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domingo, 22 de marzo de 2015

Elecciones andaluzas, 2015


Lo que aquí cuento es un testimonio de alguien que mantendré en el anonimato por razones obvias, de la misma forma que no daré demasiados detalles para no comprometer a la persona que me lo contó.

Después de atravesar la ostentosa puerta del cortijo del es-torero, recorrimos varias hectáreas de terreno por un camino bien arreglado para llegar finalmente a un caserío, tan ostentoso y grande como lo que había visto hasta el momento. Ya antes de que me lo propusieran tenía muchas dudas sobre las razones por las que por las que debíamos ir a un sitio tan alejado de lo que yo pensaba que debía ser un lugar para presentar mi proyecto.

Ya en el lugar, lo primero que me llamó la atención fue ver hombres casi ancianos con jovencitas sacadas de revistas de moda, que bien podían ser sus hijas. Vestidos caros, bolsos de marca y coches de lujo aparcados en el jardín. Era un ambiente distendido y había mucha gente del señorío. Efectivamente, pude reconocer políticos, miembros o relacionados con la junta. Mí conseguidor, él que luego me traicionaría como un vil gusano y el artífice de aquella extraña excursión, me dijo que si quería podía presentarme a algunos de esos personajes tan importantes, incluso hacerme fotos con ellos, eran hombres poderosos que podrían abrirme muchas puertas en el futuro a cambio de favores. 
Para mí todo aquello era nuevo, no entendía que para negociar mi entrada en el proyecto tuviese que meterme en aquellos berenjenales, tan distantes de lo que yo esperaba. Lo normal, pensaba yo, hubiese sido  una oficina, presentar mi proyecto ante expertos y  financieros, pero todo aquello no tenía nada que ver con lo técnico, aunque si mucho con las finanzas, pero no las que imagináis. Dudo mucho que alguien de los que andaban pavoneándose por allí tuviese idea de lo que yo ofrecía ni como lidiar con ello.
Lo hacía toda aquella gente allí dejó de ser un misterio cuando pude escuchar parte de algunas conversaciones. Comprendí que allí  se negociaba cómo se repartirían el dinero que venía de las subvenciones europeas en  proyectos, que podían ser solo  simples fachadas y papeles sin nada tangible, solo justificantes del reparto. 

Mi proyecto era uno de ellos, pero no era algo intangible. Los informes y el tiempo que tardé en redactarlos estaba sostenido por un duro trabajo de documentación y preparación, tanto a nivel técnico como estudio de campo, en el que invertí muchas horas. Todo el proyecto, el esfuerzo de ese duro trabajo fue entregado a mi conseguidor con la esperanza de un éxito que no llegaría nunca. Confié ingenuamente en el él dándole el contacto de mis proveedores y toda la documentación.

Después de pasar un tiempo descubriría con impotencia, que todo mí trabajo había sido literalmente robado. Mi conseguidor se había apropiado del mismo poniendo el logo de su empresa en los pie de página. Lo presentó como suyo, quizás sirviendo de justificación para el reparto de comisiones, no lo sé.

Así es como se las gastan por allí y lo que te pasa cuando antepones la confianza a los contratos en los negocios.

Este hecho es relativamente reciente y buena parte del señorío del cortijo ha sido votado, nuevamente, por los electores de una comunidad autónoma que parece secuestrada por una casta política corrupta. Yo me pregunto: ¿Si el nivel de corrupción es tan alto, debo de creerme el resultado de las elecciones? ¿Es la gente tan sumamente idiota que es capaz de votar a los mismos que le roban su dinero una y otra vez? Creo que no se dan cuenta que el dinero que están robando es el suyo. Quizás, cuando uno de esos votantes vayan por la carretera y por culpa de un bache tenga un accidente, puede que se de cuenta que el dinero que iba destinado a arreglarla ha acabado  en manos de uno de estos que tan alegremente a vuelto a elegir.Y ya no me refiero a unos o a otros, sino a los dos partidos mayoritarios, que para mí son la misma basura con diferentes siglas.