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lunes, 23 de abril de 2018

Prediciendo el futuro


Los historiadores hablan de tiempos pasados, donde el ser humano forjó imperios con sociedades complejas y prósperas; pero también de como desaparecieron después de haber sido referentes en la historia y cuna de conocimiento y cultura. Por alguna razón, estos imperios que podrían haber existido por siempre, sucumbieron al tiempo, dejando tras de sí construcciones que han llegado a nuestros días y que son pruebas inequívocas de un alto grado de organización social. Muchos han especulado haciendo teorías al respecto sobre su decadencia y posterior desintegración. Yo considero (y es tan solo una deducción basada en lo que me ha tocado vivir en mi tiempo), que estas sociedades, en algún momento de su evolución, abandonaron el camino de la razón y la ética, lo que provocó a su vez el abandono del objetivo primordial que toda sociedad debiera buscar para ser imperecedera: el bien común. ME baso es algo que es lógico: cuando se abandona el camino de la raón, las normas morales se degradan y ya no hay objetivos que hagan vislumbrar un futuro para los individuos de la sociedad. Si se acaba la esperanza y la ilusión no hay motivación ni deseos de avanzar en común. La ética es como el pegamento que une a la sociedad y sin el cual cada uno tira por su lado.
Sé que muchos dirán que hubo guerras y desastres naturales; razones más que poderosas para acabar con civilizaciones enteras, también malos gobernantes. ¿Pero no es acaso las guerras, la violencia y un mal gobierno la consecuencia de la falta de valores éticos y unas normas morales degradadas? En cuanto a los desastres naturales, lo que ha demostrado el ser humano al respecto es su capacidad de sacrificio y tesón para superar situaciones difíciles y sobrevivir, siempre y cuando haya algo que les una. Pero sin valores éticos ni la búsqueda de la razón (que por cierto, nos distinguen como seres humanos), las posibilidades de recuperarse de un gran desastre son escasas. Y así es como, lo que parecía imperecedero y grandioso, acaba en ruinas.
Al igual que sucede con las especies, parece que la naturaleza ha ido probando diferentes formas de sociedad, como si se tratase de dar con la fórmula para que el ser humano trascienda. Siendo así, muchos podrían pensar que esta sociedad moderna, con tanta tecnología, ciencia y conocimiento, pudiese ser el fin de la búsqueda. Pero por desgracia, al igual que en otras sociedades ya desaparecidas, son más que visibles los indicios de un profundo declive moral y ético, a la vez que una pérdida de rumbo que crece en el corazón mismo de este nuevo imperio moderno. Estos valores, que son vitales para la cohesión social, son sustituidos por conceptos ambiguos y relativistas que se adaptan según soplen los vientos, una moral de geometría variable que lleva a la sociedad a un estado de perplejidad, incertidumbre y confusión. En definitiva, falacias, demagogia, corrupción, materialismo y mentiras se extienden por la sociedad, conduciendo al individuo a perseguir objetivos puramente egoístas o acabando sometido y trabajando para los psicópatas genocidas que gobiernan y que solo buscan enriquecerse materialmente sin la más mínima empatía, sin importarles las consecuencias ni el daño que dejan tras de sí, es decir, sin valores morales. Pero la ascensión al poder de estos personajes no sería posible sin beneplácito de la sociedad ya en declive, siendo éstos un reflejo del estado moral de la misma. Es decir, que el hecho no obedece a caprichos del destino, sino a esa falta de valores; consecuencia, a su vez, de la ausencia intencionada en la educación de esos mismos valores morales, necesarios para hacer personas integras y consecuentes, capaces de hacer elecciones correctas y oponerse al dominio de la injusticia.


