, la propiedad privada no es más que una mera ilusión que puede desvanecerse en cualquier momento, de echo se desvanecerá seguro con nuestra muerte. Por otra parte, es la expresión de nuestros más bajos instintos, pues está directamente relacionada con el egoísmo malsano.
Una alternativa sería la “propiedad privada limitada”, es decir, algo es tuyo mientras lo utilizas. Esta concepción de la propiedad, es más acorde con el orden natural de las cosas. Un sencillo ejemplo sería : tu podrías disponer de cualquier vehículo que esté aparcado en la calle, usarlo, cuidarlo como si fuese tuyo, y dejarlo nuevamente en la calle para que otro lo use cuando acabes. Evidentemente, las fábricas de coches no iban ha estar muy de acuerdo con ello, pues, seguramente, solo se necesitarían fabricar un diez por ciento de los coches que ahora mismo están circulando. Lo que hacemos ahora, disponiendo de un vehículo de uso exclusivo, es solo un ejemplo de como este sistema va en contra del sentido común y de nuestro bienestar. Si esto lo aplicásemos a todo, la cantidad de recursos naturales, energía y mano de obra, solo sería una fracción minúscula de lo que hoy el mundo necesita para mantener este sistema insostenible. Eso, nos permitiría aspirar a algo más que pasar por esta vida sobreviviendo con un sin fin de preocupaciones. Podríamos tener más tiempo para dedicar a nuestros hijos, aprender o realizarnos como personas sin padecer las enfermedades que esta sociedad nos provoca. Pero la renuncia o el desapego a lo material, cuando hemos sido instruidos en el egoísmo, es un paso muy difícil de dar.

Creemos, falsamente, que esta renuncia nos anulará como individuos, cuando es todo lo contrario, nos enriquecería más que disponer de una cuenta bancaria millonaria. Nuestro grado de libertad, de decidir sobre nuestras vidas, sería mucho mayor de lo que es ahora.
Este planeamiento social, que implicaría a todos por igual, sin tener en cuenta su actual estatus, supondría la desaparición del dinero y todos sus perjuicios, con lo que, inevitablemente, también desaparecerían las fronteras que limitan nuestros movimientos y los privilegios de los poderosos. Yo no soy mago, ni conozco la forma de hacerlo, pero seguro que hay gente con la cabeza mejor amueblada que tiene ideas para llevarlo acabo. De lo que estoy convencido, y esto es de puro sentido común, es que no podemos continuar así por mucho más tiempo. Puede que nuestra generación  no sufra las consecuencias fatales del fracaso de este sistema, pero la siguiente generación, de no cambiar las cosas, está condenada al hambre, la guerra o los desastres naturales. Lo que es seguro, es que este sistema es completamente insostenible. 

martes, 21 de enero de 2014

Desobediencia es responsabilidad

Ante los abusos y la injusticia del poder establecido, hay que luchar con cautela, pues combatir la violencia, en cualquiera de sus formas, con más violencia, puede legitimar al poder para ahondar todavía más en si sistema totalitario. En esencia el poder ejerce siempre la violencia y una de sus formas son leyes injustas que emana de una supuesta democracia, pues están destinadas a doblegar la voluntad de los que no quieren seguir sus directrices. Cuanto corrompida esté la democracia, mayor será el número de leyes destinadas a tal efecto. Ante esto no se puede ser pasivo, ya que la consecuencia directa es que las cosas no cambiarán, pudiendo ir solo  a peor. Hace muchos tiempo que un  sistema de represión gerarquico gobierna en todo el mundo, y ya sería tiempo de empezar a cambiar esto. 


La desobediencia es el métodos más inteligente no violento y humano de lucha, frente a la opresión, la injusticia o cualquier otra forma de violencia ejercida desde el poder. Su correcta aplicación deslegitima y desarma a cualquier sistema, por muy poderoso que este sea. Pero antes de ponerla en práctica hay que ser plenamente consciente de cual puede ser el costo personal y tener claros los objetivos que perseguimos; pues no se trata de imponer nuestro criterio, sino aportar algo que represente una mejora sobre el bien común y por ende, el nuestro propio. Por tanto, es preciso estar seguro de que nuestra causa es justa y no intentar sacar un clavo con otro. Aplicada con una motivación correta y determinación, esta es la única forma con la que conseguiremos apoyo y soporte de otros en la misma situación que la nuestra. Si por el contrario, perseguimos ideales equivocados o que provoquen enfrentamiento y división, lo único que haremos es alimentar al poder establecido y darles escusas para seguir oprimiento. En definitiva, estaremos creando nuevos conflictos.

