Como cualquier país o estado, España es un conjunto de hechos
históricos, culturales y territoriales, puramente circunstanciales, que se desarrolló como una idea circunscrita a un
grupo humano de un territorio delimitado por fronteras, naturales o de definidas por acontecimientos históricos. Se podría decir que es algo muy similar al
nacimiento de un ser humano. El concepto de nación o estado es muy joven en la historia y pienso
que su duración será efímera, en términos de tiempos evolutivos de la humanidad. Seguramente será un paso intermedio de la
evolución social, que dará lugar a otros mejores, más acorde con el conocimiento que
tenemos del lugar donde vivimos y nuestra situación el vasto universo que
empezamos a descubrir. De no ser así, sin duda estaríamos avocados acabar desapareciendo, ya sea en luchas fratricidas
por los recursos naturales y el territorio o en el agotamiento de los recursos por falta de una inadecuada
gestión de los mismos. En cualquier caso, si no se evoluciona a otra cosa, la autoaniquilación sería la consecuencia.
La asimilación de los derechos humanos universales en las constituciones
de los estados, así como la justicia, y la democracia,
ya son un acercamiento a la desaparición de las naciones. De todas formas, antes de dar un paso más en esta
evolución hacia algo mejor, mucho tienen que cambiar nuestras prioridades y nuestra forma de entender el mundo; sobre todo lo que llamamos economía. Así
mismo, para poder evolucionar en este sentido, es necesario acabar con la corrupción,
en dinero y la economía especulativa. También será imprescindible la fraternidad
entre estados democráticos con estados de derecho consolidados armónicos. Sus gobiernos
deberían respetarse y homogenizar sus leyes fundamentales para no crear discrepancias
ni conflictos. Deberán, estos estados, enterrar viejos conflictos históricos, guerras y odios,
para evolucionar y profundizar en la fraternidad entre pueblos con diferentes
culturas pero con un mismo objetivo, el bienestar de todos.
Después de esta
reflexión, me resulta injustificable que haya individuos desperdiciando sus vidas y tiempo en defender la creación de nuevos estados, de levantar nuevas fronteras
con argumentos tan primitivos como la defensa de la cultura o el idioma. Tales aptitudes no son
propias de mentes lúcidas, sino de enajenados cargados de miedos irracionales.
Las culturas en la historia, como todo en este mundo es efímero, y su camino
natural es la evolución o la muerte. De
nada sirve rodearse de alambre de espinos o tender un cordón sanitario para
aislarse en un mundo cada vez más pequeño. Tarde o temprano, la evolución y el
tiempo acaba por destruir los muros de la ignorancia.
Para justificar estos muros de ignorancia, muchos políticos
irresponsables buscan enemigos en sus vecinos fronterizos, en la emigración, en
los que tiene culturas diferentes o en los que piensan diferente. Esto es lo
más fácil para convencer a sus seguidores de que necesitan su protección y su
gobierno. En el fondo, estos irresponsables buscadores del conflicto y falsos
iluminados, son dementes capaces de llevar a pueblos enteros a la ruina y la
violencia con tal de hacerse con el poder y tener su propia parcela aislada del
mundo. Muchos se creen el cuento que habla de un país idílico, aislado y
separado del mundo que prospera por sus propios medios. Siento lástima, porque
los considero víctimas de las mentiras y la falta de sentido común de quienes
persiguen su sueño de sátrapas salva patrias. Si piensan que estos aspirantes a
dictadores de otros tiempos van a solucionar así los problemas de la
corrupción, la pobreza, la desigualdad, la vivienda, el transporte público, las
puertas giratorias, el capitalismo especulativo, las pensiones y los problemas
de próstata del abuelo, pues pueden
seguirlos y ya veremos cuáles son los resultados. Si piensan que pueden confiar
en personas capaces de mentirles, de robarles y de anteponer sus intereses al
sentido común, viviendo en lujosos chalets y mansiones, cobrando grandes
sueldos mientras usted se tiene que levantar todos los días para tener un sueldo
de mierda, que a duras penas le da para subsistir, pues adelante, siga pensándolo,
pero déjeme en paz y aléjese de mí y de
mi familia. No intente hacerme a mí comulgar con su credo de falacias, demagogia
y mentiras.
Como dijo el filósofo e historiador Jacqes Barzun, profesor
de la universidad de Cambridge y Columbia “El nacionalismo no es patriótico y no quiere
absorber ni asimilar. Al contrario, quiere reducir y separarse, para así controlar su pequeño grupo de personas
con la misma mentalidad de “nosotros solos”.
Sobre el nacionalismo y su irracionalidad Dante Alighieri dijo:
“Quienquiera que tenga una razón tan mezquina que piense que su lugar de nacimiento es el lugar más delicioso bajo el sol, también preferirá su lengua vulgar, es decir su lengua materna, a todas las demás; y en consecuencia creerá que su lengua fue la de Adán. Pero nosotros, cuya patria es el mundo como para el pez lo es el mar, aunque hemos bebido del Arno antes de echar los dientes y amamos tanto Florencia que sufrimos injusto exilio porque la amamos, deseamos basar nuestro juicio más en la razón que en el sentimiento. Y aunque no hay en la tierra para el placer o para la tranquilidad de nuestros sentidos lugar más amable que Florencia, hemos examinado una y otra vez los volúmenes de los poetas y otros escritores en los que el mundo se describe en general y en particular, y hemos reflexionado sobre las diferentes situaciones de los lugares del mundo y su situación en ambos polos y en torno al ecuador, y hemos descubierto que hay muchos lugares y ciudades -y lo creemos firmemente- más nobles y deliciosos que la Toscana y Florencia, de los cuales yo procedo y de los que soy ciudadano; y que muchas naciones y pueblos usan una lengua más deliciosa y útil que el italiano“.
Sobre el nacionalismo y su irracionalidad Dante Alighieri dijo:
“Quienquiera que tenga una razón tan mezquina que piense que su lugar de nacimiento es el lugar más delicioso bajo el sol, también preferirá su lengua vulgar, es decir su lengua materna, a todas las demás; y en consecuencia creerá que su lengua fue la de Adán. Pero nosotros, cuya patria es el mundo como para el pez lo es el mar, aunque hemos bebido del Arno antes de echar los dientes y amamos tanto Florencia que sufrimos injusto exilio porque la amamos, deseamos basar nuestro juicio más en la razón que en el sentimiento. Y aunque no hay en la tierra para el placer o para la tranquilidad de nuestros sentidos lugar más amable que Florencia, hemos examinado una y otra vez los volúmenes de los poetas y otros escritores en los que el mundo se describe en general y en particular, y hemos reflexionado sobre las diferentes situaciones de los lugares del mundo y su situación en ambos polos y en torno al ecuador, y hemos descubierto que hay muchos lugares y ciudades -y lo creemos firmemente- más nobles y deliciosos que la Toscana y Florencia, de los cuales yo procedo y de los que soy ciudadano; y que muchas naciones y pueblos usan una lengua más deliciosa y útil que el italiano“.
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