Estamos pues ante una espiral ya recorrida por otras civilizaciones y que conduce, necesariamente al colapso. Así pues, ni mucho menos estamos en el buen camino; más bien al contrario. La decadencia moral de la sociedad nos acerca peligrosamente a la extinción, pudiendo ser esta la última oportunidad que la naturaleza da a la especie humana. Porque, a diferencia de otras tentativas, los avances científicos de nuestra sociedad hicieron posible que tengamos a nuestro alcance la forma de acabar definitivamente con la vida sobre la tierra; algo que ninguna otra civilización humana conocida ha tenido jamás (al menos que se sepa). Y lo peor no es el hecho de tener esa posibilidad, sino de tener líderes mundiales con la mente tan trastornada como para hacer efectiva la amenaza.
Si esta sociedad deja definitivamente de buscar superar las fronteras del conocimiento, conquistar el espacio, trascender y conseguir el bienestar de todos los seres que habitan este hermoso planeta, si esta sociedad se olvida de respetar las normas de la naturaleza que otros seres respetan y siguen por instinto, el futuro de nuestra especie está tan sellado como lo estuvo el de los dinosaurios en su día. Nuestra arrogancia nos ciega tanto que llegamos a pensar que sobreviviremos por ser inteligentes y estar mejor preparados que otras especies. Pero al igual los dinosaurios fueron incapaces de predecir el desastre natural que acabó con ellos, nosotros somos incapaces de predecir las consecuencias de nuestros actos criminales sobre nuestro entorno y sobre nosotros mismos. Es cierto que las especies ya extintas no tenían un cerebro muy grande y parece que tampoco eran muy inteligentes, pero no lo necesitaban. Su tamaño y fuerza les hacía poderosos y no se sentían amenazados, al igual que nuestra especie, que pensamos que nuestro dominio es imperecedero por ser inteligentes. No nos damos cuenta que la inteligencia es un arma de doble filo, capaz de ser peor que un gran asteroide cuando se usa mal y con fines equivocados. Tenemos tecnología, ciencia y capacidad de adaptación. Sin embargo, nos sobra ambición, arrogancia y estulticia a la vez que adolecemos de sabiduría y humildad para reconocer la oportunidad que la naturaleza nos ha dado. Lejos de aprovecharla, ponemos en riesgo cada día la supervivencia de nuestro planeta con nuevas amenazas, como las guerras dirigidas por genocidas a los que hemos dado un poder que no merecen.
Nuestra inteligencia nos permite sobrevivir a muchas situaciones, adaptarnos a los cambios y predecir peligros que otras especies son incapaces de ver. Esa misma inteligencia nos permite ser seres llenos de bondad, amables y capaces de hacer sentir felices a los demás, así como respetar todo aquello que es hermoso. Pero eso solo es posible si nos regimos por la razón y normas morales éticas, basada en el amor. Cuantos más seamos actuando de esta forma, mejores serán los frutos recibidos y más esperanzas de futuro tendremos, de lo contrario podemos ir escribiendo nuestro epitafio en piedra.
Por que si, puede que ya sea demasiado tarde. Una nueva generación, surgida de una sociedad cuyos líderes son proclives al cinismo, la demagogia y la falacia multiplica las posibilidades de cometer errores cada vez de mayores consecuencias. Maleducados por unos padres demasiado ocupados para ocuparse de inculcar valores y un sistema educativo donde, intencionadamente, se eliminan las humanidades, especialmente la filosofía, crea personas cada vez más vulnerables y proclives a seguir malos ejemplos, necios de necesidad condenados y sin futuro. Esta generación es más proclive a dejarse llevar por líderes que se aprovechan de su debilidad, arrastrándolos a la desgracia o al enfrentamiento en conflictos estúpidos, que no son otra cosa que la búsqueda del ansia enfermiza por obtener el poder a cualquier precio de enfermos psicópatas.

viernes, 9 de febrero de 2018

La nueva casta política



La nueva casta política se llena la boca con libertad, democracia y derechos; destroza la lengua añadiendo género donde no lo había, empobreciendo el lenguaje y complicándolo. Al igual que en la novela 1984 de George Orwell, crea una nueva lengua para manipular nuevas realidades y conflictos.   Sus supuestas nuevas ideas, son en realidad muy  viejas y ya probadas; probadas muchas veces  con nefastas consecuencias. Cuando los escucho me doy cuenta que su discurso mentiroso y manipulador no ha cambiado gran cosa.  Me inquietan, porque estos nuevos ideólogos me recuerdan a tiempos pasados, cuando en que en las plazas y ante miles de personas desesperadas por las crisis y las incertidumbres,  Stalin y Hitler proclamaban la supremacía de su ideario. Ellos también señalaban enemigos y al igual que estos dictadores genocidas,  cuando  hablaban de democracia quieren decir imposición, cuando hablan de libertad, hablan solo de la suya para imponer sus ideales, cuando hablan de derechos lo mismo, se refieren solo a los derechos de los que piensan como ellos. Su discurso pasea por generalidades sin centrarse en cosas tan básicas como el bien común, la libertad individual y los problemas reales de la gente y del entorno. El adversario político es el enemigo a destruir, hay que odiarlo y hacer que sea odiado. Independentistas y podemitas, son correas de transmisión del odio en todas sus formar. El enfrentamiento y la imposición de sus ideas es su divisa. No obstante, se aprovechan del sistema, cobran sus sueldos y dietas, disfrutan de las ventajas de su posición. No tardan en acostumbrarse a las buenas comidas en restaurantes caros y a los coches oficiales. Son marionetas del mismo sistema capitalista que pretenden abolir, ignorantes de quien maneja sus hilos. Al escuchándolos hablar y la pobreza de su verborrea, sus argumentos falaces y el odio con el que se dirigen a sus adversarios,  me da a mí que muchas luces no tienen. Solo auténticos ingenieros sociales, maestros de la manipulación de masas, han podido ser los artífices. También puede que me equivoque, y  en realidad no sea esta una ideología creada, sino el producto de un sistema educativo despojado de humanidades, filosofía y tantas otras cosas que ayudaban a forjar personas  sabias y con valores morales. Puede que haber vivido sobreprotegidos por sus papas, mirando la caja tonta y creyéndose las mentiras de viejos nostálgicos revanchistas, dispuestos a hacer vivir a los jóvenes conflictos que perdieron, puede que por ello se hayan convertido en lo que son.  

jueves, 1 de febrero de 2018

La motivación lo es todo




Cuando alguien se plantea hacer cualquier cosa en la vida o decisiones, sean  de la naturaleza que sean,  incluso acciones o decisiones que no parecen trascendentes,  debería meditar  sobre los motivos  que le condicionan. Aquellos  que saben del  karma y tienen una ligera idea de cómo funcionan sus engranajes,  siempre se preguntan sobre su esto, cuestionándose a sí mismos si lo que hacen lo hacen por causa justa o no. Tienen  mucho  cuidado en no caer en el auto engaño o en estar influidos negativamente por  otros   a la hora de tomar decisiones o a acometer actos que puedan traerle consecuencias negativas a él, a otras personas o seres vivos. Siempre se paran un momento a meditar sobre ello porque  saben que el autoengaño o una mala influencia les puede conducir a hacer cosas que minarán su karma de desgracias. Por supuesto, saben también, que creer que la motivación es buena y justa no es tener la certeza de que lo sea, porque tener la absoluta seguridad de no estar influido por otros, ser producto de un auto engaño o de la ignorancia, es muy difícil sin la adecuada preparación mental, y aun así siempre se corren riesgos. 