Debemos tener muy presente que la desobediencia está en directa oposición con las leyes establecidas, por lo que el poder, para preservar su estatus, hará todo lo que esté en su mano para evitar perder el control. Las acciones previsibles son la creación de nuevas leyes para castigar a los desobedientes o el envío de las fuerzas de seguridad. Ambas acciones entrañan violencia, ya que como he dicho antes, intentan doblegar la voluntad del disidente.

Otra cosa a tener en cuenta es que la desobediencia implica, indirectamente, la renuncia a las ventajas del sistema legal establecido. Pues aunque en muchas de las constituciones está establecido el derecho a ejercer la desobediencia a leyes injustas, en la práctica es una ilusión que el poder  se ocupara de daclarar. 

Hoy, buscar causas justas no es una tarea complicada, empezando por la democracia que actualmente conocemos, que tal y como está establecida, es  corrupta. La interpretación que hacen los gobiernos occidentales de la democracia carece de la legitimidad que requiere un sistema de organización humana para alzarse como garante de libertad o justicia. Todas las leyes que emanan de un sistema injusto, son en esencia injustas; y esta democracia lo es. Para que una ley, fuese realmente justa, debería ser consensuada y aceptada de forma unánime por todos o la inmensa mayoría de personas, y no por representantes elegidos por una mayoría en unas elecciones viciadas por campañas electorales. Campañas sufragadas con las aportaciones de organizaciones que buscan su propio interés. Esta es la democracia que ahora padecemos. Un sistema en el que los sometidos a él, solo pueden intervenir cada cuatro años, y además condicionados o manipulados con ingeniería social. Por si fuera poco, la intervención directa en las decisiones gubernamentales, ni siquiera se contemplan o se hace forma testimonial.Una demoscracia de verdad no tendría millones de leyes para intervenir en todos los aspectos de la vida. Bastarían con unas cuantas leyes fundamentales para garantizar la convivencia.

“Ante un sistema que no dispone de elementos participativos o acción directa sobre decisiones gubernamentales, no queda otro remedio que la aplicación de la desobediencia.”

A lo largo de la historia, han sido muchas las personas que se han usado en esta forma de lucha como único medio, bien sea de forma colectiva o individual. Sin duda, sus dos representantes más destacados defensores, fueron Mahama Gandhi y Martin Luther King; seguramente el segundo inspirado en el primero. Los cambios que produjo su acción, no violenta, sobre la sociedad, nos tendrían que hacer pensar en lo que un solo hombre puede conseguir aprendiendo a decir “NO”. Pues la desobediencia no es más que saber decir no, no a la injusticia, no a la violencia ejercida por el poder, no a las desigualdades sociales etc... Sin embargo, como he dicho antes, el coste personal puede ser muy alto; ambos perdieron la vida por sus ideales. Es pura especulación, pero seguro que sabían que sucedería así desde el principio.

Hemos visto que la desobediencia implica responsabilidad y objetivos claros. Se trata de tomar las riendas de nuestro destino como seres libres y entender que lo que tiene que perseguir cualquier sociedad es el bien común y la libertad individual de cada una de las personas que la componen. La sociedad actual no cumple ninguno de estos dos objetivos, por el contrario, se encamina a un sistema cada vez más totalitario, controlado y deshumanizado; donde la mayor parte de los individuos no son más que un sirvientes que nutren de riqueza y poder a una casta selecta y privilegiada. Una casta que vive ajena a los problemas al resto de la población y que solo piensa en mantener su situación de privilegio.