A nuestro alrededor, muchas personas, bien por ignorancia o comodidad, aportan toda su energía a proyectos políticos, muchas veces totalitarios, sectarios e incluso  xenófobos. Otros   trabajan en empresas que dañan el medio ambiente, producen comida basura, armas o medicamentos tóxicos. También están las personas que siguen ciegamente las decisiones de sus jefes o superiores, o que son competitivas y ambiciosas y que no reparan en el daño colateral que producen a su alrededor. Estamos rodeados  de  personas que  practican religiones que fomentan el odio y creen en conceptos medievales;  ya superados por la razón o la ciencia. De otros   que pertenecen a  organizaciones mafiosas, terroristas, etc.  El motivo por el cual desperdician su vida de esta forma se debe fundamentalmente a su ignorancia, aunque también pueden hacerlo por estar buscando un mal menor dentro de las alternativas que les da la vida. De todas formas, es muy difícil que lo hagan por no tener alternativas ni poder de elección. 

Siempre nos resultará más fácil  descubrir la  motivación en otros que en la nuestra propia, sencillamente porque el autoengaño es algo sencillo, cómodo y menos complicado que asumir la existencia de nuestro ego y su influencia. Descubrir a falsos profetas y líderes con mala motivación es más sencillo por  las consecuencias que dejan a su paso. Cuando alguien despierta sentimientos negativos, crea división y enfrentamiento y dice que lo hace todo por nuestro bien, no les  quepa la menor duda, está  ante una persona cuya motivación es perversa para los demás y para sí mismo. Asumir que somos nosotros mismos quienes lo hacemos, ya no resulta tan fácil. El orgullo, la avaricia y la arrogancia, nos impiden asumir con humildad nuestra naturaleza.
En ocasiones  nos vemos obligados a seguir a líderes o maestros para adquirir conocimientos o por sentirnos identificados con sus ideales. En tal caso nos tenemos que cuidar mucho de que estas enseñanzas sean falsas o que la ideología de los líderes esconda odio. Porque cuando tomamos decisiones en función de creencias falsas, sean ajenas o no, sin analizar lo más mínimo que es lo que las motiva, corremos el riesgo de caer en errores que condicionarán nuestro futuro de por vida o el de otras personas.  Según la ley de la causa efecto, que no es ni más ni menos que el karma, tarde o temprano eso traería sucesos proporcionales al daño causado. Decir esto es común y  obvio para la cultura oriental, pero en occidente, donde  muchos no tienen asumido la tremenda implicación que pueden tener nuestras decisiones y actos llevados por una mala motivación, resulta menos frecuente su plantemiento. 

No es difícil verse engañados por líderes que alardean de estar es posesión de una causa justa. Para evitarlo hay que tener en cuenta que adornan sus discursos con frases grandilocuentes, soflamas, demagogia  y dramatismo. Seguir a estos líderes, conociendo sus trucos,  no es ignorancia ni tiene justificación alguna.  Normalmente  la falacia es su bandera y el cinismo su recurso. Los seguidores de estos líderes  toman un camino fácil, quizás  para eludir sus propias responsabilidades, lo que les supone ser infieles a su cometido en la vida e ir en contra de su karma. Muchas veces, también, cubren su  necesidad de ser aceptados y valorados, o mejor dicho, la necesidad de su ego de reafirmar su existencia.  No se puede  poner como escusa  la   ignorancia para el  sometimiento a personas que  arrastran un karma profundamente negativo, porque se les ve a la legua.  Sabidas sus estrategias y trucos,  tendríamos que tener compasión y cuidarnos de no acercarnos demasiado a ellos y no acabar siguiendo sus locuras de megalomanía.  La responsabilidad de seguir a estas personas tóxicas, siempre será nuestra. 

Se necesita ser muy honesto con uno mismo y cierto grado de autoconocimiento obtenido con la práctica de la  meditación profunda para estar en la certeza, y aun así  sigue siendo complicado saber cuándo estamos bajo influencia de alguien o de no tener una percepción falsa de la realidad. Porque nuestra realidad puede estar basada en conocimientos falsos, creados para confundirnos. A lo largo de nuestra vida obtenemos la experiencia de nuestros sentidos y el conocimiento de otros, también de la observación y de nuestra capacidad de análisis, algo que nos da las  poderosas herramientas que nos permiten defendernos de malas influencias y de falsas creencias. Pero es muy fácil condicionar nuestra realidad cuando parte de este conocimiento adquirido, en realidad, son  verdades a medias o mentiras con apariencia de verdad. Muchos  dirigentes con buenas habilidades de manipulación y el poder necesario para intervienen en la educación lo hacen, especialmente  para dirigir al pueblo a un cometido concreto afín a sus deseos. El simple hecho de esta intervención, demuestra tener una mala motivación por su parte. Son estos los líderes que pueden llevar a su pueblo a la guerra, en un caso extremo o hacerlo sufrir sin motivo. A estos  dirigentes  les  interesa tener a un pueblo ignorante, fácilmente manipulable y dócil, que no tenga acceso a la información ni al conocimiento. Privar al pueblo del conocimiento y confundirlo, y por tanto, de las herramientas necesarias para comprender que está siendo mal conducido, será una de sus prioridades.  A lo largo de la historia ha ocurrido muchas veces, y muchos se han visto arrastrados a acometer atrocidades y asesinatos inducidos por estas personas. Así pues,  es fácilmente deducible, que  las mejores armas  que tenemos para defendernos son el conocimiento y la meditación. Esto nos dará el poder para analizar nuestras decisiones y descubrir a los arrogantes que pretenden nuestra complicidad para ensalzar su ego a costa de nuestro sufrimiento.

martes, 30 de enero de 2018

Un parásito llamado estado.

Cuando alguien se plantea qué le impide ser feliz, no suele incluir al Estado como una de las principales causas de su infelicidad; por el contrario, lo ve como una entidad que lo protege de males y lo defiende frente a las adversidades. No es de extrañar, ya que el propio Estado siempre sostiene que lo hace todo por nuestro bien: nos multa por nuestra seguridad, nos fríe a impuestos para que vivamos mejor, actúa en secreto por nuestra protección, etc. Según sus dirigentes, siempre están velando por nosotros.
No se confundan: cuando la Dirección General de Tráfico, que es parte del Estado, coloca radares en las rectas —siempre en pendiente descendente—, lo hace por su seguridad, no para recaudar ni para que se ponga nervioso al volante. Cuando el Estado gana dinero con el reciclaje de basura y no le da parte del beneficio para que pague menos impuestos de basuras, no está recaudando de más: está velando para que usted proteja el medio ambiente.
Cuando vende empresas públicas a entidades privadas para que las gestionen, el Estado está mirando por la calidad de los servicios y no, como algunos malpensados creen, malvendiendo el patrimonio que hemos pagado todos con nuestros impuestos. Desde luego, esto no lo hace para el lucro de unos pocos, sino por el bien de todos.
Cuando no controla los precios de la energía y aprueba leyes que desaniman a utilizar energías renovables o impiden el autoconsumo, no está dificultando su calidad de vida ni beneficiando a empresas privadas: está protegiendo el medio ambiente y evitando que usted consuma de más. Cuando modifica las leyes que protegen a los trabajadores, ninguneando la acción de los sindicatos o proporcionando herramientas a las empresas para facilitar el despido libre, el Estado está aumentando la productividad y fomentando un empleo de mejor calidad; por supuesto que no está —como esos «criminales» sindicalistas dicen— fomentando el trabajo precario y rebajando a los trabajadores a la categoría de esclavos. Podría seguir poniendo ejemplos, pero creo que queda bien claro por dónde voy. No subvenciona a sindicatos afines para que sean herramientas del Estado y a para colocar a amantes de las gambas y lacayos, es solo para proteger sus empleos y evitar que su empleador se arruine y le despida.
Cualquier Estado o entidad legisladora, sea cual sea —como cualquier entidad que emane del dinero—, no es otra cosa que una extensión del entramado sutil diseñado para controlarlo a usted y al resto de quienes se someten a dicho control. Es una poderosa herramienta de de represión, fundamentada en el miedo y la violencia. Porque amenazar con quitar la libertad o meterle la mano en el bolsillo si no se porta bien es violencia, sobre todo cuando resulta muy difícil hacer algo sin quebrantar una de las miles de leyes que el Estado ha creado para usted y su seguridad.
Todavía quedan muchos (seguramente la mayoría, ya que de otra forma no se entiende) que piensan que el Estado emana de la voluntad popular y no de los poderes económicos. Deberían hacerse una sencilla pregunta: ¿qué hace que los candidatos consigan el apoyo necesario para ocupar cargos en el poder?
Hay tres respuestas posibles:
Su carisma.
Los votos.
Las campañas electorales.
La respuesta es compleja, pero cualquiera de las tres implica un elemento explícito o subyacente: el dinero. Una persona puede ser muy competente y tener mucho carisma, pero si no se da a conocer, no la votarán. Si la votan, habrá otros candidatos que tal vez tengan más apoyo económico; no importará que sean peores, ya que una campaña electoral bien regada con el dinero de intereses económicos tendrá siempre ventaja.
Que este sistema tan corrupto se haya mantenido durante tanto tiempo es un enigma que nadie tiene interés en despejar. Son bien sabidas las muchas estrategias desarrolladas por el Estado para prevalecer; las estamos viendo actualmente. Podemos y Ciudadanos, o los grupos independentistas, son disidencia controlada, cada uno sirviendo a unos intereses concretos. Cuando algo huele muy mal, se pone un ambientador que enmascare el hedor, pero la mierda sigue estando ahí.

jueves, 16 de noviembre de 2017

El fin del proceso soberanista

Leyendo las noticias derivadas del “Proceso soberanista”, me da la impresión, cada casa día  más clara, de la naturaleza española de este sainete. Para empezar, la planificación ha sido un completo desastre, un ejemplo claro de chapuza typical spanish. Si utilizásemos una comparación, sería   como una obra sin planos, en donde los obreros ni siquiera disponían de un mísero plomo para comprobar  si las paredes subían rectas o donde nadie se preocupó si había cimientos antes de  empezar construir. Y claro, si construyes sobre un pantano sin cimientos y sin herramientas las cosas no suelen salir muy bien.