Así pues, cualquier campaña de desobediencia debería ir encaminada, en primer lugar, a derribar este sistema, antes que actuar sobre cualquier otra cosa. El sistema es el origen del mal. Pero como he dicho antes no se puede iniciar una desobediencia sin antes tener una alternativa. Esta alternativa es esencial, no solo para conseguir los apoyos sociales necesarios, sino para una conclusión exitosa de los objetivos primordiales. Dicha alternativa no debería ser muy difícil de consensuar, puesto que no creo que haya un sistema más injusto y perverso que el establecido en la actualidad. Es la única manera de que se de una auténtica revolución que no acabe en saco roto, como tantas otras que se han dado, y que solo han conducido a afianzar más el poder en unos pocos.

Una vez consensuado una alternativa, hay varias formas de desobediencia organizada que podrían doblegar este sistema opresor rápidamente; cualquiera de estas podría servir: Atacar su fuente de ingresos (impuestos), desobediencia a sus leyes, desatención a sus medios de comunicación, no utilizar sus sistemas de control primario, el dinero o tarjetas de crédito. Estos últimos elementos son las principales armas de sometimiento que utiliza el poder; una forma sutil de encadenarnos al sistema. Dejo este vídeo por si quedasen dudas de lo que hablo.
Cualquier forma de desobediencia que perjudique los intereses económicos será directamente proporcional a número de personas que se sumen a dicha campaña. Por tanto, solo pueden ser campañas colectivas con suficiente masa crítica para causar efecto. Al verse amenazado, el sistema opresor utilizará la herramienta que mejor conoce, el miedo. Pero si la masa crítica es suficiente, la esperanza podrá con el miedo.

Si analizamos acontecimientos recientes, por ejemplo la campaña de desobediencia “yo no pago”, que se dirigió fundamentalmente a los peajes de las autopistas, la reacción del gobierno fue convertir en delito saltarse un peaje, es decir, la amenaza, por tanto el miedo. Así mismo, las recientes protestas ciudadanas contra las políticas del gobierno, han tenido eco en este, en forma de leyes anti-protesta que han mermado sustancialmente el derecho a la misma y la imposición de fuertes multas, casi escandalosas, en caso de incumplimiento de dichas leyes. Es decir, más represión y miedo. Queda claro, que si una campaña de desobediencia no llega hasta sus últimas consecuencias, la victoria del poder está más que asegurada, y la perdida de derechos de los ciudadanos también.

Si realmente analizamos lo que este sistema nos da y lo que podríamos tener con otras alternativas, nos daremos cuenta que no tenemos casi nada, en comparación a lo que podríamos disfrutar. Vivimos en un mundo de abundancia, siempre y cuando los recursos estén bien gestionados, no en base al lucro ni a la cuenta de resultados de las multinacionales, que en último término, mandan sobre los políticos. Solo con una gestión de los recursos gestionados con sentido común, se puede asegurar la supervivencia de nuestra especie. El camino que llevamos recorrido con este sistema, solo nos da la clara idea de que nos conduce al desastre. Es un sistema basado en en principio equivocado de que los recursos crecen exponencialmente,y es más que demostrado, hasta que no se disponga de la tecnología necesaria, que solo tenemos un planeta, y que los recursos son limitados.



 Debemos desprendernos de los miedos que nos atan a un sistema podrido, y tomar las riendas de nuestros destinos con responsabilidad. No podemos dejar que otros hagan lo que es nuestra obligación.     

lunes, 16 de diciembre de 2013

La pregunta de las narices

Cuando a Neo le ofrecen la elegir entre la ignorancia y el conocimiento, elige el conocimiento, pero Neo es especial; es el elegido. De una manera diferente, esta decisión nos la ponen todos los días a nuestro alcance, pero por comodidad elegimos la ignorancia, pues la ignorancia es también irresponsabilidad; y claro, no queremos líos.
Los ciudadanos de la Grecia clásica consideraban idiotas a aquellos otros ciudadanos que se desentendían de los problemas de la Polis, los que no aceptaban la responsabilidad de afrontar los problemas comunes y solo se preocupaban de si mismos. Hoy, la mayoría de los ciudadanos de este planeta son idiotas. Si, idiotas, aunque ofenda, más que nada por dejar que otros hagan lo que es el trabajo de todos, y claro, así nos va. Hemos dejado en manos de políticos corruptos, que han vendido nuestro poder de decisión a los que tienen el suficiente dinero para comprarlo, y las consecuencias están siendo devastadoras. Pues contra más poder adquieren, mayor es su facilidad para corromper y manipular nuestra vida cotidiana.