Pero bromas con este asunto las justas , porque los  recursos utilizados para esta enorme chapuza son de un pueblo que las pasa canutas  para llegar a fin de mes; eso  si llega. Hay es donde uno se da cuenta que está ante algo muy serio y delictivo.

Si analizamos con un poco de rigor, nos daremos cuenta de que han sido incontables cantidades de dinero público gastados en este proceso que culmina ahora con un fracaso estrepitoso. Pero para hacer bien las cuentas no hay que contar solo los gastos finales, ya que este sainete hace casi treinta años que se viene gestando. han sido casi treinta años en los  ha estado  adoctrinamiento en los colegios y universidades, repartiendo generosas subvenciones entre los medios de comunicación afines, pagando embajadas en el extranjero, alimentando asociaciones y palmeros. En fín, ina ingente cantidad de dinero público destinado a fines que en nada mejoran la situación de la gente. A todo esto hay que sumarle las movilizaciones en la calle, los gastos en la consulta ilegal, la creación de un centro de inteligencia catalán y los gastos en normalización lengüística, que ya me dirá alguien se los que hablamos otras lenguas somos anormales o qué.  ¿Y todo esto para qué? Para crear un enfrentamiento entre catalanes, fundamentalmente.

¿Cómo estaríamos ahora los catalanes, catalanistas, independentistas o no,  si todos estos recursos se hubiesen utilizado para mejorar los servicios públicos u obra social?

Es muy difícil cuantificar el dinero y el esfuerzo destinado a este proyecto ya fallido. Un proyecto, que por cierto, parte de una idea  falaz. Porque ya me dirán a mí que la independencia, por si sola, solventa los grabes problemas que tiene la sociedad catalana. No entiendo a estos que llegaron a pensar  que una república más o menos, iba a cambiar algo en un mundo donde el sistema económico está controlado por poderes que trascienden a los gobiernos, que controlan la economía, capaces de producir colapsos y crisis económicas, que controlan la energía y compran voluntades; sí realmente pensaron que esto, es que no saben en qué mundo viven o son unos ingénuos.
Considero, cómo muchos, que el nacionalismo es un medio de control de masas para el poder, que ve a  la gente diferente por razones tan peregrinas como haber nacido en sitio o en otro; algo que no tiene ningún sentido. Para mí, el nacionalismo  está basado en un sentimiento egoísta y discriminatorio, que pasa  rozando por la xenofobia. Sin embargo, los políticos catalanes han destinado millones y millones de euros, motivados por esta ideología trasnochada y sin sentido. Una ideología, que al igual que la religión, recordémoslo, ha sido la principal causa  de los  conflictos bélicos en todo el mundo. La motivación lo es todo, y cuansdo esa motivación parte de un sentimeinto egoista , está condenada al fracaso.

 Nos la han intentado vender  una solución mágica para  problemas que ellos se han inventado. Y para ello no han dudado en reinventar la historia creando  un mundo de fantasía que nunca esistió, donde ellos son las únicas víctimas del sistema opresor español, de la guerra civil o de los reyes. Han creado una nación que nunca existió, víctima de todos los males de este mundo, degradando a los mismos catalanes, catalanes  que colaboraron en la derrota de Napoleón para obtener la libertad.

Seguro que entre los catalanes de bien hay muchos William Wallace, pero no así entre los dirigentes de este movimiento separatista. Dirigentes que han dilapidado presupuestos durante años,  engañado a su pueblo. Dirigentes ahora encarcelados o reclamados por la justicia. Ellos que se quejan de que España les ha robado, que Madrid les roba, que la justicia está en su contra, que viven en un estado represor donde no hay justicia o esta está al servicio del estado español. Lo alucinante es que haya gente que todavía les crea y hasta les de dinero para que no vayan a la cárcel. Precisamente a ellos, que lejos de ser víctimas, han vivido y se han enriquecido gracias al independentismo y los sueldos del cargo obtenido gracias a la constitución que han pretendido liquidar. Cobardes, que llegado el momento de la verdad y dar cuentas de sus acciones a la justicia, se cagan en los pantalones y dicen lo que sea para no ir al trullo. NO, estos no son William Wallace. Su líder  líder huye a Bélgica utilizando los mismos recursos protectores que los terroristas de ETA, incluso los mismos abogados que defendían a los terroristas.
 
Es mucho el daño que han hecho a la sociedad. Tras tantos años de adoctrinamiento y propaganda, no es de extrañar que muchos catalanes de bien, buena gente engañados por la radicalidad de sus líderes, piensen que los que no comulgamos con su credo estamos en contra de ellos, que no respetamos su identidad o que somos unos fascistas. Muchos de ellos tienen la semilla del odio incrustada en sus mentes como un cáncer maligno. Esos que salen ala calle disfrazados de superman, con la bandera a la espalda, no tiene ni idea a quien defienden.  Piensan que los que no pensamos como ellos no nos preocupa la corrupción o que estamos de acuerdo con este sistema opresor y corrupto. No es verdad, están muy equivocados, nosotros  vemos a sus dirigentes como parte del problema y sufrimos las injusticias del mismo sistema que les gobierna a ellos, pero no inventamos cumpables.
La solución a nuestros problemas, que son comunes a toda la humanidad, no está en nuevas repúblicas  tribales, sino en la destrucción del sistema fiduciario del dinero que da poder a los déspotas que nos someten, en acabar con la injusticia que supone que unos pocos se lleven los recursos de la mayoría, y que encima, sean los que dicten como se deben hacer las cosas. Basta ya de engaños y falsos profetas. Lo  que deberían hacer los catalanes, junto al resto de habitantes de esta tierra  es deshacerse de los políticos al servicio del poder, desacerse de los que dilapidan el dinero de sus impuestos y los recursos en engañarles, enfrentarnos y aumentar sus cuentas de resultados.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Se acabó Puchi

Cesó la fuga de empresas, capitales y la inseguridad, se callaron los gritos y las fiestas; las banderitas y pancartas comienzan a desfilacharse. Ellos no se esperaban un golpe maestro de un presidente que había dado tanto signo de torpeza. No me refiero a la aplicación  del 155, que eso estaba cantado, sino a la convocatoria de elecciones en tan corto plazo. Esto ha sido un golpe de efecto que ha dejado completamente descolocado al bloque independentista, haciéndole entrar en unas graves contradicciones  y obligándoles a retratarse como demócratas o fascistas. Así mismo, ha puesto en evidencia las discrepancias, que como se ha visto, han  provocando la división del bloque, ya de por sí nada homogéneo.

Por otro lado, la aplicación de la ley y el estado de derecho, también ha dejado claro que no había mucho valiente entre sus filas. Primero el titubeo, después la vergonzosa negociación para conseguir que no se aplicase la ley a cambio de convocar elecciones. Y finalmente la culminación del esperpento,  la espantá de  Ponchi y su séquito a Bélgica. Pero lo más patético fue la negación de que fuese a pedir asilo, después de que se lo negaran. Todo ello, para mí , ha dejado demostrada la naturaleza cobarde del movimiento independentista.

Ahora se tendrían que evaluar los daños, lo que ha supuesto para todos esta fiesta, cuantos millones de euros se han ido al cubo de la basura. Si, ya se lo que dirán, y los de la corrupción del PP, la caja B. Pues lo siento, el "Tú más" aquí no vale, un clavo aquí no saca otro clavo. Esta sangría, como las demás tiene que ser evaluada y los responsables asumir las consecuencias de sus actos.

El 155 no va ha resolver el problema porque el independentismo seguirá estando ahí. Pero hay una parte de los ciudadanos que se va a movilizar y mucho, a los que llaman la mayoría silenciosa, que hasta ahora ha tenido que soportar las humillaciones del  nacionalismo. Y cuando digo humillaciones, no me refiero a que  los sometan, que de esto también había algo, sino a la malversación de fondos públicos destinada a fomentar la independencia, cosa que supone mas humillación que una represión, puesto que ese dinero iba, fundamentalmente, a acción social. Solo en cargos públicos destinados para este fin, se iban más de seis millones de euros, eso solo en sueldos, y total para decirle a los ciudadanos lo que ya son.  

miércoles, 18 de octubre de 2017

Nacionalismo, la nueva religión

Hay muchas similitudes entre el nacionalismo y la religión. Ambos conceptos parten de un mismo origen; las creencias. Tanto en nacionalismo como la religión son ideas elaboradas carentes de toda razón que determinan conductas y que arrastran masas de adeptos que creen. El nacionalismo, al igual que la religión se aprovecha de las personas gregarias que precisan  estar integrados  en un grupo para sentirse protegidos y aceptados por la sociedad.  Hacen de estas ideas una parte de su identidad como individuos.

El nacionalismo, al igual que algunas religiones, ha seducido a mucha gente hasta el punto de convertirlos en fanáticos. Los fanáticos, como todo el mundo sabe, ya no obedecen a la razón ni a la ética, llegando en muchos casos a convertirse en asesinos dispuestos a empuñar un arma contra sus semejantes. La tolerancia y la rivalidad entre religiones es la misma que pueda existir entre nacionalistas, por ello, no es de extrañar que todas las guerras se hayan producido por cualquiera de las dos causas.

Muchos confunden el nacionalismo con el amor a sus orígenes, la tierra o las tradiciones. El nacionalismo, aunque tome como origen estos sentimientos, no tiene nada que ver con ellos. Los sentimientos  son sanos y no interfieren con los de otros, no generan guerras ni odio. Al contrario que estos sentimientos y al igual que la religión, el nacionalismo tiene mucho más que ver con juegos de poder y la avaricia, nada que ver con el amor. El nacionalismo se alimenta de los sentimientos para controlar y manipular a las masas con un fin, casi siempre egoísta.