Poco a poco el ser humano se ve acorralado en un laberinto de leyes, que solo unos pocos han consensuado para su propio beneficio. Ni tan siquiera emanan de los políticos, sino de los intereses que están por encima de ellos. Estos poderes económicos, basados en el puro lucro, son los dueños de las decisiones y manejan los hilos a su antojo. Para ellos, el bien común del pueblo, solo es una cuenta de resultados, facilidad para contratar mano de obra esclava, o evitar con leyes que la gente, ni siquiera tenga el derecho de protestar.
Seamos claros, cual puede ser la sociedad ideal para las grandes corporaciones: una masa de gente idiota con suficiente poder adquisitivo para comparar sus porquerías. Alimentados de mala manera, para que no duren demasiado y sean un problema mantenerlos en su vejez. Nos enferman para que seamos clientes de sus farmacéuticas. Condicionan a nuestros hijos con una educación prusiana, solo para que tengan los conocimientos necesarios para ser útiles en sus puestos de trabajo mal pagados. Y por supuesto, alimentan medios de entretenimiento y control mental para que no les de por pensar demasiado; esto es exactamente lo que tenemos hoy.

De vez en cuando, movimientos como el 15m e iniciativas como rodea el congreso, se hacen ver y hacen salir a mucha policía a la calle. Esto es disidencia controlada a la que no tienen ningún miedo.
Sabemos perfectamente como trabajan en estos casos. Si el movimiento se hace fuerte se destruye desde dentro. Es bueno que de vez en cuando la gente manifieste su ira, en el libro de 1984, ya de definía esta estrategia como la hora del odio.

Y, en Catanya toca independencia, más de lo mismo. Ofrecen esperanza y cambio, pero tan solo es humo. Solo alguna iniciativa, como la de la monja benedictina Forcadelles, tiene alguna validez para mi. El proceso constituyente, sea en el estado que sea, da la oportunidad al pueblo de volver a retomar el poder que le ha sido arrebatado, o mejor dicho, que a confiado a gente equivocada. Es una buena iniciativa, y por eso los medios de comunicación hablan poco de ella, incluso los catalanes, bien alimentados por los que persiguen otros fines menos nobles.

Que podemos responder ante una pregunta tan banal y falta de contenido.
¿Quiere la independencia? Esto suscita otras muchas preguntas:
¿Y que es eso en un mundo tan dependiente?
¿Acaso estamos aislados?
¿Acaso ser un país independiente te da la libertad?
¿Acaso la democracia la garantiza?
Si esta pregunta nos llega desde políticos cuya eficiencia y sumisión a los poderes económicos está tan demostrada ¿Que se puede esperar? Se trata de un cambio de régimen tirano por otro, de crear un conflicto, simplemente para garantizar que tendrán lo que más anhelan, que no es otra cosa que el poder.

Si realmente quisieran algo bueno para su gente, antes de hacer la pregunta, nos enseñarían el contrato social vinculante. Porque hay que ser bastante estúpido para aceptar algo sin haber una declaración de intenciones previa. Queremos una constitución que establezca los derechos y deberes, que garantice la independencia del poder judicial. Que imposibilite la influencia del poder económico sobre el bien común. Que cree un sistema económico basado en la realidad, y no en la especulación financiera, que nos ha llevado hasta donde ahora estamos. Eso si es la independencia, lo demás.. Bueno, ya sabemos que és porque lo estamos sufriendo.  

jueves, 5 de diciembre de 2013

Aviso a la casta política española.