En estos días estamos viendo cómo el nacionalismo se manifiesta en Cataluña en todas sus formas y colores. Un mal llamado sentimiento nacionalista se apodera de las gentes de bien,  acrecentando su ira y ¡rabia hacia todo aquello que no es nacionalista o que no comulga con su fe. Como una religión se alimenta de los sentimientos primarios para crecer, creando demonios y canonizando mártires delincuentes . La mentira se convierte en verdad dicha mieles de veces, se aprovecha cualquier resquicio para colar argumentos falaces, llegando incluso a aprovechar desgracias ajenas para exacerbar la fe de los creyentes. Hasta los incendios gallegos sirven como argumento para el nacionalismo catalán. La mentira, la manipulación de imágenes  en la red o todo lo que pueda ser aprovechable lo será contar de seguir a delante. No importa que en camino la gente sufra penurias o que se pierdan las pocas libertades que nos quedan, todo será bueno si conduce al fin.  

Por mucho que los medios de comunicación catalanes y los políticos afirmen que no hay odio detrás de esta pretensión independentista, las declaraciones en privado de los políticos y las de los  fanáticos independentistas convencidos, hablan por si solas. Decir que no hay violencia cuando lo que se está haciendo es intentar imponer una idea a mucha gente que no quiere aceptarla, a gente que no tiene la misma idea de país propuesta por los independentistas, es faltar a la verdad; exactamente lo mismo que hacen  muchos  religiosos fanáticos. La ética y la razón mueren ante el nacionalismo de la misma forma que lo hace ante la religión.

Si bien es cierto que el sistema económico impuesto por las élites es una vergüenza para la humanidad, lo que traen estos  separatistas no es nada nuevo. El estalinismo no es nuevo como no lo es el totalitarismo. Lo que traen es una confrontación inevitable que puede llevar a mucha gente a la ruina o a una guerra para acabar en donde empezamos; es decir, un rebaño de borregos, eso si,  pastoreadas por otros.


         

lunes, 9 de octubre de 2017

La primera muerte en cualquier conflicto es siempre la vedad.

Hace tiempo escribí una entrada que hablaba de la importancia de la información y cómo se convierte en propaganda cuando se hace un uso interesado de la misma. En este artículo, también hablaba de la existencia de los mercenarios de la pluma, periodistas que se han vendido para servir artículos al mejor postor. Así mismo contaba como algunos, mal-llamados periodistas o expertos, salen  en los medios para crear opinión, siempre pagados o  en  función de sus propios intereses ideológicos.

El supuesto conflicto, por llamarlo de alguna manera, ente el estado español y los separatistas nacionalistas catalanes, a puesto en evidencia a varios medios de comunicación y a sus periodistas. Su decantación hacia un lado  u otro los delata a todos. Esto era de esperar, pues todos sabemos de que pie cojean cada uno y cada medio, especialmente los reporteros de TV3 y sus informativos; una entidad, recordémoslo,  que se alimenta de subvenciones de la Generalidad. La manipulación ha sido tan vergonzosa que sus informativos deberían llamarse nodo, ya que son como los publi-reportajes que ordenaba hacer el  dictador a RTVE durante su mandato. También se ha puesto en evidencia la poca credibilidad que pueden ofrecer las redes sociales y como éstas son manipuladas para que, hechos de aparente veracidad se tomen como fuentes fiables de información. Hasta tal punto ha sido así, que muchos medios de comunicación supuestamente serios, han tomado imágenes falsas como noticias o hechos verídicos, sin contrastar las fuentes o haciendo un mínimo análisis. El trabajo de  falsificación de fotos y creación de bulos, ha sido especialmente intenso y efectivo por parte de los simpatizantes del referéndum ilegal. Dramas como la chica a la que supuestamente le rompieron los dedos de la mano uno a uno y le tocaron las tetas, van a quedar en los anales de la historia. Fotografías sacadas de su tiempo o burdamente manipuladas, servirán de ejemplo para desconfiar y no creerse nada hasta que no se verifique de una manera fiable la fuente y los hechos. Dejo algunos de los ejemplos más evidentes. Saber hasta que punto lo que ves y escuchas es cierto, es complicado en estos días, donde casi todo el mundo miente en función de sus intereses. Por suerte todavía quedan periodistas de verdad y nos regalan, en ocasiones, la objetividad de antaño. También queda gente curiosa, que sin periodistas, son  capaces de sacar a la luz pública bulos y manipulaciones periodísticas totalmente malintencionadas y destinadas a cambiar la opinión pública.

El País.

El mundo.

Periodista digital

TV3 Manipulación total



ESdiario








   

martes, 3 de octubre de 2017

Disparando con pólvora del Rey en Catalunya


Que fácil es disparar con pólvora del rey, decían hace muchos años, cuando cada soldado debía pagar la pólvora de su bolsillo. Lo malo de la fiesta montada por la Generalidad Catalana, es que lo que utiliza para disparar contra el estado español  y contra el estado de derecho, a parte de propaganda y manipulación, no es ni pólvora ni es del Rey, sino son los impuestos del pueblo llano.

Pagar fiestas con dineros de los contribuyentes, en cualquier país serio, le llaman malversación de fondos públicos, pero aquí no pasa nada; como lleva lo de público, no es de nadie; como decía aquel famoso sabio masón de apellido Zapatero.

Es muy difícil ya calcular lo que han perdido ya los ciudadanos en pro del cambio de patrón. No se cuanto cuesta un día de transportes públicos parados, funcionarios sin trabajar, tiendas sin vender, papeletas urnas, propaganda, empresas sin producir. En fin, a esto hay que sumarle la molestia de los que han quedado atrapados en los atascos, los que querían trabajar y no han podido. Cuantos millones de euros se han perdido, pues nada, según la generalidad esto lo pagan las empresas afines.

Pues  va a ser que no y que son más mentiras. Esas empresas solo prestan el dinero a un interés. A ver si habrá todavía algún ingenuo que piensa que algo que haga el capital es desinteresado. Y sí, por supuesto que, pase lo que pase, será el pueblo quien tendrá que pagarlo a los usureros de siempre. Pero no solamente a estos, la subida de la prima de interés, posiblemente suponga todavía más coste que todo el dinero prestado por estos empresarios altruistas, ya veremos quien lo paga. Habría que hacerse una seria reflexión, analizando cómo es posible que entidades privadas puedan hacer política. Quizás estos que critican tanto las puertas giratorias, muy progresistas y anti-sistema, pero que se aprovechan de los dineros procedentes de terceros.

Cierto que Rajoy y todo su gobierno actuaron con una torpeza injustificable, pero lo que se está haciendo ahora lo vamos a pagar con creces todos, y claro está, siempre los mismos. Aunque en esta ocasión puede que sea algo diferente la cosa. Ya vendrán a buscarme pidiéndome los impuestos y ya veremos si cobran dinero u ostias. Mis impuestos no los he dado para que se hagan fiestas independentistas y no voy a tolerarlo.

Y todo ello por una falacias históricas o mentiras dichas por idiotas integrales.




lunes, 2 de octubre de 2017

1 de octubre. Acción reacción equivocada


Hay que dar la enhorabuena a los participantes del referéndum ilegal el día 1 de octubre por haber demostrado un civismo y una determinación merecedores de elogio y admiración. Sin duda quedó demostrado que un pueblo tiene la fuerza necesaria para derrocar al poder. Su derecho de opinar, reunirse y manifestarse es inalienable, como lo son todos los derechos humanos. Este pueblo no merece gobernate alguno y mucho menos los que enfrentan, manipulan, oprimen y conducen al enfrentamiento.


Bajo mi personal punto de vista, estoy seguro que el gobierno catalán ha llevado a su pueblo hasta aquí, plenamente consciente de la reacción que se produciría. Una reacción torpe y estúpida que esperaban de un presidente de gobierno inepto e incapaz de convencer ya a nadie. Y es que no es para menos: Como carta de presentación, este presidente ofrece el carnet del partido más corrupto que ha pisado el poder, al que se le añade ahora el de ser el más cínico y estúpido que ha parido madre. Porque hay que ser estúpido para no ver lo que se estaba buscando con esta convocatoria; precisamente la reacción violenta que mandó ejecutar.

Ahora las imágenes de vergüenza, hablarán. Para algunos servirán de justificación, para otros no serán para tanto y las justificarán y minimizarán en pro del statu quo. Como siempre, por los medios de comunicación,en función de sus intereses, las mostrarán de una manera o de otra. Lo que no podrá negar nadie son las testimonios de las gentes apaleadas. Imágenes de vergüenza que nos retrotraen a otros tiempos, tiempos indignos de seres humanos evolucionados.

Es bien sabida mi aversión a la democracia así como mi desprecio por el nacionalismo, las fronteras y las banderas; pero también mi profundo respeto a los derechos humanos e individuales. En este caso, el referéndum atentaba, como toda votación, contra la libertad personal de muchos, además de ser ilegal. Como en cualquier votación, era una  mayoría aplastando los derechos de una minoría. No obstante, el derecho a manifestar la opinión es un derecho absoluto, y mucha de la gente que estaba allí, no solo manifestaba su voto favorable a la autodeterminación, sino el descontento de ver como un gobierno corrupto y autoritario saqueaba sus bolsillos. Tenían todo el derecho a estar allí, ejerciendo ese derecho; pues lo hacían de forma pacífica. Hubiese sido muy sencillo dejar que  votasen y luego decir, lo siento, pero esto técnicamente imposible y con la constitución actual no se puede hacer. Pero vamos a ver como podemos solucionarlo. No hubiese sido necesaria fuerzas policiales más que para detener a los promotores de la fiesta, más que nada para que pagasen los gastos y los platos rotos. Pero no, lo que se esperaba se cumplió, y suerte de que la violencia no estalló más que por las fuerzas de represión y muy pocas veces contada  por el pueblo. La sangre hubiese corrido a raudales.De todas formas, hay que tener cuidado con las imágenes  y las fuentes, porque cuando hay intereses cruzados existe el riesgo de la manipulación o de la omisión.  En cualquier conflicto, y este lo és, la primera víctima es siempre la verdad.


Ahora las cosas ya están un poco peor que ayer, ya nunca serán iguales. Las heridas abiertas no cicatrizarán con facilidad, y eso si cicatrizan. El mismo odio que se generó en otros tiempos y que provocó una guerra entre hermanos ha sido convocado y empieza a asomar con fuerza. Ayer, igual que hoy, estos gobernantes pasarán a los anales de las historia como auténticos gilipollas, incapaces de llegar a acuerdos, corruptos y puede que hasta por ser unos genocidas. Solo espero que el pueblo sea más inteligente que sus gobernantes y no se deje llevar por ellos como siempre.