Vivir aislado del resto de los mortales provoca enfermedades. La que padecen los políticos es una enfermedad que se manifiesta por una sintomatología clara; su carencia total de empatía con el pueblo que gobiernan.
Resulta extremadamente raro ver a un político importante caminar por la calle sin escolta, pero más raro es verlos preguntando a sus conciudadanos sobre sus preocupaciones y lo que piensan de su gestión. Salvo contadas ocasiones, sobre todo previas a unas elecciones, se puede producir tan raro comportamiento, y cuando sucede, por lo general, ha sido preparado como parte de campañas de imagen por sus asesores. Realmente puede que no les importe lo que pensamos de ellos, o puede que crean erróneamente, que para esto están los asesores, estadísticas y los medios de comunicación que escriben las noticias para ellos. Es lo más probable que así sea. Pues, entre, conferencias, congresos, coches oficiales, el parlamento, viajes y su despacho; se encerraron en su burbuja; y claro, olvidaron para quien trabajan. En su mundo dorado, tras las mamparas de su condición, perdieron el sentido de la realidad y se trastornó su mente. Creen, como si fuese realidad, que sus decisiones no tienen consecuencias graves para la gente, y que estas decisiones, las toman basándose en una realidad que solo ellos pueden percibir desde su atalaya privilegiada. Una realidad falsa y ajena a la mayoría de las personas. Ellos no no sufren ni son víctimas de los abusos de su propio  poder, no acatan sus propias  leyes y decretos. Sus sueldos no se ven mermados por  el espoleo de los impuestos que imponen a los demás. Pero si piensan que esto puede continuar por siempre, será la peor equivocación de sus vidas.

El pueblo no aguantará mucho más. Ha sido paciente durante mucho más tiempo del que sería razonable, y el agua está ya escapando del vaso por los bordes. Lo peor que les puede pasar es que el pueblo, mancillado por sus abuso,  estalle como una caldera a la que se le ha metido más presión de la que podía soportar. Si sucede, no habrá lugar donde  puedan esconderse de la ira desatada. Quizás lo sepan ya, pero lejos de intentar aliviar la presión, parece que quieran acelerar el proceso; nos provocan más. Si lo que quieren hacer es averiguar cual es el límite, pronto lo verán, y pude que este descubrimiento les cueste algo más que perder su cargo y su vida de privilegios. Pienso que no falta mucho para que eso suceda.

Por lo que sé, la mayor parte de las personas no somos violentas, no buscamos el conflicto, escapamos de ellos. Pero cuando la masa enloquece y se encienden las antorchas, se pierde la conciencia, y el animal que ha estado reprimido sale fuera; llevándose por medio todo aquello que se interpone en su camino. El sentimiento de venganza se cebará, entonces, sobre aquellos que han hecho tanto mal y a tantos. Los que vivís en ese palacio dorado seréis los primeros en sentir su ira y su venganza; y puede que también la sufran vuestras familias. Y todo esto por no saber el lugar que ocupáis y para que estáis en el. No es una amenaza, simplemente es algo que sucederá como consecuencia de lo que estáis haciendo. Vosotros habéis plantado, y no el pueblo que ha sufrido vuestra ceguera, esta semilla envenenada.

Si se os pasó por vuestra mente enferma que quitarle la libertad al pueblo, aumentar el presupuesto en material antidisturbios o blindaros con leyes para proteger vuestro estatus servirá de algo cuando ese momento llegue; lo lamentaré mucho por vosotros. Pues llegado ese momento, no habrá ejercito, ni policía suficiente para parar el desenfreno que se producirá; vuestras leyes serán ignoradas y vuestros nombres olvidados.

Yo, personalmente, espero que sea solo la desobediencia civil la que os eche del poder y os haga pagar por vuestra ignorancia, y no  los fusiles; pero mucho me temo que no va a ser así. Es por ello que tengáis cerca vuestras maletas preparadas y que no os alejéis mucho de los aeropuertos que tanto os gusta frecuentar. Aunque  puede que no os sirva de nada, pues, ni siquiera,  tengáis ya ningún sitio donde huir. Ni siquiera al lugar donde guardáis el fruto de vuestras corruptelas, porque puede que los papelitos pintados con los que habéis esclavizado al pueblo, y que con celo y tesón habéis guardado, no valgan nada cuando lleguéis.